Arte y Psicoanálisis

Sección coordinada por Mariela Paoltroni
La Señora Klein revivió en el Teatro La Comedia
por Pablo Zunino

“La Señora Klein”, obra de Nicholas Wright, capta la profunda inscripción que tenía el kleinismo en la cultura porteña. Aquella mujer en un mundo profesional con primacía de hombres, teorizaba cosas extrañísimas, aun para los expertos, acerca de los niños. Hay que ubicarse en esa época, a puro obstáculo, para entender que solo con un carácter indoblegable y algo salvaje era posible seguir adelante en el trazado de un territorio propio. “La señora Klein” es un espectáculo de una teatralidad contundente y muestra la complejidad fascinante de esta gran pionera del psicoanálisis, de esta madre buena y mala, y de esta jefa de escuela que hizo época. La protagonista aparece desplegada en toda la neurosis que el autor le supuso. La directora Eva Halac pescó con gran maestría todas las sutilezas del texto, que oscila entre la tragedia y un humor negro y ácido, y condujo con mano segura a su elenco.

Psicoanálisis y música. La discontinuidad en la música: expresión del traumatismo
por Susana Arazi

Desde que falta un significante en el Otro la armonía no es posible para el ser parlante. Consonancias y disonancias habitan en el sujeto de la experiencia discursiva. La ilusión de completud y la insistente manifestación de la falla y de la castración que supone el lenguaje, conforman una dialéctica permanente, de la cual la música, como producto del hacer del hombre, no es ajena. La eterna división entre fantasma y deseo expone la discordancia. La música expresa ese juego de lo continuo y lo discontinuo. La enseñanza de Lacan sostiene una clínica de la discontinuidad hasta que, con la clínica de los nudos, configura una clínica de la continuidad, en la que se postula una estructura y tres maneras de abordar la falta. En este texto presentamos cualidades musicales en las que se plasma la división subjetiva.

Contrastes y destellos de una temporada que comienza. Crónicas musicales – Teatro musical
por Roberto P. Neuburger

Las líneas que a continuación se exponen proponen un comentario de eventos musicales en nuestra ciudad (o de otras, a las que el que escribe ha podido asistir) desde un probable o eventual punto de partida doble: la descripción del acontecimiento propiamente dicho y su realización por los intérpretes que han participado en primer lugar, con el fundamento de la formación musical y estética a la que adscribe su autor. En segundo lugar, y sólo cuando se la considera adecuada, pertinente o hasta posible, una lectura psicoanalítica (de otro modo, se correría el riesgo de forzar un deslizamiento hacia el "psicoanálisis aplicado", que preferimos evitar).

Antecedentes musicales en las obras de S. Freud y J. Lacan
por Susana Arazi

Las nociones, conceptos e hipótesis de la teoría psicoanalítica, lejos de permanecer impolutos, eternos e inmutables, se prestan, reafirmando la heterodoxia tanto de Freud como de Lacan, a cuestionamientos y elaboraciones que aportan nuevas o diferentes perspectivas. En el siguiente texto exponemos las raíces de un saber no sabido respecto al arte musical. Es particularmente la obra lacaniana la que habla de música sin saber que lo hace, en el gesto generoso de Lacan cuando invita a hablar, en el Seminario XXIV, a Alain Didier-Weill, psicoanalista comprometido con el arte y especialmente con la música o cuando destaca la importancia de la estructura del lenguaje, del número, de un lugar Otro, de lo real y del registro simbólico que atraviesa a todo ser parlante. La música no es la excepción y, por lo tanto el universo simbólico se hace presente también en ella.

