Hospitales

Sección coordinada por Gabriel Belucci
El adolescente como extranjero de su tiempo
por Juan Mitre

Lo extranjero es una figura de lo Otro, en el sentido de lo extraño. Lo extraño es lo no familiar, que a veces puede virar a lo siniestro, como bien señala Freud. Lo extranjero inquieta. Después, ante eso, habrá diferentes respuestas. La adolescencia, a veces, también inquieta. A padres, a docentes; a los adultos. Pero, ¿qué es lo que inquieta? Antes de intentar responder esta pregunta, quisiera agregar algo más, que en última instancia es lo que justifica, en ciertos casos, un psicoanálisis con adolescentes: la adolescencia también inquieta a los adolescentes. Hay un real que empuja, el real de la pubertad, y no se sabe qué hacer con eso. Éste es el problema. Este trabajo desarrolla, a partir de estas ideas, algunas consideraciones sobre esta clínica no exenta de escollos.

La interconsulta en salud mental: concepto límite entre lo psíquico y lo somático
por Emilse Pérez

Campo heterogéneo si los hay es el de la práctica de la interconsulta en salud mental. Otorga la oportunidad de abrir la mirada hacia otros campos, donde todo toma otra configuración: el sujeto que demanda, la demanda, el tiempo, el contexto. Este texto propone pensar la interconsulta misma como un concepto límite entre lo psíquico y lo somático, al trabajar sobre las encrucijadas, conjunciones y/o disyunciones entre los dos campos: el médico clínico y el heterogéneo campo de “lo psi”. Propone, también, pensar sobre los objetivos que se plantea el equipo de interconsulta, algo así como despejar al camino de la cura médica de los obstáculos “psi”. Interroga, finalmente, a partir de un recorte de la clínica, la relación entre el organismo enfermo y el cuerpo portador de un pathos, tal como el psicoanálisis lo caracteriza en la histeria.

Acerca del elemento de verdad histórica en las psicosis
por Facundo Iriarte

Es ya un lugar comn la inexistencia de una articulación histórica en las psicosis. Ello plantea a los analistas la necesidad de pensar el estatuto de lo que en ellas retorna del pasado. A partir de un comentario del texto de Freud Construcciones en psicoanálisis, el autor de este trabajo se propone interrogar los planteos sobre el elemento de verdad histórica presente en el delirio y el lugar de la construcción en el tratamiento de la misma, oponiendo a tal fin lo alucinado y la elaboración delirante. Para fundamentarlo, se sirve de una relectura del caso Schreber y de un testimonio de su propia clínica.

Pensar el tiempo. Acerca de la presencia del analista en el hospital público
por Melina Farje Carolina Fernández y Victoria Rovere

Lo particular del tiempo que vivimos es que su valor se basa en lo inmediato. Teniendo en cuenta la dimensión histórica que caracteriza a la Modernidad, lo instantáneo no da tiempo a la historización, los acontecimientos se diluyen sin dejar inscripciones. El pasado quedó pre-historizado y “el futuro ya llegó”. Se privilegia el corto plazo, dado que se aspira a la resolución rápida de problemas, no soportando un tiempo de indefinición necesario para evaluar posibles consecuencias. El ideal de eficiencia empuja a velocidades que arrasan subjetividades. El tiempo en psicoanálisis gira en torno a dos conceptos fundamentales que son el soporte de la teoría psicoanalítica: inconsciente y pulsión. A diferencia de las terapias que responden desde la inmediatez, el psicoanálisis, con la presencia del analista, abre a la dimensión de la espera, posibilitando que el goce se ponga en juego en transferencia. Espera que se hace presente de diferentes maneras: la sala de espera, la espera de un turno, la espera de una palabra… de una palabra de amor.

Entre lo masivo y lo singular: otro desafío para el analista en una institución total
por Emilse Pérez

Mucho hemos escrito los psicoanalistas sobre los desafíos de nuestra inserción clínica en las instituciones públicas sanitarias, sobre los debates políticos, ideológicos y éticos que genera el entrecruzamiento discursivo del psicoanálisis y la institución hospitalaria. Pero hay un hecho irrefutable: más allá de todo devaneo, los psicoanalistas hemos logrado un lugar en las instituciones públicas. Y lo hemos logrado porque nuestra eficacia se ha verificado en los espacios por los que hemos circulado, aunque esto no deje de implicar que tengamos que recordarlo y demostrarlo con alguna periodicidad. Y es que, por más que hayamos logrado un lugar de inserción, el psicoanálisis sigue “haciendo ruido” respecto de algunos lineamientos de la Posmodernidad : inmediatez, impostura, estándar, normalización, etc. Y también, hay que decirlo, porque es “sana costumbre” de los psicoanalistas preguntarnos por el sentido de nuestro quehacer. Este trabajo intenta dar cuenta de algunos obstáculos que la autora encontró para insertarse en la práctica clínica en un pabellón de internación de una institución total.

