Columnas

El inconciente es social

“...Si el esclavo por naturaleza puede realizar una labor, esa labor es corporal. Eso nos lleva a que la labor del análisis es corporal y sexuada. Su razón en el inconciente está para obedecer al Otro. El sujeto es esclavo de los significantes dominantes de su época...”

20-02-2003 - Por Verónica Cohen

Panel: el inc. es social .El psicoanálisis en la ciudad: Política del síntoma

...el sujeto es sexuado, el acto es político

‘Los sufrimientos de la neurosis y de la psicosis son para nosotros la escuela de las pasiones del alma, del mismo modo que el fiel de la balanza psicoanalítica, cuando calculamos la inclinación de la amenaza sobre comunidades enteras, nos da el índice de amortización de las pasiones de las civitas. En ese punto la juntura de la naturaleza con la cultura que la antropología de nuestros días escruta obstinadamente, solo el psicoanálisis reconoce ese nudo de servidumbre imaginaria que el amor debe siempre volver a deshacer o cortar de tajo’ *

J.Lacan “El estadio del espejo”

En psicoanálisis no nos equivocamos si seguimos a Freud o Lacan, son nuestra brújula.

Siguiendo esa idea tome dos formulaciones de Freud que trabaja Lacan. Una de esas formulaciones la encontramos en ‘Las pulsiones y sus destinos’, cuando Freud luego de desarrollar los tiempos de la pulsión plantea que surge un sujeto para hacerse cargo de la acción. De esto –Lo dice así Lacan- en ‘Los cuatro Conceptos fundamentales para el psicoanálisis’ –Lo nuevo es ver aparecer un sujeto-. A eso podemos agregar la formulación de Freud en ‘Introducción al narcisismo’ cuando plantea como nuevo acto psíquico resultado de la identificación, la aparición del Yo. Voy a decir hoy que lo nuevo, se trata de ver aparecer un sujeto.

Tenemos en psicoanálisis, que diferenciar la servidumbre imaginaria, el discurso del amo, -del inconciente- del discurso del analista, lectura que hace posible un lugar para la falta, para la causa, como agente de un saber sobre la verdad.

Un nuevo acto es necesario para poder saber hacer con el síntoma, ese acto es político.

Es política del síntoma, la del acto psicoanalítico que produce un saber hacer del analizante con el síntoma, y es en relación a la política del amo.

Hay un camino desde que el hombre surge como viviente en el campo del Otro y en un instante se humaniza ante la demanda. Se convierte en hablante al responder con un grito. Es así como la incorporación al lenguaje es un dolor, una violencia de estructura en la naturaleza del hombre.

El lenguaje, condición del inconciente marca, funda y traza desde esa violencia. Cantidad de excitación la llama Freud en ‘El Proyecto’. La traza sobre una parte del cuerpo que transforma, complejiza y significa, es nuestra naturaleza, es el dolor de existir, masoquismo erógeno originario. Esa es su naturaleza, naturaleza de lenguaje, naturaleza lógica, su física es la lógica –dice Lacan-, su naturaleza es la lógica.

El hombre, el humano, el hablante surge primero como objeto, esclavo del lenguaje, de sus significantes amo. Su amo son los significantes. No es el sujeto, lo nuevo es que advenga un sujeto, que aparezca, que surja. Es el inconciente, discurso del amo y del objeto, servidumbre imaginaria y es de la lectura de ese discurso que puede surgir otra posición.

En ‘El acto psicoanalítico’, en la clase seis, inagotable como punto de partida para desarrollos, Lacan articula La dialéctica hegeliana del amo y del esclavo, la lucha a muerte por el puro prestigio, como mitología, o sea en el inconciente, con la dialéctica freudiana y la deriva pulsional. Dice: ‘allí donde se trataba del Yo (moi), que actúo, lanzo en el mundo esa cosa a la que no podría dirigirse como razón, debo devenir el desecho de lo que introduzco como nuevo orden en el mundo’.

Así se me ocurrió trabajar entonces esa dialéctica del amo y del esclavo como nudo, ficción sobre el lugar del objeto, como servidumbre imaginaria –de la que se puede hacer una lectura-.

