Historia Viva

Marie Langer: ¿Una presencia molesta?


09-07-2001 - Por Enrique Guinsberg

MARIE LANGER:

Este es el texto inédito correspondiente a la ponencia presentada en las Jornadas Marie Langer... a diez años, organizadas por la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco el 27 y 28 de noviembre de 1997 para recordarla a diez años de su muerte.

 

En 1989 promoví y participé en un acto de recordación y homenaje a Marie Langer a dos años de su muerte, uno de los dos realizados junto a otro convocado por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En una verdadera paradoja, se realizó en la entonces Casa Argentina de Cultura, dependiente de la Embajada de ese país -pese al temor de su agregado cultural por tas inevitables críticas que allí se formularían a importantes políticas de su gobierno (ley de olvido y de Punto Final a los militaresde la dictadura), pero que no planteó ninguna censura-, y no fue convocado por ninguna institución psicoanalítica, que tampoco participaron en tal reunión; incluso una de ellas, la más cercana en otros momentos a sus posturas, se negó a suspender sus actividades docentes de ese día para permitir la concurrencia de sus alumnos.

 

Esa reunión se llamó Recordando sin solemnidad a Marie Langer, y en ella participé con un trabajo con el título Recordando brechtianamente a Marie Langer,

 

intención que no era de fácil realización, ya que Mimi no era precisamente Galileo Galilei y mucho menos yo soy Bertolt Brecht. Pero, más allá de tales inconvenientes, la intención era no caer en una recordación con la solemnidad clásica de los homenajes tradicionales (que a ella no le gustaban nada, aunque sí los homenajes: ¿cómo no recordar como se sentía en el que le hicieron en 1986 en la Casa de las Américas de La Habana?), ni mucho menos verla -como lamentablemente ocurre en las recordaciones- con una imagen de absoluta pureza donde no existen contradicciones y por tanto aparece un modelo idealizado generalmente ajeno al real. Y Mimi nunca fue ni quiso ser algo similar a lo que es la Vírgen María para los cristianos, Lenin para los marxistas dogmáticos, Freud para los psicoanalistas religiosos, y ahora Lacan para muchos de sus seguidores (como antes lo fue Melanie Klein) [1] .

Hoy no puedo dejar de señalar el peligro de actos como el que se realiza ahora: el paso de los años puede producir el "olvido" o disminución de algunas de las características "peligrosas" o urticantes de la persona recordada, que de esta manera es cooptada (término tan horrible como de moda) al eliminárseles sus sentidos que alguna vez fueron y pueden seguir siendo molestos. ¿Cómo no tener en cuenta al respecto, y entre tantos ejempos posibles, los constantes homenajes que hoy reciben en México Lázaro Cárdenas y Emiliano Zapata, incluso por organizaciones que en los hechos contradicen sus ideas y acciones? ¿Cómo no pensar que las ideas básicas por las que se la evoca pueden ser diluídas al verse sólo recuerdos personales o anécdotas cargadas de emoción?

Porque en estos momentos la figura de Mimi puede ser claramente molesta para las personas e instituciones que sin duda recuerdan su figura, pero en diferentes medidas reniegan de las posturas -profesionales, políticas e ideológicas-, que la convirtieron en un paradigma dentro del campo psicoanalítico.

¿Por qué recordarla? Seguramente las razones serán distintas para diferentes personas, y tal vez todas total o parcialmente válidas: si en general todos los individuos son recordados por sus seres cercanos (familiares, amigos), junto a eso Mimi lo es por ser una de las contadas iniciadoras del psicoanálisis en América Latina, por sus trabajos pioneros en distintos terrenos profesionales (casos de la psicoterapia de grupo y sus trabajos sobre la mujer [2] ), y por esa peculiar calidez ya la vez fuerza que mostraba en todas las empresas y vínculos que establecía.

Pero, desde mi perspectiva, si bien todo ello es justo no es suficiente, e implica ver a una Marie Langer parcial, fragmentada, a la que se le quita lo que es el centro y el esqueleto de su praxis. Lo "molesto" para algunos. Porque el psicoanálisis que le importaba no era el tradicional, elitista, clásico y dominante de ayer y de hoy.

