Introducción al Psicoanálisis

Sección coordinada por Liliana Donzis
Reflexiones sobre el bicentenario
por Daniel Fernández

Hablar de Psicoanálisis es hablar de profundidad, es hablar de las causas, de nuestra propia historia, no de la que preferimos o es más conveniente creer sino de nuestra verdadera historia, de la cual tenemos que hacernos cargo. Cómo decimos siempre en Psicoanálisis: se trata de recordar para no repetir. Si pensamos ahora en la historia de este país, vemos que desde el 25 de mayo de 1810 pasaron muchas cosas, pero sobre todo pasaron dos historias: la que nos contaron y la verdadera. La verdadera, justamente, es aquella de la cual debemos hacernos cargo para no repetir los mismos errores como Nación.
En la escuela nos enseñaron que French y Berutti repartían escarapelas celestes y blancas, pero en realidad esa escarapela se creo tiempo después. Otras versiones indican que French y Berutti, mientras presionaban a los cabildantes para lograr la independencia lo que repartían como escarapelas eran cintas rojas y las repartían a sus aliados para no confundirlos y matarlos por error si era necesaria una revuelta. Y parece que de aquella independencia, en este país corrió mucha sangre, sangre del color de aquellas otras escarapelas. También nos enseñaron en la escuela el himno a Sarmiento; pero después crecimos y descubrimos que entre una de las recomendaciones de Sarmiento a un sucesor, dijo: “No escatime en sangre de gaucho”. También fue Sarmiento quien pidió que le trajeran en un palo la cabeza de Chacho Peñalosa (un opositor). De nuevo sangre.

¿Qué es “hacer un análisis”?
por Fernanda Trezza

... No hay una forma de hacer de un análisis; cada persona le imprime a su búsqueda su modo personal de manejarse en la vida, su manera de ser, de ver...Por eso, aunque hay ciertos momentos lógicos que forman parte del proceso inherente a un análisis, cada experiencia es absolutamente singular.... Son distintas las situaciones por las que alguien decide consultar; van desde la curiosidad de saber qué es ir a un psicólogo hasta las consultas que se precipitan en momentos críticos, límite, en de la vida de una persona (accidentes, pérdidas, ausencia de deseo, etc.) pasando por aquellos que llegan “porque los mandan”. De todos modos, el motivo por el que alguien llega no necesariamente se corresponde con el compromiso que luego asuma en relación con su búsqueda. Por ejemplo, alguien que va a un psicólogo para “cumplir”, porque lo mandan del colegio, del trabajo, etc., puede empezar a preguntarse cosas, a tener una posición activa respecto a querer saber qué le pasa. Por el contrario, puede ocurrir que alguien que llega con un nivel de angustia muy alto abandone el tratamiento en cuanto la angustia disminuya lo suficiente como para no resultarle insoportable. Por lo demás, es absolutamente respetable que cada persona llegue hasta donde quiera o pueda hacerlo, más allá de que uno pueda considerar, en tal o cual caso, que alguien podría llegar muy lejos si lograra liberarse, soltarse de ciertas ataduras. Pero siempre se trata de las decisiones del sujeto; siempre se ha tratado de eso.

Enfermedad orgánica en el niño
por Aluminé Rodríguez Lima

La enfermedad orgánica grave en el niño es un tema que conmociona socialmente. ¿Cuál será el rol y la función del psicólogo en la interconsulta, frente a un chico con patología orgánica compleja? ¿Cómo trabajar cuando los tiempos son acotados? ¿Cómo se trabaja con niños donde prima lo orgánico con fuerte impacto subjetivo? Las enfermedades graves en niños suelen generar desarraigos, desmembramientos de familias y dificultades tanto económicas como sociales, ya que muchas familias deben viajar hasta la capital para ser atendidas en hospitales especializados y con la tecnología adecuada. El analista interviene con los pacientes de difícil manejo, los que no evolucionan más allá de los esfuerzos adecuados de la medicina y terapéutica propicia, niños que abandonan el seguimiento y control de su salud. El psicoanalista intenta dar respuestas a estos sucesos, a fin de que emerja la subjetividad. La enfermedad orgánica es vivida en muchos casos como una experiencia de pérdida con profunda implicancia subjetiva. Produciendo profundas heridas narcisistas que padecen los padres e hijos. Refiriéndonos a los padres, ellos deberán realizar el duelo por el cuerpo imaginario del bebé (padres lo han construido incluso antes del nacimiento del niño) y reconocer al bebé en su diferencia. Será un proceso doloroso y complejo para superar y aceptar, donde el sujeto enfermo se encuentra con su propia castración. La enfermedad lleva a los niños a confrontarse con un ambiente extraño e incomprensible, nos referimos tanto a la tecnología y aparatos que se utilizan en su cuerpo como el mismo hospital.

