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Búsqueda: angustia

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¿Qué es “hacer un análisis”?
... No hay una forma de hacer de un análisis; cada persona le imprime a su búsqueda su modo personal de manejarse en la vida, su manera de ser, de ver...Por eso, aunque hay ciertos momentos lógicos que forman parte del proceso inherente a un análisis, cada experiencia es absolutamente singular.... Son distintas las situaciones por las que alguien decide consultar; van desde la curiosidad de saber qué es ir a un psicólogo hasta las consultas que se precipitan en momentos críticos, límite, en de la vida de una persona (accidentes, pérdidas, ausencia de deseo, etc.) pasando por aquellos que llegan “porque los mandan”. De todos modos, el motivo por el que alguien llega no necesariamente se corresponde con el compromiso que luego asuma en relación con su búsqueda. Por ejemplo, alguien que va a un psicólogo para “cumplir”, porque lo mandan del colegio, del trabajo, etc., puede empezar a preguntarse cosas, a tener una posición activa respecto a querer saber qué le pasa. Por el contrario, puede ocurrir que alguien que llega con un nivel de angustia muy alto abandone el tratamiento en cuanto la angustia disminuya lo suficiente como para no resultarle insoportable. Por lo demás, es absolutamente respetable que cada persona llegue hasta donde quiera o pueda hacerlo, más allá de que uno pueda considerar, en tal o cual caso, que alguien podría llegar muy lejos si lograra liberarse, soltarse de ciertas ataduras. Pero siempre se trata de las decisiones del sujeto; siempre se ha tratado de eso.
  Fernanda Trezza
 
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La niebla y el tiempo
Tal vez, la duda que persiste se relaciona con: ¿por qué sostuvo el paciente el enigma?, Aún provocándole angustia. ¿Por qué no satisfacer la curiosidad buscando la respuesta, la frase correcta? –Tengamos presente que había medios para averiguarlo-. ¿Hubiera tenido algún efecto subjetivo buscar la frase correcta? Tal vez, al encontrarla hubiera sentido la satisfacción de la duda satisfecha, pero no hubiera producido el efecto de verdad que irrumpió en el registro inesperado por el yo y su rodeo. Lo inconsciente no se hubiera producido buscando la verdad fáctica. Es incorrecto suponer que la verdad esta allí, y debemos ir a buscarla. Es en el acontecimiento creador y a la vez creado donde destella la producción inconsciente. Hubo intentos por recordar, pero, ¿qué se interpuso para que no se logre? Veamos: entre el intento por recordar y lo real traumático perdido por estructura, queda la verdad –en este caso la frase-, la cual surge, pero a la manera de un oráculo, ya que no dice a quienes dejar ó a quienes cuesta mucho dejar. La pérdida estructural, momento lógico del origen de lo traumático es inaccesible para el rodeo voluntario de la conciencia. Siempre se buscará por los caminos de las falsas conexiones, dando como resultado el extravío del sujeto. Solo el dispositivo promueve a través del discurso silente del analista la posibilidad de producción subjetiva, en ese momento actual, sincrónico se producirá un saber verdadero.
Discurso silente en línea con la docta ignorancia que parte de la premisa de olvidar lo que se sabe.
  Claudio Deluca
 
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En el abuso sexual infantil: ¿De eso no se habla?
En el tratamiento del fenómeno del Abuso Sexual Infantil (ASI) es frecuente toparse con muchos de eso no se habla, expresados en forma de secretos, ocultamientos, callamientos, hacer borrón y cuenta nueva, aquí no pasó nada, no te metas, etc. Intentaré articular un poco del mundo “psi” con algo del ámbito de lo jurídico, para así abordar algunos de estos aspectos de lo siniestro cuyas condiciones son siempre la soledad, la oscuridad y el silencio vinculados a la angustia traumática que padece el menor agredido en su sexualidad.
  Ronaldo Wright
 
