Cine y Psicoanálisis

Sección coordinada por Laura Kuschner
Sección coordinada por Juan Jorge Michel Fariña
La Aldea
por Jorge S. F. Mosner

El director de la película es de origen hindú y no podemos soslayar la impronta, en el interior de la trama del film, de esa cosmovisión ancestral. Por ejemplo, la consideración acerca de la temporalidad: ustedes saben que para la tradición semítica- cristiana las cosas comienzan y terminan, el comienzo será extraordinariamente antiguo, pero estamos afanados por determinar cuándo y cómo; hasta la teoría de Stephen Hawking (el Big-Bang) se inscribe en esta tradición. En Oriente están despreocupados por este tema pues el tiempo es circular, son perpetuos ciclos, y la reencarnación es una noción coherente con esta perspectiva de la temporalidad. Los psicoanalistas deberíamos prestarle atención a la reencarnación, por supuesto no en el sentido místico sino en relación con los procesos que denominamos identificaciones y los fenómenos de efectos transgeneracionales, las existencias-yoes ancestrales, decía nuestro Sigmund Freud (en El yo y el Ello).

Cuando huye el día
por Mirta Goldstein

Uno de los conflictos del hombre de todas las épocas proviene de que el día no huye del sujeto sino que el sujeto huye del día. Aunque éste no sea el título original de la película, representa la posición de cada sujeto ante la determinación inexorable del tiempo.
El día, como la noche y la muerte, insisten en reaparecer siempre en un mismo lugar al que -paradójicamente- designamos como tiempo: hoy, ayer, mañana. (...) Cuando huye el día, es una metáfora que condensa otras metáforas: el día puede simbolizar la luz de la esperanza, o todo lo contrario: la oscuridad y las tinieblas del dolor psíquico. El tiempo de la metáfora siempre nos conduce a otra metáfora. Es por ello que voy a rebautizar a este film con el título metafórico de: “En busca del tiempo perdido en la melancolía”, pues el personaje, perdido en el tiempo de su depresivo retiro del mundo, es sacado y conmovido de esa posición por un sueño...

El Pastor y el Lobo
por Débora San Martín

Protagonizada y dirigida por el ex piloto de la línea aérea LAPA, el film gira en torno al accidente del Boeing 737 de la misma compañía, que el 31 de agosto de 1999 se incendió luego de impactar contra un terraplén en pleno centro de Buenos Aires, dejando un saldo de 67 muertos.
La repetición parece ser una constante en esta historia, un avión en pésimas condiciones que sin embargo se encuentra en actividad, una y otra vez. Pilotos que no son entrenados correctamente por implicar un mayor gasto, y un hombre desesperado por que lo escuchen.
"La seguridad aérea se degrada en los países donde la vida vale poco. Acá, un pasajero vale 70 mil mangos. Es más barato para una aerolínea pagar el seguro que mantener los aviones"…

Corazones abiertos
por María Bianchi

Marie es una mujer de unos 40 años, casada con Niels –algunos indicios indican que están juntos desde jóvenes-. Ama a su marido, quien se preocupa mucho por ella a raíz de un accidente en que ella atropella a un joven con su auto. Niels trabaja muchas horas como médico en el hospital, y además, la vida sexual entre ambos es inexistente. Cuando ocurre el accidente, Marie se siente enormemente culpable, desde el primer instante. Niels trata de consolarla, quiere hacerle entender que no es culpable por lo sucedido. Sin embargo, Marie no piensa lo mismo, ella conducía rápido. Niels es empujado por Marie a ayudar a Caecilie, la novia del joven, a no dejarla sola, a prestarle su oído. A partir de aquí los hechos conducen a diversos interrogantes, que la autora, a lo largo de su texto, intentará abordar: ¿Desde qué posición actúa Marie: desde la responsabilidad o desde la culpa? ¿Es la moral que la fuerza a reaccionar de esa manera? ¿Qué de su posición subjetiva se pone en juego en la triangularidad que comienza a despelgarse en el film?

Un año sin amor
por Marcelo Pérez

Sobre un texto del personaje protagónico (Pablo Pérez), la directora Anahí Berneri nos invita a entrar a un laberinto que, parafraseando a Gilles Deleuze, podríamos definir como “frío y cruel”. El personaje, como queda bien definido en el título, está carente de amor. Esta falta parece llevarlo a frecuentar cines-pornos y más tarde un club leather´s. Y aquí vienen los planteos. ¿Qué hace que una persona busque amor en lugares donde el sexo es el parámetro e incluso el leiv-motiv? Creo que esta pregunta puede ayudar a acercarnos al pathos (la pasión) que atrapa a Pablo en un callejón sin salida; monotonía que se repite a lo largo del film.