Era otro, no tanto en lo teórico -aunque formulaba posturas que implicaban también cambios en este sentido- pero sí en lo práctico: se preocupaba por el para quién y el para qué del psicoanálisis, negando las ficciones de neutralidad y reconociendo que toda práctica tiene un sentido que es preciso definir y recorrer.

Y si en lo teórico discrepaba con las formulaciones clásicas y psicoanalíticas sobre la mujer, respecto a la praxis buscaba colocarla al servicio no de las minorías sino de las mayorías populares y sus intereses. Veamos muy brevemente su historia para recordarlo, la que puede verse de manera más detallada en el libro que hicimos en los primeros años de los ochenta [3] . Nace en una familia acomodada, y desde su juventud participa políticamente en organizaciones de izquierda en la conocida como "Viena roja", incluso en actividades riesgosas y obviamente comprometidas como, por ejemplo, colaborar en la huída del secretario general del Partido Comunista austríaco ante el avance nazi. Ella narra así sus inicios políticos:

En 1932 estudié un semestre en Alemania. Asistí a un mitin gigantesco de los nacionalsocialistas. Escuche al Führer. De regreso en Viena, empecé a militar en la izquierda. Me pareció absurdo entregarse sin pelear. Meses después comencé mi análisis. Ya no leía más a Freud, porque al comienzo de un tratamiento era contraindicado. Reforzaba las resistencias. Por eso no me enteré de las críticas vehementes y ya equivalentes a una declaración de guerra a los soviets que Freud hizo en Sobre una concepción del mundo (1932). Leyéndola ahora, uno se pregunta si no se trataba de un desplazamiento y si no se atacaba tan duramente al comunismo porque prudencia y un pensamiento lleno de deseos impedían declarar la guerra al fascismo, el verdadero adversario [4] .

Es en este contexto que realiza su formación psicoanalítica -formación breve y paralela a una práctica política que nunca abandona-, y es incuestionable cómo nunca olvidará la relación entre esos aspectos constitutivos de su vida y de su formación aunque, como se verá más adelante, ésto quede de lado por un tiempo..

Esa formación termina abruptamente y es todo un símbolo de su vida y del camino de la institución psicoanalítica: mientras ésta prohibe a sus miembros toda práctica terapéutica con militantes políticos de izquierda -actitud justificada ante el avance nazi en Alemania y en Austria y así salvar la existencia del psicoanálisis, argumento altamente discutible y poco válido [5] -, Mimi se integra con Max, su esposo, a las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española en una actitud donde lo ideológico-político primó sobre lo profesional, ya que no fué como psicoanalista sino como enfermera.

Luego se invierte la situación: el exilio en Argentina donde participa en la fundación de la primera Asociación Psicoanalítica latinoamericana, la práctica profesional y académica, la creación intelectual. Y el "olvido" del interés por lo central de los años anteriores, en una especie de período de latencia de la preocupación por lo ideológico-político que dura casi dos décadas y media. Aunque ella en algunos momentos (aunque parcialmente) lo relativice, tal como puede verse en el siguiente diálogo del libro antes citado:

E. Guinsberg: Te comento un poco al margen y un poco humorísticamente el trabajo que presentaste en ese simposium de 1957 sobre relaciones entre analistas. Lo leí recientemente y creo que en él aparece esa disociación que señalas: por una parte indicas un tanto irónicamente cómo se pretende pasar del psicoanálisis como teoría científica a una concepción del mundo, y marcas también las consecuencias de las terapias cruzadas (por lo demás aterradoras); por otra parte, sin embargo, postulas juicios muy difíciles de comprender para quién conoce tu pensamiento de ahora.. Hablas, por ejemplo, de "compartir una ideología común, emergente de la teoría psicoanalítica"; hablas también, de que la función de los analistas es lograr "la felicidad de los pacientes en primera instancia y la del mundo en última".

M. Langer: ¿Pero tomaste eso en serio? Es totalmente irónico; esto último, quiero decir. En general creo que tienes razón. A raíz de nuestras últimas conversaciones yo también releí últimamente ese trabajo; quedé totalmente perpleja. Gracias a su lindo título lo había imaginado mucho mejor. Es lo que importa aquí, y creo que la lectura de todo ese número de la Revista, dedicado al simposium, me parece que puede servirnos para darnos cuenta del mundo alienado que se vive cuando se pertenece a una asociación psicoanalítica [6]

Este período, realmente muy largo, termina en 1965 cuando, dice, la guerra de Vietnam le recuerda su experiencia española al ser invitada a un acto donde se promoverían nuevas Brigadas Internacionales, las que -dentro de un contexto mundial altamente rebelde y contestatario (la revolución cubana, la naciente "antipsiquiatría") , etc-, le recuerdan su práctica de casi tres décadas atrás.

