Introducción al Psicoanálisis

Sección coordinada por Liliana Donzis
¿Qué implica que el psicoanálisis opere?
por Álvaro Albacete

Para tratar de dar cuenta de la práctica analítica, Lacan produce su avance a través del nudo borromeo como una escritura matemática para ser leída y así pasa formalizado al escrito que se da a leer. “Real, Simbólico, Imaginario…”, los escribo y escribo la estructura de este sujeto si en ella dispongo la particularidad de los elementos en juego. Siguiendo a Lacan en el Seminario sobre “El acto analítico: “Esta dimensión del sujeto renueva lo que puede ser enunciado del sujeto como tal y que se llama el inconsciente; este sujeto en el psicoanálisis es puesto en acto.” “La expresión ‘acto psicoanalítico’ nos evoca como se opera psicoanalíticamente, lo que el psicoanalista dirige de su acción en la operancia psicoanalítica”. La dimensión interpretativa funciona en la medida en que nuestra interpretación lee de otra manera una cadena que no obstante es ya una cadena de articulación significante. Y podemos agregar así que la intervención analítica implica conmover el sentido agazapado en la aparente torpeza del fallido. Intentaré algunos trazos acerca del acto así definido produciendo en tiempos lógicos diferentes anudamientos del sujeto implicado en el análisis.

Lo Real en la clínica
por Graciela Jasiner

La experiencia del análisis confronta al analista una y otra vez con lo real. Real como imposible, que resulta un eje respecto al cual se orienta la dirección de la cura y el fin de análisis. Lo real como lo imposible, lo que vuelve siempre al mismo lugar, y su relación con el Síntoma son abordados en este texto. La autora abreva en el Lacan de “La Tercera” y el Lacan de “RSI”, poniendo a trabajar la enseñanzas respecto al síntoma y lo real, que se desprenden de la diferente escritura borromeica en ambos textos. “Lo que el inconsciente cifra, el análisis descifra”, la interpretación sigue siendo una herramienta princeps en una clínica que se dice psicoanalítica, pero en el texto se despliegan cuestiones respecto a otras intervenciones del analista que no alimenten el sentido, recursos del lenguaje, que no es lo mismo que juegos de palabras son trabajadas en viñetas clínicas, allí donde la eficacia clínica se juega vía deseo del analista en las coordenadas de la transferencia.

Los gadgets en la escena del análisis
por Diana Rodríguez

Como parte de los escritos que dan marco al Congreso Mundial que organiza elSigma, la autora ofrece las presentes líneas de pensamiento: “Para el psicoanálisis el gadget es un síntoma. Un síntoma hipermoderno (parafraseando a Gilles Lipovetsky)… ¿El hombre hipermoderno necesita sostenerse de la voz haciendo de la letosa un partenaire? ¿El parletre se sostiene en estos tiempos de una voz transmitida por la letosa?... Los gadgets entran al consultorio, al dispositivo analítico. Resulta cada vez más difícil acotarlos, silenciarlos, apagarlos. Es habitual la presencia de la tecnología celular, aparecen en la escena del análisis y se infiltran en la relación transferencial…”

Fenómeno psicosomático, un enigma en la clínica
por Juan Pablo Capdevielle

¿De qué se trata el fenómeno psicosomático? ¿Es analizable? ¿Se lo interpreta? ¿Es una marca en el cuerpo? ¿En el organismo? ¿Es una letra viva con autonomía propia? Si no es una formación del inconsciente, ¿qué se puede pensar sobre este modo de presentación, sobre este modo de goce, en la clínica el psicoanálisis? Lacan se pregunta por el enigma, ¿en qué consiste? Y lo describe de manera muy clara diciendo que es un arte, que está entre líneas, aludiendo a la cuerda. Se pregunta por cómo se hace para que la escritura sea soporte de lo Real. Se trataría de volver en posible eso Real de goce parasitario haciendo sutura y costura en un análisis, y “coserlo bien, gracias a un artificio…” (Seminario XXIII)

Carlita y Mati: de lo palpable a lo intangible
por Laura Palacios

Estación Chacarita y un graffiti en forma de corazón enlaza dos nombres. Gruesos caracteres un poco salvajes, ligeramente imperfectos, que dan cuenta de aquello que del encuentro amoroso y sexual nunca cesa de no escribirse. Pero queda ahí, a la vista de todos y haciendo escritura: un saber cifrado, anotado en cierta pared con vista a un cementerio. Pero cifrando ¿qué?

