Columnas

La formación del psicoanalista
por Élida E. Fernández

"Mientras para el psicólogo clínico era y es indispensable la práctica hospitalaria, para el psicoanalista no es un requisito ni una meta, no está formalizado como tal en los trabajos referidos a su formación..."
"No es posible pensar un analista que no haya atravesado la experiencia de la transferencia en un contexto de demanda a un sujeto supuesto saber, la experiencia de suponer un sujeto que sabe de su inconsciente y el duelo de su caída: la del sujeto supuesto saber y la propia castración..."
"A mi criterio la de-formación más brutal del psicoanalista es la búsqueda de Dios y la creencia de haberlo encontrado en los textos que se vuelven así 'sagrados'"...
"Cada analista tiene su estilo, su marca, su recorrido particular por su historia y sus propios deseos. Todo analista, para poder escuchar, debe estar en atención flotante, pero los senderos por los que flota la atención de cada uno son diversos y personales".

Sobre “anguila”
por Néstor Bolomo

La conferencia de J. A. Miller (2005), convertida en artículo en Página 12, se aventura en un espacio que desde siempre suscita todo el interés entre los psicoanalistas y también en lo que suele llamarse la opinión ilustrada. Se trata del psicoanálisis y la política... El autor manda al analista al consultorio. El analista está para psicoanalizar. Si sale al debate público no es sino para “difundir el psicoanálisis”. O sea para hacer crecer el mercado. Nada de política, pues; esa cosa corrompida e impregnada de ideales. De casa al consultorio y del consultorio a casa...

Psicoanálisis: ética y política (o de la comedia a la tragedia)
por Sergio Zabalza

Tengo la impresión de que ¨Anguila¨ es un texto quizás apropiado para la decadente realidad europea aquejada por esa enfermedad mortífera que se llama depresión, o Prozac: joya de las corporaciones, si las hay. Pero no para nuestro país –el principal practicante de psicoanálisis del planeta– ni para América Latina que, en su conjunto, parece asumir sus marcas traumáticas: su tragedia. Poco favor nos hacemos los analistas si, a la hora de escuchar a un sujeto, desconocemos las coordenadas sociales en las cuales una persona habla...

Malvinas: el punto ciego de la democracia
por Juan Bautista Ritvo

La pasión nacional es imprevisible en su origen y en sus consecuencias. No se sabe cuándo surgirá y cuándo la onda expansiva habrá de cesar. Estoy describiendo, no juzgando. Con respecto a tal pasión tengo, no vacilo en decirlo, porque somos muchos, quizá la mayoría, los que participamos de tal ambigüedad, la misma sensación que genera lo sagrado… El nacionalismo siempre es vertical; en su pináculo están la bandera, el conductor, los padres de la patria, el altar de los muertos y algo que evoca el mítico Eros de Empédocles: la tendencia a disolver las individualidades en un Todo de fusión...

Entrevistas preliminares en el análisis de un niño: las resistencias de los padres
por Alba Flesler

Los casos más difíciles son aquellos en los cuales los padres no sólo no consultan, sino que tampoco demandan. Pero los mandan. Con argumentos de tinte paranoide, le adjudican a la escuela o a la terceridad social que intervino, intenciones desmedidas o improcedentes. Para el caso, los padres vienen a vernos para cumplir el requerimiento. Entonces, será la vertiente real de la transferencia, con su fuerte contenido pulsional la que, predominante en la escena del análisis, hará sentir sus resonancias enfrentando al analista con la poca o nula disponibilidad para el abordaje analítico. La resistencia, ingrediente inevitable de la cura, no es sólo resistencia del analista.

Critica a la banalización del concepto de sujeto
por Norma E. Alberro

En nuestro tiempo, el concepto lacaniano de sujeto ha sido tan manoseado que ha llegado hasta el colmo de definir el sujeto cartesiano, en lugar del sujeto del inconsciente. A pesar de la referencia del sujeto al lenguaje, el concepto reconduce a una concepción del sujeto de la intención, de la voluntad y de la autonomía, completamente opuesta a la enseñanza freudiana. Esta consistencia está más emparentada con el yo que con el sujeto. Al psicoanálisis le interesa el sujeto de la enunciación, el que se desliza por debajo del sujeto del enunciado cuyos significantes, en sentido lingüístico, son los soportes de la significación intencional dirigidos al interlocutor. Los significantes, en sentido lacaniano, son los que “hablan” en la enunciación. Es este sujeto y no otro aquel del que habla Lacan.

Nunca neutral (marxista, bisnieto de rabino,… hijo de un psicoanalista)
por Sergio Zabalza

No es casualidad que junto al intento de estigmatización a un joven funcionario por judío y marxista, se destaque también la condición de hijo de un psicoanalista. Es que la ética del psicoanálisis nunca es neutral, toma partido por los derechos del sujeto en la dura tramitación que éste sostiene con las exigencias de la pulsión. El deseo del analista cuestiona el poder con que el inconsciente –al que Lacan denominó discurso del Amo– impone su ley bajo el velo que presta, por ejemplo, la naturalización de algunos valores que así adoptan un carácter esencial, cuasi sagrado o fetichista...

Sesiones cortas: ¿atajo o desvío?
por Alberto Santiere

Ninguna técnica en sí, es psicoanalítica a priori. Llevando al extremo el cercenamiento de lo imaginario, y preconizando sesiones de solo minutos, quedan por fuera de nuestro quehacer no solo el campo de las psicosis. Las neurosis graves y las psicosis son expulsadas por esta práctica... Es importante que el analista se corra de “demandar” al paciente que solo aporte palabra plena. Esta es una aspiración que puede ingresar en el terreno de cualquiera de las exigencias del Otro.

Soria: ¿La mujer sin cabeza? (Responsabilidad, locura y justicia)
por Sergio Zabalza

¿Se puede hacer una separación tan tajante entre la insanía del autor de un crimen y el entorno que lo procrea y alberga para luego exceptuarlo de toda sanción? Me inclino por la negativa. En principio, porque en más de un caso, exceptuar al supuesto alienado de la responsabilidad que le cabe por las acciones que ha llevado a cabo, no hace más que degradar su condición de sujeto: la dignidad a la que toda persona merece acceder por su simple y llana condición humana.

Reflexiones psicoanalíticas sobre el Padre y el poder
por José E. Milmaniene

Una clínica de lo social debe considerar la severa crisis de autoridad actual, dado que la función paterna opera fallidamente y no consigue por ende transmitir el Nombre que es soporte del registro simbólico: se trata de “un padre sin nombre” (Zafiropoulos, 2006, pp.20-21), “que genera el desmoronamiento del lazo social, y en un mundo sin límites ni sanciones no impera sino la perversión generalizada, la violencia segregativa y las psicosis colectiva”... Cuando acontece una deficitaria consolidación del sistema normativo por la defección estructural de la autoridad paterna, se pueden producir restituciones autoritarias extremas que entronizan a líderes mesiánicos y autocráticos, que imponen sus caprichos en lugar de la Ley simbólica, tal como aconteció en la oscura noche del nazismo



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