Cine y Psicoanálisis

Sección coordinada por Laura Kuschner
Sección coordinada por Juan Jorge Michel Fariña
Alice
por Mariel Michan

La historia se despliega en la ciudad de Manhattan, Nueva York, en la actualidad. Nos encontramos con nuestra protagonista, Alice, llevando una vida modelo y, aparentemente, “feliz”: una mujer casada con Doug, un atractivo hombre de negocios perteneciente a la alta burguesía, con quien tiene dos hijos, fanática de la obra de la madre Teresa de Calcuta (como buena católica que es), manteniendo una vida que pasa de masajistas a negocios de ropa, en compañía de quienes supone, son sus amigas.

Pi. Una interpretación psicodinámica psicoanalítica
por Patricia Silvia Brignole

La película cuenta la historia de Max Cohen, un matemático experto en computación, que considera que todo lo que existe está ordenado en patrones de comportamiento numérico: la naturaleza, el mercado de valores, el juego del go. Max duerme poco, se alimenta mal, trabaja compulsivamente y busca de manera desesperada encontrar todos los números que componen el número Pi. Este escrito será una creación producida del encuentro de una teoría con un relato, el de la esquizofrenia.

Psicoanálisis, cine y psicosis. "Psicosis de pelìcula"
por Mónica Fudin Govednik

¿Por qué el cine habitualmente no sólo muestra al psicoanálisis de una manera tan distorsionada en cuanto a su dispositivo y encuadre teórico sino que además parece que se ensaña cuando del tratamiento de enfermos psicóticos se trata? Existen algunos patrones o lugares comunes que parecen constituir mitos básicos y voy a referirme al que nos muestra la psicosis en sus más variados géneros y personajes. Sea cual fuere la trama nunca es agradable la presentación de la locura. Confundiendo la marginalidad de una estructura en relación al discurso, con una marginalidad social en relación al otro.

Una relación particular
por Jorge S. F. Mosner

La película se intitula en francés Una relación pornográfica. La inadecuada traducción, sin embargo, hace justicia, pues en la película no hay ninguna pornografía. Digamos, por tanto, qué es pornografía. Viene de porné que quiere decir prostituta en griego.
Básicamente “pornografía” es la manifestación de lo más real de la sexualidad, es la sexualidad sin atenuación, sin sombras, sin velos. Pero en la película, todo es velado, tapujado, insinuado, se habla de una fantasía que realizan juntos pero no se revela ante nuestros ojos pornográficamente… sólo se dice. Estamos en presencia de la sexualidad de los neuróticos, del erotismo...

Las fàbricas de subjetividad. Breve análisis de la película Rashomon, de Kurosawa
por Mirta Goldstein

Este film nos introduce en una experiencia detectivesca pues nos vuelve partícipes de la amenaza de peligro con que nos acecha la verdad de nosotros mismos y de la cultura que aceptamos. ¿A que subjetividad le hace a lugar Kurosawa?

Alfie. El seductor irresitible
por Noelia Zerda y Nadia Silva Rey

La vida de Alfie se reduce a dos actividades: manejar limusinas y acostarse con mujeres. En el film, Alfi se dirige al espectador como si no hubiera una pantalla de por medio. Nos muestra su vida en el mismo momento en que la está viviendo, nos cuenta lo que siente, lo que recuerda, lo que piensa, análogo a la manera en que un paciente cuenta a su terapeuta los sucesos de su vida. Es una historia contada en primera persona. Su vida se guía a partir de lo que él mismo llama “la filosofía de Alfie Elkins”, la cual excluye toda posibilidad de dejar entrever alguna pista sobre su deseo. En su vida no existen grietas. Pero tres situaciones, analizadas por las autoras, dejarán ver el circuito de la responsabilidad subjetiva en que el personaje se ve conmovido en su fantasma.

La obsesiòn por borrar .... ¿El resplandor del sujeto?
por María Elena Domínguez

Freud nos ha enseñado que con hacer conciente lo inconsciente no logramos superar el trauma psíquico. Hoy, un siglo después, se intenta borrar el trauma en una suerte de borramiento de la barradura subjetiva. Extraña obsesión aquella que busca pesquisar el lugar donde se alojan los recuerdos del otro con el fin de apoderase de ellos. Neurótica naturaleza que busca anestesiar los sinsabores llevando la negación al extremo de lo no acontecido. El eterno resplandor de una mente sin recuerdos y Misteriosa Obsesión son dos films que evidencian la pendiente a la que nos conduce la orientación referida: la eliminación de los recuerdos como una suerte de eliminación del trauma. Aunque también nos permiten entrever sus impasses, los límites que la hacen tropezar: la resistencia del sujeto a la eternidad de la certidumbre.

Tim Burton y sus versiones del padre
por Marcela Brunetti

Se puede seguir la obra de Tim Burton y dejarse sorprender por la diversidad de recursos estéticos. Personajes ficticios que atrapan desde un encanto no convencional despiertan una peculiar posibilidad: la de identificarse con ciertos rasgos a la vez que, vía lo irreal del personaje, permite ubicar cierta distancia y velar lo perturbador que puede ser el encuentro con algunas posiciones subjetivas. Seres ficcionales que mientras ocultan, revelan. Hay algo que, sin embargo, no nos sorprende tanto en sus obras, y es que indudablemente Tim Burton tiene algo para decir en relación al padre.

Salir del placard, o de la posibilidad de ser algo más que un mueble
por Elizabeth Ormart

Monsieur Pignon (Daniel Auteuil) es un individuo adaptado pero con una existencia miserable que se describe como "un desastre, sin mujer, sin hijo y ahora sin trabajo". La puerta de regreso al trabajo es "la salida del placard" expresión que en francés alude a desocultar su sexualidad, personas que buscan salir del encierro para asumir lo que son. Esta pretendida farsa de su vecino Jean Pierre Belone (Michel Aumont) ha sido calculada para reinsertarlo en su apagada existencia, pero esto no tiene retorno. El cálculo anticipa una verdad incalculable.

Barton Fink (del blanco a lo neutro)
por Sergio Zabalza

“Interrogad al angustiado de la página blanca, os dirá quién es la boñiga de su fantasma”. Jacques Lacan. La historia narra los avatares de un escritor formado en los escenarios del Broadway neoryorkino. Barton Fink es convocado por un estudio de Hollywood para redactar el guión de una película de boxeadores. Ha llegado su hora, la gloria y el dinero lo esperan y hacia allí parte con sus ideas, con sus opiniones. Si hasta aquí el film promete la romántica historia de un escritor luchando por sus ideales, no serán los hermanos Coen quienes nos constipen con la boñiga de este señuelo. Ciertamente, poco tiene que ver su propuesta con el confort de las almas bellas. En efecto, lo que sigue es un deslumbrante repertorio donde actuación, guión y fotografía logran el mejor premio que un objeto de arte recibe de su ocasional testigo, a saber: provocar esa conmoción que -por descentrar totalmente al espectador- testimonia la crisis del imaginario que sostiene un cuerpo.



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