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La Joven Homosexual (A diez años de su fallecimiento)
Para Lacan fue el fracaso de su análisis tal como lo llamó en el seminario de la Angustia, caso que le servirá de piedra angular para demostrar que el análisis puede ser llevado más allá del punto donde se detenía Freud (el famoso complejo de castración), es ahí donde expresa la nueva concepción de la transferencia que resulta de la invención del objeto petit a, que dicho objeto podrá declararse “incluido, latente en la posición del analista”
  Olga Cuadra
 
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Fiestas: la máscara en el Momento de Concluir
Apenas el calendario insinúa la vecindad de las fiestas, un cúmulo de inquietudes y angustias se desatan en torno a estas fechas donde suelen converger el momento de un balance con el encuentro de rostros no siempre simpáticos y agradables, más proclives a encarnar la obligación del compromiso que la instancia del placer o el disfrute... ¿Es que estamos proponiendo el cinismo como solución frente a esas cuatro o cinco horas que cierran el año? De ninguna manera, frente a la repetición, la dimensión del acto propone la diferencia. Se trata de una cuestión de enunciación: desde dónde elijo –quedarme o ausentarme, excusarme o aceptar la cita– en el Momento de Concluir.
  Sergio Zabalza
 
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El Consumo de Alcohol. Diferencia entre lo cultural y el abuso.
El alcoholismo en sus caracterí­sticas generales es semejante a otras adicciones a drogas, si bien distintos autores acentúan la base depresiva del sujeto (más allá de la estructura psicopatológica de base) en una equivalencia de la bebida alcohólica con la leche como medio por el cual se calmaran angustias o ansiedades infantiles, como suministro incondicional e ideal que asegurara la presencia de quien ejerciera la función materna de cuidado y alimentación. El intento en el beber se orientarí­a a llenar un vací­o, en un movimiento impulsivo que, revitalizando la lógica de la necesidad, urge la incorporación del lí­quido en grandes cantidades. El dolor psí­quico, intolerable, exigirí­a en estos sujetos el intento de su cancelación. Freud se refirió a las drogas definiéndolas como "quitapenas" que permitirí­an esquivar los lí­mites que la realidad impone y acceder a un mundo que ofrecerí­a mejores condiciones de sensación, planteando que el hombre necesitarí­a recurrir a lenitivos para poder soportar el dolor que la existencia plantea. Y en 1912, en "Sobre la degradación de la vida erótica", texto incluido en " La Psicologí­a de la vida amorosa", hace una alusión directa al alcoholismo, diciendo que la relación del bebedor con el vino evocarí­a la armoní­a más pura, "como un modelo de matrimonio feliz", preguntándose por qué la relación del amante con su objeto sexual serí­a diferente. El alcohol en exceso, como otras drogas, facilita al sujeto poder escapar al peso de la realidad, refugiándose en un mundo que ofrece “mejores condiciones de sensación”, pretendiéndose, a través de la intoxicación que provoca, eludir o aliviar el dolor que el vivir la realidad supone.
  Daniel Argibay
 
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Comentario sobre el libro de Mirta L de Pipkin: “La muerte como cifra del deseo” Una lectura psicoanalítica del deseo.
Pipkin se pregunta “si la voz del Otro no se hace oír, cómo recortar en su silencio algún deseo que no sea mortífero”. Por eso encalla en dar cuenta de la voz del Otro donde sitúa el desamparo originario y su angustia con esa voz que la aplaca y permite al sujeto entrar en la vía significante. De ahí se adentra en mostrar el poco aguante que tiene el hombre posmoderno en relación a ese desamparo y el recurso a los objetos como forma de paliar esa angustia. Juega con la diferencia que se ha operado en la cultura entre la radio, que no anula la condición deseante y el Hotline. La magnífica película “Ciudad de los Ángeles” de Robert Altman le sirve de ejemplo para terminar formulando lo siguiente: “la telefonía celular vuelve al objeto voz un falo portátil”, pero que no es eficaz a la hora de calmar la angustia en tanto es necesario e “imperioso portarlo como garantía de presencia e inmortalidad de la voz”.
  Ángela Bacaicoa
 
