Cine y Psicoanálisis

Sección coordinada por Laura Kuschner
Sección coordinada por Juan Jorge Michel Fariña
Perdidos en la traducción
por Karina Cukierblat y Débora Sznaider

En una época en la que las películas que se aproximan al corazón y tocan el alma no han sido lo que se dice pródigas, el film de Sofía Coppola estrenado en la Argentina bajo el título de Perdidos en Tokio se ha presentado como un bálsamo para nuestros ojos. Como toda gran película abre varios caminos que nos ponen a pensar. Propondremos como sesgo para este trabajo las cuestiones en torno a las contingencias del amor, el malentendido entre los sexos y los encuentros en la época.

Recomendación:Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.
por Mariana Pacheco y Carla Guarinoni

No Eterno... o Eterno resplandor... :Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.
Película freudiana en el siglo XXI.
¿Es una película de amor?
¿Quién no ha visto una película "así" en su vida? ¿Quién no ha tirado libros, cassettes, cd’s, que nos recordaran a la persona amada? ¿Quién no se ha arrepentido de ese intento? (sobretodo cuando ya no se tiene el libro).
Un eterno resplandor, un flash oponiéndose al avance de la máquina.

The Matrix y el cuerpo. Una lectura
por Nora Piotte

Un film, como cualquier otro objeto de arte, puede ser un intento de ir en contra del destino del sujeto para el mercado, que no es otro que el de ser un objeto desecho. En “The Matrix”, versión post-moderna de “Alicia en el país de las Maravillas” de Lewis Carroll, la posición inicial del personaje principal llamado Neo, ese es su “nick” para la Red, es el de ser un objeto desecho, fuera de todo lazo social. Sujeto ilusorio agente del Discurso Capitalista, único discurso que va contra el lazo. Neo, en tanto desecho, está fuera de la norma del deseo y la ley, marginado del lazo, lo que lo lleva a esa devastación que se patentiza en la imagen de su cuerpo. Es la escritura de Trinity –personaje principal femenino- en la PC de Neo, la que lo despierta.

Lo esencial es invisible a los ojos
por Natalia B. Mendonça

Nuestro paciente Val Waxman (Allen) es un director de cine con un pasado profesional prestigioso, cosa que no le sucede en la actualidad. Vive con su novia que le sirve más de objeto parafóbico para enfrentar sus miedos. No recibía propuestas buenas de trabajo, pero un día recibe un guión de la empresa Galaxia Movies cuyo dueño y director, Hal Yeager, es novio de su ex esposa, Ellie. Val acepta dirigir la película. En este primer momento parecería tratarse de una oportunidad económica y la posibilidad de poder lucirse con una excelente película como las que hacía antes, que justificaron dos Oscar. Las cosas marchan sobre ruedas hasta que Val llama a su representante: “Llegue a casa y empecé a hacer notas… Empecé a ponerme nervioso… Y luego empecé a trabajar y empecé a relajarme y me quedé dormido. Dormí un momento y desperté y ahora no veo nada, ¡no veo!”

Pescador de Ilusiones
por María Victoria Monte y Carla Oliva

El comienzo del film nos pone en situación, Jack Lucas, locutor, recibe llamados de sus oyentes en una estación de radio. A los que responde desde un lugar que ya nos pone en la pista de su posición subjetiva, algo del orden de la renegación se pone en juego desde esta posición de certeza: él sabe lo que dice. Desde su omnipotencia, desde este lugar de supuesto saber (sujeto dueño de sus intenciones) nos introduce en la dimensión de lo particular. Hay un último llamado, un oyente que hace referencia a una dama que frecuenta un determinado bar, ante lo que Jack despliega su ironía y mal genio alegando que es un lugar de yuppies y “dispara” un frase con peso de determinación: “Son ellos o nosotros” [...] El efecto particularista se hace presente de este modo, desde un imaginario donde no hay lugar para lo diferente. Pero él no se oye. Llega a su casa, enciende el televisor y ve lo inesperado: Edwin, su oyente, ha realizado efectivamente una matanza en el mencionado bar.

