Columnas

Sandor Ferenczi está de vuelta
por Héctor López

Sandor Ferenczi está de vuelta, lo testimonian los últimos congresos internacionales, el realizado recientemente en Buenos Aires (2009), las múltiples publicaciones, incluso tesis de doctorado sobre su obra, y el interés de los psicoanalistas por renovar la lectura y la reflexión en torno a este polémico autor, discípulo directo de Freud y su quejoso analizante durante dos períodos. Si los confines frecuentados y explorados por Ferenczi interesan al movimiento psicoanalítico es porque ellos sirven de guía hacia los grandes temas de la práctica. En la historia del psicoanálisis nada mejor que el “activismo” y la audacia de Ferenczi para demostrarnos lo que es la fecundidad del desvío y la insistencia de la verdad en el error, cuando más allá de la pasión puesta en juego hay un analista que cree en el inconsciente y en la clínica psicoanalítica.(...)
No tenemos motivos, como parece tenerlos E. Jones, para pensar que Ferenczi estaba psicótico, pero sí para darnos cuenta que pagó muy caro haber sido quien llamó la atención sobre la importancia de lo real en el análisis. En este sentido fue casi un precursor, pero terminó siendo devorado por su propio descubrimiento. La ambición de hacer posible lo imposible lo llevó a situarse por fuera de los límites del lenguaje y de la ley del Padre.

Variaciones sobre simbolización
por Jorge Rodríguez

Una paradoja central en psicoanálisis, es aquella que sostiene que no hay concepto sin experiencia ni experiencia sin concepto. Así, según Freud, “llega el momento de encerrar las experiencias en definiciones...” Por un lado, hay que conceptualizar, que es encerrar, construirle un límite a la experiencia, a lo “evanescente, nebuloso y casi inaprensible”. Límite que, según Bion, si es demasiado rígido impide el progreso y si demasiado lábil favorece la confusión, y que a su vez presenta dos riesgos: ceguera y vacío.
La intuición sin concepto es ciega / el concepto sin intuición es vacío.
Otro riesgo consiste en perder experiencia, cuerpo, entonces, la palabra solo es palabra. Como dice Pontalis “corremos el riesgo de enloquecer al lenguaje al pedirle que tenga la evidencia de la cosa o la presencia de un cuerpo”. ¿Cuánto dura una palabra sin desgastarse?

La pesadilla: Demonios de la noche
por Elena Jabif

Un síntoma emerge desde el epicentro de su dolor, padecía desde la pubertad tortuosos pinchazos en toda su piel, que por su fijación cercana al goce de un fetiche negro, no permitía su lectura simbólica. Esta fue la respuesta de su neurosis al descubrir diferencias de grupo sanguíneo entre ella y sus padres.
El trauma es una injuria sin herida, es el agujero real que encarnara el déficit simbólico; el trauma queda colocado del lado de la desventura, no queda subjetivado, ni identificado, ni localizado a partir de sus efectos retroactivos. Acompañar la escucha clínica del mapeo traumático, puede orientarnos a la sede del trauma, demonio personal y azar es un destino de la formación de síntomas. A veces el azar pone a los demonios del sujeto en acción, lo demoníaco en su forma real como compulsión a la repetición, confirma su alcance en el registro de la pulsión de muerte. Ante el trauma real de sus íncubos y súcubus, su subjetividad había quedado arrasada entre los rasgos de carácter de la pulsión de dominio.

La trasmisión de lo real en la supervisión
por José Grandinetti

Formulemos algunas preguntas: ¿Qué se visa en la llamada supervisión? ¿Es que este supervisar implicará como muchas veces se lo demanda, una determinada certificación, un visto bueno o lo que es peor la creencia de que allí y gracias al super analista se le otorgará al analista supervisante, la visión como revelación de un misterio? ¿El misterio mismo de la “anunciación” de lo Real? Lo “didáctico” del análisis del analista no puede servir para otra cosa que para conducirlo a ese punto que en su álgebra designa como deseo del analista. Hacer la experiencia analítica, que incluye a mi criterio la supervisión del deseo del analista, anuncia un “dejarse alcanzar”, acaecer. Un dejar que esa experiencia nos toque y nos lleve a lo largo del camino, sin creer por eso, que. “estamos de vuelta”.

Fiestas: la máscara en el Momento de Concluir
por Sergio Zabalza

Apenas el calendario insinúa la vecindad de las fiestas, un cúmulo de inquietudes y angustias se desatan en torno a estas fechas donde suelen converger el momento de un balance con el encuentro de rostros no siempre simpáticos y agradables, más proclives a encarnar la obligación del compromiso que la instancia del placer o el disfrute... ¿Es que estamos proponiendo el cinismo como solución frente a esas cuatro o cinco horas que cierran el año? De ninguna manera, frente a la repetición, la dimensión del acto propone la diferencia. Se trata de una cuestión de enunciación: desde dónde elijo –quedarme o ausentarme, excusarme o aceptar la cita– en el Momento de Concluir.

