Introducción al Psicoanálisis

Sección coordinada por Liliana Donzis
III El Principio del placer. ( Comentarios sobre Más allá del principio del placer)
por Rafael Casajús

Es hora de que dediquemos nuestra atención a la temática del principio del placer. Hablemos primero de Epicuro. Como tal vez algunos sepan Epicuro fue un filósofo griego, de la época helenística no precisamente de la Grecia clásica, es decir posterior a la refundición del mundo helenístico por Alejandro Magno. Como reacción a Aristóteles y Platón, Epicuro dice que la sensación es la verdadera guía de la vida, la sensación y no la razón; identifica el Bien, la felicidad, como carencia de dolor físico y ausencia de perturbación espiritual, esta aponía, así se llama, se logra mediante el placer como guía. La sensación no miente, dice él. Ustedes se percatan, pero igual es importante señalarlo porque es algo que muy raramente se señala, que este placer de Epicuro como guía de vida no tiene nada que ver con el placer freudiano y cuando digo “el placer de Epicuro” me refiero a la concepción común que se pueda tener del placer ya que es usual que la gente, incluidos muchos terapeutas y analistas, lo conciban de esa forma, cosa que se observa en esa tan común indicación supuestamente terapéutica según la cual la persona tendría que hacer lo que le gusta y lo que la hace sentir bien. Es evidente que en psicoanálisis no es conveniente que un analista identifique el placer que pueda tener un analizante frente a determinada situación, que lo identifique como su bien.

Fenómeno psicosomático: "Algún dos que se hace uno"
por Zulma López Arranz

El fenómeno psicosomático no es un síntoma. Esta oposición podemos sustentarla apoyándonos en las indicaciones dadas por Lacan en el Seminario 11. En sus primeras enseñanzas nos plantea la representación significante del sujeto, para lo cual se hacen necesarios un S1 y S2, es decir tiene una estructura que hace imprescindible “algún dos” para que pueda aparecer el sentido. Para la aparición del sujeto es necesario un S1 y un S2, recordemos: “Un sujeto es lo que representa un significante para otro significante”. En la hiancia que se produce entre el S1 y el S2 es el lugar de aparición y desaparición del sujeto. Podríamos decir que el síntoma tiene una estructura de metáfora, es decir una estructura de sustitución de significantes.

Aportes a la práctica psicoanalítica
por Roberto Ileyassoff

Es importante mantener la práctica al pie de la materialidad del relato, atendiendo especialmente a su textura y a su detalle. Resultando así de sumo interés que, durante el quehacer cotidiano, nos ocupemos de varios aspectos como: a. ¿Qué hacemos como analistas?
Principalmente hacemos hablar, también hablamos nosotros, otras veces intervenimos callando, murmurando, haciendo acto o dando soporte a distintas modalidades transferenciales.

Una orientación que no es como las otras
por Diana Paulozky

La política actual. Hubo una época en que nos ocupamos de que el analista pudiera intervenir fuera del consultorio, hicimos escuchar nuestra voz en los distintos ámbitos de la salud. Hoy el momento es otro. Si se escucha del psicoanálisis en todo lugar, debemos cuidar su especificidad, porque si el psicoanálisis aparece diseminado en las distintas formas que los síntomas tomen y se mezcla con otras variantes eclécticas, digo, que allí reside el verdadero peligro de su supervivencia a riesgo de ser fagocitado en las fauces del régimen del todo saber.

Concepto de dualidad superyoica
por Patricia Téramo

Atendiendo la segunda tópica de Freud, en la cual intenta una conceptualización topológica determinante de instancias contenidas dentro de diferentes planos, con la particularidad de compartir espacios psíquicos pre conscientes; conscientes e inconscientes. No se trata entonces de pensar un sujeto escindido con dos aparatos psíquicos antagónicos, sino más bien de pensar un sujeto sometido a una estructura superyoica dual en la cual debe instrumentar mecanismos defensivos alternos. El yo se encuentra entonces, en conflicto permanente, sin embargo, nadie posee la certeza más extrema de la existencia de un punto exacto de coincidencia, el deseo inconsciente subyace irreductible a pesar de los constantes sabotajes ejercidos por el yo.

La pregunta por el sujeto
por Daniel Rubinsztejn

Entiendo que enunciación es ubicar quién habla, a quién le habla y el momento en que habla, haciendo resonar que se dice más o menos que lo que se intenta decir. Escucha y lectura hacen vibrar en acto la división del sujeto. Lo ha dicho, nadie se lo ha hecho decir, no hay vuelta atrás: Ud. lo ha dicho! Como los espíritus del Averno, el sujeto de la enunciación acude a nuestra invocación, engendrado de nuevo cada vez para volver a eclipsarse, hasta la próxima nueva cita. Un extraño tiempo verbal lo habita: No estaba en el pasado, no es seguro que retorne, su presente es tan fugaz como fugitivo, entonces habrá estado en el instante del acto mismo del decir. En el eco del acto se podrá escuchar un mensaje inédito.

De miedos y de fobias
por Ana María Sendon

Desplazamiento, evitación… La fobia es entonces una formación defensiva que transforma la angustia en miedo, concentrándose el sujeto en un objeto específico. Lo reprimido retorna a través de la angustia que provoca y del miedo que despierta ese objeto. Objeto investido de peligrosidad, pero que al mismo tiempo impide la irrupción de la angustia de castración. Objeto que paraliza, pero que también precipita la huída. Objeto que produce horror, pero que a la vez ejerce una fascinación de la que es imposible sustraerse. “No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto”, decía Borges en uno de sus poemas dedicados a una Buenos Aires fascinante que deslumbra y es rechazada despertando afectos contradictorios y complementarios simultáneamente.

La repetición (II)
por Rafael Casajús

el trauma se presenta como algo dislocado, ajeno, extraño pero al mismo tiempo es algo que incumbe como lo más cercano, lo más propio. Y es que en realidad así es, ya que lo traumático es eso que nos constituye y es por eso mismo es que hay repetición, hay la vuelta incesante e insistente de eso, es lo que podemos llamar la necesidad de repetición. La necesidad de repetición es la necesidad de resolver eso, eso que por otro lado es irresoluble, pero que sea irresoluble no quiere decir que por medio de un análisis eso no se pueda reducir y se puede reducir porque lo que hace un análisis, como el juego, es subjetivar.

Lo intersubjetivo en psicoanálisis
por Miguel Alejo Spivacow

Una controversia importante en el psicoanálisis contemporáneo se refiere a la cuestión de la intersubjetividad. En el trabajo clínico hay desacuerdos respecto del peso relativo que debe otorgarse a los funcionamientos intra o intersubjetivos operan-tes en el psiquismo. También en el terreno conceptual, términos como “intrapsíquico” y “relacional”, “intrasubjetivo” e “intersubjetivo”, “mundo externo” y “mundo interno” son teorizados de muy diferentes maneras.

La barrera
por Claudio Deluca

En la clínica psicoanalítica, es el acto producido por un agente-analista el que diferencia un acontecimiento caprichoso del que no lo es; permaneciendo anoticiado acerca de la impotencia en relación al saber, pero a su vez, operando a partir de lo que denominamos docta ignorancia. Entonces, para no quedar sin salida: ante un dispositivo que queda librado al capricho y otro que no da lugar a la sorpresa, consideramos un dispositivo, sistema que otorgue lugar a lo contingente. Que incluya lo imposible estructural, el desencuentro con las primeras palabras, origen del trauma y a partir de allí desarrollar una praxis.



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