Columnas

El legado de Fernando Ulloa: su pensamiento vivo*
por Fernando Ulloa

Estimulado por el libro que estoy escribiendo, bajo el título de trabajo –no el definitivo– La salud mental en el campo público-político, centraré las innovaciones, en el intento de reconceptualizar –desde el psicoanálisis– el confuso, antiguo y aún controvertido, concepto de salud mental.(...) La salud mental configura, reactualizada, un recurso que optimiza cualquiera linaje de la clínica. Basta pensar en aquellos operadores de la salud, que comienzan a curarnos con su actitud hacia nuestra dolencia. Actitud, en el sentido de disposición hacia la acción.(...) Al escenario de innovaciones que propongo, lo denomino numerosidad social, sólo cuando el psicoanálisis opera en los ámbitos sociales. ¿Porqué numerosidad? Si al dueto analista/analizado –soporte de la neurosis de transferencia, la primera y más genuina institución psicoanalítica que generó Freud– se le suma una serie de sujetos de cuerpo y habla presentes, comienza a conformarse tal numerosidad...

Psicoanalistas: artesanos de lo inefable
por Ana María Gómez

Francoise Dolto, dado el caso −y comienza nuestro sostenido homenaje en el centenario de su natalicio− era una artesana de lo inefable. Porque ante el silencio o lo callado de un niño, ella –como hacemos y, en gran medida, a quienes fuimos sus discípulos, nos enseñó a hacer– hacía decir lo callado y hacía hablar los silencios.
No necesitó tomar como elementos de sus análisis los objetos tradicionales con los cuales, presuntamente, se hace “decir” a un niño. Para ella, dibujos, modelados, y, a lo sumo, “la muñeca flor”, eran suficientes para que la persona infantil dijese y, alguna vez, adviniese el sujeto del inconsciente.
Es desde este punto de partida que considero que el psicodiagnóstico es un modo de anular al Sujeto y cuando se anula al Sujeto se anula la verdad del inconsciente.
El psicodiagnóstico imaginariza que un humano niño es aquello que define: conductas, comportamientos, actitudes, decires...

El derrotero de los manicomios
por Martín H. Smud

Ante las nuevas noticias del gobierno porteño, por un lado el cierre de los actuales hospitales psiquiátricos porteños, Moyano y Borda y la creación de diez nuevos establecimientos de internación psiquiátrica cerrados, con capacidad para casi 500 pacientes en un plazo de dos años, resulta conveniente pensar acerca del lugar de los manicomios y de la necesidad de cierre y apertura de nuevos lugares de tratamiento asilar de la locura. Un primer dato, hoy se habla del cierre, desde las instancias políticas, de los manicomios como el Borda y el Moyano pero no está en debate qué hacer con los manicomios en su conjunto. Realicemos un pequeño rastreo histórico para comprender porqué no sé pone en el tapete de discusión el centro mismo del problema que es la internación asilar y cerrada de la locura.

¿Género sin sexo?*
por Sergio Rodríguez

Sobre los cambios que se han dado a lo largo del último siglo en las relaciones entre los seres hablantes en materia sexual y amorosa, y su retroalimentación con lo ejercitado en los planos sociales, laborales y económicos entre otros, se ha hablado mucho y se lo seguirá haciendo. Se intenta dar cuenta de la relación compleja, espasmódicamente fallida, que hace millones de años soporta la existencia de la especie, sus deseos y su reproducción. Es un enigma imposible de develar, tan imposible como pretender que dicha relación no exista o no nos muerda los talones.

Los amores de Freud
por Silvia Ons

Se podría pensar que Freud habría elevado un descubrimiento hecho sobre él mismo en su autoanálisis a la dimensión de un universal para el inconsciente, procediendo por un camino inductivo: de su caso particular, concluye en una regla universal. Este trayecto es el que él desaconseja en relación a cada análisis ya que recomienda al analista tomar cada caso como único, olvidando lo general e incluso lo que aprendió en otros casos. ¿Si el Edipo es la estructura común a todos, acaso esta estructura no enmascara el goce más íntimo, más singular, más secreto disimulado en los motivos edípicos que el sujeto comparte con sus congéneres?

