Introducción al Psicoanálisis

Sección coordinada por Liliana Donzis
Falo... Soy, lo tengo o lo intercambio? (Sobre algunas cuestiones del narcisismo)
por Daniel Argibay

Es notable como la mitología griega nos deja siempre en reflexión acerca de ella y resulta aún más llamativo ver como Narciso no ha dejado de ser nunca eje fundamental del Psicoanálisis y de otros distintos abordajes de la psicopatología. Pero, lejos de lo que pueda creerse, no fue Freud el primero en citarlo en textos psi. En “Introducción del Narcisismo” (1914) menciona que toma esta palabra de Paul Näcke, quien lo utilizó para describir una perversión, en la que el sujeto trata a su propio cuerpo como un objeto sexual mostrando amor a él mismo, el amor que normalmente se guarda para objetos externos. Posteriormente Freud, en una nota agregada en 1920 en “Tres Ensayos para una Teoría Sexual”, cambia esta afirmación otorgando el uso a Havelock Ellis, quién publico un escrito que llamó "Autoerotismo, un Estudio Psicológico" (1898). Lo cierto es que Ellis conocido de Näcke, si bien no personalmente, intercambiaban sus trabajos en cuanto se publicaban. Näcke los traducía al alemán mientras que Ellis hacía su traducción al Inglés, ambos los publicaban en diferentes revistas científicas.

El amor en los tiempos de Jumanji
por Daniel Fernández

Es bien sabido por todos los psicólogos que nos dedicamos a la clínica, que el motivo más común por el cual un paciente consulta suele ser algo inherente a la problemática de pareja. La búsqueda del amor, como una panacea, y los infinitos obstáculos que dificultan el encuentro, someten muchas veces al ser humano a un oscilar desgastante entre el deseo y un goce mortífero. Es cierto que esto no es algo representativo solo de esta época; ya las grandes obras literarias de todos los tiempos hallaban su eje dramático principal en las problemáticas del amor. Sin embargo, algo que en la actualidad sí parecería ser como un foco bastante común vinculado a dichas cuestiones, es el “no compromiso”. Es decir que muchas personas ya no ven la necesidad de un vínculo estable y exclusivo sino que, por el contrario, parecen huir de esta posibilidad como quien escapa de un demonio. Los motivos por los cuales alguien quiere evadir el compromiso son tantos como personas hay y no está en mí abocarnos ahora a dicho punto. Sí, en cambio, nos centraremos justamente en lo que ocurre con aquella persona que apuesta al compromiso pero termina vinculada con quien no lo desea, razón por la cual la demanda de amor queda presa de un juego tan peligroso como el mismo Jumanji

El objeto- comida en la ética del soltero,
por Edit Tendlarz y otros

En la sociedad actual, podemos ubicar la modalidad en que ciertos individuos responden a los malestares que les generan las situaciones de la vida contemporánea. En El malestar en la cultura, de 1930, Freud señala que el consumo de narcóticos es un síntoma acotado y plantea lo siguiente: “La vida como nos es impuesta resulta gravosa, nos trae hartos dolores, desengaños, tareas insolubles, para soportarla no podemos prescindir de calmantes. Hay de tres clases: poderosas distracciones que nos hagan evaluar como muy mínimas nuestras miserias, satisfacciones sustitutivas que las reduzcan, y sustancias embriagadoras que nos vuelvan insensibles a ellas. Algo de ese tipo resulta indispensable (…) no solo se le debe a la sustancia embriagadora la ganancia inmediata de placer, sino una cuota de independencia ardientemente anhelada, respecto del mundo exterior bien se sabe que con ayuda del quitapenas es posibles sustraerse en cualquier momento a la presión de la realidad, y refugiarse en un mundo propio, que ofrece mejores condiciones de sensación”.

¿Por qué comen si ya no tienen hambre?
por Sandra Larrachado

El psicoanálisis introduce una diferencia entre el cuerpo humano y el organismo viviente. Las leyes biológicas que gobierna a este último, el instinto que suministra al organismo un esquema de respuestas a las solicitudes internas que determina y sedimenta genéticamente, se cortocircuita por el encuentro con el significante, imprimiendo en las cosas humanas la marca del Otro, llegando a concluir que el cuerpo es el lugar del Otro, se establecerá así una inscripción simbólica a cambio de una pérdida de ser, una pérdida de goce. La pulsión en el ser humano y su apoyatura en la necesidad para hacerse luego independiente de la misma es lo que, en cada plato consumido, se pondrá de manifiesto en la película. Ese goce extrasignificante, no subordinado a las leyes de la civilización y al mismo tiempo inasimilable por el principio de placer, ese residuo de goce es lo que Lacan llamara Objeto Petit a.

