Columnas

Disparan al (del) Psicoanálisis
por Alberto Santiere

Hay “contracciones” intelectuales de pretendida seriedad investigativa e informativa, que pueden resultar una trampa para incautos. Tomar fragmentos fuera de contexto, exagerar rasgos o inventarlos, pretender vulnerar el alcance extraordinario de una obra como la freudiana enlodando a su creador, en definitiva, falsear la realidad en cuanto al psicoanálisis y a su eficacia clínica, son “noticias” verdaderamente “lapidarias” para la independencia y credibilidad de cierta prensa re-vista. Quienes así “disparan”, rehúyen de un campo fértil y transformador para la cultura y la salud. Torpes resistencias, contracciones que no alumbran...

Análisis didáctico: una opción sintomática
por Mirta Goldstein

Transitamos un tiempo en el cual síntoma es sinónimo de lo maléfico, de lo eliminable y desechable. También el síntoma psicoanalítico es atacado por su defensa intrínseca de lo inconsciente. Siguiendo a Esposito, autor que discierne la Biopolítica de la inmunización, podemos decir que en el imaginario colectivo el síntoma es vivido como lo contagioso, lo infeccioso y se lo tiende a eliminar (...) El análisis didáctico es una oportunidad doble en la cual hay un tiempo de pasaje de la posición analizante a la de analista en la experiencia del propio análisis y, un segundo tiempo, de pasaje a la posicion del analista que se vuelve analizante de los tropiezos en su praxis, en los lazos sociales y en la cultura-poder (...) La institución padece sus síntomas, y ese padecimeinto que lleva a “hablar” renueva la elección y la decisión por el análisis.
Hacer del análisis didáctico un síntoma, supone la incompletitud del análisis y la necesariedad del fin de análisis para poder re-anudarlo.

Memorias de mis putas tristes
por Elena Jabif

Entre el nacimiento y la muerte surge la estructura del inconsciente que mantiene la impronta de su deseo durante toda la vida con un fantasma siempre fiel al objeto que lo causa. El viaje podría escribirse como un tránsito hacia la vejez donde los no incautos enamorados de su inconsciente inevitablemente van a errar de acuerdo a cómo hayan vivido.
Aún enamorado de la vida, el sujeto debe aceptarse mortal...
Por no querer ser incautos en la estructura hay sujetos que se resisten a perder su sabiduría, tejidos de pulsiones de vida y pulsiones de muerte su viaje durante la vejez se convierte en la tragedia de su cobardía ante lo real.

Escorts: entre el consumo y la poesía
por Sergio Zabalza

Si la clave para desentrañar el pathos que agita a la civilización reside en el destino de los excedentes del trabajo humano, la prostitución –por transformar lo más propiamente inútil (el goce) en mercancía– se constituye en un privilegiado analizador de la escena humana. ¿Qué lugar para las escorts, esas cultivadas mujeres que –en muchos casos– lejos de recurrir a la prostitución como resultado de la miseria o la marginación, venden su cuerpo para acceder a costosos bienes suntuarios, tales como caballos de carrera, casas de fin de semana, etc.? Los poetas –esas “viejas prostitutas de la historia” según afirma José Agustín Goytisolo– aportan lo suyo.

Sandor Ferenczi está de vuelta
por Héctor López

Sandor Ferenczi está de vuelta, lo testimonian los últimos congresos internacionales, el realizado recientemente en Buenos Aires (2009), las múltiples publicaciones, incluso tesis de doctorado sobre su obra, y el interés de los psicoanalistas por renovar la lectura y la reflexión en torno a este polémico autor, discípulo directo de Freud y su quejoso analizante durante dos períodos. Si los confines frecuentados y explorados por Ferenczi interesan al movimiento psicoanalítico es porque ellos sirven de guía hacia los grandes temas de la práctica. En la historia del psicoanálisis nada mejor que el “activismo” y la audacia de Ferenczi para demostrarnos lo que es la fecundidad del desvío y la insistencia de la verdad en el error, cuando más allá de la pasión puesta en juego hay un analista que cree en el inconsciente y en la clínica psicoanalítica.(...)
No tenemos motivos, como parece tenerlos E. Jones, para pensar que Ferenczi estaba psicótico, pero sí para darnos cuenta que pagó muy caro haber sido quien llamó la atención sobre la importancia de lo real en el análisis. En este sentido fue casi un precursor, pero terminó siendo devorado por su propio descubrimiento. La ambición de hacer posible lo imposible lo llevó a situarse por fuera de los límites del lenguaje y de la ley del Padre.

