Introducción
La maquinaria visual de Tim Burton proviene, como en
Federico Fellini y David Lynch, de su inclinación natural hacia el campo de las
artes plásticas y el comic. Esto
provoca que las obras de estos tres autores se caractericen por su rechazo a la
realidad. Fellini prefería recrear en Cinecittá lugares de Roma que podría
haber filmado en la ciudad misma; Lynch aparece preocupado por un orden
paralelo al cotidiano, un mundo de desconocida perversidad, locura y muerte. En el caso de Burton, este rasgo se
evidencia en su predilección por el género fantástico.
Paradigma de esto es Vincent –uno de sus primeros trabajos– donde el protagonista es un niño de 7 años que decide apartarse del
mundo real y (re)construye su entorno cotidiano con imágenes referenciales del
cine de terror y textos de Edgar A. Poe.
Así como el pequeño Vincent en su mundo, el mismo
Burton es un auténtico freak dentro
de la industria, un personaje que se guió siempre con sus propias reglas y
parámetros. La decisión de abandonar su puesto de trabajo como animador de la Disney da cuenta de ello.
Con el tiempo, los grandes estudios y Tim Burton lograron entenderse, sobre
todo después de las cuantiosas ganancias generadas por muchas de sus películas
(Beetlejuice, Batman, Charlie y la Fábrica de Chocolate,
entre otras). La misma Disney no sólo le produjo sus primeros trabajos, Vincent y Frankenweenie, dos tenebrosos cortometrajes rodados en blanco y
negro, sino que más adelante le produciría y/o distribuiría varios
largometrajes a través de su filial Touchstone Pictures (El Extraño Mundo de Jack, Ed
Wood).
Si bien los tiempos han cambiado, la figura de
Burton se recorta en el escenario de la industria cinematográfica como una
figura de autor, tal como entendían este concepto los críticos franceses en la
década del 60: trabaja dentro del sistema, pero mantiene sus rasgos personales,
temáticos y formales, sin traicionarse.
Filmografía de Tim Burton para cine y televisión
Vincent (1982)
Hansel y Gretel (1982)
Frankenweenie (1982)
Aladino y la
Lámpara Maravillosa (1984)
La Gran
Aventura de Pee
Wee (1985)
La
Tinaja (1985)
Beetlejuice (1988)
Batman (1989)
El joven Manos de Tijera (1990)
Batman Vuelve (1992)
El Extraño Mundo de Jack (1993)
Ed Wood (1994)
Marcianos al ataque (1996)
La
Leyenda del
Jinete sin Cabeza (1999)
El Planeta de los simios (2001)
El gran Pez (2003)
Charlie y la Fábrica
de Chocolate (2005)
El Cadáver de la Novia
(2005)
Influencias
La infancia del realizador de El Planeta de los Simios transcurrió en Burbank, un pequeño pueblo
de California, sitio en el que nunca se sintió cómodo. Tal vez por esto el
Expresionismo –un movimiento de principios del siglo XX que se caracterizó por
manifestar el extrañamiento del hombre con su entorno– hizo mella en su obra.
Filmes expresionistas como El Gabinete
del Dr. Caligari (Robert Wiene, 1918) y Nosferatu
(Friedrich W. Murnau, 1922) aparecen referenciados en la atmósfera y la
escenografía de Vincent y Beetlejuice.
Otro rasgo propio de Burton es el tema de la nobleza del monstruo y de la maldad de
la gente “normal”, que aparece en varios filmes del director (El Joven Manos de Tijera, Batman Vuelve, la reciente El Cadáver de la Novia). Este eje
temático encuentra sus orígenes en la excelente Freaks (1932), la gema de Tod Browning devenida involuntariamente
una obra “bizarra” con el transcurso del tiempo. Allí los deformes y extraños
personajes de una compañía circense (personas reales de carne y hueso y no
actores maquillados) mostraban su humanidad y amor, pero también su capacidad
de venganza ante la humillación sufrida por uno de los suyos.