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Hay tiempo, hable que hay tiempo
Este trabajo intenta dar cuenta de lo imprescindible que resulta en las situaciones de urgencia subjetiva abrir un tiempo, hacer una pausa. Esta pausa operaría por sí misma como una intervención, frente a la pronta resolución o respuesta que demanda quien concurre a la consulta, y permitiría de esta manera que algo del orden de la palabra emerja, reestableciendo así el decir. La cuestión es aquí cómo alojar la angustia del paciente de modo tal de que algo de su padecimiento subjetivo pueda ser puesto en palabras, pero sin que la urgencia se traslade al profesional. Si en una situación de urgencia del lado del profesional también se juega este "querer hacer algo rápidamente", se potenciaría la situación de quien consulta. La autora encara estos interrogantes sostenida en un recorte de su clínica.
  Julieta Schneider
 
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Lo que se espera de un psicoanalista el día de su muerte
Este tema resulta algo más que un tópico de investigación, es un punto de angustia para todo analista, psicólogo, para cualquier "trabajador de la salud mental". ¿Tiene consecuencias trabajar con la muerte, el duelo, la enfermedad, la agonía puesto en la perspectiva de la propia muerte? A más de 100 años de nacimiento del psicoanálisis no sabemos cómo desde un punto de vista teórico y por tanto clínico, acompañar con nuestras conceptualizaciones a los enlutados y a los duelistas. Y allí donde deberíamos estar más preparados para adentrarnos en campos cenagosos, quedamos a pie. Repensar las conceptualizaciones acerca del duelo, es repensar también el deseo del analista, y la relación de la muerte del otro con la propia.
  Martín H. Smud
 
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Las identificaciones. El nombre y el objeto.
En este trabajo Esmeralda Miras afirma, desde Lacan y Freud: No hay la identificación. El Seminario 9 es tomado por el movimiento del pensamiento de Lacan desde el significante al objeto, trata de la relación del sujeto al significante pero va hacia el objeto de la castración y la angustia. La paradoja de la identificación es que no hay el todo, el uno unificante. Hay el corte, hay la marca, el rasgo unario, uno en la serie y hay la búsqueda infructuosa de la identificación de esa marca, sobre su borramiento. Desde Kripke, Sartre, Woolf y Blanchot, se intenta dar cuenta de la extracción de un nombre, que ni se puede terminar de decir, el nombre de goce.
  Esmeralda  Miras
 
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Presentación del libro de Noemí Cohen Levis y Luis Kowensky Entre la ventana y el muro. Letra Viva
Para el psicoanálisis y su ética subversiva, el tema es la posición de sujeto en relación con su deseo. No es deseo de reconocimiento sino reconocimiento del deseo. Ningún título, ningún reconocimiento, aun de las instituciones psicoanalíticas, es parámetro válido para asegurar que hubo proceso analítico pues no da cuenta de la posición del sujeto, el que puede seguir brillando alienado en los valores de la institución. La verdad del sujeto es entonces planteada como el fracaso del saber unificado, y este fracaso es a su vez muestra de la división radical del sujeto. Es tarea en el análisis tomar nota reiteradamente de ese fracaso. De esta manera el análisis logra un resultado producto del advenimiento de un sujeto que sabe del fracaso. Un sujeto que encuentre a duras penas su deseo y esto no será sin angustia que sirve de brújula hacia el propio deseo.
  Abel  Fainstein
 
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Lo fértil del desierto
La nada afectada al desierto como significación generará la búsqueda de algún contorno para ese desierto que puede ser desierto también de sentido, desierto de cierto sentido. En el desierto de sentido se desdibujan los bordes del significado, el tiempo hace lo suyo, la angustia es lo cierto,..no será entonces la aridez la única adjetivación para evocar el desierto…he allí lo fértil del desierto. María Angélica Fontán, a través de la prosa de Le Clézio acerca del desierto, y la enseñanza del psicoanálisis, acerca del paso de cada uno en el desierto, la ruta circular de cada uno, el enigma ante el orden vacío y la pista invisible de arenas propias que orienta donde el sujeto diseña su propio mapa, nos conduce hacia la fertilidad del vacío, como causa.
  María Angélica Fontán
 