Luego lo sobradamente conocido, donde lo latente deja de serio para ser plenamente asumido: la pertenencia a Plataforma y la ruptura con la institución analítica conservadora y ortodoxa (no con el psicoanálisis), la profunda vinculación

-como lo fuera en Viena- entre la praxis profesional y la muy conflictiva realidad política argentina y latinoamericana, la compilación de los dos tomo de Cuestionamos, la presidencia de la muy combativa Federación Argentina de Psiquiatras, la constitución de la Coordinadora de Trabajadores de Salud Mental y de su Centro de Docencia e Investigación, la práctica terapéutica en hospitales populares.

En esos dos tomos de Cuestionamos [7] pueden verse los ejes centrales de los planteamientos críticos y alternativos que hicieron primero los movimientos Plataforma y Documento (paralelos en su origen pero coincidentes y unificados posteriormente), clara expresión del "espíritu de la época" en Argentina, importantes partes de Latinoamérica e incluso del mundo, donde se plasmaba el espíritu crítico, rebelde y no pocas veces revolucionario de un momento que tuvo al Che Guevara como paradigma, y a los movimientos obreros antiburocráticos, a las organizaciones guerrilleras que surgían, y a las insurrecciones urbanas populares, como expresiones activas de ese estado de rebelión [8] . En propias palabras de Mimi en el Prólogo del primer volumen:

¿Cuestionamos qué? ¿El psicoanálisis en sí? ¿La ciencia que tiene por objeto teórico el inconsciente con todas sus implicancias? No la cuestionamos. Por el contrario. Somos psicoanalistas y nos importa el psicoanálisis. Hemos comprobado que sirve para que el hombre se conozca mejor a sí mismo y al otro, para que se mienta menos y sepa manejar más lúcidamente su destino [...] Cuestionamos las omisiones que comete el pensamiernto psicoanalítico corriente. Escotomiza el el modo en que la estructura de nuestra sociedad capitalista entra, a través de la familia, como cómplice en la causación de las neurosis, y en que se introduce, a través de nuestra pertenencia de clase, en nuestra práctica clínica, invade nuestro encuadre y distorsiona nuestros criterios de curación. Cuestionamos las omisiones que se hacen a ciertos conceptos de Freud. Hay citas muy citadas y otras que sucumben a un olvido que no es inocente. ¿Un ejemplo? "Una cultura que deja insatisfecho a un número tan grande de sus participantes y los impulsa a la rebelión, ni tiene probabilidad de conservarse, ni se lo merece" (Freud, "El futuro de una ilusión", en Obras completas, vol.I, Biblioteca Nueva, Madrid, 1948) [9] .

No cuestionamos al Freud científico que nos muestra cómo la ideología de la clase dominante se transmite a través del superyó, de generación en generación y vuelve lerdo al hombre en su capacidad de cambio. Pero cuestionamos al Freud ideológico que toma la sociedad como dada y al hombre como fundamentalmente incambiable. Cuestionamos, además, la institucionalización actual del psicoanálisis y su pacto con la clase dominante. Compartimos la amargura de Anna Freud pero no su resignación, cuando ella expresa que los jóvenes no se interesan más por el análisis, porque teme que los adapte a una sociedad que ya no respetan. Cuestionamos una práctica que tenga, consciente o inconscientemente, esta finalidad, y que se vuelva elitista. Cuestionamos la limitación del conocimiento psicoanalítico tanto para los que quieren formar a otros, como para los que quieren formarse y, desde ya, para los que lo necesitan como terapia. Cuestionamos el aislamiento de las instituciones psicoanalíticas, sus estructuras verticales de poder y el liberalismo aparente de su ideología.

¿Para qué cuestionamos? Para rescatar al análisis de su anquilosamiento y de su preciosismo actual [...]

