Hospitales

Sección coordinada por Gabriel Belucci
Disciplinas y disciplinas
por Luis César Sanfelippo

El presente texto se propone interrogar la formación que aportarían las prácticas “psi” durante la Residencia. Para ello, el autor considera necesario recortar algunos trazados genealógicos mínimos que permitan visualizar los núcleos ordenadores de las prácticas, más allá de las certezas identitarias y profesionales, partiendo de la idea de que la Residencia aporta muchas horas de “servicio”, algunas nociones técnicas, pero muy pocas herramientas para pensar críticamente los fundamentos epistemológicos, los problemas éticos y las utilizaciones (y orígenes) políticos de nuestras prácticas. Este trabajo intenta ser un aporte a ese debate pendiente.

Nueve lunas: un caso de histeria masculina
por Laura Rivera

La histeria masculina es un tema que ha sido poco abordado. En términos generales, la histeria está ligada a la pregunta por la feminidad. La solución neurótica más clásica a esta pregunta es no existir más que como madre. Un elemento que también es propio de la definición misma de la histeria es el que enuncia Freud al hablar del caso Dora, en tanto, independientemente de los síntomas somáticos, “una ocasión sexual provoca […] sentimientos de displacer”. Ahora bien, en el hombre la estructura no es simétrica a la mujer. ¿Qué especificidad podríamos encontrar en la histeria masculina? La autora se acerca a esta cuestión a partir del trabajo con un recorte clínico que hace oportunas estas consideraciones.

¡Guardia! La batuta o la palabra
por Julia Vallejo

¿Qué tipo de intervenciones son posibles desde la guardia? ¿Cuáles son sus efectos? El trabajo de guardia en un hospital psiquiátrico infantojuvenil está signado por una gran limitación de tiempo, un acuciante espacio físico que no da tregua, eventuales espectadores que prestan oído. Algo de la palabra “breve” (casi una mala palabra), se trasluce en lo que son este tipo de intervenciones. Pienso que éstas tienen que dirigirse a relanzar algo de lo sucedido, de lo disruptivo, hacia el tratamiento que ya está en curso. Resituarlo como algo a ser puesto a jugar en la transferencia con el equipo tratante. Este trabajo intenta examinar, soportándose en viñetas clínicas, la posición de un analista en estas coordenadas particulares del trabajo en la urgencia.

Telarañas
por María Lucrecia Conti Gómez

El encuentro con un paciente puede despertar interrogantes, y al hacerlo, organiza lecturas, modifica la clínica. La autora de este artículo se propone trasmitir qué preguntas orientaron el tratamiento de un niño de 8 años, en torno de la fobia y del momento en que se produce, situando su valor constitutivo. En primer lugar, se plantea la pregunta por los síntomas en un niño, por despejar a qué responden cada vez, para pensar direcciones de trabajo. En segundo lugar, si la función del objeto fóbico nos pone en el camino de la función del Padre, cabe interrogar por los artificios que se hacen necesarios en el humano para que esa instancia opere, se encarne. Y, por último, si la fobia viene a cumplir esa función, si tiene valor estructurante, ¿qué justifica la intervención de un analista.

Acerca de la gravedad
por Claudio Di Pinto

Desde hace varios años se ha producido una modificación en el tipo de pacientes que concurren tanto al hospital como al consultorio. El comentario que solemos hacer entre los colegas y que predomina en los ateneos es que esta modificación implica mayor gravedad en los pacientes. Ahora bien, ¿mayor gravedad respecto de qué? ¿Cómo definir la gravedad? Partamos de las neurosis de transferencia. Éstas, como sabemos, son una pregunta, y los síntomas funcionan como una respuesta que el sujeto se da a esa pregunta. Los síntomas tienen, en estas neurosis, un carácter metafórico, lo que implica una sustitución donde se pone en juego una “significación inaccesible para el sujeto”. Es en relación a estas neurosis donde está en juego la sustitución que puede abrir una puerta al psicoanálisis. ¿Se han modificado las preguntas que generan padecimiento en los pacientes que concurren tanto al hospital como al consultorio?