La figura de Frankenstein, por otro lado, aparece
citada literalmente en Frankenweenie
y de manera metafórica en El Joven Manos
de Tijera. En la primera es un niño quien devuelve, a la manera del
celebérrimo doctor, la vida a su querida mascota. Pero el parecido no termina
allí, ya que encontramos referencias puntuales (la secuencia final de la
persecución del perro y el incendio del molino) a los dos filmes sobre la
criatura que James Whale rodara en la década del 30: Frankenstein (1931) y La
novia de Frankenstein (1935).
En El Joven
Manos de Tijera, el personaje interpretado por Johnny Depp es una especie
de humanoide al que su creador deja huérfano e incompleto, con dos manos de
tijera en lugar de las manos ordinarias. Su aspecto, como el del personaje
creado por Mary Shelley, provoca el rechazo de la gente, lo que finalmente lo
empuja a la soledad y a una conducta asocial. Roman Gubern en su libro Máscaras de la ficción dice, hablando
del mito: “[…] el monstruo de Frankenstein vive un interesante proceso de
hominización. Inicialmente es un antropoide primitivo, torpe y mudo, pero a
través de su vida silvestre, espiando y escuchando a los hombres, se hominiza,
en un proceso que le lleva al descubrimiento del fuego, al uso de herramientas,
al aprendizaje del lenguaje articulado, de la lectura y de los códigos de
comportamiento humano. Pero, a pesar de tal hominización, su anormal apariencia
sigue penalizándole como monstruo”. Del mismo modo, en El joven… hay un proceso que se asemeja al descrito por Gubern,
pero se agrega a él una historia de amor, que finalmente queda irresuelta.
Aquí, Burton traiciona deliberadamente el obligado final feliz de la estructura
de cuento de hadas que utiliza para su filme.
Otra influencia para destacar es la del cine clase
B, aquel que superaba con imaginación, coraje y mayor libertad temática las
limitaciones económicas y productivas que le eran impuestas por el sistema de
Hollywood. En efecto, el método de trabajo de Tim Burton sigue privilegiando
las herramientas artesanales sobre las industriales (aunque sin desdeñar estas
últimas) y encuentra en el uso del “stop motion” (la animación cuadro a cuadro)
su máximo exponente. Heredada de Ray Harryhausen, uno de los pioneros en la
materia, la animación generada cuadro por cuadro es en manos de Burton un
recurso expresivo y narrativo más que un simple elemento técnico.
La conexión con Federico Fellini no parece, a simple
vista, muy directa. Sin embargo, el rechazo de la realidad, como decíamos al
principio, la fascinación por lo fantástico y maravilloso, la referencia
directa al mundo del circo en El Gran Pez
o en la figura de El Pingüino y sus secuaces payasescos en Batman, sumados a la
música de Danny Elfman y sus claras referencias a Nino Rota, sobre todo el de La Strada
(1954) y Fellini 8 ½ (1963), convierten al director estrella italiano en una de las
principales fuentes de inspiración de Tim Burton. En El Gran Pez, el relato oral se impone a la realidad y la
imaginación y subjetividad del narrador se imponen a los acontecimientos
fácticos y concretos, rasgos característicos del gran director italiano.
El cuento de hadas en El Joven Manos de Tijera, los mitos y leyendas en El Extraño Mundo de Jack y La
Leyenda del Jinete
sin Cabeza, el film noir en Batman, el cine catástrofe en Marcianos al Ataque, el cine de terror
de la Universal
en Frankenweenie, la obra de Oscar
Wilde El Fantasma de Canterville en Beetlejuice, el cine musical de Busby
Berkeley y la pintura de El Bosco en Charlie
y la Fábrica
de Chocolate, el cine de la casa Hammer en La
Leyenda del jinete
sin cabeza, son muchas de las diversas influencias que aparecen en la obra
del director. Cabe destacar que la cita en Tim Burton nunca es arbitraria o una
mera copia del original, sino que forma parte de la historia y se integra
homogéneamente a ella. No hay pastiche, como en Robert Rodríguez (ver Sin City, de 2005) o cita vacua como en
Quentin Tarantino (Pulp Fiction,
1994). Burton convierte cada referencia en sustancia expresiva, deconstruyendo
en muchos de los casos el material de origen y otorgándole un nuevo
significado.