Es en ese contexto de una realidad super-politizada donde se produce la gran radicalización del mundo psi que se nuclea -rompiendo conocidas diferencias profesionales entre psicoanalistas, psicólogos e incluso psiquiatras (de lo que es muestra categórica que fueran psicoanalistas, Emilio Rodrigué y Marie Langer, los presidentes de esa etapa de la Federación Argentina de Psiquiatras)- en esta institución, la Coordinadora de Trabajadores de Salud Mental y en el centro formativo de ésta. Período donde sin duda alguna se promueven ideas y planteos que hoy podrían ser vistos, con la valiosa distancia crítica que produce el tiempo, en parte como "sociologistas" e incluso panfletarios y simplistas, pero también innovadores en la búsqueda de respuestas, teóricas y prácticas, a las nuevas condiciones y exigencias del momento. La actividad en esa época fue impresionante en todos los terrenos: el consultorio privado dejó de ser el ámbito cerrado y elitista del psicoanálisis clásico para quienes se embarcaron en la nueva propuesta, para desarrollarse actividades también en espacios tradicionales (universidades, aulas, etc.) pero también en nuevos (prácticas barriales y comunitarias, asesoramiento a las organizaciones gremiales no oficiales en una diferente perspectiva de la psicología laboral, asistencia terapéutica a presos políticos cuando se lograba entrar a las cárceles, atención terapéutica a militantes, etc.) [10] . Esa actividad continúa luego de la derrota electoral de la dictadura militar en 1973, se fortalece en el muy corto período democrático del presidente Cámpora (de menos de tres meses) y se mantiene en las universidades que eran dirigidas por el peronismo combativo -entre otros lugares en la cátedra de Psicología Médica de la Universidad de Buenos Aires, que nucleó a varios centenares de psis (entre ellos Marie Langer) en importantes tareas de formación, estudio y atención clínica para quienes la solicitaran.

El resto es conocido: la derechización del gobierno peronista, primero con el mismo Perón que asume la presidencia en septiembre de 1973, y después más con Isabel Perón a la muerte de aquel; igualmente la pérdida de fuerza de los sectores populares como consecuencia de serios errores políticos pero también por el incremento de la represión estatal y militar.

Y, como consecuencia sobre Marie Langer (y sobre muchos otros), la amenaza de las para-militares AAA (Alianza Anticomunista Argentina). Llega a México en 1974 no como exiliada sino invitada a participar en un encuentro académico organizado por Armando Suárez y patrocinado por el Instituto Mexicano del Seguro Social, con la participación de Franco Basaglia, Igor Caruso, Thomas Szasz, Eliseo Verón y Guillermo Barrientos [11] , pero debe quedarse ante la información que le llega de los peligros que corría en Argentina.A partir de ese momento es que, como lo fuera en la década de los treinta y en sus últimos años argentinos, se reunifican, y para siempre, sus dos intereses, tal como categóricamente lo señalara en su artículo Psicoanálisis y/o revolución social (presentado en Viena en 1971 y en final del primer tomo de Cuestionamos): "Esta vez no renunciaremos ni al marxismo ni al psicoanálisis".

Hoy, viendo con distancia los sucesos de esa época, llena de heroísmo pero también de voluntarismo y de múltiples errores, así como la "crisis" del marxismo y del socialismo "real", es preciso aclarar que para Mimi "marxismo" nunca fue un dogmatismo teórico sino, y en un sentido muy amplio y sin sectarismos, la lucha por una sociedad distinta, más justa y sin explotación. Por ello su trabajo en México, desde 1974 hasta su regreso a Buenos Aires en 1987 con el cáncer que la llevaría a la muerte, se centró, a más de su trabajo profesional y académico, en tres grandes tareas:

1.- la denuncia de la dictadura militar argentina, la organización de los Trabajadores de Salud Mental, primero argentinos y luego latinoamericanos, en México, y la atención psicoterapéutica de víctimas de la represión;

2.- el trabajo psicoterapéutico y formativo en Nicaragua, preocupación central de sus últimos años, que continuó luego de su muerte a través de quienes constituyeron un equipo que, con toda justicia, llevó su nombre [12] .

3.- la promoción y organización de los Encuentros Latinoamericanos de Psicoanálisis y de Psicología Marxista, realizados en La Habana: estuvo en el primero, no llegó con vida al segundo, y se hubiese alegrado mucho de saber que hasta 1998 continuaron cada dos años. Aunque -y esta es una opinión personal- lo estaría menos viendo que tal continuación ha tomado caminos muy diferentes al entusiasmo original. Pero esto sería otro tema que escapa al presente trabajo.

