Educación

Sección coordinada por Laura Kiel
Sección coordinada por Natalia Ledesma
Sobre rieles
por Carolina Colletta

Los procesos de integración escolar, sostenidos en las actuales políticas de inclusión educativa, proponen una tarea que puede enmarcarse en una dimensión universal. Sin embargo, la integración de los niños en las escuelas, vista de cerca, es el trabajo cotidiano, detallado y artesanal con cada niño, que nada tiene de universal. El acompañamiento es con cada uno y para esto no hay recetas ni expertos. Carolina Colletta comparte con nosotros este encuentro particular: el camino recorrido, los objetos que se recortan para ese camino, las vías que se abren, y las marchas y contramarchas de todo andar.

Repetición y equivocación. Los problemas de un matemático
por Hernán Pasicel

Muchas veces las derivaciones de las escuelas se producen cuando los niños no encuadran con la normalidad, algo falla. Si el psicoanálisis puede ofrecer algo, no será una respuesta a la demanda escolar, sino una oportunidad para interrogar lo que allí se despliega. Hernán Pasicel nos ofrece esta perspectiva, compartiendo un material clínico. Un síntoma dificulta la producción demandada por la escuela, y allí vemos como el trabajo de análisis, puede otorgarle a un "problema" el estatuto de equivocación. Si la repetición modula siempre una diferencia, es en el equívoco que encontramos al sujeto.

De paciente a alumno hay muchos trechos
por Laila Berliner

Una analista, recibe a un niño con una aparente fobia escolar. La angustia y desesperación dominan la escena. ¿Cómo acompañar a un niño? ¿Cómo esperarlo? El trabajo de todos: profesionales, acompañantes, familia, escuela y el propio niño, permite ir tendiendo un puente, recorriendo un camino de entrada a la escuela. El armado de estas condiciones supone, para todos, salir del consultorio en un movimiento que permite a un sujeto asumir una nueva posición, dejar de ser paciente para ser un alumno

Nombre TGD. Apellido no especificado. Lectura de un caso
por María Victoria Anaut

El peso de ciertos criterios diagnósticos y tratamientos propios de la época, dejan sin lugar al sujeto. En este escenario, el psicoanálisis parece enfrentado a los molinos de viento. A partir de un caso clínico, María Victoria Anaut, nos muestra que la práctica del psicoanalista, lejos de entrar en una disputa imaginaria con otros discursos, puede sostenerse a partir de ubicar su especificidad. Reconociendo y haciendo lugar a aquello que se intenta rechazar: la dimensión de la imposibilidad.

Acerca del padecimiento
por Flavia Canale

Flavia Canale, a partir de su práctica analítica con niños, nos presenta el cruce entre el campo escolar y el psicoanálisis. Si se parte de la realidad educativa, las escenas escolares, en muchos casos, constituyen un círculo vicioso entre los desbordes de los niños, y la impotencia de los maestros para poder sostener su función. ¿Qué queda excluido en este circuito? Aquello que, sin ser ubicado, deja a todos atrapados en el malestar. Se trata, sencillamente, del sufrimiento. Esquivando todas las demandas de dominar, controlar y encuadrar a los niños que recibe un analista, puede desplegarse un trabajo conjunto para hacer lugar al padecimiento subjetivo.

Salud y Educación: interlocución, la "otra escena" en la Escuela e intervenciones posibles
por Mariano Feldman

Las integraciones escolares, bajo diferentes modalidades y formatos son, cada vez más, parte de la realidad escolar. La entrada de profesionales y miradas externas al ámbito educativo, nos enfrenta con la tensión inherente al entrecruzamiento entre dos discursos: salud y educación. Este campo de fuerzas, en el que se inscriben las integraciones, lleva a que en muchas ocasiones, perdamos la brújula. La lógica que -más allá de las particularidades del caso- ordena una integración, es la inclusión de un sujeto en el colectivo escolar. En la escuela, lo que resulta “terapeútico” es el aprendizaje.

La potencia de la escuela está en sus problemas
por Silvia Duschatzky

La autora parte de la formulación de proposiciones, con la idea de situar una cualidad problemática y, desde allí, desplegar una articulación. La disyunción entre lo vital, genuino e inabordable de la escuela, queda perdido por cierto lenguaje técnico en el que nos amparamos para hablar de ella. ¿Qué dice el nombre escuela? ¿Cuáles son sus “problemas”? Para formularnos estas preguntas, debemos entrar en cierta incomodidad. Hacer hablar a la escuela requiere, necesariamente, soportar el movimiento de lo incierto; experimentar lo desconocido; y sobre todo, implicarnos, dejándonos tomar por los modos en que somos afectados.

El deseo del analista por revés del discurso del amo. Hacia una clínica posible en la Institución Educativa
por Christian Arias Toscano

Las marcas de la época nos confrontan con las consecuencias del debilitamiento de las figuras e instituciones que funcionaban como reguladoras de la dimensión pulsional. El autor señala el modo en que la ruptura de los lazos y la degradación de los objetos a artículos de consumo, impactan sobre los niños y jóvenes. Los despliegues que evidencian el exceso, no llegan a ser tocados por intervenciones que apelen a la norma, entonces ¿cuál es el camino? Cada vez que las escuelas puedan sostener el universal de educar, pero haciendo lugar a la particularidad, entonces podrá sostenerse un espacio de acompañamiento.

El canto del zorzal
por Victoria Arrarás

En una época comandada por el paradigma del control y la evaluación, variados discursos cientificistas ofrecen la ilusión de nombrar aquello que no funciona. Los niños, cada vez más temprano, quedan tomados por diagnósticos estandarizados, que, al tiempo que producen cierto alivio, clausuran la particularidad de cada quien. Victoria Arrarás comparte una viñeta de su práctica psicopedagógica, instalando una interrogación para los profesionales: ¿Cómo maniobrar con este tipo de diagnósticos?, ¿Cómo reencontrar a los niños?

Sobre una experiencia en el marco de una Integración escolar
por Pablo Chianelli

Pablo Chianelli comparte algunas viñetas de una integración escolar. El trabajo del integrador no recae directamente sobre el niño, sino más bien sobre aquellos otros que van armando la escena escolar. El recorte tiene un valor de testimonio: las demandas que desorientan, como punto de partida; la mirada que se escabulle para luego volverse más soportable; el intento de limitar el forcejeo imaginario y la posibilidad de que un niño pueda escribir su nombre, más allá de la exigencia escolar.



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