Personajes
Los personajes de Burton son “manchas” puras que
contaminan con su presencia cargada de pureza un entorno conformista y
mediocre. El mundo fantástico y sobrenatural de los muertos en El Cadáver de la Novia es mucho más
colorido y alegre que el mundo de los vivos, un lugar gris plagado de
apariencias, clichés,
superficialidad, codicia, fraude y engaños.
En la mayoría de los filmes de Burton el título
lleva el nombre de su protagonista: Vincent,
Edward Scissorhands, Batman, La Gran Aventura de Pee Wee, Beetlejuice, Ed Wood,
Charlie y la Fábrica
de Chocolate. O alude a algunos de los protagonistas, como en El Gran Pez, Marcianos al ataque, El
planeta de los simios. Esta forma de titular las películas informa al
espectador desde qué punto de vista estará contada la historia y demuestra el
interés de Tim Burton por sus criaturas, que en muchos de los casos funcionan
como un alter ego de él mismo (Vincent, Edward, Batman, Ed Wood).
Sin embargo, lo que da riqueza al tratamiento de los
personajes es la ambigüedad de la que ellos están provistos. Es habitual que
características de los villanos aparezcan en los héroes y viceversa. Si bien se
supone que en Batman vuelve, El
Pingüino es el “malo de la película” y Bruno Díaz/Batman es el “bueno”, hay
hechos y características en común entre ambos, como la orfandad y la sed de
venganza como motor de sus acciones. Los dos son también seres solitarios y
atormentados a los que la sociedad mira con recelo, desconfianza y temor.
Dos elementos que aparecerán utilizados con
frecuencia por los personajes de Burton son el disfraz y la máscara. Ya sea
elegida por el personaje o impuesta, será una manera de diferenciarse del resto
o de uniformizarse y plegarse al entorno. Por ejemplo, ese rasgo puede verse en
El Joven Manos de Tijera donde es
Peggy, la vendedora de Avon –todo un símbolo de la apariencia– quien con buenas
intenciones adopte a Edward y en un gesto maternal lo viste con la ropa de su
marido. Algo similar ocurre con el Pingüino en Batman vuelve: allí Shrek, el villano real del filme pretende
utilizarlo con fines políticos lanzándolo como candidato a Alcalde de Ciudad
Gótica. Sin embargo, el Pingüino debe sortear el inconveniente de su apariencia
física, por lo que Shrek trata de humanizarlo lo más posible (ofreciéndole,
entre otras cosas, guantes para tapar sus extremidades animales), lo cual es
rechazado por el pingüinesco personaje.
Una de las escenas más representativas sobre el tema
de las apariencias y la identidad es la del baile de disfraces en Batman vuelve, donde los únicos dos
personajes de la fiesta que no llevan disfraz son Bruno Díaz (Batman) y Selina
Kyle (Gatúbela). Sin embargo, esta actitud desde el punto de vista de ellos es
lógica, el disfraz es su apariencia humana y convencional: ya lo llevan puesto.
Otra de las características principales de los
héroes burtonianos es el retrato de su paso de la infancia a la madurez, no
siempre mostrados de manera tradicional, sino metafórica. En El Gran Pez, por ejemplo, el hijo de
Willy crece cuando logra comprender al padre y recibir su legado,
continuándolo.
La familia
El Origen y la Identidad son dos de las constantes temáticas del
cine de Tim Burton. El núcleo familiar, y sobre todo la figura paterna cobran
una significativa importancia. A veces con un aspecto decididamente negativo,
como los padres de Víctor y Victoria en El
Cadáver de la Novia,
la familia de Richie (salvo su abuela) en Marcianos
al Ataque, los padres de los chicos que ganan el concurso en Charlie y la Fábrica de Chocolate.
En El Joven Manos de Tijera, Edward
tiene un padre que lo deja huérfano, como a Bruno Díaz en Batman, y es adoptado por una familia en la que tendrá una madre
bienintencionada pero superficial, igual que el resto, salvo Kim, la
adolescente de la cual se enamorará irremediablemente para siempre, sin poder
concretar ese amor.
