Introducción al Psicoanálisis

Sección coordinada por Liliana Donzis
Usos del diagnóstico diferencial en la clínica con niños
por Gabriela López

“Somos muchos...” Notas para pensar la diferencia entre ser y estar.
por Karina Wagner

Ante la menor duda, consulte al médico
por Adriana Divito

El lugar del tatuaje en la construcción de la subjetividad
por María Julia Cebolla Lasheras

Llamamos tatuaje a toda práctica que implique la penetración de tinta o pigmento bajo la piel. Tatuar es alojar en el cuerpo, urgir la piel, cifrarla, pintar su interior. También es trazar, cavar, explorar. Es dibujo, a veces color bajo la piel siguiendo un dibujo. Es grafía con la que los pigmentos escriben el significante deseado. El tatuaje se vuelve un dibujo indeleble trazado en el cuerpo y siempre tiene un relato detrás. Relato que desde lo consciente, remite al momento en que la persona decidió ser tatuada, pero que histórica e inconscientemente, para la vida del sujeto, va más allá.

El síntoma en el Psicoanálisis con niños
por María Rosa Borgatello de Musolino

Los que consultan, declaran lo que suponen el malestar del hijo. El analista, prudentemente, escucha y espera trabajar con el hijo ese indicio. Y aquí nos interroga, ¿el que preocupa a mis padres, a la señorita, al doctor o lo que a mí me pasa? Para no imaginar demasiado, entonces, nos preguntamos: ¿cuál es el síntoma en el psicoanálisis de un niño? Comenzaremos nuestra investigación, yendo a los tan conocidos textos sobre el síntoma del niño, que se encuentran en la página 305 de “Les petites écrits et confferences” y han sido titulados "Dos Notas sobre el niño". En el primero, Lacan escribe que “el síntoma del niño se encuentra en posición de responder a lo que hay de sintomático en la estructura familiar”. Esta frase, generalmente, se entiende como que el síntoma del pequeño sujeto en análisis no sólo es el que los padres presentan, sino que responde a la sintomática de la estructura familiar. Es decir, a los síntomas que 'tiene' esa familia. Por tanto, a veces, se intentan trabajar los síntomas 'familiares' con algún tipo de psicoterapia. Lo cual es muy útil y da buenos resultados, pero no accede al síntoma del niño pues, éste es otra cosa. Otras veces, según este modo de interpretar la frase, para trabajarlo se realizan numerosas entrevistas con ambos padres. Con alguno de ellos, sólo con ellos o con algunos otros miembros de la 'familia'. Finalmente -o en el medio-, entra el niño “...como representante de la verdad de la pareja familiar”. Es decir, tomándolo como un objeto capaz de demostrar la verdad que la pareja familiar oculta.

Psicoanálisis, ceguera y sordera: Objeto “a” mirada y voz en la constitución subjetiva.
por Violaine Fua Puppulo

El niño en nosotros (Sobre el Narcisismo primario)
por Daniel Ripesi

El desafío de escuchar niños
por Cristina María Calcagnini

El psicoanalista en un equipo interdisciplinario: Hacer lugar al sujeto.
por Gabriela Viviana Perrotta

La neutralidad en la obra de Freud
por Elizabeth Ormart



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