Cine y Psicoanálisis

Sección coordinada por Laura Kuschner
Sección coordinada por Juan Jorge Michel Fariña
La sal de la vida
por Marcelo Augusto Pérez

El director cuenta una historia cuasi-real surgida a partir de los acontecimientos entre Turquía y Grecia. Divide la escena en tres: los platillos, el plato principal y los postres. Y, como toda división, auspicia la disputa de otro orden –sociopolítico- en donde los sujetos se separan a costa de tributar un espacio ideológico para un gobierno de turno, para un Ideal elevado –llamémosle Jehová, llamémosle Alá- o (como lo piensa Eduardo Galeano) para el dinero en juego del momento: esto es, para el robo. Más allá del plano sociológico que podamos analizar en esta excelente obra –harto más de novela poética que de deslumbrantes actuaciones- podemos entroncarnos el plano freudiano de su problemática.

Psicoanálisis y cine:arte, artista y espectador
por Mónica Fudin Govednik

Del drama a la tragedia, de la comedia a la sátira, de la aventura al misterio, del dolor al amor, del terror al espanto, todas las pasiones del hombre se ven reflejadas en el cine, todos los fenómenos de la naturaleza, las ficciones y documentales y representadas con mayor o menor veladura simbólica. Entendidos, legos, aficionados, profesionales, comparten en el algún momento el goce de sentarse frente a la pantalla esperando ser sorprendidos por aquello que se dará a ver y por el efecto producido por alguna historia.

21 gramos
por Eva Beatriz Brajtbort

Un profesor universitario, Paul Rivers espera un transplante cardíaco, siendo su estado de salud crítico. Su esposa, Mary hace todo lo posible para quedar embarazada. Su relación de pareja está al borde del abismo, ya que estuvieron separados anteriormente. Cristina Peck, es la abnegada esposa de Michael con quien tiene dos pequeñas hijas a las que adora, hasta que un trágico accidente termina con la vida de sus seres queridos. Cristina toma la decisión de donar los órganos de su esposo, decisión que habilita y posibilita su encuentro con Paul, él se encuentra frente a la encrucijada entre seguir viviendo o morir. La enfermedad se apoderó de su cuerpo, su vida depende de la muerte de otro.
¿Cómo es posible para un hombre sostenerse y atravesar esta situación?

Un loco amor
por Marcelo Augusto Pérez

“El amor siempre está; aún antes de conocerlo” . La frase la verbaliza el protagonista –y director y guionista- de esta obra poética que, desde el comienzo hasta el final, resulta ser una desesperada historia de amor. Timoteo es cirujano; está en quirófano cuando una noticia lo despabila de su rutina y lo lleva a configurarse en una serie de flashbacks en su historia que tejerán las dos horas pasionales de esta experiencia fílmica.

La Aldea
por Jorge S. F. Mosner

El director de la película es de origen hindú y no podemos soslayar la impronta, en el interior de la trama del film, de esa cosmovisión ancestral. Por ejemplo, la consideración acerca de la temporalidad: ustedes saben que para la tradición semítica- cristiana las cosas comienzan y terminan, el comienzo será extraordinariamente antiguo, pero estamos afanados por determinar cuándo y cómo; hasta la teoría de Stephen Hawking (el Big-Bang) se inscribe en esta tradición. En Oriente están despreocupados por este tema pues el tiempo es circular, son perpetuos ciclos, y la reencarnación es una noción coherente con esta perspectiva de la temporalidad. Los psicoanalistas deberíamos prestarle atención a la reencarnación, por supuesto no en el sentido místico sino en relación con los procesos que denominamos identificaciones y los fenómenos de efectos transgeneracionales, las existencias-yoes ancestrales, decía nuestro Sigmund Freud (en El yo y el Ello).

Cuando huye el día
por Mirta Goldstein

Uno de los conflictos del hombre de todas las épocas proviene de que el día no huye del sujeto sino que el sujeto huye del día. Aunque éste no sea el título original de la película, representa la posición de cada sujeto ante la determinación inexorable del tiempo.
El día, como la noche y la muerte, insisten en reaparecer siempre en un mismo lugar al que -paradójicamente- designamos como tiempo: hoy, ayer, mañana. (...) Cuando huye el día, es una metáfora que condensa otras metáforas: el día puede simbolizar la luz de la esperanza, o todo lo contrario: la oscuridad y las tinieblas del dolor psíquico. El tiempo de la metáfora siempre nos conduce a otra metáfora. Es por ello que voy a rebautizar a este film con el título metafórico de: “En busca del tiempo perdido en la melancolía”, pues el personaje, perdido en el tiempo de su depresivo retiro del mundo, es sacado y conmovido de esa posición por un sueño...

