Hospitales

Sección coordinada por Gabriel Belucci
El dispositivo de taller en el tratamiento de pacientes psicóticos: algunos trazos
por Gabriela Schtivelband

La pregunta «¿Qué es un dispositivo?» sirve como punto de partida para un trayecto hecho de preguntas. Un dispositivo es un artificio ficcional destinado a la producción de efectos. Ahora bien: ¿cómo es posible que una ficción produzca efectos sobre lo real? Pregunta gigantesca, de la cual podría decirse que es precisamente la que comandó, en forma principal, los trayectos de Freud y de Lacan. Lacan la formuló en estos términos: un dispositivo es un artificio destinado a intervenir sobre lo real por medio de lo simbólico. El dispositivo de taller, por su parte, introduce una dimensión que le es específica. Respecto de la noción de maquinaria destinada a producir efectos, común a todo dispositivo, el taller hace su centro en el trabajo del operario

La asamblea como instrumento clínico
por Natalia Rodríguez Pazos y colaboradores

Los autores reflexionan, en este trabajo, acerca del dispositivo de asamblea en el contexto del hospital de día, y sobre diferentes intervenciones que se ordenan por una pregunta implícita: cómo sostener y modular, en este dispositivo, la política del psicoanálisis.

El crédito peripatético ( o los pasos serios)
por Romina Elfenbaum y Sergio Zabalza

Los autores se interrogan, a partir de un recorrido que parte de la filosofía para recalar en Freud y Lacan, y que pivotea entre lo Uno y aquello que establece la diferencia, por una posible dirección en el tratamiento de una psicosis, a partir del trabajo con un paciente en el dispositivo de Hospital de Día. El caminar se presenta aquí como la vía posible de alguna movilidad y vitalización en una estructura en la que la mortificación del lenguaje prima.

De angustia y soledades
por Alejandra Antonio

En la interconsulta la posición de un analista no varía, ya que está atravesado por la ética del deseo; es así que su saber-hacer debe posibilitar que el sujeto despliegue su discurso. Ahora bien, si tenemos en cuenta que no necesariamente la solicitud de una interconsulta implica la demanda de análisis —como también puede ocurrir en otros ámbitos—, ¿qué hacer cuando nos encontramos con un paciente que no demanda? Habría que crear el campo propicio para que ésta surja; al ofertar un espacio y un tiempo de escucha se ofrece, en consecuencia, dicha posibilidad.

Cómo intervenir en talleres (o por qué recusar la psicobiografía)
por Sergio Zabalza

A partir de la enseñanza de Jacques Lacan, el abordaje de la obra de arte experimenta un cambio radical: «Explicar el arte por el inconsciente me parece muy sospechoso, es sin embargo lo que hacen los analistas. Explicar el arte por el síntoma, me parece más serio». De acuerdo a esto, el objeto de arte pasa a ser, en tanto rasgo, un inanalizable. Se trata de la estetización del síntoma. El autor interroga este abordaje de la obra de arte en su relación con lo que hace un analista en el dispositivo de talleres y, en particular, cuando lo convoca el trabajo con las psicosis.

Coordenadas para una clínica psicoanalítica de las psicosis
por Gabriel Belucci, Leopoldo Kligmann y Marcela Valfiorani

La formación de los residentes inevitablemente confronta en algún momento con la necesidad de atender pacientes psicóticos, sea por consultorios externos o en el dispositivo de internación. A partir de cierto carácter fragmentario con que se ha teorizado esta clínica, los autores se proponen en este trabajo ordenar las preguntas que suscita y algunas de las respuestas que se les fue dando. Toman para ello las coordenadas lacanianas de la política, la estrategia y la táctica, interrogando su pertinencia y alcance en este campo.

En busca de la niña perdida ( Un caso de anorexia en la infancia)
por Gabriela Altaraz

La autora propone, a partir de un caso, un recorrido que permita pensar sobre ciertos padecimientos anoréxicos en la infancia, tomando el cuerpo como anudamiento en el que convergen las historias y los mandatos de las mujeres antecesoras de esta paciente. Citando a Eduardo Gluj, afirma que «el campo de la infancia es correlativo a la responsabilidad del Otro, no hay responsabilidad que recaiga sobre el niño» y plantea que, en esta paciente, «la verdad se presenta como un retorno de lo reprimido de los padres que impide reconocer una respuesta lúdica y, del lado del niño, toma al cuerpo como respuesta».

Las prácticas judiciales penales y sus efectos en torno a las medidas de seguridad
por Analía E. Aucía

¿Cómo se intersectan las prácticas jurídicas con el campo de la salud mental? ¿Qué consecuencias tiene para el sujeto esa intersección? La autora se interroga, desde el campo del derecho, por coordenadas que afectan particularmente la práctica de quienes nos formamos y trabajamos en el ámbito hospitalario y, específicamente, por cómo el discurso de la psiquiatría infiltra la definición misma de sujeto del derecho, y traza límites que interpelan ,por qué no, a aquel otro sujeto con el que operamos como analistas. Lo hace desde una vertiente en la que estamos particularmente interesados: la de la responsabilidad, cuyos bordes son reinterrogados cuando de internaciones judiciales se trata.

Acerca de la supervisión clínica
por Abel Langer

La tarea de supervisión, en lo que atañe a la clínica, conlleva la posibilidad de tener otra escucha acerca de las particularidades y la dirección de una cura. En el profesional que demanda una supervisión, está, desde lo implícito en la palabra, la idea de que ha «visado» su tarea y de que ésta ha «pasado» bajo la mirada «super» de otro en quien se deposita un saber en plus. Dentro de este marco, el autor se refiere especialmente a la supervisión en el ámbito hospitalario y, dentro de este ámbito, a la supervisión en un servicio de internación de pacientes agudos, espacio en el que se desempeña.

La metáfora en los talleres
por Sergio Zabalza

El autor intenta dar cuenta de la tesis lacaniana del sinthome, en tanto recurso que hace lugar a la singularidad subjetiva, mediante la exposición de algunas viñetas clínicas. Las mismas nos facilitan percibir un deslizamiento del uso de la metáfora que va desde la utilización del tropo en tanto sustitución hasta el resplandor que el despertar de una metáfora apagada produce cuando, por un instante, se atrapa el pedazo de real que la letra anuda. Este movimiento supone avanzar hacia la jerarquización de un recurso cualquiera, pero que, excepcional en tanto invención subjetiva, forcluye el sentido, habilitando un lugar para la subjetividad.



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