Columnas

Milenios internacionales de la mujer
por Ana María Gómez

Aclaración necesaria del título de la presente reflexión: hoy, 8 de marzo de 2005, no se celebra el día internacional de la mujer. En realidad, debe celebrarse la historia internacional de la mujer, a través de las épocas. Y del porque del título, vayamos al porque de estas mínimas ideas. En primer lugar, como psicoanalista, periodista científica y escritora (de tanto título solo se deduce gran cantidad de trabajo), es poco probable que una no se sienta tentada a opinar, y si se le hace lugar a la opinión, tanto mejor y si, además, esa opinión es divulgada y gratamente leída por algunos: se llama tocar el cielo con las manos. Deformaciones profesionales. Y si el tema da para despuntar lo que Freud llamó la cara benévola del Super Yo, o sea el humor, entre tanta hojarasca de verdadero dramatismo que nos circunda.

El Santuario de Cromañón: reflexiones
por Eva Giberti

El Santuario de Cromañón brotó como sede ritual antes que la muerte pudiese ser memoria. Abroqueló flores, mensajes, retratos y botellas vacías que testimonian la huida imposible. Nació porque fue necesario hacer algo cuando ya no era posible hacer, cuando el trauma arriesgaba su adhesividad por no encontrar la traducción de un código a otro, del estupor paralizante a la alternativa de una inscripción psíquica capaz de fluir.

Cromañón: lo más humanista de los humanos
por Sergio Rodríguez

Éste trágico episodio cruzó una vez más, variables diversas y reacciones dispares. Todo con un punto de partida: el ser parlante no soporta lo inexplicable. Ante eso, necesita encontrar culpables, de lo contrario los sentimientos de culpa se le caen encima. Toda relación entre seres humanos va siendo definida políticamente. Si entendemos a la política como: los giros diversos que se van produciendo en los vínculos entre los humanos, según que elemento de discurso agencie. En la política, se expresan virtudes y miserias de los narcisismos al vincularse entre si desde sus recorridos moebianos. No se deben dejar de tener en cuenta imponderables que se pusieron de manifiesto como coautores de la tragedia. El principal, un imaginario social juvenil privado de ilusiones de futuro y como consecuencia adherido a goces basados en tóxicos del cuerpo y del alma que los lleva a valorar la vida solamente como consecuencia de desafiar frecuentemente a la muerte. Estamos ante una cultura en decadencia que ofrenda sus hijos al dios oscuro.

Algunas consideraciones sobre la vida amorosa
por Teodoro Pablo Lecman

Explorando nuestra biblioteca en el verano y, como dice Umberto Eco, en busca quizás de ese tesoro único de un libro inagotable, frente a cincuenta mil referencias de internet que nunca podremos leer, nos topamos con La separación de los amantes, de Igor Caruso (1968). La consideración metapsicológica de Caruso, si la entendemos bien, es sumamente interesante: propone distinguir Yo actual, Yo ideal, Ideal del Yo y Superyó (términos existentes, entre otros, en Freud y relevados por Lacan). El Yo, actual, en cada momento, quiere suplir su falta proyectando su Yo Ideal, lo que le falta en el/la amante. Idealiza. Pero su amor es auténtico, real . Y busca la cura . Al cortar, del lado que sea, y fracasar, la herida del Yo es enorme y lo enfrenta con su muerte. Sólo obligándose a olvidar logra mitigar la pérdida.

