Lecturas

Sección coordinada por Sergio Zabalza
Comentario del libro: Resentimiento terminable e interminable Psicoanálisis y literatura. de Luis Kancyper
por Jorge H. Schvartzman

Kancyper nos acerca autores leídos por nosotros, pero después de pasar por su pensamiento tenemos la sensación de haber descubierto un nuevo texto, mucho más rico y complejo que el de nuestra primera lectura. Desfilan en el libro, Albert Camus, Jorge Luis Borges, Franz Kafka y Sandor Marai. El autor desarrolla su pensamiento en torno a un particular afecto: El Rencor. Nos muestra su poderío en el resentimiento y el remordimiento, desarrollándolos desde la metapsicología y la clínica. Y establece un diálogo con Derrida, Ricoeur, Steiner y muchos otros. Este libro producirá en el lector no sólo un placer intelectual, sino también una conmoción afectiva, ya que su contenido alude a cuestiones vitales de nuestra humana esencia.

“Freud: una introducción”, de Diego Zerba
por Carlos Faig

Situaré al libro de Diego Zerba entre discursos, y, si se quiere, “entre dos”. El espacio en el que se presenta a Freud es el de una introducción ficcionalizada. Y esto no es común y es digno de ser subrayado. Una introducción novelada al estilo de la fictio legis de Jeremy Bentham o de algunas novelas de ciencia ficción que desarrollan las consecuencias de una causa ausente, que no se produjo en la historia real, pero que se da por ocurrida efectivamente... Este libro insiste sobre ciertos temas: Masotta, la historia de la carrera de psicología, Spinoza y el tema de la sustancia infinita, el castellano, Pappini y Bóveda, o la influencia de Goethe sobre Freud...
Otra forma de intercalar el libro de Zerba: entre Freud, el descubrimiento del inconsciente, de Octave Mannoni, y, por otra parte, el seminario XI de Lacan, la indagación sobre el deseo del analista en Los cuatro conceptos, y... Remite a otra pregunta: ¿quién era Freud?

Las enseñanzas de las psicosis. ¿Qué puede esperar un paciente psicótico de un psicoanalista? Autora: Amelia Haydée Imbriano.
por Françoise Gorog

Una subversión de la semiología psiquiátrica es lo que propone el libro de Amelia Imbriano. Por eso, antes de iniciar el estudio de un sorprendente y demostrativo trabajo analítico con una paciente psicótica, la autora recuerda los diferentes tiempos de la enseñanza de Jacques Lacan sobre las psicosis. Recordemos aquella frase de la cual Lacan había tomado la ironía de Poincaré sobre Cantor, para reafirmar en “L’etourdit”: “Mi discurso no es estéril, engendra la antinomia, y aún más: demuestra poder sostenerse en las psicosis”.

Comentario del libro Actualneurosis de Fidias Cesio
por Félix Giménez Noble

Éste es un libro sin precedentes en la historia del psicoanálisis porque en él se enfrentan en forma vivencial, el poder de la enfermedad con el poder del psicoanálisis, y que ofrece los testimonios suficientes para demostrar la medida en que los analistas somos los principales responsables del desenlace de los tratamientos. El ‘sistema’ descripto por Fidias –que no es un ‘locus’- y cuya dinámica puede hacer que el ‘envenenamiento’ de un objeto interno del paciente induzca a un acto del analista –el aletargamiento-, y en el cual la economía libidinal depende de la movilización de los contenidos inertes del paciente, esa ‘vida psíquica’ le confiere a las metáforas una libertad interminable. Señalaré, solamente, el caso de ‘el muerto’, uno de los trascendentes conceptos que sostienen la coherencia de la obra de Fidias.

¿Un retorno a Lacan? A propósito de La “instancia” de Lacan, de Héctor López. Tomos I y II.
por Horacio G. Martínez

Como ocurriera en su momento con la segunda tópica, a partir de la cual los psicoanalistas realinearon su discurso en el eje de los nuevos términos propuestos por Freud, hoy asistimos a un alineamiento similar en torno a los significantes del “último” Lacan. Y así como, hace 25 años atrás, escuchaba de boca de un novel psicoanalista, lector de Lacan, lo revelador que le resultaba “Más allá del principio del placer”, texto al que accedía por primera vez en su vida, hoy hallamos, en las incipientes bibliotecas de quienes se inician en estos campos, más seminarios de Miller que de Lacan, y con suerte algún tomo no demasiado visitado de las obras de Freud.