Lo inconsciente. Emiliano, el acontecimiento Freud o… La verdad con el saber en más
por María Rosa Borgatello de Musolino

La cita del Seminario De un Otro al otro que enmarca esta Jornada, anticipa que Freud hace acontecimiento, con su descubrimiento de la función de lo inconsciente en una economía que nos permite apreciar nuestros comportamientos y nuestros pensamientos. Con ello, Lacan hace su aporte respecto de lo Real que, según expresa, “…está sometido a la interposición del funcionamiento conjunto de lo Simbólico y de lo Imaginario”. Por lo cual, podemos afirmar que dicho acontecimiento ocurre cada vez que, en transferencia, un analizante realiza un acto de habla/palabra. Así aparece para el deseo, un sitio de acontecimiento. Este es el campo del Otro o campo de la verdad, que hace llegar al dicho el saber inconsciente que se juega sobre su campo.
El saber que menos se sabe, es la palabra –mot- afirmada como verdad del saber

Rechazo y conservación de goce
por Rafael Casajús

Cuando nos acercamos por primera vez a los textos de Freud, y quizá durante mucho tiempo después, nos quedemos con una idea ciertamente petrificada de lo que es la represión y creamos que sucedió allá en la infancia de una vez y para siempre. No es así. La represión es algo que diariamente se renueva. Es un enorme trabajo en el que como sujetos nos esforzamos durante toda la vida. Tiene un sentido bien dinámico que implica un gasto energético proporcional al esfuerzo que se haga por “desalojar de la conciencia”. Es un gasto que parece presentar una paradoja porque busca conservar algo, algo que no se modifique y se conserve. Eso que se pretende conservar es un modo de goce. Como se sabe, la resistencia es la manifestación, la prueba en acto de que una modalidad de goce se perpetúe. “Este no cambia más”, me decía los otros días un amigo refiriéndose a un conocido en común. No deja de asombrarme que habiendo pasado décadas nos encontremos con alguien y en el momento que retomamos el contacto comprobamos que sigue hablando de lo mismo, quejándose de lo mismo, sufriendo y protestando de lo mismo que protestaba en la adolescencia. Es evidente que hay algo que no se gastó. Entiendo que un análisis es para eso, para gastar el goce que se preferiría no gastar. Como broma podemos decir que un análisis es para pegarle una gastada al yo.

Reflexiones sobre el bicentenario
por Daniel Fernández

Hablar de Psicoanálisis es hablar de profundidad, es hablar de las causas, de nuestra propia historia, no de la que preferimos o es más conveniente creer sino de nuestra verdadera historia, de la cual tenemos que hacernos cargo. Cómo decimos siempre en Psicoanálisis: se trata de recordar para no repetir. Si pensamos ahora en la historia de este país, vemos que desde el 25 de mayo de 1810 pasaron muchas cosas, pero sobre todo pasaron dos historias: la que nos contaron y la verdadera. La verdadera, justamente, es aquella de la cual debemos hacernos cargo para no repetir los mismos errores como Nación.
En la escuela nos enseñaron que French y Berutti repartían escarapelas celestes y blancas, pero en realidad esa escarapela se creo tiempo después. Otras versiones indican que French y Berutti, mientras presionaban a los cabildantes para lograr la independencia lo que repartían como escarapelas eran cintas rojas y las repartían a sus aliados para no confundirlos y matarlos por error si era necesaria una revuelta. Y parece que de aquella independencia, en este país corrió mucha sangre, sangre del color de aquellas otras escarapelas. También nos enseñaron en la escuela el himno a Sarmiento; pero después crecimos y descubrimos que entre una de las recomendaciones de Sarmiento a un sucesor, dijo: “No escatime en sangre de gaucho”. También fue Sarmiento quien pidió que le trajeran en un palo la cabeza de Chacho Peñalosa (un opositor). De nuevo sangre.

