Columnas

La causa huele mal... o sobre la moral y otras lavativas
por Sergio Zabalza

Siempre se hace interesante advertir en pequeños hechos cotidianos cómo brillantes teorías filosóficas otorgan forma y consistencia al principal resorte del padecimiento neurótico: la pasión por la causa. Se dice que algo huele mal. Se habla de las patotas sindicales. También de la violencia en el fútbol. Pero ningún jugador admite los aprietes mafiosos de los que es objeto y cuando lo hace, sus compañeros los tratan poco menos que de traidor. De nuevo: ¿de quién es el mal olor? ¿No será de la mala conciencia, esa sorda culpa con que la moral oculta el resentimiento?

La cuestión del padre... de Edipo
por Jorge S. F. Mosner

Freud denominó complejo del padre a lo que conocemos definitivamente como complejo de Edipo. Éste se ha estudiado desde muchas perspectivas, inclusive la de la extraordinaria intuición freudiana al elegir el mito de Edipo en la versión trágica de Sófocles para metaforizar el complejo del padre. J. J. Goux en Edipo filósofo dice que Edipo es el primer héroe intelectual, puesto que su arma para vencer a la Esfinge es la palabra.
Al preguntarnos por el padre de Edipo, tambien lo hacemos por lo reprimido, o incluso forcluido de nuestros ancestros. Indagamos en el análisis los relatos de la historia-mito y los ideales del yo ancestrales.

Minima moralia, la barbarie
por Teodoro Pablo Lecman

Contra el minimalismo reinante en la vida cotidiana y el lazo social actual, lanzamos una propuesta de una metodología dialéctica y transferencial, un pensamiento del límite... no desconfiar nunca del propio pensamiento y criticar en él los contenidos de la propaganda y el lazo perverso que tan bien explicitó el recientemente fallecido Jean Clavreul. Se trata de intentar realizar el ideal de la mínima libertad en la máxima necesidad, no censurando, criticando sí el pensamiento, reformulándolo, aprovechando sus contenidos para convertirlos en posibles continentes de un nuevo pensamiento utópico

Los ultrajes al sujeto
por Mirta Goldstein

Sin desconocer que la violencia se gesta como reacción a las determinaciones económico-políticas que marginan, victimizan y segregan, a ellas agrego la incidencia en la subjetividad de la caída de la compasión simbólica y el incremento del vandalismo y la crueldad. La caída de la compasión simbólica, gestada además por los discursos que ultrajan al sujeto del deseo inconsciente y explotan al individuo como consumidor de ideologías, teorías, investigaciones, resultados estadísticos, esparce identificaciones con el desecho, resto de la producción de mercancía, con la nada como objeto inconsciente, y con el superhombre generalmente tiránico, abusador y seductor.

Avatares de la función materna en el niño anoréxico
por Norma E. Alberro

Partiendo del principio que todo síntoma quiere decir algo que no sabe decirse de otra manera, el síntoma anoréxico es paradojal porque es a través del borramiento que la anorexia se afirma. Es necesario ver en esta afirmación más un programa para sobrevivir y una estrategia de resistencia al sufrimiento que una auténtica voluntad de morir.
El niño que desencadena un síntoma anoréxico, es un niño pantalla sobre el cual se han proyectado demasiados deseos parentales.
Cuando la familia no ha sabido o no ha podido cuestionarse las dificultades de relación con su hijo, al niño solo le queda sustraerse a los alimentos que recibe de sus padres y que para él resultan mortíferos.

Políticas para la infancia
por Juan Carlos Volnovich

Haber descubierto a la infancia como segmento de público potencialmente consumidor se ha vuelto una fatalidad. La infancia como porción de población consumidora impone la necesidad de clasificarla, de psicopatologizarla, de criminalizarla, para tenerla cautiva y sometida a las leyes del Mercado.
Desde que la reconversión neoliberal de la economía global tomó a la infancia como segmento de público consumidor no han cesado de reproducirse los proyectos destinados a ofrecerle servicios. Servicios alimenticios, servicios de salud, servicios educativos, servicios de entretenimiento.

Apuntes para una clínica de las psicosis
por Amelia Haydée Imbriano

El discurso analítico puede ofertar una dirección posible a un desabonado del inconsciente.
Es una constatación clínica frecuente que el sujeto psicótico trata de crearse una nueva ley, un nuevo ordenamiento del universo, que él tendría la misión de sostener, colocándose en la posición de ser su garante, sosteniendo el Todo, ubicándose él como objeto que falta a ese Todo.
Se puede plantear la introducción del sujeto psicótico en el funcionamiento de un dispositivo como el analítico a través de la transferencia. No se trata de la transferencia como re-edición de la neurosis infantil, en tanto esta no se constituye, sino de la transferencia de valor, del goce encarnado al significante. A través de una prudente intervención puede intentarse la operación denominada maniobra de transferencia, pasaje de sujeto de goce (sujeto subsumido por la pulsión de muerte desenfrenada) al de sujeto acotado por el significante (en donde el significante opera como freno a la pulsión de muerte).

Qué significa periodizar en psicoanálisis
por Roberto Harari

Desde la teoría del caos con la manera tan especial de entender las cuestiones del espacio y su traslación al tiempo, diría que se trata de avanzar en función de bifurcaciones, de retroacciones, de fractalizaciones, que hacen que en algún momento lo que efectivamente parecía avanzar de cierta forma, avance de una manera que no era previsible. Quiero decir que entonces, tendríamos que diferenciar determinismo de previsión, cosa que el movimiento rectilíneo y uniforme no hace, por cuanto supone que es previsible el paso ulterior, por lo tanto no habría sorpresa, sino al revés, habría anticipación que sabemos que responde a lo Imaginario.

No se trata de custodios
por Sergio Zabalza

Si el Otro que constituye la realidad psíquica resulta de las significaciones que comparte una comunidad hablante, está claro que la actitud social frente al terrorismo de Estado inevitablemente ejercerá su influencia en el momento en que un sujeto -enfrentando en soledad los fantasmas que son de muchos- brinde testimonio de aquellos aberrantes hechos. Atendiendo al principio freudiano según el cual es la realidad psíquica la que prevalece por sobre cualquier otra y habida cuenta de los penosos avatares con que esta sociedad intenta hacer justicia, no es de extrañar la angustia e incertidumbre por la suerte de un testigo.

Erótica de la crueldad y el terror
por Mirta Goldstein

El peso y el espesor de nuestro presente, se manifiesta en el exilio del mundo simbólico de varias generaciones identificadas con la nada o el todo, desecho o Ideal Salvador; estas identificaciones que alimentan la impotencia como síntoma más allá de lo particular y de las particularidades, exacerban el odio al que no es yo o lo que no es mi -es decir odio a lo que no se incluye en tanto pertenencia o propiedad: pueblo, sexo, religión, raza, clase, etc.- y provocan la reiteración de las pretendidas soluciones finales. La Segunda Guerra Mundial comenzó con el propósito de una solución final; han cambiado los tiempos pero no los propósitos. Los diversos fundamentalismos de nuestra época insisten en desmentir el germen de nihilismo y autodestrucción que implosiona en su propio seno.



Recibí los newsletters de elSigma






Actividades Destacadas