A veces personajes como Ed Wood o El Pingüino crean
su propia familia. El primero con su trouppe
de excéntricos seguidores y el segundo al lado de sus pingüinos, los únicos que
lo acompañarán dignamente en el momento de su muerte.
Rapsodia en Agosto (1991), uno de los últimos filmes del
maestro Akira Kurosawa, rescataba la figura de una abuela y mostraba la
conexión que sus nietos tenían con ella. En Charlie
y la Fábrica
de Chocolate, será también uno de los abuelos el que desee compartir con su
nieto la aventura, ayudándolo y guiándolo en el camino. Tim Burton es
consecuente con sus ideas, por eso los abuelos, que en la vida real son muchas
veces ignorados o dejados de lado, son tomados como personajes positivos en el
universo del director.
El mundo partido en dos
El universo que Burton ha configurado en cada uno de
sus filmes se constituye en esencia por dos mundos separados tanto visual como
temáticamente. Es el contraste lo que potencia los rasgos de un mundo y otro
retratados en las películas del director. En casi todos los casos estos mundos
chocan y vuelven a separarse (El mundo de los muertos y el mundo de los vivos
en El Cadáver de la Novia, Edward y el
pueblo que lo cobijó en un momento para finalizar rechazándolo después en El Joven Manos de Tijera) o se termina
con la destrucción de uno de ellos (Los humanos que aniquilan a los
extraterrestres en Marcianos al Ataque).
También puede darse la rendición de una de las partes, que termina aceptando
las reglas del juego del otro (Ichabold Crane ve cómo su mundo construido desde
la lógica se derrumba ante lo inexplicable en La
Leyenda del Jinete
sin Cabeza) o las hace propias (El hijo de Willy al final de El Gran Pez).
El texto El
Extraño caso del Doctor Jeckyll y Mr. Hyde, de Louis Stevenson, aparece en
el tema de la dualidad dentro de los propios personajes de Tim Burton. El mismo
Stevenson decía en una frase que podría pertenecer al propio Burton: “Todos los
seres humanos son una mezcla del bien y del mal” y se refiere a “esas dos
regiones del bien y del mal que dividen y componen nuestra naturaleza, pues el
hombre no es verdaderamente uno sino verdaderamente dos”. La figura del doble o
“Doppelgänger” aparece en los personajes de Batman, El Joker o Gatúbela. El
descentramiento que padecen los lleva a vivir una vida dividida, en la que
parte de su personalidad debe quedar oculta a los demás.
Otros ejemplos los encontramos en El Joven Manos de Tijera, en el
personaje de Edward quien con sus tijeras puede tanto crear como destruir, Ed
Wood en el film homónimo es heterosexual, pero le gusta usar suéteres de angora
y ropa de mujer. A pesar de esta escisión, la honestidad y pureza de estos
personajes es mayor que la de los que los rodean. Hasta Jack Skellington en El extraño mundo de Jack creerá ver en
el mundo de la Navidad
la salvación a su hastío del mundo de Halloween. Pero sin remilgos deberá
aceptar que él pertenece a es gótico y oscuro mundo.
Conclusiones
2005 fue uno de los años más productivos para Tim
Burton. Charlie y la Fábrica de Chocolate y
El Cadáver de la Novia son films exitosos comercial y artísticamente. Hace
unos años, luego de ver El Planeta de los Simios, muchos pensamos
que la fórmula Burton se había agotado. Por suerte nos equivocamos. Por ahora
no se sabe cuáles serán sus próximos pasos, pero seguro su mente ya estará
pergeñando alguna historia en la cual identificarnos con algún monstruo o ser
incomprendido, porque como dijo alguna vez este singular director: “Me gustan
los personajes que están un poco apartados, que viven en un mundo propio, con
valores que no son necesariamente los de las otras personas”. Afortunadamente,
hay Burton para rato.
Sergio
Zadunaisky
zadunuevo@fibertel.com.ar