Su muerte produce otro símbolo, en consonancia con lo apuntado en primer lugar: por su voluntad es velada en el local del Movimiento Solidario de Salud Mental, organización de TSM que, ya desde la dictadura y en esos años, realizó una praxis con víctimas de la represión en una clara asunción de un determinado sentido de la actividad profesional.

Hay que decirlo: hoy Mimi no estaría contenta de la situación presente. Ni de la situación política argentina, donde, por supuesto, no coincidiría sino repudiaría la conciliación y el perdón a los militares y asesinos a través del Punto Final, la Obediencia Debida y la amnistía, y la política seguida por el gobierno menemista.

Pero sobre todo no lo estaría con el abandono que un no escaso sector de TSM hoy hace de la praxis que ella realizara desde los setenta. No le gustaría, aunque esta sea una simplificación, ver el avance de una especie de "postmodernismo" incluso en profesionales e instituciones que antes coincidían con intereses y planteamientos similares a los suyos, y que hoy regresan a posturas tradicionales y con escaso o ningún compromiso social.

En este sentido fue muy clara en una entrevista poco divulgada que se publicó en Buenos Aires al final de su vida:

MSSM: En el Río de la Plata, lo nuevo en estos años fue la implantación de Lacan ¿Cómo vés este fenómeno?

ML: Yo creo que las cosas acá fueron claras: la política se había vuelto peligrosa y la gente hizo una sustitución con el lacanismo, que es tan hermético, tan cerrado y se presta tanto al fanatismo. En el exilio, la gente que empezada a estudiar a Lacan dejaba de trabajar socialmente: es el antídoto contra la preocupación social.

Parece que te da mucho para reflexionar, para pensar... para aislarte en una lindísima torre de marfil. No creo que eso tenga que ver con la teoría de Lacan, pero no me animo a decir qué tiene la teoría de valioso o de no valioso, porque no la estudié. Pero el efecto de esa práctica era ese: despolitiza, sustituye un proyecto por otro.

MSSM: ¿Te parece que ese fenómeno es ajeno a la propia teoría?

ML: No, no es ajeno. Yo creo que es una teoría tan compleja que facilita que dejes todo el resto. El psicoanálisis no es tan difícil, y yo me pregunto por qué Lacan escribe tan difícil, aparte de que es una característica de los franceses. También en La Habana me preguntaron que pensaba de Lacan. Dije: "si lo conociera seriamente no estaría acá porque estaría encerrada estudiando". Te dá para toda la vida, eso es lo que fascina. Pero cuidado, porque la revolución también dá para toda la vida, pero la meta es distinta" [13]

Por supuesto es tan difícil como riesgoso decir qué pensaría y haría Mimi en este presente con proyectos y planteamientos profesionales e ideológicos-políticos muy diferentes a los que ella viviera y desarrollara. Pero pese a ese riesgo no es muy aventurado creer que no renunciría a sus conocidos planteos, no sería una especie de "yuppie" acercándose a las actuales tendencias escapistas, pero sí continuaría siendo una acerba crítica a las praxis que tanto cuestionara desde su salida de la institución psicoanalítica.

Por supuesto estaría muy dolorida ante las circunstancias actuales y los destinos de sus últimas realizaciones. En los párrafos anteriores se mencionó el mayoritario abandono que profesionales e instituciones han hecho de lo que fue el aporte y los planteos de Mimi, abandono que es congruente con el Zeitgest actual que requiere de cosmovisiones y perspectivas ideológicas que convaliden las actuales formas culturales. Las psicológicas y psicoanalíticas incluídas, que nuevamente hoy actúan -en su vasta mayoría- como acríticas y no cuestionadoras de nuestra psico(pato)logía pero, eso sí, revestidas de "cientificidad" y "modernidad".

Años antes hubiese sufrido claramente con la inevitable desaparición, como consecuencia de la derrota electoral del movimiento sandinista, del trabajo iniciado en Nicaragua y que llenó sus expectativas en los últimos años de su vida. Un trabajo lleno de dificultades por múltiples causas -entre ellas las clásicas resistencias y dificultades que provocaban los planteos de los "marxistas" dogmáticos- pero que supo afrontar (junto con el equipo que integraba) con el vigor y la resolución que la caracterizaban en sus empresas [14] .

