Cine y Psicoanálisis

Sección coordinada por Laura Kuschner
Sección coordinada por Juan Jorge Michel Fariña
Ventana de enfrente
por Marcelo Augusto Pérez

Un significante: “Simone”. Único recuerdo que aparece en el pensamiento de un anciano que es encontrado por un matrimonio italiano en las afueras de Roma. Con este disparador, el director mueve los hilos de una historia donde ideología, política, genocidio, sexualidad y vínculo amoroso aparecen superpuestos, connotando un pasado no del todo feliz y un presente sin olvido. Dos historias –en principio dos- paralelas: la Mujer –esposa y madre- termina sus noches observando a un joven vecino a través del cristal de su ventana. El deseo comienza a invadir poco a poco su cotidianeidad [...] Ella y su Vecino se entrecruzan para seguir la pista del anciano y encontrarle paradero [...] Aquí las dos historias comienzan a mezclarse; poco a poco aparecerá una tercera: el marido [...] Cuatro sujetos (la Mujer, el Vecino, el Marido, el Anciano) con diferentes modos de canalizar y vectorizar la dinámica deseante.

“Más allá de los sueños” (WHAT DREAMS MAY COME)
por Cecilia Muñoz Cancela

El film tiene la particularidad de que todos sus protagonistas mueren en la primera media hora de la película, las dos horas treinta minutos restantes se desarrollan en otra escena. La muerte de los protagonistas será tratada aquí como metáfora de las vicisitudes del proceso de duelo que ambos deben realizar por la privación real que sí sufren de sus hijos. En el caso de la pareja creo que no se trata de su muerte sino de algo del orden de la mortificación, de la agonía, de la pesadilla del síntoma cuando esa es la respuesta (o la forma de intentar eludir la respuesta) a la interpelación subjetiva. Ellos prefieren soñarse muertos a saber de esa vida afectada por la muerte por la que todo ser hablante está condenado a transitar.

Violencia y desamparo en la infancia: Distintas respuestas subjetivas
por Estela Durán

Si acordamos con Freud en que todo bebé nace en estado de indefensión primaria, “hilflosigkeit”, como él lo llama y que su vida dependerá del Otro primordial... ¿qué sucederá si el Otro no acude a la cita o lo hace en exceso?. Asistencia del Otro primordial que no sólo acude para cubrir necesidades básicas sino también donando su amor, haciendo de ese niño su objeto amoroso; apuntalamiento, en el sentido freudiano del término con todo lo que ello implica. Su carencia tiene consecuencias, es lo que nos recuerdan los ejemplos de marasmo infantil.

Un Diván en New York
por María Laura Cáseres

“El Dr. Rosenth, psicoanalista, vive en New York. Luego de su última sesión del día (en la que se lo ve aburrido y cansado) decide publicar un aviso para intercambiar su departamento por un mes, por uno en Francia. Natalie, bailarina francesa, ve el aviso publicado y decide acordar el intercambio. En Francia el Dr. Rosenth se encuentra con un dpto. todo desordenado, canillas rotas, por todos lados cartas de diferentes amantes jurando amor eterno. Con este panorama el Dr. Rosenth cansado decide volver. En New York se hospeda en la casa de un amigo para no romper el acuerdo realizado con Natalie; sin embargo un día caminando cerca de su domicilio, pasa por la puerta y ve salir a uno de sus pacientes, como también ve llegar a otro. Se da cuenta que ella ha tomado su lugar y está haciéndose pasar por una colega que lo reemplaza. Decide desenmascararla, para lo cual se hace pasar por un paciente de él: Mr. Smith.” La responsabilidad subjetiva se aborda desde el punto de vista del engaño, no del más evidente (el de la bailarina haciéndose pasar por analista) sino aquel otro engaño: el del Dr. Rosenth haciéndose pasar por paciente. ¿Quién es quién?

Perdidos en la traducción
por Karina Cukierblat y Débora Sznaider

En una época en la que las películas que se aproximan al corazón y tocan el alma no han sido lo que se dice pródigas, el film de Sofía Coppola estrenado en la Argentina bajo el título de Perdidos en Tokio se ha presentado como un bálsamo para nuestros ojos. Como toda gran película abre varios caminos que nos ponen a pensar. Propondremos como sesgo para este trabajo las cuestiones en torno a las contingencias del amor, el malentendido entre los sexos y los encuentros en la época.

