Arte y Psicoanálisis

Sección coordinada por Mariela Paoltroni
Contrastes y destellos de una temporada que comienza. Crónicas musicales – Teatro musical
por Roberto P. Neuburger

Las líneas que a continuación se exponen proponen un comentario de eventos musicales en nuestra ciudad (o de otras, a las que el que escribe ha podido asistir) desde un probable o eventual punto de partida doble: la descripción del acontecimiento propiamente dicho y su realización por los intérpretes que han participado en primer lugar, con el fundamento de la formación musical y estética a la que adscribe su autor. En segundo lugar, y sólo cuando se la considera adecuada, pertinente o hasta posible, una lectura psicoanalítica (de otro modo, se correría el riesgo de forzar un deslizamiento hacia el "psicoanálisis aplicado", que preferimos evitar).

Antecedentes musicales en las obras de S. Freud y J. Lacan
por Susana Arazi

Las nociones, conceptos e hipótesis de la teoría psicoanalítica, lejos de permanecer impolutos, eternos e inmutables, se prestan, reafirmando la heterodoxia tanto de Freud como de Lacan, a cuestionamientos y elaboraciones que aportan nuevas o diferentes perspectivas. En el siguiente texto exponemos las raíces de un saber no sabido respecto al arte musical. Es particularmente la obra lacaniana la que habla de música sin saber que lo hace, en el gesto generoso de Lacan cuando invita a hablar, en el Seminario XXIV, a Alain Didier-Weill, psicoanalista comprometido con el arte y especialmente con la música o cuando destaca la importancia de la estructura del lenguaje, del número, de un lugar Otro, de lo real y del registro simbólico que atraviesa a todo ser parlante. La música no es la excepción y, por lo tanto el universo simbólico se hace presente también en ella.

El recorrido del Arte en los caminos del ciberespacio
por Mariela Rodríguez Rech

En el marco preparatorio del I Congreso Mundial virtual/presencial de elSigma “El estadio del screen. Incidencias de la virtualidad en la constitución del lazo social”, la autora ofrece el siguiente análisis. Los procesos culturales y artísticos han sufrido, con el devenir de la postmodernidad, una profunda modificación. La era de las tecnologías ha desplazado, sustituido y hasta anulado ciertas expresiones artísticas históricas en el desarrollo de la historia. Nuevas técnicas, nuevos materiales, innovación de todo tipo se hace presente en las obras de arte de siglo XXI. Cuando los procesos tecnológicos e informáticos invaden de manera tan contundente ¿qué lugar tiene el arte en el Sujeto y en el devenir de una cultura? ¿Cuál es la función del arte y la implicancia del Sujeto en el mismo? La obra artística imbuida de tanta tecnología y transitando el ciberespacio ¿tapa o devela? Las siguientes palabras quizás nos posibiliten justamente poder preguntarnos para pensar, construir, deconstruir, reflexionar y no quedar apabullados y apresados por las redes tecnológicas.

Psicoanálisis y Música. ¿Es la música un discurso sin palabras?
por Susana Arazi

El encuentro imposible entre Psicoanálisis y Música permite, no obstante, la formulación de diversas e interesantes articulaciones. La noción “discurso” musical no es nueva entre los teóricos de la Estética Musical. Un discurso es, ante todo, un movimiento en el tiempo. Quizás la mejor definición de la música sea, como siempre, la que brota de los poetas: “La música es la más bella de las formas del tiempo” (Jorge Luis Borges). La esencia del discurso desde una perspectiva psicoanalítica no está divorciada del fenómeno musical. La asemanticidad de las notas musicales facilita el acceso a la aprehensión del sintagma “discurso sin palabras”. Se trata de lugares simbólicos, de gramáticas, de sintaxis, más que de significados o de sentidos cristalizados. Por lo tanto se trata de discurso en tanto éste no es sin la estructura del lenguaje.

¿El diapasón nos transforma? Algunas consideraciones sobre el director y el cor
por Liliana Nora Fernández de Pozzi

¿Es el director un simple intermediario entre la partitura y la voz de sus coreutas? ¿Influye su lugar de líder en la ejecución de las obras? ¿De qué se compone la magia de la transmisión en el concierto? Estas son algunas de las preguntas que intento responder en este breve escrito haciendo un recorrido por los mecanismos de la transferencia y la identificación.

