Columnas

El “Brexit” de Messi
por Sergio Zabalza

La “meritocracia” no va más allá de cubrir con un manto edulcorado la ilusión individualista por excelencia: no dependo de nadie, mis triunfos son solo míos y los fracasos son culpa de los otros. Nada mejor para abordar el Brexit de Messi que las consideraciones vertidas por Lacan en su texto sobre “La psiquiatría inglesa y la guerra”… y las de Wilfred Bion que supieron apelar a la responsabilidad colectiva para ir más allá de las arcaicas defensas que dejan aislado al individuo. No sabemos si Messi leyó a Bion, pero es de esperar que su gesto contribuya a la asunción de responsabilidades que despierta la conciencia de los interesados “y restablece en ellos el sentimiento de dignidad.

¿Por qué la paz? Relectura del texto freudiano
por Mirta Goldstein

El comediógrafo Plauto, dijo en Asinaria: “lobo es el hombre para el hombre cuando desconoce quién es el otro”. ¿Cómo lidiamos en lo social con este desconocimiento? ¿Podemos superar el mito del amo y el esclavo? Este mito resuelve el “o yo o tu” de la infinitud de la lucha a muerte, con la dialéctica “yo no soy sin ti”, o sea, dejando sin autonomía a dominador y dominado porque no hay amo sin esclavo como no hay Dios sin creyente (Borges); en esta salida sin salida hay dos condenados a la repetición... la circularidad paradojal de la repetición: lo simbólico también es guerrero, lo simbólico no es confiable pues engaña, el significante puede estar en guerra con otro significante y también enloquecer... Pretendo desmontar la fantasía de que la paz es lo originario y debemos nostálgicamente volver a su paraíso o a la fantasía de un Nirvana. Se trata de que construimos el mundo real, simbólico e imaginario con lo inmundo.

El auto de la meritocracia
por Sergio Zabalza

Una propaganda de autos habla de meritocracia al imaginar una sociedad en la que, supuestamente, cada Uno tendría lo que se merece… Flota la idealización propia del criterio esencialista. Es decir sujetos auto fundamentados con capacidad de auto determinación. La clínica psicoanalítica desmiente este ardid individualista... La única vara que la meritocracia propone para medir el esfuerzo es la medida del mercado, tan sádica y caprichosa que amenaza sacarnos a todos de pista.

¿Es el adicto responsable ante la ley?
por Alberto Álvarez

Cada droga es legitimizada en cierta cultura dependiendo de su relación con lo sacro. Así se entiende por que las drogas tradicionales van perdiendo lugar en algunas culturas al mismo tiempo que lo pierden las creencias religiosas. Por la marginación de los ideales, se va acentuando, que el ideal que emerja sea justamente la ausencia declarada de todo ideal. El mercado y las mercancías son lo contrario del ideal… Nos enfrentamos a una nueva angustia que antes se desconocía… Quienes no soportan el carecer de alguna certeza que sostenía el ideal, buscan maneras de suplir esta carencia… Apostamos desde el psicoanálisis a recuperar el valor de la palabra, trabajando el fantasma de que haya que vivir una existencia sin falta.

La juventud deglutida
por Diana Sahovaler de Litvinoff

¿Qué otra escena hay tras la escena del ideal de juventud? Los jóvenes impulsan el mercado y a su vez son manejados por él. La forma de anular a la juventud es “deglutirla”, se la convierte en un objeto de consumo, en un objeto de culto. Se le vacía su significado, su cuestionamiento, su rebeldía, sus innovaciones y se da lugar a un producto estético asociado a la fiesta, al hedonismo. La fuerza de esta imagen se impone como ideal para dejar de lado, en la oscuridad, a otra concepción de juventud: la que mira con ojos críticos, la que denuncia, la que propone cambios profundos. Todos podemos ser jóvenes. Salvo ellos, los jóvenes, que deberán buscar caminos alternativos y creativos para recuperar “el divino tesoro”.

El discurso perverso y las fiestas electrónicas
por Alberto Santiere

Si no se ve no existe. La cifra de las muertes transmuta lo que está destinado a ser sabido pero no hablado. No se trata de narcotráfico pero se comercializan cifras astronómicas en microscópicas pastillas. Todos saben, la venta sigue… Si la medida de la ganancia precisa que el desborde sea norma, ¿cómo evitar que muchos actores hagan propio el exceso –cuándo la regla es el borde–? “Costa Salguero”, reflejo de una sociedad que pone fuera lo que no quiere ver dentro Y de factores de poder que sostienen renegatoriamente el negocio de unos pocos. En esa costa, ¡la ruta del agua… salpica!

Mujer: entre el empoderamiento y la condena
por Sergio Zabalza

El control del cuerpo femenino es una pieza clave de la concepción fetichista de la vida. Dominar como un objeto a la dama ha sido, desde siempre, la cara oscura de la propiedad privada, el anhelo del macho patrón. Una continuidad propietaria entre posesiones y lazos familiares… El goce de la mujer se torna escandaloso para el propietario. Quizás por eso, el patrón hace del goce una mercancía cuando le pone un precio al cuerpo de la mujer. En definitiva se trata quizás de una condena social: un delirio que al reducir a la mujer a la mera condición de útero, requiere a su vez de la práctica de la prostitución y la trata de personas…

Narciso frente a la pantalla o la fascinación en la modernidad
por John James Gómez Gallego y Yury Tatiana Unda Mosquera

Lo que no descubre aún, Narciso, es que con sus anhelos de felicidad narcisista, se ha entregado al servilismo, digamos, a la servidumbre por la imagen. Pero, porqué pensar en ello si el precio a pagar es poco por el reconocimiento de un Amo que, aunque no ame, lo haga sentir amado. Y, aunque “mal de muchos, consuelo de tontos”, ¿no estaban todos en la misma posición? (…) La cultura siempre se había encargado de brindar lindos velos, cada vez más eficientes y sofisticados, con lo cual, la servidumbre era cada vez mayor y todos se entregaban cada vez con menos resistencia...

La era de “Narciso Bello”
por Alberto Santiere

Nada justifica el relato masivo de la experiencia íntima del análisis en “Facebook” aún en pequeños fragmentos. El “paciente” no nos pertenece y sus relatos en transferencia, tampoco. No estamos exentos de implicancias vanidosas. La misma dinámica que ofrecen las redes ayuda a abonar la ilusión de ser imprescindibles, y bien sabemos que una ilusión es algo que parece pero no es… Hacer público lo privado es una decisión tan significativa, querible o criticable como cualquier otra, y esa no es la cuestión central de estas líneas. Difundir matices o diálogos correspondientes a sesiones en las redes podría constituir la trampa de Narciso...

Hartos y vagos. Conjeturas en torno a la voz y el voto
por Alejandro Del Carril

La estrategia neoliberal fabrica una garantía ilusoria. Esa otra escena temida no irrumpiría, porque renegatoriamente se supone que no se toman decisiones ya que de eso se encargaría el mercado. La otra escena prescinde del sujeto. No lo convoca, no perturba su dormir. Por eso precisa de candidatos que hablen con voz monocorde y anónima. Que no presenten ni invoquen singularidades… El ciudadano promedio, paga, cediéndoles el poder de decidir sobre su vida, a quienes vota para poder des-responsabilizarse por las decisiones tomadas. De allí, que sintomáticamente, se queje y denigre a la dirigencia política haciéndola poseedora de lo que supone que son los peores vicios.



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