Arte y Psicoanálisis

Sección coordinada por Mariela Paoltroni
Rigoletto... ¿destino o responsabilidad?
por Peichi Su

El drama de Rigoletto ha sido considerado popularmente como una tragedia del destino dentro de la literatura operística. Cada vez que se hace oír la palabra “Rigoletto” afloran en nuestras mentes pensamientos tales como “pobre Rigoletto... qué destino trágico le ha tocado, qué mala suerte”. ¿Pero acaso esa es toda la lectura posible acerca de este drama? La vida nos ha enseñado a no conformarnos con demasiada rapidez... alguna fisura se ha dejado ver en los actos de Rigoletto, algo no nos permitió cerrar la historia con coherencia... algo quedó golpeando en la puerta... El presente trabajo intentará correr el velo que nos ha puesto la literatura popular para tratar de colocar nuestra mirada ante la inocultable verdad, verdad tan seductora como a la vez angustiante e insoportable.

Uno, repetición, arte.
por Mario Antmann

Dice Lacan en De nuestros antecedentes: “La fidelidad a la envoltura formal del síntoma, que es la verdadera huella clínica a la que tomábamos gusto, nos llevó a ese límite en que se invierte en efectos de creación” Se trata entonces de preguntarse cómo es que se produce esta inversión, en que punto aquello que repite en lugar de dirigirse a la producción sintomática se constituye en lo que deviene creativamente. Dice Lacan: "El sujeto es totalmente impotente a justificar y se produce significante; se produce S1 y tanto más impotente a justificar que este significante Uno lo representa para otro significante" Es a través de eso que pasan todos los efectos de sentido. Se trata realmente de la articulación entre S1 y S2. Esa articulación es la condición de los efectos de sentido. Tiene siempre algo de arbitrario. El sujeto no lo puede justificar. Y los efectos de sentido se taponan inmediatamente, produciendo un impasse. La astucia del hombre es colmar todo eso con la poesía, que es a la vez efecto de sentido y efecto de agujero.

A propósito de la muestra de León Ferrari: Cavilaciones de un católico
por José Emilio Burucúa

Lamento discrepar con los pastores de mi Iglesia. No me parece que la exposición de León Ferrari en el Centro Recoleta sea blasfema. Criticar y reírse de la religión hasta el extremo de la befa no implican un insulto a la divinidad. Al contrario, la historia nos ha enseñado que nuestra idea del Irrepresentable e Indecible puede aproximarse a Él y fortalecer nuestro amor por Él, después de haber aceptado y respondido con nuevos compromisos íntimos o con una conciencia inédita y retemplada de lo divino a las agresiones más feroces contra las formas visibles e institucionales de la religión (necesariamente inferiores y degradadas respecto de Aquél a quien proclaman servir).

La infancia del arte
por Martín Reyna

La imagen de los niños que pintan o de los niños que yo vi pintar me hace pensar en Picasso y en algunos aspectos de su obra. Recuerdo una niña de diez años, cada vez que venía a mi taller copiaba una reproducción de una pintura de Picasso, la pintura de la foto se modificaba , pero la lógica plástica desde la que componía su propia versión siempre se parecía a una pintura que podría haber ejecutado el mismo Picasso. Esta niña había captado la lógica de un período de la obra del artista y realizaba adaptaciones inexistentes. Ella aceptaba con mucha naturalidad un esquema fijo de trabajo -la reproducción elegida- y a partir de esta imagen, la acción de su propio gesto le revelaba movimientos inéditos que no existían en la imagen original.