Anagramas. Su lugar en la clínica.
por Alfredo Palacios

En una anterior comunicación (2) relataba la sorpresa que me provocó hallar en el decir de los pacientes frases o palabras que contenían otro sentido al ser anagramados. Sentido este que guardaba significativa relación con la historia de dichos sujetos. Valga consignar que un anagrama es una palabra o frase que al ser transpuesta todas y cada una de sus letras forman otra palabra o frase. Mas adelante daré ejemplos de ello. Orienté mi búsqueda hacia la probable bibliografía a fin de enriquecerme. Nuevamente la sorpresa, felizmente, hizo presa de mí. Me encontré con el libro de Jean Starobinski “Las palabras bajo las palabras” (3) Starobinski relata que Ferdinand de Saussure al tiempo que realizaba su Curso de Lingüística General se interesó en los anagramas que halló en ciertas formas de versificación latina: los versos Saturninos. Este autor señala que lo conmovió a Ferdinand de Saussure pues ponía en entredicho la teoría del signo y la linealidad. Más aún cuando las pruebas se le amontonaban pasando por Ciceron, el latín y el griego. Ferdinand de Saussure en una carta fechada en 1906 dice: “He pasado dos meses interrogando al monstruo y operando solo a tientas contra él pero desde hace tres días no avanzo ni a golpes de artillería pesada” (4)

Rectificar al Otro en la época del Otro que no existe
por Carla Riccono

Nos encontramos en la clínica, cada vez más, con una posición de los pacientes que no cesa de insistir y lleva a interrogarme acerca del lugar del analista incluso del psicoanálisis dentro de la práctica con pacientes toxicómanos. Se escucha, de un modo más o menos velado, un pedido a adquirir un saber sobre una técnica de goce. Es decir, se presenta un sujeto que demanda poder volver a controlar aquello que en algún momento funcionó como muleta y con el tiempo falló, se tornó inmanejable e insoportable; apelando a un Otro que posibilite la vida con consumo, demandando un saber para que la técnica vuelva a funcionar. Ante esta posición se obstruye toda posibilidad de interrogación y de pérdida por parte del sujeto. Grafican un poco esta idea frases de los paciente tales como:
“Vine acá para dejar la pasta base, la marihuana no la quiero dejar porque me hace bien”.
“Fumar un porro de vez en cuando no me hace mal”.

Joaquín: de niño inquieto a niño con inquietudes
por Karina Pérez

Eric Laurent en una nota que publicó La Nación Revista en el año 2008 señalaba el papel esencial que la escuela desempeña en la civilización en nuestra época. Esta institución ha cobrado desde hace ya más de un siglo un papel fundamental en la articulación del lazo social. El rol que antaño jugaban otras instituciones tales como la religión, el ejército, la familia misma en la crianza de los niños , cada vez más fue recayendo en la institución escolar que ordena a los niños a partir de un saber. La escuela ha pasado a ser un lugar en el que se despliegan diferentes efectos del discurso contemporáneo, entre ellos la violencia ha irrumpido en el ámbito escolar. En la misma nota Laurent da una orientación muy precisa para pensar cuál es la posición que un analista debe tomar frente a estas coordenadas: “se trata de dar a los niños un lugar, y que no sea un lugar de desperdicio. Concebir un discurso que pueda alojarlos dentro de la economía global” (El subrayado es mío). Desde esta perspectiva me propongo presentar una entrevista dentro del gabinete escolar de una escuela periférica de la Provincia de Bs As, a sabiendas que no se trata de un estado definitivo de resolución del problema que ocasionaba un niño y que a su vez lo padecía. Cosa que fue posible al abrir un espacio para que su sufrimiento tuviera otra escucha.

Recursos creativos en la psicosis.
por Edit Tendlarz y otros

¿Por qué nos parece oportuno hablar de “invención” para referirnos a la implementación de talleres con orientación psicoanalítica en un servicio hospitalario, de pacientes psicóticos crónicos? Jacques Alain Miller, en su texto “La invención Psicótica”, hace una diferencia entre creación e invención. En el primer significante alude al hacer algo desde la nada -en lo teológico se comprende bien esta diferencia. La invención se diferencia de la creación en tanto la primera se refiere a las distintas combinaciones de elementos ya existentes, ya creados.

