Hospitales

Sección coordinada por Gabriel Belucci
El dispositivo de taller en la clínica de las psicosis
por Gabriel Belucci

¿Qué aporta el dispositivo de taller al tratamiento posible de las psicosis? Para despejar esta pregunta, es preciso partir de algunas consideraciones sobre la posición del sujeto psicótico en la estructura, para trazar las coordenadas de nuestro quehacer clínico, en las que se inscribe el taller con su especificidad. Se trata de situar lo que este dispositivo comparte con otros y aquello que constituye su rasgo diferencial, que viene dado por una operación de producción. En qué consiste esa operación, cuál es el resorte de su eficacia y cómo cernirla conceptualmente son las preguntas que aborda este artículo.

A propósito del cierre de los hospitales de Salud Mental
por Martín Alomo

Los psicoanalistas que nos desempeñamos en hospitales de Salud Mental llevamos adelante tratamientos con personas que se encuentran en situación de padecimiento psíquico. En el desarrollo de estas tareas, las cotidianas, solemos ver —con enorme satisfacción— la posibilidad de sostener tratamientos ambulatorios por parte de pacientes realmente severos que, además, pueden trabajar y realizar una vida lo más integrada posible a los diferentes ámbitos sociales. Este texto se propone como otro llamado de atención sobre las consecuencias que para esos pacientes y esos tratamientos tiene la proclamada intención de cerrar estos hospitales en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. Un debate que no hace más que comenzar.

La medicalización del psicoanálisis: su envenenamiento
por José Grandinetti

El tema de este texto alude a la superposición de dos órdenes de saber cuya lógica es bien diferente. No se tratará, por lo tanto, de negar la pertinencia del saber de las ciencias médicas por las vías de un totalizador saber psicoanalítico, sino de destacar las interferencias epistémicas y las resistencias que esta intersección tensionante y conflictiva produce, respecto de tres cuestiones que resultan fundamentales para considerar. Estas son: 1. El diagnóstico y su psiquiatrización; 2. “Cuando la medicación toma la palabra” y 3. La presentación de enfermos, también llamada presentación de pacientes. Atraviesa estas cuestiones una pregunta: la concerniente a la ética que como analistas nos concierne.

Los cuentos infantiles. Cómo cuentan en la interconsulta
por María Laura Díaz

Incluirse en la escena pediátrica, en una sala de internación clínica, implica el uso de ciertos artificios. Que un niño no quiera jugar, que la enfermedad orgánica sumada a una prolongada internación desvitalicen a un cuerpo antes libidinizado y en ejercicio, convocan a la intervención. Si un cuerpo está sostenido por palabras que lo nombran, que le van “dando cuerpo”, cuando hay dolor, muchas veces las palabras abandonan al cuerpo. El cuento nos brinda la posibilidad de armar otra escena: las historias junto con sus palabras crean —al modo de la ensoñación— un velo que se corre y que cubre lo que se ofrece a la mirada. Este trabajo da cuenta de ese lugar del cuento en la interconsulta con niños, a partir de un recorte de la clínica.

El saber de Ana.. en los términos de la creencia
por Juan Pablo Matarucco

La clínica con niños interroga desde un lugar particular el lazo que liga a un sujeto a su Otro, y plantea una operatoria que, de distintos modos, supone producir diversos clivajes con discursos y escenas que funcionaron como soporte de una necesaria alienación. Esta operatoria asume caracteres específicos cuando esos clivajes entre el sujeto infantil y su Otro han tropezado con dificultades adicionales, como es el caso en los llamados "retrasos". Este texto testimonia los efectos de un tratamiento en el que fue ésa una de las principales coordenadas.

Lo raro, lo loco y el diagnóstico
por Juan Mitre

Retomando una discusión abierta en esta sección acerca de cómo pensar el estatuto de ciertas mostraciones “perversas” en un paciente que se supone psicótico, el autor de este trabajo problematiza esta cuestión, relacionándola con la dimensión del empuje-a-La-mujer. Otro aporte a la ya rica producción de los analistas de nuestro medio a pensar el tratamiento posible de las psicosis, en la vía abierta por Jacques Lacan.

Soy oído
por Gisela Mazzolo y Natalia Calciano

El sujeto psicótico ubica un destinatario a quien dirigirse. El analista será asignado a un lugar ofrecido, que será aquél posible por estructura. En la psicosis, se trata de la reubicación de los límites del goce, que se hace viable a través de su coordinación con un significante. Si el problema de todo sujeto es arreglárselas con su existencia, en la psicosis, esta misma, lejos de estar garantizada, es lo que se pone en juego en cuanto tal. Que un sujeto demande un significante para localizar su ser hace pensar en una esquizofrenia. La esquizofrenia nos enseña el problema del nombre. Las autoras de este trabajo anclan estas reflexiones en un recorrido clínico.

Inhibición. Me, unforgettable
por Verónica Buchanan

La propuesta del trabajo es pensar la inhibición como una absoluta detención, un espacio sin tiempo y sin cuerpo (aquel que excede a la imagen). Esta inmovilidad de la inhibición se sostiene por una imposibilidad de olvidarse, condición del narcisismo como respuesta frente a la castración, que impide el movimiento y el acto correlativo al deseo. Para sostener un acto en relación al deseo, es necesaria una respuesta diferente de la defensa de la neurosis frente a la castración. En esta vía, es el olvido el que abre una brecha en la rumiación del inconsciente narcisista para que el deseo sostenga un acto que haga diferencia.

La apuesta
por Paula Cáceres

La cuestión planteada por Lacan es cómo ese sujeto definido como puro efecto, hablado por el Otro, puede virar a ser agente, a llegar a ser alguien que habla, que sea, dicho de otro modo, alguien animado de libido. A fines de diciembre, el paciente comenzó a dar una pequeña vuelta por el parque todas las mañanas, almorzaba y cenaba en el comedor y hasta les permitía a algunos de sus compañeros que se le arrimaran para cantar o para relatar chistes. Una tarde, me acerqué a la sala, como de costumbre, y me emocioné al presenciar lo que tenía lugar allí: Daniel estaba sentado, con sus anteojos puestos y el pelo recogido. Desde la cama le lanzaba una naranja a su mamá para que ésta la atrapara y se la devolviera. Ambos reían con ese juego.

En el Borda también se vive ..
por Mónica Fudin Govednik

Tras los muros de Barracas habita la locura. Misterio y enigma para los que no lo traspasan. Cada uno da un sentido, explicación y elaboración —de acuerdo a sus fantasmas— de lo que allí sucede. Quienes desde la cotidianeidad de un trabajo asistencial traspasamos ese muro, nos enfrentamos asombrados a medios que nos ilustran con maravillosas y rápidas teorías de “como eliminar manicomios”.



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