Cine y Psicoanálisis

Sección coordinada por Laura Kuschner
Sección coordinada por Juan Jorge Michel Fariña
Billy Elliot
por Aldana Caro

La vida de Billy transcurre en un barrio obrero, de casas de ladrillos indiferenciadas. En este barrio hay un gimnasio, donde por cincuenta peniques Billy asiste a clases de boxeo. Desde un comienzo el boxeo nos muestra un significado con mucho “peso” en la relación padre-hijo, ya que como el padre de Billy ha sido un buen boxeador de joven, guantes heredados mediante, Billy deberá “prolongar” al padre en su calidad de hombre, hombre fuerte a pesar de todo. Pero a Billy parece no apasionarle el boxeo, el ring no es para este chico de once años un escenario donde demostrar su hombría, tal como lo anhela su padre.

La paranoia en el cine: Mi Señor Don Francisco
por Beno Paz

Cualquiera de nosotros, analistas, podemos reconocer en Él una de las mejores expresiones que ha dado el cine sobre la paranoia. En mi opinión la mejor, pero no soy un experto en cine. Y por lo que sé de las psicosis, la considero una muy buena película, porque en ella pude reconocer las claves de la paranoia.

El niño de los lobos
por Juan Jorge Michel Fariña

El vocablo griego mystikós deriva de mysterion, que significa “secreto”, “misterio”, “ceremonia para iniciados”, derivado a su vez de myo: “yo cierro”. Aunque muy posterior también existe la acepción mistificar, en el sentido de “embaucar”, proveniente del francés mystifier.
Ambos sentidos, el de una misteriosa ceremonia cerrada y el del ocultamiento engañoso, se conjugan en el film de Clint Eastwood. Río Místico.

Ángeles de la época, sueños perdidos, espejos y realidades
por Mariana E. Gómez

Esta película, “La vida soñada de los ángeles”, no habla de seres celestiales y alejados de nuestro mundo, sino todo lo contrario: de dos jóvenes de nuestro tiempo, de nuestra época, de una sociedad como la nuestra.
Isa y Marie. Dos mujeres que se conocen en un taller de costura: una vive en una casa que pertenece a una madre y una hija en coma y la otra que se mueve con su mochila, con lo indispensable, parando en cada sitio el tiempo necesario, para luego, cambiar a otro lugar.

El objeto del duelo en Hiroshima mon amour
por Daniel Zimmerman

La destrucción de Hiroshima por la bomba atómica representa en la película la destrucción interior de la heroína ante la pérdida del objeto amado; ilustra la introyección en masa de algo destructivo. Según Liberrman, la estructura misma del filme puede compararse con las rememoraciones que la protagonista (Emmanuelle Riva) reconstruye. Ella había sufrido una privación brusca y se vio forzada a hacer una enorme negación. No había podido hacer el duelo, concluye: lo había sepultado en su interior.

La era de hielo
por Ricardo Costa Brizuela

La película es increíblemente humana, pese a que sus personajes principales son un mamut, un tigre y un perezoso, porque logra combinar las emociones y sentimientos típicos de las personas comunes y corrientes. La era de hielo reúne a Manny, Diego y Sid (El mamut, el tigre y el perezoso) alrededor de un pequeño humano, en plena migración de las especies hacia la parte sur de la Tierra, justo en el inicio del congelamiento de esta, 20.000 años atrás.

Políticas de la memoria: Historias cotidianas (H), de Andrés Habegger
por Eduardo Laso

Historias cotidianas (H) recoge el testimonio de 6 hijos de desaparecidos, y lo hace a partir de meterse en los espacios cotidianos de ellos, invitándolos a hablar de sus recuerdos, vivencias y de su relación con los ausentes. Y es esa intimidad que logra con la cámara la que hace que el espectador se sienta próximo a ellos, en esa cercanía que es la distancia justa para abrir al relato personal. Y en estos relatos ellos cuentan cómo ha sido para ellos el esfuerzo por restablecer una historia cotidiana, cuando los seres queridos fueron secuestrados y ya no supieron de ellos.

Náufrago
por Débora San Martín

Chuck Noland es un ejecutivo ingeniero de sistemas de Fed Ex (Federal Exprés), una empresa multinacional de mensajería, que lleva su vida personal y profesional como un reloj, lo tiene todo bajo control. Las exigencias de su trabajo le llevan a emprender viajes, a menudo sin previo aviso, a lugares lejanos. Ello le obliga a separarse de su novia Kelly. La frenética existencia de Chuck se detiene bruscamente cuando se estrella el avión en el que viajaba y se convierte en un náufrago en una isla remota, aislado del mundo en el entorno más desolado que quepa imaginar.

Cine y psicoanàlisis
por Norma E. Alberro

El psicoanálisis se ha vuelto tan popular como el cine. A pesar de sus diferencias tienen muchos puntos en común. Psicoanálisis y cine tienen en común la historia, la ficción y la imagen, fantasmática o real. Cineastas y psicoanalistas juntas y separan imágenes, ideas, fantasías. El cineasta compone, hace un montaje; el analista, siguiendo la etimología de la palabra análisis, desmonta, descompone, reduce a lo elemental. Estas dos formas de acceso a la representación, más allá del relato, contribuyen a producir una historia, la de los tormentos interiores. Es posible encontrar paralelismos y diferencias en estas dos prácticas de la imagen.

Mulholand drive: un peligroso despertar
por Laura Kuschner

Tenemos desde el primer momento dos protagonistas, o tal vez cabría decir antagonistas, pues desde una perspectiva estética una es rubia y lánguida mientras que la otra es morocha y fornida. También podría decirse que son antagonistas atendiendo al rol que cada una desempeña en la trama. Según el momento del que se trate será una o la otra quien lleve las riendas de la decisión y la acción, mientras que la otra obedecerá y se someterá a la voluntad ajena. En el inicio es Betty (la rubia) la conductora, pues impulsa a Rita (la morocha) a dar el siguiente paso en el camino hacia la verdad (conocer su identidad). No obstante, avanzada la película veremos los roles invertidos: la morocha guiando la dirección de la relación amorosa entre ambas.



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