El Pastor y el Lobo
por Débora San Martín

Protagonizada y dirigida por el ex piloto de la línea aérea LAPA, el film gira en torno al accidente del Boeing 737 de la misma compañía, que el 31 de agosto de 1999 se incendió luego de impactar contra un terraplén en pleno centro de Buenos Aires, dejando un saldo de 67 muertos.
La repetición parece ser una constante en esta historia, un avión en pésimas condiciones que sin embargo se encuentra en actividad, una y otra vez. Pilotos que no son entrenados correctamente por implicar un mayor gasto, y un hombre desesperado por que lo escuchen.
"La seguridad aérea se degrada en los países donde la vida vale poco. Acá, un pasajero vale 70 mil mangos. Es más barato para una aerolínea pagar el seguro que mantener los aviones"…

Corazones abiertos
por María Bianchi

Marie es una mujer de unos 40 años, casada con Niels –algunos indicios indican que están juntos desde jóvenes-. Ama a su marido, quien se preocupa mucho por ella a raíz de un accidente en que ella atropella a un joven con su auto. Niels trabaja muchas horas como médico en el hospital, y además, la vida sexual entre ambos es inexistente. Cuando ocurre el accidente, Marie se siente enormemente culpable, desde el primer instante. Niels trata de consolarla, quiere hacerle entender que no es culpable por lo sucedido. Sin embargo, Marie no piensa lo mismo, ella conducía rápido. Niels es empujado por Marie a ayudar a Caecilie, la novia del joven, a no dejarla sola, a prestarle su oído. A partir de aquí los hechos conducen a diversos interrogantes, que la autora, a lo largo de su texto, intentará abordar: ¿Desde qué posición actúa Marie: desde la responsabilidad o desde la culpa? ¿Es la moral que la fuerza a reaccionar de esa manera? ¿Qué de su posición subjetiva se pone en juego en la triangularidad que comienza a despelgarse en el film?

Un año sin amor
por Marcelo Pérez

Sobre un texto del personaje protagónico (Pablo Pérez), la directora Anahí Berneri nos invita a entrar a un laberinto que, parafraseando a Gilles Deleuze, podríamos definir como “frío y cruel”. El personaje, como queda bien definido en el título, está carente de amor. Esta falta parece llevarlo a frecuentar cines-pornos y más tarde un club leather´s. Y aquí vienen los planteos. ¿Qué hace que una persona busque amor en lugares donde el sexo es el parámetro e incluso el leiv-motiv? Creo que esta pregunta puede ayudar a acercarnos al pathos (la pasión) que atrapa a Pablo en un callejón sin salida; monotonía que se repite a lo largo del film.

El juego de Arcibel
por Laila Sakkal

Había una vez… Un hombre, llamado Arcibel Alegría. Vivía tranquilo en la República de Miranda, país latinoamericano gobernado por las milicias al mando de un dictador, el Gral. Abalorios. Arcibel era periodista: se dedicaba a confeccionar el horóscopo, crucigramas y notas sobre ajedrez para un importante diario de la República. Era un hombre tranquilo, a quien no interesaban grandes desafíos, ni grandes satisfacciones. Resignado, quizás, a cumplir obedientemente con aquellas tareas que garantizan su supervivencia. El azar hace que uno de sus artículos de ajedrez sea publicado por error en la primera plana del diario. El gobierno militar sospecha que en ese artículo hay un contenido implícito en el cual el Sr. Alegría manifiesta encubiertamente su oposición al Gobierno de Abalorios. Arcibel es encerrado en la cárcel como preso político [...] Arcibel es un hombre inhibido, paralizado en la rutina de su vida cotidiana, y que entregado compulsivamente a la fantasía y a los juegos evita jugarse de verdad (en acto). Arcibel juega y mientras juega se somete obedientemente a un orden moral como si fuera imposible alterarlo.



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