Introducción al Psicoanálisis

Sección coordinada por Liliana Donzis
Efecto dominó: identificación y melancolía en la obra freudiana
por Adriana M. Fanjul

Freud afirma que la identificación narcisista que opera en la melancolía no dista esencialmente de la constitutiva del Yo, excepto por lo abarcativo que resulta. Podría plantearse entonces que la falla se presenta en el mismo momento de la constitución del Yo, esto es, algo en la identificación primaria acontece de manera diferente que en la neurosis; cuestión que provocaría un efecto dominó: las identificaciones secundarias que modelarían al Yo no alcanzarían para recubrir este primer tiempo fallido, el Yo mismo tendría un agujero. Retomando el esquema freudiano podríamos plantear que aquí situamos a la precondición necesaria para la melancolía, siendo la pérdida del objeto el factor desencadenante, pero no determinante.

El complejo de Edipo como operador
por Osvaldo Delgado

Del acting a la responsabilidad del acto
por Rosa Apartin

: El acting se inserta allí donde falta un significante. En este caso el acting viene del resto de lo que Emma era como objeto a, no tenía lugar en el Otro y buscaba encontrarlo. Dicho acting muestra a la analista que ella es a para el deseo del Otro y que eso es lo caído por su madre que la dejó afuera. La analista es responsable al ofrecerse a la transferencia de estirar la mano a la paciente para no dejarla caer.

Los Trastornos de la Personalidad, como imperativo de adaptación
por Pablo Fridman

Cabe preguntarse a qué puede deberse esta promoción por parte de la psiquiatría americana de las “expectativas de la cultura”, de la función de síntesis de la personalidad, y por supuesto el énfasis que ocupan allí los llamados “Trastornos Desadaptativos”. Ya no es la culminación de un psicoanálisis orientado hacia la identificación con el analista, y la consiguiente adaptación a la realidad…; aquí se trata de la detección de aquello que supuestamente amenaza a una sociedad en aparente concordia, es la adaptación compulsiva a lo que se predica como realidad común, pero ¿porqué tanto celo en resguardar aquello que aparentemente funciona?.

La gula del "superotro"
por Norberto Ferrer

El superyó habla, es la voz de la conciencia o, mejor dicho, de la pulsión invocante. Siempre dice: ¡goza!, ve más allá del principio del placer que te empuja al incesto y al parricidio, sufre la insatisfacción de esta prohibición incestuosa y disfruta de la satisfacción de seguir vivo y deseando. Este mandato estructural a gozar, como con un apetito insaciable, es lo que Lacan denomina la gula del superyó (8). Nombro en este trabajo al superyó con el neologismo de superotro para subrayar la dependencia total de los niños a esos otros y a los distintos aspectos reales, imaginarios y simbólicos de esos otros, con los que el sujeto se va a identificar.

Posiciones intermedias (un puente desde Freud hasta Juarroz)
por Silvana Castro Tolosa

Mucho se ha escrito sobre la pérdida y sobre los distintos métodos para enfrentar esa falta que se nos aparece como un sobrante de nada, difícil de dialectizar. En palabras de Roberto Juarroz, uno de aquellos tantos que han dedicado su obra a la descripción de este indecible, cito: “Hemos perdido juntos tanta nada, que el hábito persiste y se da vuelta y ahora todo, es ganancia de la nada”.

24 horas de acompañamiento terapéutico. De los cortes en los brazos a las marcas de tatuajes.
por Noelia Davini

Nuestra labor como acompañantes terapéuticos no puede cumplirse de forma aislada sino que se inscribe en el seno de un equipo, ajustándonos a la pautas propuestas por su terapeuta en relación con la dirección del tratamiento. Ana es una paciente de difícil diagnóstico, pero tanto el psiquiatra como la psicóloga sostienen un diagnóstico que apunta a la psicosis. Frente a esta estructura, nuestra posición fue mostrarnos barradas, como no ostentando un saber. Hay algo que plantea Gerard Pommier con respecto a la posición del analista en la psicosis y es que debe “poder soportar la pulsión de muerte”. Ponemos nuestro cuerpo frente a una patología que se muestra en “carne viva”.Nuestras intervenciones, de acuerdo a los distintos momentos, se alternan desde una intervención en acto, a un silencio estratégico, a una palabra que calma, a una palabra que alienta, a utilizar diferentes semblantes. Era necesario que realizáramos cierta regulación de nuestra presencia, para que la misma no resultara intrusiva, invasiva, incluso no demandar, poder llegar a propuestas sin que se transformaran en una demanda absoluta o en algo impuesto.

A causa de Mauricio Goldemberg
por María Esther Prado

Trabajaban en el Hospital Zonal Evita (conocido como el Policlínico de Lanús) psiquiatras y psicólogos, en su mayoría con formación psicoanalítica, aunque no exclusivamente (los había kleinianos –en su mayoría-, freudianos, inclusive un primer lacaniano allá por 1970-71, psiquiatras dinámicos, estudiosos de Palo Alto, etc.). También había musicoterapeutas, terapeutas ocupacionales, asistentes sociales, terapeutas corporales, antropólogos, etc. ¿Cómo se encauzaba el trabajo en equipo? Porque es un tema que se puede abordar desde muchos ángulos. Yo creo que allí se encaraba desde el pragmatismo de la acción, centrada en el paciente: tratar de no hacer trizas al sujeto entre varios. “Muchachos, está comprobado, ¡si el equipo de la Sala no zanja sus conflictos, los pacientes se rebrotan!” Sabemos bien que estas dificultades no sólo acontecen en la zona limítrofe entre las profesiones, sino también en el interior de cada una.

Del reflejo en la vidriera. Búsqueda de una imagen corporal con nombre propio
por María Laura De Palma

La Dignidad Perdida del Síntoma: los desusos del Síntoma en la actualidad
por Silvana Castro Tolosa



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