Más (por un tiempo) le hubiese agradado la continuación de los Encuentros de Psicólogos Marxistas y Psicoanalistas que, como ya fuera mencionado antes, ella contribuyera a iniciar en 1986, poco antes de su muerte, que animara en su realización de ese año y que contribuyera a continuar con su patrocinio en México [15] . Por supuesto no es este el lugar para narrar y analizar lo acontecido, las aventuras y desventuras vividas en esas reuniones que puntualmente siguieron de manera bianual. Pero así como lamentó la muy escasa asistencia de colegas mexicanos al primero -en parte porque su enfermedad le impidió difundirlo de manera adecuada-, se hubiese alegrado de un alto crecimiento en los dos siguientes, y nuevamente estristecido por la casi ausencia en los posteriores: otra clara evidencia del "espíritu de los tiempos" señalado anteriormente [16] .

Hoy Mimi sería un personaje conflictivo para muchos que antes la veían cercana y que hoy la recuerdan, la respetan e incluso la quieren, pero en múltiples casos a prudente distancia respecto a las posturas enumeradas. ¿Es tal vez por eso que, salvo el indicado acto en la UNAM a pocos meses de su muerte, no se haya realizado uno como este en ningún lado, y menos a cargo de instituciones que dicen respetar su trayectoria? Si en algunos casos el recuerdo de Mimi provoca una cierta sensación de culpa, en otros casos no faltan justificaciones al estilo de que su lucha y práctica "eran de otra época", que lo que hacía "no era psicoanálisis", o que ahora la ven como expresión de una postura anacrónica con la actualidad teóricamente "afrancesada" y alejada de toda preocupación por la incidencia de la cultura sobre la psico(pato)logía de los no casualmente llamado "sujetos", es decir "sujetados" [17] . Y ni hablar de una "neutralidad que se recupera, o de prácticas psicoterapéuticas que, salvo contadas excepciones, poco se practican.

Por supuesto que una re-lectura de los textos de Mimi y de quienes compartieron su experiencia de fines de las décadas de los '60 y comienzos de las de los '70, lo mismo que de las obras de la corriente equívocamente conocida como "antipsiquiatría" -que ella compartió en sus planteos generales y junto a sus principales figuras-, mostraría lo que casi siempre se observa con el paso del tiempo, del surgimiento de nuevos conocimientos y del procesamiento de la experiencia: desde la necesidad de una nueva lectura crítica, hasta muchas de las limitaciones ya mencionadas (en algunos casos simplismos teóricos, voluntarismos, idealizaciones, perspectivas de futuro equivocadas, etc.). Pero algunas tendencias y/o profesionales actuales se apoyan en esos déficits y errores incuestionables para dejar de lado u olvidar que una parte mayor sigue teniendo gran validez o, en el peor de los casos, se trataban de respuestas tal vez no totalmente correctas a preguntas y cuestionamientos adecuados, preguntas y cuestionamientos que por tanto siguen válidos y exigiendo respuestas.

En ese sentido ¿acaso los planteos críticos de los movimientos alternativos a la psiquiatría (Basaglia, Cooper, Langer misma, etc.) no son hoy tan o más validos que lo que lo fueron en sus inicios, más allá de ciertas exageraciones y planteos erroneos en algunas propuestas clínicas e institucionales? ¿Acaso no ocurrió lo mismo con Wilhelm Reich, cuyas respuestas a sus preguntas válidas tal vez sean discutibles, lo que implica no abandonarlas sino volver a buscar respuestas? [18] ¿No ocurre lo mismo con el famoso y constante problema de las relaciones hombre-cultura y sus consecuencias, hoy de hecho abandonado por las actuales corrientes psicoanalíticas hegemónicas mediante diversas formas (la negación en la ortodoxa institucional, la conversión en problema estructural y por tanto el "olvido" de estudio y análisis de los problemas concretos de cada cultura concreta en las lacaniano/lacanistas, la también conversión en problemas discursivos en múltiples tendencias de nuestro tiempo, etc.)? [19] .

