Literatura

Sección coordinada por Nicolás Cerruti
Quise ser como él
por Patricia Yohai

Desde allí arriba miraba, indiferente, el estéril ir y venir de la gente. Ni las bocinas, ni la torpeza del tránsito lo inmutaban; deben parecerle remotos, pensé, como suele ocurrir con los poderosos: se mantienen alejados de los ruidos de la chusma. Cada tanto cerraba los ojos, como si las urgencias matutinas lo agotaran, hundiéndolo en algún sopor. Lo atribuí a la misma razón.

Mujeres paralelas
por Laura Kuschner

Como en un espejo, ella se observa mirar. Se mira, se ve en los ojos de la otra. El brillo de las pupilas le devuelve su imagen, pero ella sólo ve un enigma, una insinuación.
Y no comprende.

Dos poemas
por Carlos D. Pérez

Saludo impersonal
inevitable, concreto,
de estrecha voz.
Roce mañanero
en vieja resaca
de ginebra y tabaco
esa tos.

Cruces posibles entre el relato y el silencio
por Pablo Valle

La no-acción se vincula necesariamente con la no-escritura. Alude a un vacío no tan fácil de llenar. En Macedonio, aparece la digresión como estructura básica; en Néstor, la desconexión propia de la poesía contemporánea (el famoso “fijar vértigos” de Rimbaud). (“¿Qué nexos? ¿Rotos cuándo o dónde?”, se pregunta en Cómico de la lengua.)“La otra enormidad de todo lo indecible” es a la vez estimulante y paralizante. Quizás se dividiría así: estimulante para Macedonio, paralizante para Néstor. Por eso el silencio es, más que una tentación permanente, o además de eso, un destino trabajado cuidadosamente. (Ver Anexo, “Voz de Néstor Sánchez”)

Cuando el año nuevo no vino
por Teodoro Pablo Lecman

Todos estábamos esperando el Año Nuevo. Las horas debían deslizarse con esa única premeditación, la que nos llevaría a despojarnos del año viejo y tomar el nuevo.
Mirábamos los relojes con ansiedad. Las familias se habían reunido para eso, los amigos. Comer era importante, y chupar. Pero lo que más nos estábamos comiendo era el año viejo, sus esperanzas, la desesperanza, sus ya añejas historias, sus inútiles promesas.

Apuntes para una clìnica de la escritura
por Carlos D. Pérez

Quien escribe aludiendo algo acontecido, minutos antes o años atrás, construye en ese momento una escena; puede creer, por ejemplo, que confía al papel un sueño de la noche anterior, cuando en verdad teje y desteje una escena irrepetible.
Este artículo es un intento de desplegar, a modo de apuntes, algunas circunstancias relativas a esta situación dilemática.

DE LA TRAGEDIA A LA PARODIA
por Enrique Acuña

De la tragedia a la parodia
por Enrique Acuña

Tanto la literatura como el psicoanálisis aman el lenguaje. Tanto una como otro, desplazan la verdad de la vida trágica a otra dimensión donde la palabra crea ficciones. Veremos entonces cómo -dice Jacques Lacan- “la práctica de la letra converge con el uso del inconsciente”, de modo que el artista lleva la delantera, le gana de mano al saber analítico. Esa convergencia de la letra con el inconsciente, esa satisfacción es diferente en cada autor, cuento por cuento, poema por poema, de manera singular. En los dos autores que cometamos, Ezequiel Martínez Estrada y Leónidas Lamborghini, hay creaciones que son vidas irreales pero verosímiles y en su trama se observa este pasaje del testimonio trágico a la ficción paródica.

Naturaleza de Narciso
por Carlos D. Pérez

Mito o leyenda, la historia de Narciso ha ocupado, en la antigüedad, a Ovidio, Pausanias, Conon, Plinio. La versión que ofrezco se inspira en estos autores para posibilitar, entre la ofuscada captura del espejo y sus funestas consecuencias, alguna puntualización. Tal vez mínima, deja entrever lo ominoso como contracara –la figura no es inocente- del arrobamiento en el amor desfasado de sí mismo.

Boquitas sangrientas, condesa pintada
por Esther Cross

Cuando yo tenía siete años, la luna estaba exenta de astronautas, Pizarnik había publicado La condesa sangrienta, el mundo se hamacaba al compás de la Guerra Fría, mis padres comentaban el Mayo Francés, Puig escribía Boquitas pintadas y mi abuela me pasó un libro: los Cuentos de Perrault, en edición antigua de los hermanos Garnier. Ese libro sigue en mi biblioteca como un recordatorio. Cuando me cuestiono por qué escribo ahí está la respuesta, en el cuento “Barbazul”, en una ilustración que me inició como lectora y que define en mí qué es escribir, qué es leer.



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