El juego de Arcibel
por Laila Sakkal

Había una vez… Un hombre, llamado Arcibel Alegría. Vivía tranquilo en la República de Miranda, país latinoamericano gobernado por las milicias al mando de un dictador, el Gral. Abalorios. Arcibel era periodista: se dedicaba a confeccionar el horóscopo, crucigramas y notas sobre ajedrez para un importante diario de la República. Era un hombre tranquilo, a quien no interesaban grandes desafíos, ni grandes satisfacciones. Resignado, quizás, a cumplir obedientemente con aquellas tareas que garantizan su supervivencia. El azar hace que uno de sus artículos de ajedrez sea publicado por error en la primera plana del diario. El gobierno militar sospecha que en ese artículo hay un contenido implícito en el cual el Sr. Alegría manifiesta encubiertamente su oposición al Gobierno de Abalorios. Arcibel es encerrado en la cárcel como preso político [...] Arcibel es un hombre inhibido, paralizado en la rutina de su vida cotidiana, y que entregado compulsivamente a la fantasía y a los juegos evita jugarse de verdad (en acto). Arcibel juega y mientras juega se somete obedientemente a un orden moral como si fuera imposible alterarlo.

Closer. Una visión sobre la pulsión escópica
por Débora Levit

El mirar y el ser mirado adquieren en Closer un lugar privilegiado en la escena, en tanto los personajes se mueven dentro del juego de la presencia y del ocultamiento, de la dicotomía entre verdad y realidad, y esos dos niveles los enmarca. En la trama de Closer el intento de ver más allá, (y, paradojalmente, el anhelo de ver “más cerca” tal cual se alude desde el título), es una constante. La mirada, estructurada sintácticamente como pulsión en las tres voces gramaticales: ver, verse, ser visto; es en esta historia la más atractiva protagonista y eje del despliegue metafórico del texto. Sin duda la historia se ubica en un entorno de la llamada posmodernidad: edificios, cemento, Internet; una cierta liberalidad sugerida en las relaciones interpersonales; un paradigma del amor dimensionado en su condición de efímero y acentuado en la sílaba del goce, alejado de las premisas culturales que remiten a un lazo tierno de respeto y fidelidad. Se siembra así la pregunta acerca de si realmente la época atraviesa al amor como modo de lazo o si el telar humano en donde se entreteje conserva ciertas estructuras estables, que determinan la persistencia en la elección de objeto, la monogamia, los celos, la fantasía de posesión y propiedad privada, como en las sociedades más conservadoras.

Con sólo mirarte ("Things you can tell just by looking at her")
por Francisca Gelly Cantilo

Rebecca es una mujer de treinta y nueve años, gerente de un banco y en pareja con Robert hace tres. La historia comienza con la feliz y romántica pareja de Rebecca y Robert. Pero ante la inminencia de una embarazo la historia da un giro para la protagonista. El azar se cruza en el camino de Rebecca al toparse con Nancy, una vieja mujer que juega en el film un rol fundamental. Sus preguntas e intervenciones enfrentan a Rebecca a responder (en acto) frente a la interpelación subjetiva. "¿Has actuado conforme al deseo que te habita?"

Ventana de enfrente
por Marcelo Augusto Pérez

Un significante: “Simone”. Único recuerdo que aparece en el pensamiento de un anciano que es encontrado por un matrimonio italiano en las afueras de Roma. Con este disparador, el director mueve los hilos de una historia donde ideología, política, genocidio, sexualidad y vínculo amoroso aparecen superpuestos, connotando un pasado no del todo feliz y un presente sin olvido. Dos historias –en principio dos- paralelas: la Mujer –esposa y madre- termina sus noches observando a un joven vecino a través del cristal de su ventana. El deseo comienza a invadir poco a poco su cotidianeidad [...] Ella y su Vecino se entrecruzan para seguir la pista del anciano y encontrarle paradero [...] Aquí las dos historias comienzan a mezclarse; poco a poco aparecerá una tercera: el marido [...] Cuatro sujetos (la Mujer, el Vecino, el Marido, el Anciano) con diferentes modos de canalizar y vectorizar la dinámica deseante.

“Más allá de los sueños” (WHAT DREAMS MAY COME)
por Cecilia Muñoz Cancela

El film tiene la particularidad de que todos sus protagonistas mueren en la primera media hora de la película, las dos horas treinta minutos restantes se desarrollan en otra escena. La muerte de los protagonistas será tratada aquí como metáfora de las vicisitudes del proceso de duelo que ambos deben realizar por la privación real que sí sufren de sus hijos. En el caso de la pareja creo que no se trata de su muerte sino de algo del orden de la mortificación, de la agonía, de la pesadilla del síntoma cuando esa es la respuesta (o la forma de intentar eludir la respuesta) a la interpelación subjetiva. Ellos prefieren soñarse muertos a saber de esa vida afectada por la muerte por la que todo ser hablante está condenado a transitar.



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