Columnas

Maradona... o los que triunfan al perder
por Sergio Zabalza

El argento que moldea nuestro país no tiene una forma esencial y original, es el que cotidianamente le damos con nuestros prejuicios, nuestras ilusiones, nuestro trabajo y nuestros sueños. Luego de tantos avatares y tragedias sería deseable que nos desembarazáramos definitivamente de aquellos lastres que, como a Maradona, nos gestaron la ilusión de tener un futuro asegurado por alguna forma original; sea ésta el llamado granero del mundo, la argentina potencia, el país que nos merecemos, la nación condenada al éxito o cualquier otra que el poder de turno intente imponer. El único retorno que abre un horizonte nuevo es el triunfo que supone aceptar la posibilidad de perder.

El psicoanalista de Willy Wonka
por Carlos Gustavo Motta

Hay razones para suponer que los psicoanalistas somos sapos de otro pozo o sectas que poseen en sus huestes integrantes que padecen de furor interpretandis, o analizar la cuadratura del círculo o enredarse con nudos topológicos desconociendo el lenguaje matemático o hablan de todos los temas posibles.
Los argumentos originales son escasos y las ideas, que no se matan, pueden plagiarse ya que las propias parecen provocar derrames cerebrales. Se puede plagiar y a nadie le afecta, salvo al plagiado, claro, que encima tiene que demostrar que ha sido el primero en trabajar ese tema. Pero como no es un problema de competencia y a nadie le importa, todo queda subsumido en el olvido de algunos lectores que leen de vez en cuando.

El Libro negro del psicoanálisis
por Norma E. Alberro

Con este título acaba de aparecer en Francia, el 1 de Setiembre, un texto de una rara violencia -como dice Elizabeth Roudinesco- hacia los psicoanalistas y particularmente hacia Freud que es tratado de mentiroso, estafador y cocainómano. Este libro, a la fecha, vendió los primeros 10.000 ejemplares. El segundo tiraje, lleva vendidos más de 20.000. Ya se anuncian juicios por difamación, de parte de los psicoanalistas. Los enemigos en esta guerra, que ya lleva cien años, son los de siempre, los psiquiatras y los psicoterapeutas defensores ardientes de las TCC. -Terapias Comportamentales Cognitivas- que hacen fuego contra Freud y sus seguidores, es decir los psicoanalistas.

El objeto a en los lazos sociales/6 Object a in social links/6
por Slavoj Zizek

El presente escrito forma parte de un entramado que da cuenta de algunas de las últimas formulaciones polémicas del autor en relación al tema. Consta de tres ejes: 1) La historicidad de los cuatro discursos 2) El judío como objeto a, o los impasses del anti-anti-semitismo 3) El objeto a como el límite inherente del capitalismo Esta edición bilingüe se ofrecerá en entregas parciales de frecuencia mensual.

The following work is part of a framework regarding the last polemical statements of the author on the subject matter. It has three main points: 1) The Historicity of the Four Discourses 2) The Jew as object a, or, the Impasses of anti-anti-Semitism 3) Object a as the Inherent Limit of Capitalism Parts of this bilingual issue will be released every month.

No despierten al psicoanalista dormido. El factor Bucay
por Carlos D. Pérez

No es de mi invención. La revista Noticias emplea la expresión factor Bucay como paradigma de cierta crítica al psicoanálisis. Se trata de un modo a veces ligero o directamente chabacano de anunciar lo que algunos medios vienen difundiendo como desaparición, fin o muerte del psicoanálisis. Consecuentemente, Eduardo Kalina se bucayiza cuando en la nota del semanario mentado proclama que a nadie le recomendaría analizarse porque él lo hizo ocho años y comprobó que es una gran aventura del conocimiento interior. Pero agrega que su problema es que no apunta a la obtención rápida de soluciones concretas, quizá disconforme de seguir siendo concretamente quien es. Algunas consideraciones sobre este factor desembocan en la cuestión de si hay que despertar al psicoanalista dormido.

