Columnas

La introducción del niño en el psicoanálisis
por Ricardo Rodulfo

El psicoanálisis de niños es en dos tiempos, antes y después de Winnicott y éste no es un asunto fácil de fechar, porque el peso de la obra de Winnicott demoró en pesar. Con Winnicott es el niño el introducido en el psicoanálisis; introducido en su interior, provocando una formidable convulsión. Como Winnicott no se deja impresionar por teorías establecidas, como no le interesa y más bien no soporta andar detrás de nadie, ni siquiera detrás de Freud, deja que este ingreso plantee sus preguntas y pueda llegar a desconfirmar verdades teóricas psicoanalíticas. En lugar de hacerle al niño las preguntas establecidas por la teoría tradicional, hace que su experiencia como pediatra y como psicoanalista con aquel le pregunte al saber psicoanalítico.

¿Cosa dici?
por Álvaro Couso

La muerte y apoteosis de Heracles, el mayor héroe de la helenidad ha sido extensamente narrada por los poetas trágicos, sus referencias más elaboradas se encuentran fundamentalmente en las Traquinias de Sófocles. Como en tantas otras leyendas, el ordenador que da sentido a la sucesión de acontecimientos que precipita el destino, es el amor. Ahora bien, ¿porqué partir de un mito para hablar de la cosa? sino por la razón de que sólo infiriéndola, podemos hacerlo. Determinando un origen, aún más allá de toda formalización, donde se interrelacionan los registros a partir de los que de ella damos cuenta... La cosa para Lacan se halla fuera del mundo, es la satisfacción alucinatoria freudiana, es el Otro original del deseo, la madre. Sólo podrá deducirse a partir del significante que ambiguamente desde el mito sostiene esa plenitud del objeto, imponiendo a su vez la realidad de su incompletud.

La vuelta al nido
por Carlos Brück

No es posible ignorar en nuestra clínica eso que alguna vez decía el Maestro: se repite para no recordar. Pero hagamos un cuarto de giro sobre lo que no podemos ignorar en la contingente vida cotidiana y planteemos entonces una paráfrasis de la afirmación freudiana: se regresa para contar.

Milenios internacionales de la mujer
por Ana María Gómez

Aclaración necesaria del título de la presente reflexión: hoy, 8 de marzo de 2005, no se celebra el día internacional de la mujer. En realidad, debe celebrarse la historia internacional de la mujer, a través de las épocas. Y del porque del título, vayamos al porque de estas mínimas ideas. En primer lugar, como psicoanalista, periodista científica y escritora (de tanto título solo se deduce gran cantidad de trabajo), es poco probable que una no se sienta tentada a opinar, y si se le hace lugar a la opinión, tanto mejor y si, además, esa opinión es divulgada y gratamente leída por algunos: se llama tocar el cielo con las manos. Deformaciones profesionales. Y si el tema da para despuntar lo que Freud llamó la cara benévola del Super Yo, o sea el humor, entre tanta hojarasca de verdadero dramatismo que nos circunda.

El Santuario de Cromañón: reflexiones
por Eva Giberti

El Santuario de Cromañón brotó como sede ritual antes que la muerte pudiese ser memoria. Abroqueló flores, mensajes, retratos y botellas vacías que testimonian la huida imposible. Nació porque fue necesario hacer algo cuando ya no era posible hacer, cuando el trauma arriesgaba su adhesividad por no encontrar la traducción de un código a otro, del estupor paralizante a la alternativa de una inscripción psíquica capaz de fluir.

Cromañón: lo más humanista de los humanos
por Sergio Rodríguez

Éste trágico episodio cruzó una vez más, variables diversas y reacciones dispares. Todo con un punto de partida: el ser parlante no soporta lo inexplicable. Ante eso, necesita encontrar culpables, de lo contrario los sentimientos de culpa se le caen encima. Toda relación entre seres humanos va siendo definida políticamente. Si entendemos a la política como: los giros diversos que se van produciendo en los vínculos entre los humanos, según que elemento de discurso agencie. En la política, se expresan virtudes y miserias de los narcisismos al vincularse entre si desde sus recorridos moebianos. No se deben dejar de tener en cuenta imponderables que se pusieron de manifiesto como coautores de la tragedia. El principal, un imaginario social juvenil privado de ilusiones de futuro y como consecuencia adherido a goces basados en tóxicos del cuerpo y del alma que los lleva a valorar la vida solamente como consecuencia de desafiar frecuentemente a la muerte. Estamos ante una cultura en decadencia que ofrenda sus hijos al dios oscuro.

Algunas consideraciones sobre la vida amorosa
por Teodoro Pablo Lecman

Explorando nuestra biblioteca en el verano y, como dice Umberto Eco, en busca quizás de ese tesoro único de un libro inagotable, frente a cincuenta mil referencias de internet que nunca podremos leer, nos topamos con La separación de los amantes, de Igor Caruso (1968). La consideración metapsicológica de Caruso, si la entendemos bien, es sumamente interesante: propone distinguir Yo actual, Yo ideal, Ideal del Yo y Superyó (términos existentes, entre otros, en Freud y relevados por Lacan). El Yo, actual, en cada momento, quiere suplir su falta proyectando su Yo Ideal, lo que le falta en el/la amante. Idealiza. Pero su amor es auténtico, real . Y busca la cura . Al cortar, del lado que sea, y fracasar, la herida del Yo es enorme y lo enfrenta con su muerte. Sólo obligándose a olvidar logra mitigar la pérdida.

Voz
por Teodoro Pablo Lecman

Los analistas deberíamos trabajar la voz. Escribimos y hablamos poco de ella. No digo que aprendamos a impostarla o a cantar. Pero sí a no ser cacofónicos, coprolálicos, aburridos, repitiendo nuestra teoría o estribillo estereotipado de cualquier tipo. Aprender a cultivar la pérdida en la voz. La metáfora. Para rescatar en ella la voz del sujeto

Recolectores y corruptos
por Ana María Gómez

Nos define un modo de ser. Estamos instalados en lo que se constituye en un lazo social; nuestro lazo social. Y las palabras que nos implican, nos involucran y nos comprometen en los pactos, son esencialmente, mentirosas. Y quien miente, en primer lugar, se miente, y ya es tiempo que no nos mintamos más. Hemos vivido demasiado en una trama mentirosa que nos hace creer que somos diferentes de lo que, de verdad, somos. Y lo que somos, y no es en absoluto grato pensarlo, sentirlo, escribirlo y publicarlo, pero es la verdad, tiene un nombre: corruptos. Esta es, en su mayoría, nunca en su totalidad, una sociedad constituida por corruptos cotidianos y consuetudinarios.

Duelo nacional. En el nombre de los hijos
por Elena Jabif

Todos son nuestros hijos; la tragedia de Cromañón es una pesadilla compartida, la solidaridad con el dolor del semejante, conjuran pena y aflicción intensa, en un duelo imposible de calmar. La afirmación de una decisión colectiva de justicia, es el grito en el cuerpo social en el nombre de nuestros hijos. La identificación con las victimas, en el fantasma colectivo es uno de los elementos que acude a restañar la herida, al modo de una falsa cicatrización construida por la vía del dolor. Cuando el deseo de vida por los hijos, es cuestionado por un destino arbitrario y vacío de todo sentido, el discurso de los cínicos, rebaja la muerte de la categoría de la necesidad a la de un simple azar. Los hijos internados que aún luchan por su vida, envueltos en la piel de la ternura social, son el testimonio sensible de quien sufre una experiencia inhumana, y que conduce a la atención del peligro de una vuelta a la oscuridad de las conciencias canallas.



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