Hospitales

Sección coordinada por Gabriel Belucci
Mala praxis y iatrogenia, en medicina y en psicoanálisis
por Mónica Fudin Govednik

¿Qué se considera mala praxis en el terreno de la denominada salud mental? ¿Las palabras tienen cuerpo? Estas preguntas reabren una temática compleja que remite al concepto de iatrogenia, que ha sido desde siempre considerado dentro de un terreno médico. La cuestión se complejiza si se intenta articularla con la práctica del psicoanálisis. En esta práctica los efectos suelen ser leídos a posteriori, pues se sostienen en la singularidad, en el caso por caso, siempre en el marco de la transferencia. Estos planteos no implican, sin embargo, un grado de arbitrariedad tal que “todo vale”, ya que hay intervenciones que por su gravedad, peligrosidad o riesgo requieren de un saber hacer con los signos que se presentan en las emergencias. Por otra parte, se trata de considerar las propias resistencias, los puntos ciegos que se interpondrán como obstáculos en los tratamientos. Este trabajo se sitúa el horizonte de esa complejidad.

A la deriva
por Claudio Di Pinto

El término “deriva” suele aplicarse cuando algo es apartado de una dirección determinada, producto de un factor externo. “A la deriva” es una expresión sugerida por la escucha de algunos pacientes que relatan acontecimientos de su vida como si éstos fueran sólo consecuencia de factores externos, a los cuales se han adaptado o sometido. Se trata de indagar la relación entre esa posición de deriva y el fracaso en la operatoria constitutiva del fantasma como respuesta y velo a la castración del Otro, así como de esbozar las coordenadas de una dirección de la cura que no precipite en un lazo asistencialista. El presente artículo tiene como ejes esas dos cuestiones.

El dispositivo de taller en la clínica de las psicosis
por Gabriel Belucci

¿Qué aporta el dispositivo de taller al tratamiento posible de las psicosis? Para despejar esta pregunta, es preciso partir de algunas consideraciones sobre la posición del sujeto psicótico en la estructura, para trazar las coordenadas de nuestro quehacer clínico, en las que se inscribe el taller con su especificidad. Se trata de situar lo que este dispositivo comparte con otros y aquello que constituye su rasgo diferencial, que viene dado por una operación de producción. En qué consiste esa operación, cuál es el resorte de su eficacia y cómo cernirla conceptualmente son las preguntas que aborda este artículo.

A propósito del cierre de los hospitales de Salud Mental
por Martín Alomo

Los psicoanalistas que nos desempeñamos en hospitales de Salud Mental llevamos adelante tratamientos con personas que se encuentran en situación de padecimiento psíquico. En el desarrollo de estas tareas, las cotidianas, solemos ver —con enorme satisfacción— la posibilidad de sostener tratamientos ambulatorios por parte de pacientes realmente severos que, además, pueden trabajar y realizar una vida lo más integrada posible a los diferentes ámbitos sociales. Este texto se propone como otro llamado de atención sobre las consecuencias que para esos pacientes y esos tratamientos tiene la proclamada intención de cerrar estos hospitales en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. Un debate que no hace más que comenzar.

La medicalización del psicoanálisis: su envenenamiento
por José Grandinetti

El tema de este texto alude a la superposición de dos órdenes de saber cuya lógica es bien diferente. No se tratará, por lo tanto, de negar la pertinencia del saber de las ciencias médicas por las vías de un totalizador saber psicoanalítico, sino de destacar las interferencias epistémicas y las resistencias que esta intersección tensionante y conflictiva produce, respecto de tres cuestiones que resultan fundamentales para considerar. Estas son: 1. El diagnóstico y su psiquiatrización; 2. “Cuando la medicación toma la palabra” y 3. La presentación de enfermos, también llamada presentación de pacientes. Atraviesa estas cuestiones una pregunta: la concerniente a la ética que como analistas nos concierne.

Los cuentos infantiles. Cómo cuentan en la interconsulta
por María Laura Díaz

Incluirse en la escena pediátrica, en una sala de internación clínica, implica el uso de ciertos artificios. Que un niño no quiera jugar, que la enfermedad orgánica sumada a una prolongada internación desvitalicen a un cuerpo antes libidinizado y en ejercicio, convocan a la intervención. Si un cuerpo está sostenido por palabras que lo nombran, que le van “dando cuerpo”, cuando hay dolor, muchas veces las palabras abandonan al cuerpo. El cuento nos brinda la posibilidad de armar otra escena: las historias junto con sus palabras crean —al modo de la ensoñación— un velo que se corre y que cubre lo que se ofrece a la mirada. Este trabajo da cuenta de ese lugar del cuento en la interconsulta con niños, a partir de un recorte de la clínica.

El saber de Ana.. en los términos de la creencia
por Juan Pablo Matarucco

La clínica con niños interroga desde un lugar particular el lazo que liga a un sujeto a su Otro, y plantea una operatoria que, de distintos modos, supone producir diversos clivajes con discursos y escenas que funcionaron como soporte de una necesaria alienación. Esta operatoria asume caracteres específicos cuando esos clivajes entre el sujeto infantil y su Otro han tropezado con dificultades adicionales, como es el caso en los llamados "retrasos". Este texto testimonia los efectos de un tratamiento en el que fue ésa una de las principales coordenadas.

Lo raro, lo loco y el diagnóstico
por Juan Mitre

Retomando una discusión abierta en esta sección acerca de cómo pensar el estatuto de ciertas mostraciones “perversas” en un paciente que se supone psicótico, el autor de este trabajo problematiza esta cuestión, relacionándola con la dimensión del empuje-a-La-mujer. Otro aporte a la ya rica producción de los analistas de nuestro medio a pensar el tratamiento posible de las psicosis, en la vía abierta por Jacques Lacan.

Soy oído
por Gisela Mazzolo y Natalia Calciano

El sujeto psicótico ubica un destinatario a quien dirigirse. El analista será asignado a un lugar ofrecido, que será aquél posible por estructura. En la psicosis, se trata de la reubicación de los límites del goce, que se hace viable a través de su coordinación con un significante. Si el problema de todo sujeto es arreglárselas con su existencia, en la psicosis, esta misma, lejos de estar garantizada, es lo que se pone en juego en cuanto tal. Que un sujeto demande un significante para localizar su ser hace pensar en una esquizofrenia. La esquizofrenia nos enseña el problema del nombre. Las autoras de este trabajo anclan estas reflexiones en un recorrido clínico.

Inhibición. Me, unforgettable
por Verónica Buchanan

La propuesta del trabajo es pensar la inhibición como una absoluta detención, un espacio sin tiempo y sin cuerpo (aquel que excede a la imagen). Esta inmovilidad de la inhibición se sostiene por una imposibilidad de olvidarse, condición del narcisismo como respuesta frente a la castración, que impide el movimiento y el acto correlativo al deseo. Para sostener un acto en relación al deseo, es necesaria una respuesta diferente de la defensa de la neurosis frente a la castración. En esta vía, es el olvido el que abre una brecha en la rumiación del inconsciente narcisista para que el deseo sostenga un acto que haga diferencia.



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