Discurso amo: apertura del Inconsciente
por Silvia Tomás

Si el sujeto es observador y destinatario de situaciones de violencia donde la voz y la mirada tienen carácter injuriante, donde las palabras obscenas no dan tregua, el arrasamiento hace su trabajo en lo psíquico. Como el agua desbordante del sueño, corroe, rompe el tejido o peor aún, impide el entramado de la red que se teje entre real, simbólico, imaginario quedando lo real expuesto... Cuando el sujeto es usado en su infancia, la petrificación del ser se solidifica con fuerza. De ahí que nos encontremos en la consulta clínica con una palmaria inhibición o una modalidad de angustia que no es precisamente la que señala, la que vectoriza el peligro, sino es aquella que se presenta en masa, paralizando o desesperando, llevando al sujeto a ser objeto de su propia pulsión o a la situación del síntoma puesto en el museo.

¿Pueden los analistas ejercer la interconsulta?
por Flora Salem

Dice J. Lacan cuando se refiere al lugar del psicoanálisis en la medicina; “actualmente este lugar es marginal y, como lo he escrito más de una vez extraterritorial. Es marginal debido a la posición de la medicina respecto del psicoanálisis, al que admite como una suerte de ayuda externa, comparable a la de los psicólogos y a la de los otros asistentes psicoterapéuticos. Es extra territorial por obra de los psicoanalistas, quien sin dudas tienen sus razones para conservar esta extraterritorialidad. Ellas no son las mías…”*. Por mi parte creo que los psicoanalistas desde esta extraterritorialidad debemos aportar nuestro saber y saber hacer en otros campos como la medicina. Para lo cual partimos de la premisa de que la división del sujeto no se corresponde con la división mente cuerpo, sino con la sujeción a un saber no sabido, a la modalidad de goce, como así también al malestar en la cultura. En este trabajo presento algunas ideas del modo de operar con enfermos físicos desde esta extraterritorialidad dando alguna de las razones de mi práctica.

Del malestar en la cultura al no-hay relación sexual
por Darío Groel

Tanto “el malestar en la cultura” como el “no hay relación sexual” son las formulaciones éticas que Freud y Lacan encontraron hacia el final de sus obras para dar cuenta del no-todo como instancia necesaria que ponga límite al imperio totalizante del falo. La castración ya no queda todo con-fundida con la ecuación fálica, sino que muestra ese resto Real capaz de expresar una diversidad de satisfacciones que sólo pueden ser leídas en el anudamiento RSI. Finalmente, un resto del amor al padre como instancia de un Goce del Otro, superyoico por cierto, que lejos del placer y la falicización encuentran en el sujeto un núcleo pére-verso que excluye la adecuación de la ética a la ley.

Trauma, entre necesario y contingente: heridas de guerra
por Graciela Ana Pérez

Mi práctica con veteranos de Malvinas, causó el interés por formalizar ciertos avatares e interrogantes clínicos. El encuentro con las consecuencias de la guerra invita a considerar la noción de trauma, término cuya etimología griega, alude semánticamente a “herida”. El trauma como vía regia de acceso al aparato psíquico, admite diferentes explicaciones tanto desde las tópicas freudianas como desde la lógica lacaniana.

Asunto psicótico, escisión y feedback
por Maximiliano Vecchio

La doctrina lacaniana permite crear una clínica diferencial a partir de elementos mínimos y diferenciales. En este artículo se trabajará cómo la transformación del esquema R en el esquema I, la holofrase y la radical división del sujeto, nos habilitan a acercarnos teóricamente a la dimensión psicótica.



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