Columnas

El cuerpo, entre la biología y el lenguaje: desea y goza*
por Sergio Rodríguez

Desarrollos de estudios biológicos acerca de la incidencia del sistema nervioso en las conductas humanas y específicamente en lo atinente a la actividad sexual, vienen poniendo énfasis últimamente en una supuesta alternativa binaria excluyente: se trataría de establecer si la conducta sexual es libre o está determinada. El hecho de que poder registrar el correlato neurológico de las conductas haga creer en un determinismo biológico, revela que estos biólogos tienen una idea espiritualista de la libertad que se correspondería con la prescindencia del cuerpo como tal, o mejor dicho, de un cuerpo subordinado al psiquismo, entendiendo por éste a las representaciones concientes de un individuo. Poder registrar las excitaciones neuronales, ha dado lugar a una inversión causal según la cual, la mente se encontraría subordinada a la biología. Nos parece que resulta de sumo interés, para el psicoanálisis, intentar dar cuenta del lugar que ocupa el sistema nervioso en la economía libidinal del ser hablante y dar razones que vayan más allá de esta dicotomía excluyente que se plantea entre psique y soma.

Soledades
por Jorge Rodríguez

Por lo general se piensa la soledad como cualidad de la ausencia o de la pérdida, vamos a plantearla como una cualidad de la presencia.
Compartir presencia y compartir soledad no es lo mismo que compartir ausencia. Estamos con el otro más en su ausencia que en su presencia.

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¿Qué es un niño?
por Jorge S. F. Mosner

Se da por sentado que sabemos qué es un niño. Sin embargo cuando indagamos un poco en la historia, particularmente en lo que se ha dado en llamar historia de la vida privada, o historia de la pedagogía o historia de la familia, entramos en terreno de incertidumbres. Este modo de indagación fue fundado por Michel Foucault y permite estudiar la historia en cortes arqueológicos, siguiendo determinadas vetas, construyendo perspectivas novedosas. No podemos dejar de señalar, como lo plantea la filosofía en estos tiempos que es imposible mirar el pasado desde el pasado mismo, estamos impregnados de un insoslayable presente, es decir que la historia no está hecha y establecida, el presente propicia perspectivas del pasado que la historia no puede capturar. Freud, en referencia a la vida psíquica lo expresó mediante el concepto de a-posteriori o nachträglich, más conocido en su versión lacaniana de àpres coup.

Crimen e infancia
por Sergio Zabalza

Crimen e infancia Toda la bibliografía admite y denuncia el sometimiento y abuso que desde siempre las instituciones y las costumbres del mundo adulto impusieron a la niñez. Basta recorrer algunos pasajes de la Historia de la Infancia de Lloyd De Mause para comprobar los más atroces vejámenes que ninguna jurisprudencia impidió. Pero todo indica que la resistente idealización de la niñez, otrora funcional a los crueles métodos con que se corregía cualquier desviación respecto a la autoridad y el ideal consagrado, continúa operando ahora bajo nuevas modalidades. Entonces: ¿Qué supone para un niño ser sujeto de derecho en nuestra polis?

Desencadenamiento en la adolescencia
por Élida E. Fernández

En el desencadenamiento algo de lo establecido hasta ese momento irrumpe, se desata, emerge algo nuevo que podemos llamar fenómenos elementales o locura, actings o pasajes al acto, algo que deja perplejo al sujeto en cuestión y sorprende generalmente a los que lo rodean. Se rompe el equilibrio, se rompe el “ser” de ese sujeto: el sentido explota, ya no alcanza para entender eso que irrumpe, se desnaturaliza lo obvio. Es un antes y un después, no se vuelve a lo anterior, el sujeto a partir del desencadenamiento, ya sea de una locura o de una psicosis no retorna a ser el que era. Lo que emerge puede dar cuenta de una estructura psicótica o de una locura en una neurosis. Ahora bien ¿qué pasó antes de que ocurriera la eclosión? ¿No había señales que dieran cuenta de que algo ocurría en ese sujeto?

La denuncia hospitalaria
por Martín H. Smud

Una villa de emergencia no se define, como piensan algunos, por la gente que vive allí sino por su arquitectura, por su armado zigzagueante de pasillos, por los materiales con los que se construye y por la cercanía al drama del otro. En los servicios de Salud Mental se trabaja esta dimensión de denuncia que muchas veces traen los usuarios hospitalarios que no llega a constituirse en una demanda que permita una posibilidad de entrada a un tratamiento psicológico-psiquiátrico. Una denuncia que no será escrita más que en las palabras que salen de la boca de la señora que lucha por no dejarse oír por nadie salvo por nosotros. Esas palabras nos son dirigidas. Quieren acabar resonando en nuestros oídos y aspiran a que no salga de ahí. Todo también construye un pacto. El hospital está pegado a las villas, las villas son construidas cerquita del hospital, y Salud Mental escucha lo que viene de ese afuera.

Tú no eres Jacques Lacan
por Álvaro Couso

Hemos escuchado y leído en incontables oportunidades como se repiten sin metáfora ciertas formas de actuar de J. Lacan. Cómo se reproducen con fundamento o sin él modalidades de su práctica analítica. No me refiero por cierto aquellas marcas que caracterizaron su estilo, su sesgo al pensar el análisis, aquellas que trajeron innovaciones a la teoría... Sino a esas anécdotas que aparecen en aquellos analizantes que escribieron sobre sus tratamientos o en la recopilación de algunos de sus discípulos la de sus exegetas en suma la de todos aquellos que ofertaron un perfil del psicoanalista francés. Decíamos las anécdotas que incluso por estar descontextuadas, poca inteligencia pueden ofertar a la comprensión o al sentido de su producción.

Con la Biblia en la mano... o la redención de los adictos por la religión
por Héctor López

Si la religión tiene éxito en la “salvación” de los adictos mediante la operación sustitutiva: “droga por religión”, posible por pertenecer ambos a la misma serie freudiana, es porque los redime del exterminio final del goce sin medida, no porque ese goce sea extraordinario sino porque la compulsión no tiene lógica ni límite. El adicto ha encontrado una “nueva solución” pero esta vez como ligadura al temor de Dios, significante que ocupa, por restitución, el lugar del nombre del padre. Ahora su mundo ya no es un mundo de objetos “quitapenas” sino un mundo de discurso, hecho de palabras, no de drogas. Digo entonces, la operación religiosa soluciona un problema: el de los daños de las sustancias químicas sobre el organismo, pero para ello debe sofocar al inconsciente mediante la repetición ecolálica de un discurso adormecedor del deseo.

El siglo de Silvia: la analista que contagiaba inteligencia
por Juan Carlos Volnovich

La obra de Silvia Bleichmar adquiere un carácter trascendente y singular. Ella construyó una clínica y afirmó una teoría crucial. Esto es: se instaló en el cruce de lo mejor que se produjo en la metrópoli, con la producción y la apropiación periférica. Interlocutora intelectual de casi todas las autoras y los autores contemporáneos −como sólo puede hacerlo quien conoce ampliamente los textos fundadores− ella los entrecruzó de manera magistral para desarrollar sus propias ideas, para arribar a conclusiones novedosas e inéditas y para construir su particular forma de afirmar un polo conceptual que, de aquí en más, será referencia obligada para los psicoanalistas del mundo.



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