Kojeve plantea que sin esa lucha no hubiesen existido humanos, dos adversarios desiguales, es una lucha que culmina con amo y esclavo donde hay una verdad que es revelación de una realidad. El esclavo se une al mundo de las cosas, vida animal cosificada, pero es el que transforma al mundo con su trabajo, lo prepara para el consumo aunque no lo consume él mismo. ¿Por quién es reconocido el amo entonces? Por una cosa, por una vida animal cosificada que se descubre con ese saber haciendo ese trabajo. A mi entender es de la lectura de Hegel que Lacan toma la idea de llamar -del amo- al discurso del inconciente. ¿No se trata aquí si lo leemos con cierta sutileza, de una ficción del hombre, sujeto moderno dividido por su objeto? Esta lucha a muerte ¿No es la vida pulsional del ser hablante? Encontramos en esta dialéctica la del objeto y el sujeto dividido. Si hay alguna esclavitud es la del objeto que somos en el fantasma; debo aclarar que esto es posible porque hay función paterna.

Es de los modos permanentes de instalarse como objeto de los que se desprende el sujeto en un saber hacer con el síntoma en ese recorrido del lenguaje ¿Pero como?, Se desprende como objeto en el trabajo de un análisis, es el trabajador en un análisis. Se separa del discurso del amo llegando al discurso del analizante donde es objeto, perro, mercancía.

En ese trabajo de análisis el sujeto pasa del enmudecimiento a curarse de su mutismo, de lo religioso del síntoma a un ateísmo: ‘Dios es inconciente’. Pasa de los modos permanentes con que repite su acción a un saber hacer con el síntoma. El trabajo de análisis lleva a poner su objeto en un lugar de causa. Se trata de un saber producido. El analista solo lee en el decir del sujeto. Su arte es producir esa necesidad de discurso.

Se trata, en la política del síntoma, de lograr alguna verdad que surja después de ese trayecto, que la conquiste como incurable, mortal. En ‘El estadio del espejo’ Lacan dice –Cifra de su destino mortal, llave maestra-, no es un acto filosófico ni moral, es un acto político. Un decir que descubre al objeto que el sujeto es, dividido en su fantasma, es su naturaleza, la naturaleza del hombre.

Bueno, notarán que insisto con el tema ‘Es su naturaleza’, es tomando a Aristóteles y a la célebre frase: ‘el hombre por naturaleza es un animal político’. Debe interpretarse en ese contexto de la defensa de Aristóteles de la naturalidad de la ciudad y la naturalidad de la esclavitud. Pero esa esclavitud natural, hoy, es la del sujeto dividido por el objeto en su fantasma. Lo podemos tomar, en relación a la ciudad y a la ciudad como una especie de sociedad o como comunidad, koinomia –dice Aristóteles- es decir, un grupo de personas que comparten o tienen ciertas cosas en común.

Esa naturalidad de la esclavitud se refiere al amo antiguo, es el amo antiguo, aquel que se ocupa de sus esclavos, de sus trabajadores.

No es así hoy. Es entonces el sujeto ocupándose de su destino, aprendiendo ese saber hacer, un amo antiguo, un ciudadano aristotélico.

Respecto de animal político es interesante el término que usa Aristóteles que es ‘Zoom politicom que tiene que ver con animado, con viviente, con animal, con dar vida, pero también tiene que ver con agusanar, es uno de esos términos como algunos de lo que usa Freud que tienen sentidos opuestos.

Es el hombre agusanado por el lenguaje, diría.

Y respecto de naturaleza es el término ‘Physis’, el que usa Aristóteles, podemos pensar como nuestra física nuestra naturaleza, la lógica, y es naturaleza del cuerpo y del espíritu. Se trata de la disposición del hombre.

Es en ese contexto que lo natural, por originario, es ese enlazar la pulsión de muerte con la libido, un masoquismo erógeno, lo natural es un lugar de objeto primero.

