Arte y Psicoanálisis

Sección coordinada por Mariela Paoltroni
Télémaco o el padre ausente
por Alicia Smolovich

Que Dios me perdone pero era un hijo de puta.
Ni una carta, ni una fotografía. Ni una lágrima.
Un agujero enorme en el pecho.
No habrá una respuesta, sino un trayecto.
Un trayecto que hará…en sus pensamientos hasta que pueda precipitar su acto.
Partir.
Se trata del camino hacia ese saber singular, hacia aquella verdad que sólo podemos nosotros mismos encontrar. Encontrar en lo más íntimo de nuestro corazón, aunque el viaje parezca hacia lo extraño, lo desconocido, hacia un lugar lejano.

La pintura como fenómeno de expresión. Parte II
por Diego Raffo

Resumen. La pintura moderna es una nueva forma de expresión pictórica iniciada a finales del siglo XVIII, que surge en contraposición a los movimientos pictóricos anteriores: La pintura renacentista y la barroca, a pesar de la liberación del hombre en todos los campos de las artes y el saber, mantuvieron aún por décadas un tipo de modelo o patrón, tradicional en todas las ramas de las artes plásticas. La pintura moderna rompe los esquemas, modelos tradicionales y patrones establecidos, y da un nuevo camino a la pintura, que concluye a inicios del siglo XX con el inicio de la pintura contemporánea.

La pintura como fenómeno de expresión. Parte I
por Diego Raffo

Para comprender los procesos pictóricos actuales tenemos que remontarnos al pasado, a sus orígenes, evolución, impedimentos, etc. Pintar es representar imágenes reales o irreales, concretas o abstractas sobre un tipo de superficie que no necesariamente debe tener una característica en particular, esta representación debe hacerse a través de pigmentos mezclados con otras sustancias.
La historia de la pintura se remonta hacia la época prehistórica, se dice que fue en ese período en donde se encontraron las representaciones más antiguas. Éstas fueron hechas en paredes de las cuevas que servían como refugio a los humanos durante 30.000 años en el período paleolítico, podemos ver muestra de este arte en Europa Occidental, África y hacia el sur de Australia.

Espacios ingrávidos. Un cruce entre música, poesía y psicoanálisis
por Lucía Villar

Más allá del inconsciente, una zona de pasaje, antes del más allá del principio de placer. Una zona de pasaje entre lo real y lo simbólico, una frontera donde frente al trauma sonoro se encuentra un primer alivio. Una zona de consonancia, de reconciliación sonora. Un espacio de resonancia, eco de lo indecible. El ritmo ordena y aminora –gracias a ese orden- el golpe traumático. Una tensión entre dos acordes arma un espacio vacío. Ese espacio vacío. Primer lugar de habitabilidad para un sujeto.

De un taller de guitarra a un taller de música
por Gabriel Pavelka

A partir de este acto, la comunidad educativa comienza a nombrar a “los pibes del Pagano”, como los “artistas”. Los músicos de la comunidad que participaron y disfrutaron de la presentación en acto, donan un bombo a la institución. Este bombo en lugar de ser ofrecido directamente a L. se propone como un instrumento más para el taller, por lo cual su utilización se enmarca en el encuadre del Taller. El Taller de Guitarra a partir de este acto, se denominará Taller de Música. Su dinámica variará a partir de la inclusión de un nuevo instrumento y sobre todo del re-posicionamiento de los jóvenes en el marco del taller.

La música en nuestra fibra más íntima. Segunda parte.
por Zulema Lagrotta

Cuando de las palabras ya no se puede esperar nada más pues ellas tienen un límite de decibilidad, cuando incluso el decir no alcanza; cuando volviendo sobre nuestro dicho hecho de ellas se tiene la convicción que los sentidos que sí portan, no bastan. Es la prueba de una ausencia: un plus-de-gozar que no llega a la cita sancionando la insatisfacción aportada por el llamado goce fálico del bla-bla-bla. Entonces lo fónico, el sonido aparece como el último y único recurso hacia la evocación retornante. Viene a nosotros para in-vocar lo inesperado, lo súbito, lo in-audible...aún lo invisible

La música en nuestra fibra más íntima
por Zulema Lagrotta

Estableceremos las notas esenciales –diferenciales- entre creación e invención. El término creación estuvo, en la tradición psicoanalítica, asociado al de sublimación; y debemos aclarar que Lacan ya no habló de ella en la última parte de su enseñanza. A partir de la época que comienza a dar preeminencia a lo Real, es decir, a relativizar el privilegio del orden simbólico como eje rector de la experiencia analítica, paralelamente prepara el terreno conceptual en el que surgiría la noción de invención íntimamente ligada al registro de lo Real –en lo que nominamos lo Real del lenguaje-. En cuanto a la invención –que surge desde que Lacan pone el acento en el efecto real de sentido, o golpe de sentido de las intervenciones del analista- fue casi elevada a la condición de un nuevo concepto junto a sinthoma y a “la unaequivocación”.

De una fuente a otra. Parte 2
por Carlos Federico Weisse

Estamos en el plano de la aparición de la mirada, en el nivel de la aparición del asco, de la burla y el sarcasmo, de lo horroroso apenas sostenido por un andamiaje formal, y de distanciamiento del cual forma parte la transposición de los lugares, de las funciones en relación a la comunidad artística. Y aquí cerramos el arco tendido a través del abismo del arte, de un lado la belleza, la armonía de la forma y el color, los rasgos simbólicos sabiamente estructurados en una modulación deliciosa. La hermosa muchacha de La Fuente de Ingres, su promesa y recato, su delicada insolencia en la dialéctica de la entrega y la sustracción. Puro encanto y delicia detrás de la cual la mirada está clausurada, detrás de los ojos abiertos de la joven la mirada está bien oculta. En el otro polo La Fuente de Duchamp, el sarcasmo arrojado a las fauces del asco, convertido en obra de arte por el humor y el distanciamiento, por la transposición de la fábrica al museo, por la insolencia del gesto que arroja un orín imaginario a los ojos, un verdadero dar a ver mierda.

De una fuente a otra
por Carlos Federico Weisse

En la dimensión escópica, la temporalidad original se invierte y comienza con lo que es el instante terminal, es decir el instante de ver. Este momento terminal nos permite distinguir entre gesto y acto. El gesto de pintar implica que cualquier acción representada en un cuadro aparecerá como escena teatral, hecha necesariamente para el gesto.
La mirada implica una declinación del deseo de dar a ver. En la creación escópica estamos en esta dimensión, el gesto, en tanto movimiento que se da a ver, que se ofrece a la mirada.

Invención, creencia y erotismo
por Sergio Zabalza

Bastaría rastrear los elementos temáticos presentes...para comprobar la pregnancia que la articulación entre pasión y muerte arrastra desde los tiempos en que poetas y trovadores elevaron a la dignidad de mito historias como las de Tristán e Isolda: Un valiente capitán, que para el caso bien puede ser el equivalente de un caballero, su dama enamorada, los encuentros furtivos, la traición al orden establecido: sea éste el consorcio o el señor feudal, la muerte y el posterior encuentro en una vida pos terrenal. Sin embargo, la disyunción muerte o miseria forma parte de la misma traición neurótica propia de quien ha renunciado a la suposición de saber- la creencia- y, por ende, a soportar y trabajar un síntoma como testimonio de la responsabilidad que otorga su dignidad de sujeto.



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