Variaciones sobre simbolización
por Jorge Rodríguez

Una paradoja central en psicoanálisis, es aquella que sostiene que no hay concepto sin experiencia ni experiencia sin concepto. Así, según Freud, “llega el momento de encerrar las experiencias en definiciones...” Por un lado, hay que conceptualizar, que es encerrar, construirle un límite a la experiencia, a lo “evanescente, nebuloso y casi inaprensible”. Límite que, según Bion, si es demasiado rígido impide el progreso y si demasiado lábil favorece la confusión, y que a su vez presenta dos riesgos: ceguera y vacío.
La intuición sin concepto es ciega / el concepto sin intuición es vacío.
Otro riesgo consiste en perder experiencia, cuerpo, entonces, la palabra solo es palabra. Como dice Pontalis “corremos el riesgo de enloquecer al lenguaje al pedirle que tenga la evidencia de la cosa o la presencia de un cuerpo”. ¿Cuánto dura una palabra sin desgastarse?

La pesadilla: Demonios de la noche
por Elena Jabif

Un síntoma emerge desde el epicentro de su dolor, padecía desde la pubertad tortuosos pinchazos en toda su piel, que por su fijación cercana al goce de un fetiche negro, no permitía su lectura simbólica. Esta fue la respuesta de su neurosis al descubrir diferencias de grupo sanguíneo entre ella y sus padres.
El trauma es una injuria sin herida, es el agujero real que encarnara el déficit simbólico; el trauma queda colocado del lado de la desventura, no queda subjetivado, ni identificado, ni localizado a partir de sus efectos retroactivos. Acompañar la escucha clínica del mapeo traumático, puede orientarnos a la sede del trauma, demonio personal y azar es un destino de la formación de síntomas. A veces el azar pone a los demonios del sujeto en acción, lo demoníaco en su forma real como compulsión a la repetición, confirma su alcance en el registro de la pulsión de muerte. Ante el trauma real de sus íncubos y súcubus, su subjetividad había quedado arrasada entre los rasgos de carácter de la pulsión de dominio.

La trasmisión de lo real en la supervisión
por José Grandinetti

Formulemos algunas preguntas: ¿Qué se visa en la llamada supervisión? ¿Es que este supervisar implicará como muchas veces se lo demanda, una determinada certificación, un visto bueno o lo que es peor la creencia de que allí y gracias al super analista se le otorgará al analista supervisante, la visión como revelación de un misterio? ¿El misterio mismo de la “anunciación” de lo Real? Lo “didáctico” del análisis del analista no puede servir para otra cosa que para conducirlo a ese punto que en su álgebra designa como deseo del analista. Hacer la experiencia analítica, que incluye a mi criterio la supervisión del deseo del analista, anuncia un “dejarse alcanzar”, acaecer. Un dejar que esa experiencia nos toque y nos lleve a lo largo del camino, sin creer por eso, que. “estamos de vuelta”.

Fiestas: la máscara en el Momento de Concluir
por Sergio Zabalza

Apenas el calendario insinúa la vecindad de las fiestas, un cúmulo de inquietudes y angustias se desatan en torno a estas fechas donde suelen converger el momento de un balance con el encuentro de rostros no siempre simpáticos y agradables, más proclives a encarnar la obligación del compromiso que la instancia del placer o el disfrute... ¿Es que estamos proponiendo el cinismo como solución frente a esas cuatro o cinco horas que cierran el año? De ninguna manera, frente a la repetición, la dimensión del acto propone la diferencia. Se trata de una cuestión de enunciación: desde dónde elijo –quedarme o ausentarme, excusarme o aceptar la cita– en el Momento de Concluir.

La trata de personas, conceptualización e intervenciones posibles
por Eva Giberti

La trata de personas es una forma de esclavitud (sexual o laboral) que involucra el secuestro, el engaño o la violencia. Los tratantes se aseguran mediante diversas estrategias que las víctimas no puedan –o crean que no pueden– salir de su situación de esclavitud. Cuando Lacan en El Seminario XVII escribe que "la historia de la Filosofía, es la historia de la sustracción del saber del esclavo para llevarlo al bolsillo del amo", también describe, por extensión lícita, el delito de la trata. Cualquier trabajador esclavizado ingresa en esta categoría. En situación de trata la mujer secuestrada o engañada y encerrada, es la esclava que ha optado por la vida, es decir, defendiéndose de la muerte, de ser asesinada. Por eso llega a tal condición. La Brigada contra la trata está integrada por psicólogas y trabajadoras sociales que acompañan a las fuerzas de seguridad en sus intervenciones. Ingresan en los prostíbulos en el momento del allanamiento y toman contacto directo e inmediato con las víctimas. Las universidades de nuestro país no incluyen estos problemas de índole nacional que compromete a miles de ciudadanas esclavizadas.



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