Para quienes se mantienen en considerar que tales interrogantes siguen siendo tan válidos como importantes e incluso imprescindibles, no hay dudas de que la vida y la obra de Marie Langer es un aliciente y también un modelo. Por ello la mejor y única forma de recordarla no es con homenajes o colocando su retrato en casas, consultorios u organizaciones, sino siguiendo, corrigiendo y perfeccionando su camino en la práctica concreta.

Algo más difícil pero también más honesto.

Nota: elSigma.com agradece al autor, el habernos remitido desde México

este inédito material histórico conmemorativo



[1] Sobre estas religiosidades ver mi artículo "Las religiones 'laicas' de nuestro tiempo", revista Subjetividad y Cultura, México, Nº 6, 1996; y revista Mitológicas, Centro Argentino de Etnología Americana, Buenos Aires, Nº 10, 1995.

[2] Sus libros Maternidad y sexo, y Psicoterapia del grupo (éste junto con León Grinberg y Emilio Rodrigué) ya son clásicos.

[3] LANGER, Marie, DEL PALACIO, Jaime, GUINSBERG, Enrique, Memoria, historia y diálogo psicoanalítico, Folios Ediciones, México, 1981 y 1983. Hay otra edición de la misma editorial en Buenos Aires y traducciones en Brasil, Inglaterra y Alemania).

[4] "Un camino internacional, hoy como ayer. Reportaje a Marie Langer, en Territorios. Salud mental y Derechos Humanos, propuestas alternativas a la psiquiatría, Movimiento Solidario de Salud Mental, Buenos Aires, Nº 3, 1886.

[5] Sobre esta parte poco conocida y menos divulgada de la historia del movimiento e institución psicoanalítica, véase el muy interesante trabajo de HAGER, Doris, "Psicoanálisis y marxismo", revista Tramas, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, Nº 11, 1997.

[6] Memoria, historia y diálogo psicoanalítico, ob.cit, p. 93. El artículo al que se hace referencia es "Ideología e idealización", Revista de Psicoanálisis, Asociación Psicoanalítica Argentina, Buenos Aires, vol. XVI, Nº 4, 1959.

[7] LANGER, M. (comp), Cuestionamos I y II, Granica, Buenos Aires, 1971 y 1973.

[8] [Agregado de 2001] Un análisis sobre ese período y el actual puede verse en mi ensayo "Proyectos, subjetividades e imaginarios de los 60 a los 90 en Latinoamérica", revista Argumentos, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, México, Nº 32-33, 1999.

[9] Se coloca la cita tal como aparece en el original. Actualmente esa obra aparece en el Tomo III de la edición de Biblioteca Nueva, y en el XXI de la de Amorrortu.

[10] Sobre esto último hasta ahora poco o nada se ha escrito, y sería interesante que se haga por los cambios que implicaba respecto a las formas clásicas aprendidas en las instituciones, por las dificultades que traía respetar aspectos de seguridad de los pacientes (que a veces éstos utilizaban conciente e inconcientemente para ocultar otros que les resultaban conflictivos, etc.).

Respecto al proceso de esa época en el mundo psi, un desarrollo general puede verse en mi ensayo "El trabajo argentino en salud mental: la práctica entre la teoría y la política", escrito por propuesta de Marie Langer para su publicación en Cuadernos de Marcha, México, Nº 2 (dedicado a Argentina); reeditado en GUINSBERG, E., Sociedad, salud y enfermedad mental, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, México, 1981, y en Normalidad, conflicto psíquico, control social, Plaza y Valdés, México, 1ª ed., 1990.

[11] Producto del mismo es el libro Razón, locura y sociedad, Siglo XXI, México, 1ª ed. 1978, donde se plantea un análisis crítico de la sociedad de ese momento y de las prácticas psicológicas y psicoanalíticas dominantes. En él Marie Langer presenta su trabajo "Vicisitudes del movimiento psicoanalítico argentino", donde hace un recorrido por las causas de la ruptura con la institución oficial.