El recorrido del Arte en los caminos del ciberespacio
por Mariela Rodríguez Rech

En el marco preparatorio del I Congreso Mundial virtual/presencial de elSigma “El estadio del screen. Incidencias de la virtualidad en la constitución del lazo social”, la autora ofrece el siguiente análisis. Los procesos culturales y artísticos han sufrido, con el devenir de la postmodernidad, una profunda modificación. La era de las tecnologías ha desplazado, sustituido y hasta anulado ciertas expresiones artísticas históricas en el desarrollo de la historia. Nuevas técnicas, nuevos materiales, innovación de todo tipo se hace presente en las obras de arte de siglo XXI. Cuando los procesos tecnológicos e informáticos invaden de manera tan contundente ¿qué lugar tiene el arte en el Sujeto y en el devenir de una cultura? ¿Cuál es la función del arte y la implicancia del Sujeto en el mismo? La obra artística imbuida de tanta tecnología y transitando el ciberespacio ¿tapa o devela? Las siguientes palabras quizás nos posibiliten justamente poder preguntarnos para pensar, construir, deconstruir, reflexionar y no quedar apabullados y apresados por las redes tecnológicas.

Psicoanálisis y Música. ¿Es la música un discurso sin palabras?
por Susana Arazi

El encuentro imposible entre Psicoanálisis y Música permite, no obstante, la formulación de diversas e interesantes articulaciones. La noción “discurso” musical no es nueva entre los teóricos de la Estética Musical. Un discurso es, ante todo, un movimiento en el tiempo. Quizás la mejor definición de la música sea, como siempre, la que brota de los poetas: “La música es la más bella de las formas del tiempo” (Jorge Luis Borges). La esencia del discurso desde una perspectiva psicoanalítica no está divorciada del fenómeno musical. La asemanticidad de las notas musicales facilita el acceso a la aprehensión del sintagma “discurso sin palabras”. Se trata de lugares simbólicos, de gramáticas, de sintaxis, más que de significados o de sentidos cristalizados. Por lo tanto se trata de discurso en tanto éste no es sin la estructura del lenguaje.

¿El diapasón nos transforma? Algunas consideraciones sobre el director y el cor
por Liliana Nora Fernández de Pozzi

¿Es el director un simple intermediario entre la partitura y la voz de sus coreutas? ¿Influye su lugar de líder en la ejecución de las obras? ¿De qué se compone la magia de la transmisión en el concierto? Estas son algunas de las preguntas que intento responder en este breve escrito haciendo un recorrido por los mecanismos de la transferencia y la identificación.

¿Es Don Juan un fantasma femenino?
por Osvaldo M. Couso

Don Juan, el personaje de la bellísima ópera con música de Mozart, es para Lacan un fantasma femenino. Él encarna la idea de un hombre que pudiera “serlo” en esencia, es decir: no como consecuencia de asumir un semblante (como sucede con todos los hombres del mundo). Ello lo ubica como un Otro no-castrado cercano al Padre de la Horda freudiano. Sin embargo, tal ubicación (como la “excepción”) permite postular que hay otros aspectos en don Juan (diferentes al personaje de la ópera), que pueden leerse en algunos textos de Soren Kierkegaard: el predominio de la relación con el Padre (definible como el único caso en que el sado-masoquismo es “logrado”) y el endiosamiento que le es inherente constituyen, en el varón, el núcleo esencial del fantasma y la sexuación

Acerca del vacío en arte y psicoanálisis
por Mariela Rodríguez Rech

El recorrido por diferentes textos en relación al concepto del vacío en el arte y en el psicoanálisis me llevaron a cambiar mi manera de mirar. La incorporación de ciertos conceptos, su articulación con la clínica y con algunas producciones artísticas, me generaron una serie de preguntas que no tienen respuestas acabadas y certeras. El presente ensayo aspira a compartir este viaje de reflexión y pensamiento, luego del cual, como en todo viaje, uno ya no es el mismo: atravesado por lo nuevo, conmovido, impelido a nuevas búsquedas, desea llegar a la orilla y volver a zarpar.

La escritura en las psicosis
por Leticia Soledad Pérez

Hay en la escritura la insistencia de un saber que se reproduce más allá de la voluntad del autor: su verdad. El sujeto psicótico puede simbolizar su propio lenguaje a través de la escritura. La escritura como nexo entre la concepción individual del mundo y el mundo, es una apuesta al valor de la palabra, al entrecruzamiento entre la palabra propia y la palabra en su dimensión de marca. Marca que constituye al sujeto mismo, en tanto representación de sí mismo, otorgándole un sostén y un nombre con el que armar un posible lazo social.



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