¿Qué es “hacer un análisis”?
por Fernanda Trezza

... No hay una forma de hacer de un análisis; cada persona le imprime a su búsqueda su modo personal de manejarse en la vida, su manera de ser, de ver...Por eso, aunque hay ciertos momentos lógicos que forman parte del proceso inherente a un análisis, cada experiencia es absolutamente singular.... Son distintas las situaciones por las que alguien decide consultar; van desde la curiosidad de saber qué es ir a un psicólogo hasta las consultas que se precipitan en momentos críticos, límite, en de la vida de una persona (accidentes, pérdidas, ausencia de deseo, etc.) pasando por aquellos que llegan “porque los mandan”. De todos modos, el motivo por el que alguien llega no necesariamente se corresponde con el compromiso que luego asuma en relación con su búsqueda. Por ejemplo, alguien que va a un psicólogo para “cumplir”, porque lo mandan del colegio, del trabajo, etc., puede empezar a preguntarse cosas, a tener una posición activa respecto a querer saber qué le pasa. Por el contrario, puede ocurrir que alguien que llega con un nivel de angustia muy alto abandone el tratamiento en cuanto la angustia disminuya lo suficiente como para no resultarle insoportable. Por lo demás, es absolutamente respetable que cada persona llegue hasta donde quiera o pueda hacerlo, más allá de que uno pueda considerar, en tal o cual caso, que alguien podría llegar muy lejos si lograra liberarse, soltarse de ciertas ataduras. Pero siempre se trata de las decisiones del sujeto; siempre se ha tratado de eso.

Enfermedad orgánica en el niño
por Aluminé Rodríguez Lima

La enfermedad orgánica grave en el niño es un tema que conmociona socialmente. ¿Cuál será el rol y la función del psicólogo en la interconsulta, frente a un chico con patología orgánica compleja? ¿Cómo trabajar cuando los tiempos son acotados? ¿Cómo se trabaja con niños donde prima lo orgánico con fuerte impacto subjetivo? Las enfermedades graves en niños suelen generar desarraigos, desmembramientos de familias y dificultades tanto económicas como sociales, ya que muchas familias deben viajar hasta la capital para ser atendidas en hospitales especializados y con la tecnología adecuada. El analista interviene con los pacientes de difícil manejo, los que no evolucionan más allá de los esfuerzos adecuados de la medicina y terapéutica propicia, niños que abandonan el seguimiento y control de su salud. El psicoanalista intenta dar respuestas a estos sucesos, a fin de que emerja la subjetividad. La enfermedad orgánica es vivida en muchos casos como una experiencia de pérdida con profunda implicancia subjetiva. Produciendo profundas heridas narcisistas que padecen los padres e hijos. Refiriéndonos a los padres, ellos deberán realizar el duelo por el cuerpo imaginario del bebé (padres lo han construido incluso antes del nacimiento del niño) y reconocer al bebé en su diferencia. Será un proceso doloroso y complejo para superar y aceptar, donde el sujeto enfermo se encuentra con su propia castración. La enfermedad lleva a los niños a confrontarse con un ambiente extraño e incomprensible, nos referimos tanto a la tecnología y aparatos que se utilizan en su cuerpo como el mismo hospital.

Anagramas. Su lugar en la clínica.
por Alfredo Palacios

En una anterior comunicación (2) relataba la sorpresa que me provocó hallar en el decir de los pacientes frases o palabras que contenían otro sentido al ser anagramados. Sentido este que guardaba significativa relación con la historia de dichos sujetos. Valga consignar que un anagrama es una palabra o frase que al ser transpuesta todas y cada una de sus letras forman otra palabra o frase. Mas adelante daré ejemplos de ello. Orienté mi búsqueda hacia la probable bibliografía a fin de enriquecerme. Nuevamente la sorpresa, felizmente, hizo presa de mí. Me encontré con el libro de Jean Starobinski “Las palabras bajo las palabras” (3) Starobinski relata que Ferdinand de Saussure al tiempo que realizaba su Curso de Lingüística General se interesó en los anagramas que halló en ciertas formas de versificación latina: los versos Saturninos. Este autor señala que lo conmovió a Ferdinand de Saussure pues ponía en entredicho la teoría del signo y la linealidad. Más aún cuando las pruebas se le amontonaban pasando por Ciceron, el latín y el griego. Ferdinand de Saussure en una carta fechada en 1906 dice: “He pasado dos meses interrogando al monstruo y operando solo a tientas contra él pero desde hace tres días no avanzo ni a golpes de artillería pesada” (4)



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