Acerca del diagnóstico de trastorno
por Martín H. Smud

En el diagnóstico de trastorno, como cualquier otro diagnóstico, existe una ideología. Ésta se sostiene en la sociedad científica norteamericana. Como toda comunidad científica refleja a la sociedad que pertenece. Como la historia y la actualidad lo muestran, esa sociedad tiende a objetivos colonizadores y maneja en forma prevalente un pensamiento maniqueísta donde hallamos a los buenos y los malos, los exitosos y los fracasados, los adaptados y los inadaptados, los amigos y los terroristas. Esta forma dual de pensamiento, altamente axiológica, también se reproduce en los diagnósticos de trastornos que al estar sustentados en una comunidad autovalidante produce efectos de verdad inapelable y de garantía en sus fundamentos epistemológicos y científicos.

Tiempo y objeto en los accidentes de tránsito
por Sergio Zabalza

Hace ya largo tiempo que los accidentes de tránsito ocupan un lugar cada vez más relevante en los titulares de diarios, revistas y medios en general. Desde la demencial ruleta rusa de los adolescentes hasta las familias diezmadas en pleno viaje de vacaciones −y con el Ecos aún resonando en nuestra memoria− las estadísticas indican un número de muertes sencillamente aterrador. No en vano, un lúcido artículo destacaba que los accidentes de tránsito provocan más muertes que el tan mentado flagelo de la inseguridad −como ha planteado Pedro Lipcovich en el matutino Página/12 en una edición de enero pasado−.

Falleció Emilio Rodrigué, el psicoanálisis está de luto
por Sergio Rodríguez

El 21 de febrero a las 5 de la madrugada, falleció en Bahía de San Salvador Emilio Rodrigué. Gustaba decir que su navío había encallado definitivamente en esa bella tierra. Nunca quiso volver a la nuestra. Como si una voz de la sangre muy profunda, le hubiera hecho establecer su tienda en ese bello mar de Vinicius de Moraes alumbrado por su Faro de Itapoa cerca del cual Emilio vivió mucho tiempo, y antesala del Pelourinho, tan bello como alegre-triste. Así también era Emilio Rodrigué.

Hedonismos
por Silvia Ons

Por todas partes pululan ideas que dicen que vivimos en un mundo hedonista en el que la mayoría de los individuos buscan el placer y se desentienden de los problemas de la humanidad. Los lazos sociales están quebrados y solo queda como meta la felicidad individual, principio rector y supremo en la época del Dios ha muerto nietzschiano. Sin embargo ese placer poco tiene que ver con el del antiguo no solo por no estar ya ligado al conocimiento ni a la virtud ni a la ética sino por estar regido por el deber. Hoy en día todos los placeres son forzados y nada tienen que ver con la sabia sabiduría epicúrea, hoy en día existe una exigencia de placer que... mata todo placer. Ya no tendría vigencia la famosa frase de Horacio: “ocio con dignidad” porque ya no hay ocio sin imperativo de más y más.

La doble hélice de los skin heads
por Sergio Zabalza

Con pocas horas de diferencia, dos episodios aparentemente inconexos han demostrado la íntima relación que suele articular el sofisticado arsenal científico con la infame brutalidad que distingue todo acto racista. En este caso, nos interesa dejar planteadas las coordenadas por las cuales la brutal agresión del skin head en el subte español no hace más que actuar la xenófoba inspiración que animó los recientes dichos de James Watson, el Nobel que descubrió la estructura de doble hélice del ADN. Como nuestro país no está ajeno a esta clase de avatares examinaremos el tópico a través de dos significantes claves en nuestra historia: civilización y barbarie.



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