Hay tiempo, hable que hay tiempo
por Julieta Schneider

Este trabajo intenta dar cuenta de lo imprescindible que resulta en las situaciones de urgencia subjetiva abrir un tiempo, hacer una pausa. Esta pausa operaría por sí misma como una intervención, frente a la pronta resolución o respuesta que demanda quien concurre a la consulta, y permitiría de esta manera que algo del orden de la palabra emerja, reestableciendo así el decir. La cuestión es aquí cómo alojar la angustia del paciente de modo tal de que algo de su padecimiento subjetivo pueda ser puesto en palabras, pero sin que la urgencia se traslade al profesional. Si en una situación de urgencia del lado del profesional también se juega este "querer hacer algo rápidamente", se potenciaría la situación de quien consulta. La autora encara estos interrogantes sostenida en un recorte de su clínica.

Rehabilitar un lugar posible en lo social
por Emilse Pérez

En el trabajo con pacientes internados en el hospital psiquiátrico, se puede comprobar que los avances son lentos o nulos hasta que no se trabaja paralelamente en el sentido de rehabilitar un lugar social para el sujeto. Y, lejos de tomar en cuenta sólo lo subjetivo, este movimiento no se produce sin que ese Otro social le haga lugar al sujeto. Lo específico del trabajo del psicólogo tendrá que ver con generar las condiciones de posibilidad para la recuperación de un lugar social, trabajando sobre las circunstancias que llevaron a perder ese lugar, a fracturar el lazo, y construyendo uno nuevo, a partir de los elementos de la historia y de los recursos con los que cuenta el sujeto. No es cuestión de marcar rumbos ni objetivos preconcebidos, signados por un ideal demasiado cerca de la violencia simbólica.

Éxitos y fracasos: la lógica del mercado ha llegado al campo de la Salud Mental
por Mercedes Buschini, Sebastián Copani y Juan Mitre

¿Qué es un éxito terapéutico en salud mental? ¿Qué es un fracaso? ¿Desde donde se sostiene que algo tiene éxito? ¿Quién, o mejor, qué es, exactamente, lo que tiene éxito o fracasa; una medicación, un paciente, un ideal terapéutico? En el contexto del capitalismo tardío, la dicotomía éxito/fracaso nombra una nueva forma de maniqueísmo: el del pragmatismo neoliberal, con las atroces consecuencias que implica el empuje al éxito. Lo que tiene “éxito”, en esta actualidad, pareciera que son los métodos, los protocolos, las medicaciones, las técnicas… aunque hay que señalar, y es un deber ético hacerlo, que ese éxito, muchas veces, no tiene nada que ver con las personas. Pensar la salud mental en los términos de este binarismo nos coloca en un atolladero. Consideramos que la historia y la experiencia indican que las cosas, en el campo de la salud mental, son bastante más complejas, y en ocasiones, por cierto, hasta paradojales. Pensamos que, “estar a la altura de la época” no es identificarse con sus ideales y su prisa sino que, más bien, se trata de hacer una pausa, de instalar un “tiempo para comprender”, de hacer un ejercicio de lectura. De escuchar y reflexionar acerca de lo que se nos demanda como profesionales del campo psi.

El rechazo del Otro
por Facundo Iriarte

¿Qué hace un sujeto frente a un Otro materno cuyo rechazo le impide ubicarse como deseado? Freud afirma que el neurótico evita encontrarse con un fragmento de la realidad que le resulta traumático, y busca reemplazarlo en la fantasía por uno más acorde a sus deseos. En 1927, Freud conceptualizó la ilusión como engendrada por el impulso a la satisfacción de un deseo que prescinde de la relación con la realidad. Donde el rechazo del Otro es evitado, la ilusión dice: “Finalmente el Otro te quiere”. ¿Qué sucede cuando una actualización del rechazo derrumba la ilusión? Una posibilidad es que, ante la pérdida de la ilusión, se produzca una melancolización. Este texto explora estas articulaciones conceptuales a partir de un recorte clínico.

Acerca del "Fracaso del fantasma": un recorrido freudiano
por Gabriel Belucci

La idea de un “fracaso del fantasma” intenta agrupar un conjunto de problemas eminentemente clínicos, reunidos bajo una coordenada teórica. Esto es, por un lado, una exigencia insoslayable para una conceptualización más precisa de la clínica, pero no deja de plantear una serie de problemas, ya que el fracaso de la función del fantasma es en sí insuficiente para situarnos en el nivel de la estructura. Es, por tanto, en el hiato abierto entre lo que la clínica nos aporta y lo que los conceptos intentan cernir, que se abre para nosotros un fecundo y complejo territorio a explorar. Han sido muchos los autores que, después de Freud, han transitado ese territorio. Resulta, sin embargo, esclarecedor trazar las vías freudianas que pueden leerse —en retroacción— como antecedentes lógicos y clínicos de nuestras preguntas actuales. Este trabajo se propone incursionar en ese rastreo de las fuentes freudianas.



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