La niebla y el tiempo
por Claudio Deluca

Tal vez, la duda que persiste se relaciona con: ¿por qué sostuvo el paciente el enigma?, Aún provocándole angustia. ¿Por qué no satisfacer la curiosidad buscando la respuesta, la frase correcta? –Tengamos presente que había medios para averiguarlo-. ¿Hubiera tenido algún efecto subjetivo buscar la frase correcta? Tal vez, al encontrarla hubiera sentido la satisfacción de la duda satisfecha, pero no hubiera producido el efecto de verdad que irrumpió en el registro inesperado por el yo y su rodeo. Lo inconsciente no se hubiera producido buscando la verdad fáctica. Es incorrecto suponer que la verdad esta allí, y debemos ir a buscarla. Es en el acontecimiento creador y a la vez creado donde destella la producción inconsciente. Hubo intentos por recordar, pero, ¿qué se interpuso para que no se logre? Veamos: entre el intento por recordar y lo real traumático perdido por estructura, queda la verdad –en este caso la frase-, la cual surge, pero a la manera de un oráculo, ya que no dice a quienes dejar ó a quienes cuesta mucho dejar. La pérdida estructural, momento lógico del origen de lo traumático es inaccesible para el rodeo voluntario de la conciencia. Siempre se buscará por los caminos de las falsas conexiones, dando como resultado el extravío del sujeto. Solo el dispositivo promueve a través del discurso silente del analista la posibilidad de producción subjetiva, en ese momento actual, sincrónico se producirá un saber verdadero.
Discurso silente en línea con la docta ignorancia que parte de la premisa de olvidar lo que se sabe.

Las versiones del padre y sus efectos en la subjetividad.
por Vanina Daraio

El Edipo freudiano, podría decirse, con relación a la formalización propuesta por Lacan implica al significante del Nombre del Padre en tanto significante que opera en la transmisión de la Ley y ordena el mundo simbólico del sujeto, poniéndose esto en juego, en las coordenadas subjetivas que serán consideradas en la clínica psicoanalítica. Se trata entonces del padre simbólico, al respecto Liliana Szapiro dice: Es importante recordar que la función fundante de la cadena significante que posibilita la operación del sujeto es la función paterna”.
Padre simbólico que impone la ley y regula el deseo, ley en el plano simbólico. Formalización del Edipo propuesta por Lacan en su desarrollo de la Metáfora Paterna, función del padre en tanto significante que limita el deseo de la madre. En "De una Cuestión Preliminar ", se trata del significante del nombre del padre en tanto significante que en el Otro como lugar del lenguaje, es el Otro como función de la ley. Habrá entonces normalización de la sexuación, un goce acotado, goce que se faliciza, es enmarcado, limitado por este significante, produciéndose un efecto de anclaje a una significación central común: la significación fálica.

La Droga ni avanza, ni retrocede. Existe.
por Daniel Argibay

Ya antes de los año 30, S. Freud propone una relación entre la adicción y la espiritualidad. Se trata de una correspondencia que hace el padre del psicoanálisis entre los narcóticos y los consuelos religiosos, la adicción y la religiosidad. “Evidentemente, el hombre se encontrará así en una difícil situación: tendrá que confesarse su total desvalimiento, su nimiedad dentro de la fabrica del universo; dejará de ser el centro de la creación, el objeto de los tiernos cuidados de una providencia bondadosa.” Pareciera que el hombre no puede abstenerse del consuelo de la ilusión religiosa tanto como del uso de sustancias adictivas. La una como las otras están siéndole precario sopote para intentar tolerar la realidad, las fallas, los límites, el fin. Es en la adolescencia, esta etapa que en algunos, cada vez mas, es temprana en comenzar (9/ 10 años) y tarde en finalizar (35/45 años), donde el sujeto debería poder ya valerse y cuidarse por si mismo que aparecen junto con el consumo y el abuso, las adicciones. Esto, que suena muchas veces como una sola cosa, no lo es. El consumo no es lo mismo que el abuso y el abuso no es lo mismo que la adicción. El consumo continuo puede llevar a la satisfacción sustitutiva; el abuso en cambio conduce al total aturdimiento, a la absoluta insensibilidad y puede terminar con la vida. Pero la adicción es otra cosa, La “a-dicción es, en tanto acto, una puesta en juego del destino del sujeto. No importa ya que es lo que el “a-dicto” no puede decir acerca de si mismo, no se trata de silencio de palabras, sino del lugar que ocupa en el destino de si mismo cada uno de estos seres humanos.



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