Arte y Psicoanálisis

Sección coordinada por Mariela Paoltroni
Escuchar o quedarse sonado
por Sergio Zabalza

El profesor llega aproximadamente quince minutos después del horario fijado para el inicio de la clase, saluda y se dispone a comentar el resultado de las encuestas encomendadas a los alumnos para que revelen su opinión sobre el dictado de la materia anual que está llegando a su fin. El docente se muestra agradecido por las frases elogiosas de los estudiantes, comenta alguna que otra situación particular y se suceden algunos pequeños diálogos y chistes que reflejan el clima distendido que imperó en el transcurso del dictado de la materia. Luego agrega, causando sorpresa en el auditorio, que si bien él sabe que es costumbre entregar un fuerte aplauso de recompensa para el docente cuando el mismo da por terminada la última clase, en este caso él solicita por favor omitir esta demostración ya que sencillamente no la puede tolerar.

Tristán e Isolda. Parte 2
por Bruno Mancuso

La ejecución de su deseo no sólo es un escamoteo neurótico (sacrificando toda ganancia de placer, todo plus de goce a los pies de un Otro más poderoso) sino peor aún, un escamoteo de su propio acto ético . Pues al dejar el preparado de la poción letal a manos de Brangania, no sólo dio un paso al costado en lo que respecta a la responsabilidad por su deseo de esas dos muertes , la de ella y la de Tristan, sino que logró aquello de lo que todo neurótico se complace en quejarse: conseguir que tanto el acto como el goce sean del Otro, permaneciendo de este modo el deseo propio del sujeto del inconsciente fundamentalmente ignorado (y, sobre todo, no reconocido).

Tristán e Isolda. Parte I
por Bruno Mancuso

No es por azar que ciertas, si no todas, las elecciones que se realizan en la vida se ven efectuadas, ya sea imaginaria, real o simbólicamente, sino que, por el contrario, se encuentran sobredeterminadas por el deseo, huelga decir inconsciente, de cada sujeto... sujeto que en el mismo lance en el cual acomete, aún sin saberlo ni saberse deseante, la fatigosa tarea del hacer humano (des-bestiado por la cultura) adviene tal. Aún más: no es sino asumiendo la responsabilidad por ese deseo, deseo que lo llevó a comprometerse, luego de una proairesis , en una praxis , en un acto ético singular y culpógeno, que adviene y deviene sujeto.

El lugar del vacío en la obra de arte
por Mabel Leticia Grosso

Para el Tao, el vacío está en el comienzo, es del vacío de donde viene todo lo demás. Shitao al hablar de la pintura-escritura, dice que lo más importante, son los márgenes (espacios en blanco) que tienen una importancia capital: la profundidad del vacío.
François Cheng, al referirse al vacío en la pintura china: “Esta, solo puede existir (funcionar), gracias al vacío, que está siempre implícito. Sin el vacío, la pincelada, no implica luz y volumen, ritmo y color, no podría manifestar todas sus virtualidades.

Lo femenino en la fotografía contemporánea. Una mirada a... ¿Cindy Sherman?
por María Elena Domínguez

La mirada, una mirada, pero... ¿todo se resuelve en ella? Si recorremos la sección destinada a la fotografía contemporánea en la Fundación Klemm, hallaremos casi como en “penitencia” al final de la hilera en uno de sus muros, una foto de Cindy Sherman. Allí se recorta la femenina presencia en un representante inconfundible de sus autorretratos trabajados en series. Pero, volvamos a mirarla ¿qué hay de Cindy en esa foto? Todo y nada.
Claramente se trata de una construcción. Una pose materializada para un Otro.

Síntoma y creación
por Silvia Bonzini

¿Cómo actúa el síntoma? Impidiendo el trabajo. Poniéndose “en cruz ante la carreta”. Atravesándose al funcionamiento del Discurso del Amo. A ese lugar del amo será llamado el analista en razón del síntoma aunque el sostenga su lugar de una manera nueva. ¿Cuál es esa manera? Como semblante de objeto. El síntoma entonces se cruza al Discurso del Amo. El S llega con su síntoma a cuestas al analista. Estamos ya en el consultorio. Habremos entonces de “observar el relieve del relato de lo que no marcha ya que ese es el hablanteser mismo del síntoma”

El escrito y la locura de amor, en Joyce
por Elena Jabif

Joyce ha provocado por generaciones lectores que se preguntaban si él era un loco, sus escritos inspirados por una extraña locura, sus notas, sus cartas de amor impublicadas desnudan los pequeños hilos de una historia donde el arte y el amor se imbrican en el alma del artista.
En "Retrato del Artista Adolescente", este joven hombre dice que ha perdido la fe, expulsa de su alma las enseñanzas de la iglesia, en las cuales él ha sido formado, y sin embargo no puede desembarazarse porque ellas son simplemente la armadura de sus pensamientos.

El juego poético de la transferencia (O la estética del corte)
por Sergio Zabalza

“Trabajo en lo imposible de decir. Decir es otra cosa que hablar. El analizante habla, hace poesía. Hace poesía cuando llega – es poco frecuente, pero es arte ( c´est art). Corto porque no quiero decir es tarde ( c´est tard)” Se ve aquí una perspectiva de la poesía que trabaja para el principio de placer, esa que llega allí cuando ya no pasa nada.

Blue Note
por Nicolás Poliansky

Blue note, nota azul, nota sensible, nota tensa, distintas formas de nombrar lo mismo: un espacio cavernoso donde habita el musicar. Esta nota se utiliza para construir algunos giros melódicos, puentes que multiplican las posibilidades y su efecto se produce al tocar la Tercera menor sobre el acorde dominante. Poco importa lo que es, más importa lo que hace. Sonoridad que entre otras cosas permite la improvisación que no es otra que la que supieron utilizar los músicos negros para interpretar el intervalo de Tercera mayor, aunque otros rastrean su origen desde Chopin.

La magia y el juego de la creación
por Eduardo Chiacchio

Hasta el día de hoy, las elaboraciones en materia de pediatría o educación cedían todas ellas a la vieja tradición del “adulto centrismo”. Esta es, indefectiblemente, la escuela de los padres. ¿Al servicio de los niños? No, al servicio de los padres. Aquí se trata de una nueva mirada: consiste en adoptar la auténtica perspectiva el ser en devenir, liberada del prisma parental y de la óptica deformante de los manuales y de los tratados mal llamados “pedagógicos”. La mayor parte de las veces se confunde los cuentos para niños con los cuentos que los grandes cuentan a los niños.



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