La trata de personas, conceptualización e intervenciones posibles
por Eva Giberti

La trata de personas es una forma de esclavitud (sexual o laboral) que involucra el secuestro, el engaño o la violencia. Los tratantes se aseguran mediante diversas estrategias que las víctimas no puedan –o crean que no pueden– salir de su situación de esclavitud. Cuando Lacan en El Seminario XVII escribe que "la historia de la Filosofía, es la historia de la sustracción del saber del esclavo para llevarlo al bolsillo del amo", también describe, por extensión lícita, el delito de la trata. Cualquier trabajador esclavizado ingresa en esta categoría. En situación de trata la mujer secuestrada o engañada y encerrada, es la esclava que ha optado por la vida, es decir, defendiéndose de la muerte, de ser asesinada. Por eso llega a tal condición. La Brigada contra la trata está integrada por psicólogas y trabajadoras sociales que acompañan a las fuerzas de seguridad en sus intervenciones. Ingresan en los prostíbulos en el momento del allanamiento y toman contacto directo e inmediato con las víctimas. Las universidades de nuestro país no incluyen estos problemas de índole nacional que compromete a miles de ciudadanas esclavizadas.

La supervisión en el hospital y su lugar
por Graciela Graham

No se ha teorizado mucho sobre el control, hay prácticas que se realizan y que no se piensan mucho, a veces es mejor no pensar mucho. Se supone que hay un saber que se le supone al supervisor, pero el supervisor es un analista... ¿De qué saber se trata? ¿Se le supone saber supervisar? ¿Se le supone saber analizar? ¿Se le supone saber curar? Hay en la supervisión en el hospital un punto de gozne intermedio entre la enseñanza y el análisis, de hecho la supervisión pretende ayudar al psicoterapeuta a ubicarse respecto de su hacer con el paciente en una posición que no impida el desarrollo del tratamiento. La supervisión en el hospital es una práctica que de alguna manera no se ubica completamente dentro de lo que llamamos con Lacan análisis de control, es una práctica que está en los bordes del análisis, pero que es absolutamente necesaria en el lazo social.

Los Maestros
por Elena Jabif

Ha ocurrido a menudo que ciertos hombres publiquen sus confesiones para edificar a sus semejantes u obtener gloria literaria. Freud fue el primero en hacerlo por motivos estrictamente científicos. 43 años y un volver a empezar, relatos por peligrosos viajes de países desconocidos y el miedo de morir antes de haber cumplido con su tarea...
La autointerpretación de un sueño -"Disección de la propia pelvis"- le dice a Freud que posee buenas piernas para avanzar en su deseo, morirá como todo sujeto pero su obra lo trascenderá. El deseo infantil de inmortalidad personal muy vivo en sueños precedentes, y su deseo de sobrevivencia de su padre, es sustituido por un deseo adulto de donación de vida a sus descendientes y al espíritu de sus lectores: "los hijos obtendrán lo que sus padres no obtuvieron". Cada sujeto en distintos tiempos se nutre del don de la letra de sus maestros, uno por uno se "disecan" a sí mismos. Descubrir lo más recóndito de cada uno, soñar y sentirse convocados a una producción, crear un trabajo propio que los abandona en un tiempo precoz, porque no les pertenece, es Acto de Escuela.

El homicidio como efecto de discurso
por Amelia Haydée Imbriano

En el discurso capitalista, el sujeto efecto de discurso, es un sujeto de goce. Es desde esa condición que la efectuación de la pulsión homicida primordial puede ser la ocasión de una patentización del sujeto en lo real. Las transformaciones societarias construyen una variable cultural en donde es posible la transformación de lo ilegítimo en legítimo. Punto de ocasión para un debilitamiento de la función paterna en tanto operación jurídica. Consecuentemente se producen: fallas en la articulación simbólica-imaginaria, fallas de los mecanismos de defensa del yo que operan desde lo simbólico: represión y sublimación, y falla en la articulación simbólico-real. La gestión discursiva contemporánea, cuya herramienta es la igualación en nombre de la libertad y el derecho, se sostiene en una inflación de lo virtual y la infatuación del sujeto, generándose aumento de la tensión imaginaria. Al estar en disfunción lo simbólico en tanto Ley, las conflictivas imaginarias no tienen otra alternativa de resolución más que a través de un empuje en lo real. Allí encuentra posibilidad la emergencia del sujeto en una máxima expresión real: mato o muero.

Fetichismo
por Teodoro Pablo Lecman

Es importante recordar el papel central del fetichismo en la teoría psicoanalítica. Bajo la forma de la Verleugnung, un problema de juicios del yo (o más bien de lo que lo enuncia desde lo inconsciente) y no de división de la personalidad psíquica (aunque se asocie a ella a posteriori, vía represión) o de estrategias estancas supuestas frente a la castración como parece ser el estereotipo de la trilogía lacaniana represión/repudio/forclusión. La Verleugnung a veces traducida como repudio, repudiación, renegación, desmentida, pero migrante en los casos de Freud, tanto en la psicosis como en la perversión como en la neurosis. Tan afín a nuestra época en su mentira hiperbólica, epimenídica. La historia del calzado es maravillosa, proveniendo del latín calceamen, donde calco, pisotear, deriva también en calcar: copiar con una huella...



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