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La otra escena del mundo
Tomo la mirada como sostén del mundo, como ventana del fantasma, como punto de vista y como parpadeo que abre y cierra el abanico de las posibles visiones del mundo. Motivo eventual de una fobia. A Fechner le debemos la expresión "la otra escena", que Freud toma para el inconsciente y sobre todo para la escena de los sueños. Ocurre además que el término elegido por Fechner en su Psicofísica es Schauplatz, no Bühne ni Szene, otros equivalentes de escenario mucho más usados. Schauplatz, de uso muy raro y figurado, vinculada a Schauspiel (espectáculo pero literalmente juego de la mirada), y creo que actualmente en desuso, significa sitio de la mirada, perspectiva. Curiosamente, el término común para agorafobia en alemán (salvo que se lo transcriba latinamente) es Platzangst (literalmente angustia del sitio, más que del ágora, de la plaza). Angustia del sitio, de nuestro sitio en el mundo...
  Teodoro Pablo Lecman
 
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Si me molesta, si no se adapta al sistema, afuera
¿Cómo hace un niño en la actualidad para decir que esta angustiado, cual es el modo de poner en juego su malestar? ¿Cómo pasar de la exclusión al dialogo, como crear espacios insertos en un tejido social que acoja y no expulse? Asistimos actualmente a un aumento de los trastornos psicopatologicos en la infancia por el grado de vulnerabilidad propio de su desarrollo evolutivo pero también por el grado de tensión familiar y social que atravesamos. Trabajamos con niños que "irrumpen? en el ámbito educativo con sus patologías: fracaso escolar, violencia, problemas de conducta, de aprendizaje; Se trata de fenómenos que se inscriben como malestar en la cultura, pero el niño no esta solo, están implicados docentes, padres y otras instituciones, tanto en el entramado que los constituyen como en los efectos que generan.
  Mariana Altieri
 
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Lo anhelado no es siempre lo deseado
Para adentrarse adecuadamente en la problemática de las "nuevas angustias", habría que tener muy en cuenta la diferencia entre lo que se anhela y lo que se desea "verdaderamente". Si se parte de subrayar la diferencia entre anhelar y desear, se puede avanzar mucho en la elucidación de uno de los problemas cruciales de la clínica psicoanalítica.
Es preciso aclarar que J.Lacan hizo notar esa diferencia en su Seminario X "La angustia" clase del 25/3/63. J.A.Miller lo retoma en su curso del 27/6/2004. La diferencia es que el " objeto del deseo" está por delante y es aquél que el sujeto anhela apuntando conscientemente a él marcando así su intencionalidad , en cambio el "objeto causa del deseo" es el que está por detrás, y es como un vacío que va empujando al sujeto hacia un lugar singularmente determinado para él solo, marcando así su causalidad. Esto no se alcanza a través del registro de una repetición monótona de lo simbólico, sino a través del registro psicoanalítico de una repetición tomada entre el fracaso y el reencuentro. Esta repetición delimita el contorno de la causa del deseo y le da sólo un cierto margen de libertad que es con el que hay que saber hacer para lograr un cambio en la posición subjetiva con respecto al modo de goce, el cual es, en definitiva, la causa de la angustia , siguiendo el espíritu de lo enseñado en el Seminario X. Todo esto es posible lograrlo sólo si lo registran un analista y su paciente desde el agujero de las vueltas dichas del decir de este último.
  Roberto  Ileyassoff
 