Contra el psicoanálisis. Ataque a la palabra
por Teodoro Pablo Lecman

Estamos asistiendo a un intento de desembarco en nuestras tierras de una campaña frontal contra el psicoanálisis, tachado de mentiroso, perverso y falso, iniciada originalmente en EE.UU por los autodenominados historiógrafos revisionistas del psicoanálisis, que en 1996 quisieron prohibir la exposición sobre Freud en Washington de la Biblioteca del Congreso, detentadora de los Archivos Sigmund Freud, que guardan el patrimonio de enorme cantidad de escritos de Freud todavía no publicados. En efecto, en una entrevista concedida a La Nación Cultura, aparecida el 14/9/05, uno de sus pilares, Borch Jacobsen, profetiza la desaparición del psicoanálisis. Conjuntamente, se pregona a troche y moche el éxito, la efectividad y la felicidad de las Terapias Cognitivas Comportamentales.

Bush no es un mentiroso. Sean Penn tiene razón
por Sergio Zabalza

El punto nodal de nuestra tesis reside en que la subjetividad se conforma a partir la desmentida, el no es la primera conquista del que, sustrayéndose a la verdad absoluta del Otro, logra apropiarse de la lengua que lo habita y determina. No de otra cosa habla Sigmund Freud en su texto La Negación, donde magistralmente da cuenta de cómo lo bueno y lo malo, lejos de adecuarse a una verdad objetiva, se conforman en base a las urgencias libidinales del recién advenido.
El engendro lenguajero que nos propone el hijo de, no descansa en la desmentida del neurótico, el cual miente porque antes pudo creer; en su lugar, el bastardeo al que el vaquero nos conmina invalida la creencia en el Otro, no hay lugar así para la buena fe. La mentira, ciertamente, hace lazo social, el cinismo no; antes bien genera el rechazo del lenguaje a causa de lo que Lacan para describir la estructura psicótica llamó la impostura paterna.

Una herramienta para analizar el malestar en la cultura*
por Sergio Rodríguez

No es casualidad que divulgadas las nuevas patologías, sirvan como etiquetas identificatorias con las que el ser hablante intente suturar su falta en ser. Establecida su existencia y difundido el saber vulgarizado solo habrá que sentarse a esperar que aparezcan. El autodiagnóstico y la automedicación no hacen otra cosa que reforzar el aislamiento individualista y el negocio de los laboratorios farmacéuticos en la aldea global. La lógica del DSM rechaza cualquier saber que no sea el de la conciencia para clasificar todo malestar como trastorno, ya sea clínico o de la personalidad. La gravedad de los mismos suele medirse de acuerdo a las dificultades que le impongan al paciente para adaptarse a las exigencias de la cultura social en la que vive. Es decir, para ser un individuo hecho y derecho. Por eso las neurosis, como efecto del malestar que el sujeto padece por estar inserto en la cultura, ya no figuran en el manual. Aquí la cultura es sin falla, consistencia del Otro a la que aludíamos anteriormente, y el sujeto debe adaptarse renunciando por ello al saber del inconsciente.

Bienvenido sea el disorder
por Roberto Harari

Este breve recorrido intenta demostrar la impropiedad de postular los presuntos Personality Disorder derivados, como concepción, de la rama dominante de la psiquiatría estadounidense. De ese mismo origen, es claro, son los tratamientos uniformizadores, estadísticos y controladores concebidos para ese difuso y confuso cuadro nosológico. Es que en esa propuesta se reconoce, una vez más, la acción de las resistencias al psicoanálisis. En efecto, tales resistencias apuntan a la desvirtuación de nuestra disciplina como experiencia privilegiada donde el sujeto puede encontrar la posibilidad de articular su palabra singular soportando las inconsistencias propias y ajenas, mas generando, a partir de ello, caminos no estandarizados, abriéndose así a nuevos goces para ser desplegados en su vida. Porque el Disorder, insistamos, es productor de neo-génesis, y no de disoluciones ni de destrucciones.

Psicoanálisis, psicoanalistas y efectos de opinión
por Mirta Goldstein

Varios eventos psicoanalíticos de estas semanas, intentan responder a ciertos efectos de opinión que justamente por serlo, se difunden rápidamente a través de los medios de comunicación. Dado que considero que lo que se atraviesa con la insistencia de un mal-encuentro, es la ubicación del psicoanálisis en el conjunto del pensar contemporáneo, intentaré inscribir al discurso psicoanalítico por fuera de las ciencias, sin por ello dejar de sostener la función terapéutica de su método. Deseo plantear también, que la interrogación sobre si el psicoanálisis es una ciencia, me parece más seria que la duda que se hace circular, respecto de si el psicoanálisis es científico. De la misma manera considero que no es banal la pregunta sobre la muerte del psicoanálisis si se toma en serio la construcción formal de los cuatro discursos planteada por Lacan.



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