Voz
por Teodoro Pablo Lecman

Los analistas deberíamos trabajar la voz. Escribimos y hablamos poco de ella. No digo que aprendamos a impostarla o a cantar. Pero sí a no ser cacofónicos, coprolálicos, aburridos, repitiendo nuestra teoría o estribillo estereotipado de cualquier tipo. Aprender a cultivar la pérdida en la voz. La metáfora. Para rescatar en ella la voz del sujeto

Recolectores y corruptos
por Ana María Gómez

Nos define un modo de ser. Estamos instalados en lo que se constituye en un lazo social; nuestro lazo social. Y las palabras que nos implican, nos involucran y nos comprometen en los pactos, son esencialmente, mentirosas. Y quien miente, en primer lugar, se miente, y ya es tiempo que no nos mintamos más. Hemos vivido demasiado en una trama mentirosa que nos hace creer que somos diferentes de lo que, de verdad, somos. Y lo que somos, y no es en absoluto grato pensarlo, sentirlo, escribirlo y publicarlo, pero es la verdad, tiene un nombre: corruptos. Esta es, en su mayoría, nunca en su totalidad, una sociedad constituida por corruptos cotidianos y consuetudinarios.

Duelo nacional. En el nombre de los hijos
por Elena Jabif

Todos son nuestros hijos; la tragedia de Cromañón es una pesadilla compartida, la solidaridad con el dolor del semejante, conjuran pena y aflicción intensa, en un duelo imposible de calmar. La afirmación de una decisión colectiva de justicia, es el grito en el cuerpo social en el nombre de nuestros hijos. La identificación con las victimas, en el fantasma colectivo es uno de los elementos que acude a restañar la herida, al modo de una falsa cicatrización construida por la vía del dolor. Cuando el deseo de vida por los hijos, es cuestionado por un destino arbitrario y vacío de todo sentido, el discurso de los cínicos, rebaja la muerte de la categoría de la necesidad a la de un simple azar. Los hijos internados que aún luchan por su vida, envueltos en la piel de la ternura social, son el testimonio sensible de quien sufre una experiencia inhumana, y que conduce a la atención del peligro de una vuelta a la oscuridad de las conciencias canallas.

Un encuentro con David Halperin
por Martín H. Smud

Asistí a las conferencias realizadas por David Halperin durante la última semana de noviembre en el Centro Cultural Rojas. Halperin es uno de los fundadores de los gays and lesbian studies y sus trabajos se enmarcan dentro de lo que se denomina teoría queer. Su libro más conocido en español es San Foucault. La investigación de Halperin se centra en la pregunta: ¿Qué quieren los hombres gays? Ésta pregunta busca cambiar el foco de atención y el nivel de análisis con que se conceptualiza en los estudios gays y lésbicos. La intención es abrir un camino que se distancie radicalmente de la psicología quién mediante categorías axiológicas fortaleció (y lo sigue haciendo) la separación entre normal y patológico, entre normal y enfermo, entre normal y perverso.

Sujeto y religión
por Norma E. Alberro

La creencia religiosa es un acto de fe, no es un acto responsable y libre. Para que sea así, es necesario haberlo encontrado en uno mismo y no ser impuesto desde el exterior. La inmensa mayoría de la gente es religiosa por miedo al castigo divino y no por una convicción surgida del descubrimiento interior. Por otro lado, la obediencia ciega a los preceptos religiosos reemplaza la creencia ciega en los padres y esto asegura la continuidad de la protección infantil. De esta manera, el ser humano no tiene que ocuparse de su sujeto interior, porque la religión se ocupa de él, igual que sus padres.

El falso self y la falsificación de la esperanza
por Teodoro Pablo Lecman

Falso self, figura casi capicúa, crápula, de la inautenticidad, licuada por el como si introduciéndose en todas las frases: es como si, viste, que toma la forma del cortocircuito del autoerotismo anudándose en el breve goce maquinal de un Otro vacío. Las teorías del falso self, en general, proponen la ilusión de un self auténtico, de un sí mismo fuerte, un yo lleno de recursos yoicos, práctico de sí mismo, en el río de la vida, como el patrón de un remolcador orgulloso de guiar el enorme barco inerte y ebrio del cuerpo y el símbolo, sin saber que se le puede venir encima y que solo es pobre sujeto de tres servidumbres, como lo indicó Freud en El yo y el ello.



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