Prólogo al libro de Sergio Zabalza El Lugar del Padre en la Adolescencia
por Silvia Salman

“[…] vemos despuntar en el libro lo que podríamos llamar, sin vacilación, el padre lacaniano. Sergio Zabalza pone entonces el acento en esta perspectiva, y en relación a un caso dirá: “Para el joven ya no se trata de matar al padre porque primero hay que encontrarlo” […] Este modo de concebir el lugar del padre en la adolescencia —pero también, el lugar del padre en la estructura—, conduce al autor a considerar el lugar del psicoanalista. En el horizonte, el conjunto de estos escritos manifiestan un renovado interés en sostener que, en la práctica del psicoanálisis, se trata para el psicoanalista de una lógica encarnada. [...] El buen encuentro con un psicoanalista en la adolescencia es también una de esas contingencias que dejan marcas y que pueden condicionar lo que vendrá. Finalmente, el lector tiene todos los recursos para hacer de esta lectura un encuentro contingente, es decir, un buen encuentro con lo que este libro tiene para ofrecerle.

Freud y la Ilustración: la perspectiva adecuada
por Manuel Cruz

Vivimos todavía inmersos en las coordenadas que, en su momento, dibujara Sigmund Freud. Es cierto que los contornos de ese dibujo están en buena medida muy difuminados, pero la figura que conforman todavía resulta perfectamente identificable. Acaso ello explique en gran medida el hecho de que las ideas del psicoanálisis se hayan incorporado al acerbo de tópicos del hombre contempo¬ráneo. Así, muchas categorías de inspiración inequívocamente psicoanalítica se han integrado en esa especie de magma indiferen¬ciado que es el sentido común de las gentes de hoy (que hablan, con apabullante normalidad, de traumas infantiles, motivaciones subcons¬cientes, lapsus del lenguaje, etc.). No es éste el momento de valorar esta aparente omnipresencia de lo psicoanalítico en nuestro imaginario colectivo, aunque dejar constancia de la misma constituye un eficaz indicador del valor teórico y terapéutico de las propuestas de Sigmund Freud.

Comentario sobre el libro de Mirta L de Pipkin: “La muerte como cifra del deseo” Una lectura psicoanalítica del deseo.
por Ángela Bacaicoa

Pipkin se pregunta “si la voz del Otro no se hace oír, cómo recortar en su silencio algún deseo que no sea mortífero”. Por eso encalla en dar cuenta de la voz del Otro donde sitúa el desamparo originario y su angustia con esa voz que la aplaca y permite al sujeto entrar en la vía significante. De ahí se adentra en mostrar el poco aguante que tiene el hombre posmoderno en relación a ese desamparo y el recurso a los objetos como forma de paliar esa angustia. Juega con la diferencia que se ha operado en la cultura entre la radio, que no anula la condición deseante y el Hotline. La magnífica película “Ciudad de los Ángeles” de Robert Altman le sirve de ejemplo para terminar formulando lo siguiente: “la telefonía celular vuelve al objeto voz un falo portátil”, pero que no es eficaz a la hora de calmar la angustia en tanto es necesario e “imperioso portarlo como garantía de presencia e inmortalidad de la voz”.

Prólogo a Verdades, Mentiras y Paradojas , de Luis Alposta y José Retik
por Juan Carlos Volnovich

Este es un libro original y popular. Se inscribe en la mejor tradición de los diálogos socráticos, los payadores y la coautoría. Pertenece por entero al campo ampliado de la cultura lunfardo-lacaniana. Como buenos payadores, Luis y José se tratan de usted y juntos van asociando, van interrogando, van pensando, van componiendo un texto delicioso que sólo podría haber sido escrito aquí: en el seno de una cultura periférica que hila lo recibido de los griegos, de la alta cultura occidental, con la producción local de tangos y poesía; hila una erudición clásica, con una erudición popular ; hila un saber académico, con un saber porteño, gaucho y callejero.

Presentación del libro Aquí también hay dioses, de Marcelo Alejandro Alonso
por María Inés Crespo

Con Aquí también hay dioses, asistimos no sólo a la presentación de los méritos de su contenido, sino también, al resultado del proceso creativo que le ha dado nacimiento. Y allí, en la primera lectura del texto, nos encontramos con la primera sorpresa: se trata de un texto complejo, incluso “difícil”. Pero la dificultad no consiste en la opacidad de lo que el texto dice, sino en la presencia invisible de lo que no dice. En efecto, el texto como unidad se va desplegando en partes cuya ilación no es evidente. Esa tarea de ilación, que va dejando claves sutiles en el sendero –títulos, epígrafes, citas–, es cedida al lector, que se ve convocado a completar la tarea que el autor ha abandonado a sabiendas. El resultado es una obra cuyo mensaje es necesario decodificar más allá de lo lingüísticamente explícito. El trabajo sobre el implícito y sobre la alusión es uno de los rasgos más destacados del texto, y es lo que provoca en el lector la sensación de estar en presencia de un “estilo”.



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