¿Es Don Juan un fantasma femenino?
por Osvaldo M. Couso

Don Juan, el personaje de la bellísima ópera con música de Mozart, es para Lacan un fantasma femenino. Él encarna la idea de un hombre que pudiera “serlo” en esencia, es decir: no como consecuencia de asumir un semblante (como sucede con todos los hombres del mundo). Ello lo ubica como un Otro no-castrado cercano al Padre de la Horda freudiano. Sin embargo, tal ubicación (como la “excepción”) permite postular que hay otros aspectos en don Juan (diferentes al personaje de la ópera), que pueden leerse en algunos textos de Soren Kierkegaard: el predominio de la relación con el Padre (definible como el único caso en que el sado-masoquismo es “logrado”) y el endiosamiento que le es inherente constituyen, en el varón, el núcleo esencial del fantasma y la sexuación

Acerca del vacío en arte y psicoanálisis
por Mariela Rodríguez Rech

El recorrido por diferentes textos en relación al concepto del vacío en el arte y en el psicoanálisis me llevaron a cambiar mi manera de mirar. La incorporación de ciertos conceptos, su articulación con la clínica y con algunas producciones artísticas, me generaron una serie de preguntas que no tienen respuestas acabadas y certeras. El presente ensayo aspira a compartir este viaje de reflexión y pensamiento, luego del cual, como en todo viaje, uno ya no es el mismo: atravesado por lo nuevo, conmovido, impelido a nuevas búsquedas, desea llegar a la orilla y volver a zarpar.

La escritura en las psicosis
por Leticia Soledad Pérez

Hay en la escritura la insistencia de un saber que se reproduce más allá de la voluntad del autor: su verdad. El sujeto psicótico puede simbolizar su propio lenguaje a través de la escritura. La escritura como nexo entre la concepción individual del mundo y el mundo, es una apuesta al valor de la palabra, al entrecruzamiento entre la palabra propia y la palabra en su dimensión de marca. Marca que constituye al sujeto mismo, en tanto representación de sí mismo, otorgándole un sostén y un nombre con el que armar un posible lazo social.

El arte como herramienta ante la búsqueda de la representación del silencio
por Claudia Demichelis

La preocupación de muchos escritores, poetas, dibujantes, compositores y pintores, es la búsqueda de representar el silencio. Esto nos hace pensar que el mismo se halla en el corazón de toda tentativa de escritura. Algunos determinan en la escritura el sitio del silencio, que sería la marca de lo real sostenido, inscripto, a modo de un imposible, un imposible punto de lo real. Ese punto es lo que encauzan el artista, el escritor. Allí donde se capta, se coloca en ocasiones es el lugar en donde zozobra, al confirmar que la propia escritura sólo es sostenida por un fantasma: el de querer “escribir, inscribir la frase del silencio”. En ese lugar del silencio, las pulsiones y la muerte se encuentran en el origen del deseo de escribir. Su figurabilidad está en el corazón del cuestionamiento del artista, del escritor, del dibujante. Llega Lacan así a escribir el silencio, donde muchas tentativas de autores, de poetas, dicen fracasar. Lo hace al marcar el silencio con una simple (a), semblant de desecho, en el lugar del agente, en un discurso puntual: el del analista. Para introducirnos sobre esto, tomare el análisis del cuadro de Edvard Munch, “el grito”.

La expresión de una pasión: la creación artística de Frida Kahlo
por Mariela Rodríguez Rech

La expresión artística habla. La obra de arte, ya sea literaria, pictórica, escultórica, etc., emite un mensaje a descifrar así como lo dicho y no dicho por nuestros pacientes en la práctica clínica. ¿Qué expresa un artista en su obra? Desde el psicoanálisis es posible ir un poco más allá de lo que simplemente miramos y adentrarnos en un mundo poblado de mensajes, señales, símbolos, significantes a descifrar y cifrar, que representan sin duda lo más profundo del artista. La obra de Frida Kahlo no está exenta de estos movimientos, sus pinturas expresan toda una vida marcada por distintos hechos, y es sin duda el instante catastrófico vivido, que le posibilita plasmar sus trazos en la tela y así intentar exorcizar tanto dolor y que este pueda circular por los caminos del deseo.



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