Es a partir que lo natural es la pulsión y que es visible la naturaleza de las ideas y de la razón en el hombre. Si el esclavo por naturaleza puede realizar una labor, esa labor es corporal. Eso nos lleva a que la labor del análisis es corporal y sexuada. Su razón en el inconciente está para obedecer al Otro. El sujeto es esclavo de los significantes dominantes de su época. Su labor, su trabajo es el de un análisis. El hombre, el sujeto, es un animal político, hace lazo de discurso en la ciudad con algunos otros, eso es lo natural, como es natural ese lugar de esclavo para el amo antiguo.

Podemos reconocer allí el lugar de objeto que el sujeto tiene para aquel al que instala en un lugar de Otro.

La dimensión del ciudadano aristotélico es la del amo antiguo, es la dimensión del acto. El sujeto es al modo del ciudadano aristotélico y en su división, como analizante es el que trabaja. Para el analizante el trabajo es el de un análisis.

En una dimensión política del lazo el acto es político. La dimensión del acto es política. Si hoy el sujeto dividido por el objeto esta aplastado por el amo moderno, reducido a una marca y el amo moderno no se ocupa de sus trabajadores no se interesa por su suerte.

El sujeto como amo antiguo, como sujeto de la polis, es responsable por sus actos, se trata del saber hacer con el síntoma.

El amo moderno no hará nada por él. Dios no existe, es inconciente. El hombre está solo con algunos otros.

Una de las traducciones de zoom tiene que ver también con un término que es: escultor.

En la palabra zooglyfos se trata del escultor y el artista que modela seres vivos. No es otro más que el sujeto en su realidad sexual en la transferencia. No hay ningún Dios que lo modele como criatura.

El hombre entonces, ciudadano político, desprotegido, solo, es responsable de su lugar.

Es el nuevo sujeto dividido por su objeto. Es aquel que surge, adviene, sabiendo hacer con el síntoma. Es solo un difícil ateismo el que producirá un saber hacer. El lugar del Otro es religioso y se desanuda por un trabajo en el análisis. Es lo religioso del síntoma lo que se desanuda. Los nudos son nuestra naturaleza.

Si el sujeto es al modo de un ciudadano aristotélico, entonces, amo antiguo se encuentra solo representado por sus significantes para otro significante. Asumir esa soledad es la inexistencia del Otro. Una clínica del síntoma como política desanuda y ateiza, Dios no existe, es inconciente. El rey está decapitado, fin del amo antiguo.

El acto como nuevo acto es un acto político del que somos responsables, no dueños, con algunos otros. El hombre como sujeto político es lo natural. Su animalidad es estar animado por el lenguaje, agusanado por el lenguaje.

Entonces, el nuevo acto así como el de la ‘Introducción al narcisismo’ es el surgimiento del Yo, acá se trata de que lo nuevo es ver aparecer un sujeto, un animal político por naturaleza, animado por el lenguaje. Solo su implicación como ‘Zoon Politicon’ de un nuevo acto respecto de su lugar podrá defenderlo del amo moderno, podrá ayudarlo a desenvolverse. Es un acto en una polis. En una comunidad con algunos otros.

¿La Convergencia? ¿Por qué no? Es una Koynomia

Decía, al principio con Lacan que el amor deshace o corta de tajo la servidumbre humana, pero ¿qué clase de amor? Me remito allí a la definición de Lacan: amar es dar lo que no se tiene a quien no lo es. Son las cosas del amor. ¿Ese dar es reversible? No, de ningún modo. Una mujer, ella da su falta, lo que no se tiene, a él, quien no lo es, porque está en la dialéctica del tener o no tener, dialéctica del don y de la falta.

El inconciente es social como lazo de discurso, resultado de un pasaje del lenguaje al discurso. Es que en el sujeto hablante lo sexual es lazo social, porque no hay proporción sexual y precisa del don y de la falta. Son las cosas del amor como las cosas que no rechazan la castración.

De esto hablamos cuando decimos que el acto es político, es la política del síntoma, de las cosas de la castración.

Ese es el aporte ético del psicoanálisis.

Nada más.

* Es interesante este planteo de las pasiones del alma en la civitas para pensar la ruptura del lazo de discurso.

 








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