El paraíso y el ahora. Temas de actualidad
por Cecilia Parrillo

En “De guerra y de muerte”, Freud habla de la Primera Guerra Mundial como algo que produjo un destrozo de los lazos comunitarios y un quiebre de lo que él denomina “disfrute de la comunidad de cultura”, es decir, vino a romper una “ilusión”. ¿Qué podemos decir de esta cuestión en nuestra época? Actualmente, los conflictos bélicos, las guerras regionales, los atentados terroristas, las respuestas ejercidas en pos de su eliminación —al acrecentarse entre sí— parecen más bien dejarnos en cierta posición de “combatientes” a todos los que habitamos este mundo. Las “renuncias y exclusiones” no son para muchos sujetos contemporáneos consecuencia de no computar la muerte en el cálculo de sus vidas sino más bien un modo de vida que los sitúa al borde de la muerte. Este trabajo examina estas coordenadas propias de la subjetividad contemporánea, que enmarca nuestra labor hospitalaria.

¿Transferencia en la admisión?
por María Cristina Bacchetta

En las instituciones, es habitual el dispositivo de admisión. ¿Funciona una transferencia en las entrevistas de admisión? Por supuesto, como en cualquier otro encuentro entre sujetos. La transferencia es algo que, en el caso de las neurosis, se genera espontáneamente en cualquier situación donde haya sujetos en juego. No obstante, si la admisión es un momento de paso, lo deseable es que no se genere allí “un amor” de transferencia que detenga ese pasaje. Por otro lado, ¿cómo impedir lo que se produce espontáneamente? Si bien algo del circuito, del clisé que implica un movimiento transferencial, puede volcarse sobre la persona del admisor, podríamos decir que lo que faltaría del otro lado es una escucha dirigida a la instalación de una transferencia de análisis.

Sobre el final de la adolescencia
por Juan Mitre

¿Cómo termina la adolescencia? Es decir, ¿cómo un sujeto adolescente se las arregla para dejar de serlo y pasar a ser “adulto”? Esta pregunta sobre el final —de la adolescencia en este caso—busca una orientación a la hora de dirigir un tratamiento. Es éste un momento de pasaje que marcará un antes y un después en el que, por supuesto, el sujeto tendrá su responsabilidad. ¿Cómo hacer con eso? ¿Qué tratamiento darle, teniendo en cuenta que el discurso occidental ha trastocado lo efectivo de los ritos de iniciación? Este trabajo se propone abordar estas preguntas, soportado en un recorte de la clínica.

Cuando la re-sonancia no es magnética
por Jorgelina Carignano

Este trabajo intenta ser una respuesta posible a los avatares a los cuales están circunscritas nuestras prácticas “psi” en los equipos de Salud del Hospital Público, considerando la lógica de los acontecimientos, lo cual permite transformar la queja, la molestia en el trabajo, en “producción”. Una anécdota servirá para ilustrar y poner en tensión dos formas diferentes de concebir la clínica, y por consiguiente sus discursos, con la finalidad de conocer, rescatar aportes y sostener la apuesta a la palabra y la escucha. Los avatares a los cuales está circunscrita nuestra práctica “psi” en el Hospital Público no son sin relación a sostener el deseo del analista, el modo en que este deseo de escuchar más allá de la demanda. Deseo impiadoso, ya que no se compadece ofreciendo los objetos que colmarían la demanda, transformando la transferencia en pura sugestión, reduciéndola a la necesidad.

Los documentos
por Darío Gigena

Un nombre no se explica: soy tal y así me llaman, guste o no. Pero es más: un nombre, en último término, no tiene explicación. Digamos así, el nombre pronunciado no llamaría a ninguna interpretación. Sería, además, un modo civil o amable de acallar al Otro: una significación cerrada, un sosiego que el lenguaje a veces proporciona a quienes, por hablantes, debemos responder. Quizá por eso un sobrenombre mueva a la vergüenza: pues desestima o rechaza nuestra capacidad de responder (responsabilidad) despojándonos de aquello con que en el Otro se nos reconoce al imponernos una nominación impropia. Y porque el síntoma no llama a la interpretación es que en cierto modo, síntoma y nombre se aproximarían. Este trabajo explora algunos aspectos de esta relación, soportado en un recorte de la clínica.



Recibí los newsletters de elSigma






Actividades Destacadas