Comentario al libro Pettoruti
por José Emilio Burucúa

Pettoruti, es una figura sobre la que la historiografía argentina ha avanzado extraordinariamente en la última década: son ejemplos de esto que digo las contribuciones de Marcelo Pacheco, Diana Wechsler y, por supuesto, Patricia Artundo, todos ellos abundantemente citados por los autores de ensayos del libro, y aclaremos que Patricia participa, además, en este libro con la erudición, el rigor y la exhaustividad que caracterizan sus investigaciones, mediante una cronología riquísima que concierne a la vida del artista, a su obra, a sus relaciones intelectuales y profesionales con otros artistas, escritores e instituciones, a sus vínculos con la vida social y política de América y Europa.

Los nombres en La casa de Bernarda Alba
por Maria Cristina Castillo

¿Qué habrá sido de la herencia dada por este padre que deja tan a la deriva a estas hijas, mas allá de su muerte, tan a expensas del goce loco de Otro lo cual no hace posible que terminen de constituirse en mujeres, transitando como pedazos de carne rentables, bienes intercambiables tanto para los hombres como para las criadas, llevando tatuados sus nombres con el peso de un signo? Las palabras de Bernarda enuncian el dictamen, cuando llegan del acto que dio sepultura a un hombre que no pudo ser padre, que no puedo hacer tronar su voz “... en ocho años que dure el luto no han de entrar en esta casa el viento de la calle. Hacemos cuenta que hemos tapido con ladrillos puertas y ventanas. Así paso en casa de mi padre y en casa de mi abuelo...”.

¿Territorio libre? San Pablo, Bienal Nº 26
por Bejla Rubin de Goldman

Si tuviese que definir en forma apresurada la impresión que me dejó ésta Bienal, diríamos, en una primera mirada, que ha sido “pobre” tanto por la falta de folletería como en cuanto a las expresiones artísticas. Pero una vez decantada esa primera mirada vemos que en términos generales el arte que nosotros aquí rescatamos es de una expresión desesperada, con horizontes sombríos, sin una estética tranquilizadora, con mucho, pero mucho miedo a que el planeta se quede sin recursos (agua, carbón, electricidad) y que los jóvenes habiten un mundo desolado de deseos, intereses y amores.

¿ Hay repetición en la creación ?
por Gabriela Trapero

El propósito de pensar la creación, desde la topología, guió mi investigación en torno a dos preguntas. 1) ¿Hay repetición en la creación? ¿Cuál es la primera vez? ¿La creación, se produce, o se re-produce?
2) ¿Se podría pensar que topológicamente la creación adviene en el falso agujero de los dos toros con el “NO” sin autor del traumatismo despejado?

Escuchar o quedarse sonado
por Sergio Zabalza

El profesor llega aproximadamente quince minutos después del horario fijado para el inicio de la clase, saluda y se dispone a comentar el resultado de las encuestas encomendadas a los alumnos para que revelen su opinión sobre el dictado de la materia anual que está llegando a su fin. El docente se muestra agradecido por las frases elogiosas de los estudiantes, comenta alguna que otra situación particular y se suceden algunos pequeños diálogos y chistes que reflejan el clima distendido que imperó en el transcurso del dictado de la materia. Luego agrega, causando sorpresa en el auditorio, que si bien él sabe que es costumbre entregar un fuerte aplauso de recompensa para el docente cuando el mismo da por terminada la última clase, en este caso él solicita por favor omitir esta demostración ya que sencillamente no la puede tolerar.

Tristán e Isolda. Parte 2
por Bruno Mancuso

La ejecución de su deseo no sólo es un escamoteo neurótico (sacrificando toda ganancia de placer, todo plus de goce a los pies de un Otro más poderoso) sino peor aún, un escamoteo de su propio acto ético . Pues al dejar el preparado de la poción letal a manos de Brangania, no sólo dio un paso al costado en lo que respecta a la responsabilidad por su deseo de esas dos muertes , la de ella y la de Tristan, sino que logró aquello de lo que todo neurótico se complace en quejarse: conseguir que tanto el acto como el goce sean del Otro, permaneciendo de este modo el deseo propio del sujeto del inconsciente fundamentalmente ignorado (y, sobre todo, no reconocido).



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