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El Jano bifronte. Entre narcisismo y pulsión
Voy a trabajar ilustrando, con una viñeta clínica, narcisismo y pulsión y cómo ellos permiten orientarse en la clínica. Surge -al sentarme a trabajar- el recorrido teórico realizado en este tiempo, en donde transitamos varios textos pero siempre con una mirada atenta a vislumbrar dónde estaba el sujeto allí. Es la angustia -siempre es de castración- la que permite al sujeto virar de un lugar a otro, y es a través de la siguiente frase la que posibilita orientar la escucha: "el Sujeto está en dos lugares pero no al mismo tiempo, o esta en el campo del Otro generalmente campo del narcisismo, o en el de la pulsión que es el campo propio del sujeto". Cuando está en el campo del Narcisismo está velando la falta en el Otro, y así velando su propia falta o sea su propia castración, con lo cual evita el desarrollo de angustia. En algunos sujetos esto suele funcionar por un tiempo, hasta que lo pulsional, siempre presente y pulsante, irrumpe de un modo que es imposible amordazarlo, donde el yo, defensiva y narcisísticamente poco puede hacer; lo que se armo para la irrupción de la angustia ya no sirve. Generalmente es ahí cuando un sujeto consulta, y ¿qué tenemos como analistas para ofrecerles? Nada más –y nada menos- que invitar a hablar, poner en juego la palabra; y el sujeto cuando excede con sus dichos la voluntad de decir, permite producir un quiebre de sentido, una erosión de sentido y en ese extravío surge algo de la letra.
  Laura Dávila
 
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Avatares de la clínica
En el presente trabajo, intentaré realizar una articulación teórico clínica a partir del lugar del síntoma en la estructura, pregunta que surge con relación a una viñeta clínica de una paciente, E., de 15 años. Es preciso, primero, hacer algunas puntualizaciones respecto del síntoma. Este es una repetición del corte, a través del significante. Es en sí mismo un corte y realiza la castración. “Se trata del principio mismo del complejo de castración: para tener el falo, para servirse de él, es preciso, justamente, no serlo”
E. se presenta contando los avatares de la separación de sus padres. Dice estar angustiada, no tener ganas de hacer nada, no tener ganas de salir. Lo relaciona con esta separación y los dichos del padre previos a ésta, respecto a que si se separaba de su madre, a ella no la iba a ver más, se iba a ir lejos.
Cuenta sobre los permisos para salir “mi papá nunca no me deja salir. Yo quería que él me diga que no”
Hasta aquí, aparece la angustia ante la posibilidad de la pérdida del padre, en sus dos vertientes: por la pérdida en si misma y por quedar sola en compañía de esta madre, que dice a todo que sí.
  María Laura Paz
 
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La angustia
Freud expone en la 25ª Conferencia (1917 [1916-17]) una indagación acerca de la angustia tomándola como modelo para explicar los diversos afectos. La define diciendo que es ante todo un estado afectivo que los neuróticos sienten más fuerte que los demás. El problema de la angustia es un punto nodal, la medicina se interesa sobre todo por los caminos anatómicos a través de los cuales se produce la misma.
  Cristina  Liendo Lugilde
 
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No retrocedamos ante las urgencias neuróticas
Las urgencias neuróticas pueden producirse bajo los efectos de la transferencia o por fuera de ella. Muchas veces con momentos de despersonalización, actings o pasajes al acto, cuya urgencia en una cura analítica tiene inevitablemente como referencia el saber hacer con la angustia desde la posición del analista. Una interpretación radicalizada de la frase lacaniana: “las lágrimas no son argumento” puede llevar a confundir la dirección de la cura; las lágrimas son argumento para delimitar una urgencia angustiosa y transferir sobre el nombre de un analista el sujeto supuesto saber. Que el analista le quite rostro al nombre es inherente a la posición de su deseo de analizar aun las urgencias, las que hacen falta, es decir, hacen un llamado a restablecer la falta en la estructura.
  Mirta Goldstein
 
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El síntoma mudo al fin
Qué puede decirse del mutismo del síntoma, ¿es verdad que en todo caso es un llamado al Otro? Ciertamente, no, o por lo menos, no para el último Lacan. El autor trata de su concepción de síntoma, intentando localizar las variaciones en la concepción del mismo a partir de lo pensado en la época en la que es pronunciado su seminario sobre la angustia y dirigiéndose hacia los desarrollos del final de la obra de Lacan.
  Alexander  Cruz Aponasenko