La verdad desnuda
por Sebastián Matías Maggi

El protagonista es un abogado defensor, Martin Vail, quien asume la tarea de representar a Aaron Stampler, acusado de asesinar en primer grado a un arzobispo de la parroquia en la cual oficiaba de monaguillo. El despliegue de su defensa tomará diferentes giros durante toda la película, hasta el final. A lo largo de la misma, aparece un periodista que si bien no es protagonista, para nuestros propósitos es primordial, puesto que hará las veces, en cada entrevista, de una suerte de “analista” para Martin Vail. En las escenas con tal personaje es donde Vail hablará de sí, y donde encontraremos el lugar del Otro como oyente; un discurso que básicamente va en una dirección, es decir, en la dirección de la escucha; una confesión; una relación transferencial; un oyente que como periodista y poseedor de cierto rasgo voyeurista sabe callar cuando Vail pregunta, para en definitiva responderse a sí mismo.

Inteligencia: ¿Artificial o Subjetiva?
por Débora San Martín

IA (Inteligencia Artificial), marca el regreso de Steven Spielberg al cine de la ciencia-ficción, retomando el mito de “Pinocho”, pero adaptado al siglo XXI. Esta película, comienza con el discurso del dueño de “Cybertronics”, una fábrica de robots inteligentes, especialmente creados, para reemplazar a los seres humanos. El dueño de dicha firma, dice: “propongo construir un niño robot que pueda amar [...] Lo que sugiero es que el amor será la clave para que adquiera un subconsciente nunca visto. Un mundo interno de metáfora, de intuición, de razón automotivada” [...] Haley Joel Osment, encarna a David, el prototipo de robot creado para amar auténticamente a los padres que logren programarlo [...] Por obra del mismo director podremos descubrir que David posee todas las condiciones para convertirse en un sujeto.

The Game
por Natalia Edith Massón y María Guillermina Rodríguez

El film “THE GAME”, protagonizado por Michael Douglas y Sean Penn, narra la historia de dos hermanos, Conrad Van Orton y Nicholas Van Orton. Nicholas es un importantísimo empresario de una muy alta posición económica [...] es presentado en el film, como solitario y muy absorto por su trabajo, próximo a cumplir 48 años, la misma edad que tenía su padre al momento del suicidio; acontecimiento por el cual su hermano, Conrad, a quien no veía desde la muerte de su madre, decide obsequiarle un extraño regalo que consiste en un Juego, del cual Nicholas acepta participar sin saber a qué lo conducirá el mismo [...] A medida que el juego avanza, con todas las situaciones irreales que el mismo conlleva [...] el futuro de Nicholas se va poniendo cada vez más oscuro, las reglas del juego son desconocidas por quien es su principal participante, lo que hace que la trama se convierta, a cada minuto, en más intensa y peligrosa.

Ladrón de Orquídeas
por Tomás Murray

Tenemos un sujeto que en un principio se encuentra sumergido en su realidad cotidiana, un sujeto armado que se propone escribir un guión como todos los que había escrito hasta ese momento, para seguir siendo exitoso. Su propósito se reduce a eso [...] Pero en este movimiento se encuentra con algo que anda mal, no puede avanzar, se encuentra estancado, no pasa de la introducción [...] Una serie de eventos lo llevará a interrogarse por esta cavilación hasta encontrarse frente a la muerte para culminar su búsqueda y operar un cambio en él desde sí mismo, ya no será el mismo sujeto del comienzo del film.

El gusto de los otros
por Jorge S. F. Mosner

Supongo que “El gusto de los otros” les gustó porque se identificaron con alguno de los personajes. Yo creo que han tratado de engañarnos. Tuve una vivencia parecida (que el personaje engaña) con la película “La sociedad de los poetas muertos” en donde el héroe, el profesor, a poco que uno prestaba atención a su historia advierte que era un tipo agresivo, intentando elaborar cuestiones de su pasado. No es un buen tipo como parecería, y que su vida presente y su futuro están enajenados (tiene a su novia en Inglaterra, por ejemplo) y fue decisiva su influencia en el suicidio de su alumno [...] “Les gouts des autres”. Veamos al personaje del empresario [...] Me quieren mostrar en la película que CASTELLA, tal el nombre de nuestro protagonista, de pronto adquiere sensibilidad gracias a la conmoción que produce en su vida el encuentro con CLARA (la profesora de inglés y actriz trágica cuarentona) [...]El guión padece, a mi modo de ver, de zonas borrosas y engañosas, es como si viniera a la consulta psicoanalítica un paciente (que lógicamente viene porque necesita ayuda) pero no nos da información, o la cortajea para dificultar la comprensión, da mucho trabajo juntar las piezas, en este guión las piezas están separadas para recrear situaciones que nos hagan creer que son lindas, deseables, es una forma de vendernos gato por liebre.



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