Recomendación:Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.
por Mariana Pacheco y Carla Guarinoni

No Eterno... o Eterno resplandor... :Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.
Película freudiana en el siglo XXI.
¿Es una película de amor?
¿Quién no ha visto una película "así" en su vida? ¿Quién no ha tirado libros, cassettes, cd’s, que nos recordaran a la persona amada? ¿Quién no se ha arrepentido de ese intento? (sobretodo cuando ya no se tiene el libro).
Un eterno resplandor, un flash oponiéndose al avance de la máquina.

The Matrix y el cuerpo. Una lectura
por Nora Piotte

Un film, como cualquier otro objeto de arte, puede ser un intento de ir en contra del destino del sujeto para el mercado, que no es otro que el de ser un objeto desecho. En “The Matrix”, versión post-moderna de “Alicia en el país de las Maravillas” de Lewis Carroll, la posición inicial del personaje principal llamado Neo, ese es su “nick” para la Red, es el de ser un objeto desecho, fuera de todo lazo social. Sujeto ilusorio agente del Discurso Capitalista, único discurso que va contra el lazo. Neo, en tanto desecho, está fuera de la norma del deseo y la ley, marginado del lazo, lo que lo lleva a esa devastación que se patentiza en la imagen de su cuerpo. Es la escritura de Trinity –personaje principal femenino- en la PC de Neo, la que lo despierta.

Lo esencial es invisible a los ojos
por Natalia B. Mendonça

Nuestro paciente Val Waxman (Allen) es un director de cine con un pasado profesional prestigioso, cosa que no le sucede en la actualidad. Vive con su novia que le sirve más de objeto parafóbico para enfrentar sus miedos. No recibía propuestas buenas de trabajo, pero un día recibe un guión de la empresa Galaxia Movies cuyo dueño y director, Hal Yeager, es novio de su ex esposa, Ellie. Val acepta dirigir la película. En este primer momento parecería tratarse de una oportunidad económica y la posibilidad de poder lucirse con una excelente película como las que hacía antes, que justificaron dos Oscar. Las cosas marchan sobre ruedas hasta que Val llama a su representante: “Llegue a casa y empecé a hacer notas… Empecé a ponerme nervioso… Y luego empecé a trabajar y empecé a relajarme y me quedé dormido. Dormí un momento y desperté y ahora no veo nada, ¡no veo!”

Pescador de Ilusiones
por María Victoria Monte y Carla Oliva

El comienzo del film nos pone en situación, Jack Lucas, locutor, recibe llamados de sus oyentes en una estación de radio. A los que responde desde un lugar que ya nos pone en la pista de su posición subjetiva, algo del orden de la renegación se pone en juego desde esta posición de certeza: él sabe lo que dice. Desde su omnipotencia, desde este lugar de supuesto saber (sujeto dueño de sus intenciones) nos introduce en la dimensión de lo particular. Hay un último llamado, un oyente que hace referencia a una dama que frecuenta un determinado bar, ante lo que Jack despliega su ironía y mal genio alegando que es un lugar de yuppies y “dispara” un frase con peso de determinación: “Son ellos o nosotros” [...] El efecto particularista se hace presente de este modo, desde un imaginario donde no hay lugar para lo diferente. Pero él no se oye. Llega a su casa, enciende el televisor y ve lo inesperado: Edwin, su oyente, ha realizado efectivamente una matanza en el mencionado bar.

La verdad desnuda
por Sebastián Matías Maggi

El protagonista es un abogado defensor, Martin Vail, quien asume la tarea de representar a Aaron Stampler, acusado de asesinar en primer grado a un arzobispo de la parroquia en la cual oficiaba de monaguillo. El despliegue de su defensa tomará diferentes giros durante toda la película, hasta el final. A lo largo de la misma, aparece un periodista que si bien no es protagonista, para nuestros propósitos es primordial, puesto que hará las veces, en cada entrevista, de una suerte de “analista” para Martin Vail. En las escenas con tal personaje es donde Vail hablará de sí, y donde encontraremos el lugar del Otro como oyente; un discurso que básicamente va en una dirección, es decir, en la dirección de la escucha; una confesión; una relación transferencial; un oyente que como periodista y poseedor de cierto rasgo voyeurista sabe callar cuando Vail pregunta, para en definitiva responderse a sí mismo.



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