[12] El trabajo con nicaragüenses comenzó en México en 1978, mucho antes del triunfo del sandinismo, cuando una médica de ese país -hasta ese momento poco politizada pero sensibilizada por lo que ocurría en Nicaragua- se acercó al grupo de Trabajadores de Salud Mental Argentinos en México para ver las posibilidades de atención psicoterapéutica para los exiliados nicaragüenses en este país. A la reunión inicial concurrió una cantidad de personas que superó todas las expectativas (más de sesenta), y con ellos comenzó un trabajo que fue muy escaso porque rápidamente se aceleró el proceso que culminó con el triunfo sandinista, pero también por las divisiones internas de ese movimiento. Por esas circunstancias M. Langer y el autor de este escrito nunca pudieron concretar la terapia grupal proyectada.

[13] Un camino internacional... ob. cit., p. 10 y 11.

[14] Tampoco sobre esta experiencia hay, por diferentes razones, una bibliografía importante. Una extraña excepción es el artículo de CUFRE, Leticia, "Una praxis psicoanalítica en la Nicaragua Sandinista", revista Subjetividad y Cultura, México, Nº 3, 1994.

[15] Precisamente su enfermedad y muerte le impidió dejar testimonio escrito sobre estos Encuentros. Uno de los pocos fue una entrevista que le hice pocos meses después de que regresamos del mismo: GUINSBERG, E., "¿De los dogmatismos a una apertura? Entrevista a Marie Langer", revista La nave de los locos, Morelia, Nº 11, 1986. Es difícil no caer en la anécdota personal y mencionar que fue muy poco lo que se pudo trabajar en esa entrevista, convertida inesperadamente en un encuentro amistoso de otro tipo: Mimi se había olvidado de la cita porque justamente ese día, horas antes, descubrió la reaparición de los síntomas del cáncer que consideraba superado, al punto que en el señalado viaje a La Habana no se interesó en consultar a expertos en esa enfermedad, por lo que tuvo que regresar poco después para iniciar un tratamiento. [Nota de 2001: en el Nº 13 de la revista Subjetividad y Cultura, octubre 1999, se publica el texto de la conferencia que M. Langer pronunciara en la UNAM sobre el primer Encuentro].

[16] Sobre estos Encuentros pueden verse diferentes artículos que escribiera por mi pertenencia al Comité Organizador Mexicano e Internacional: entre ellos, respecto al primero, "Un encuentro posible", Le Monde Diplomatique en Español, México, Nº 91, septiembre 1986, y "¿Quién podría enseñar psicoanálisis en Cuba?", en Panorama de Centroamérica y el Caribe, México, Nº 12-13, 1987; sobre el segundo: "El encuentro sigue siendo posible", en Psicología y Sociedad, Universidad Nacional de Querétaro, Nº 7, 1989; sobre el tercero: "Los Encuentros de psicología marxista y psicoanálisis en La Habana", en Crítica, Universidad Autónoma de Puebla, Nº 45, 1990-91; sobre el quinto: "¿Psicoanalistas en La Habana?", en Memoria, Centro de Estudios del Movimiento obrero y Socialista, México, Nº 71, 1994; sobre el sexto: "Acerca de los Encuentros en La Habana", revista Tramas, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, México, Nº 11, 1997.

[17] Sobre esto ver mis ensayos "La relación hombre-cultura: eje del psicoanálisis" y "El psicoanálisis y el malestar en la cultura neoliberal", en revista Subjetividad y Cultura, México, Nº 1 y 3 respectivamente (reproducidos en la 2ª ed. de mi libro Normalidad, conflicto psíquico..., ob.cit, 1996). También "Desde la lectura de El malestar en la cultura: los psicoanálisis ¿entre la peste y la domesticación?", revista Imagen Psicoanalítica, Asociación Mexicana de Psicoterapia Psicoanalítica, México, Nº 9, 1997.

[18] Sobre esto mi ponencia Una recuperación crítica de Wilhelm Reich?, presentada al Seminario de Especialización "Democracia, Autoritarismo, Intelectuales", 1996, organizado por FLACSO, Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, UAM-Xochimilco y Centro de Investigación y Docencia Económica [Nota de 2001: publicada en revista Imagen Psicoanalítica, Asociación Mexicana de Psicoterapia Psicoanalítica, México, Nº 11, 2001].

[19] [Nota de 2001: Un desarrollo mayor de lo señalado en mi ensayo "Lo light, lo domesticado y lo bizantino en nuestro mundo psi", revista Subjetividad y Cultura, México, Nª 14, 2000; reproducido en mi libro La salud mental en el neoliberalismo, Plaza y Valdés, México, 2001].

 








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