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Búsqueda: sujeto
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El analista es al menos dos |
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El analista es al menos dos
Sabemos que la función del analista se enmarca en la dirección de una cura, de este modo esta dirección define un psicoanálisis porque implica a la transferencia. La transferencia, que en principio consiste en la investidura de un Sujeto supuesto saber, tiene una función estructural porque liga al sujeto al Otro, razón suficiente que orienta al neurótico en una búsqueda de saber. Sin embargo, para el analista el no saber es central a la hora de escuchar. Se propone un saber del des-ser del sujeto supuesto saber. Se insiste en la importancia de estar advertido de la investidura de saber, de posibilitarla sabiendo que es un engaño, lo cual significa que el analista no sabe porque el saber es inconciente. Los esfuerzos de Lacan por diferenciar el psicoanálisis de cualquier saber totalizante conducen a pensar que, en ocasiones, se pone en juego una sustitución del psicoanálisis por la clínica. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de clínica? Se dice de una clínica de la pulsión, de lo real, del fantasma, de las identificaciones, clínica con niños, adultos, adolescentes. De este modo se toma a la clínica respetando su origen como concepto médico, y se pierde lo que tiene de analítico.
En este punto interrogamos: ¿Qué particularidad le otorga a la clínica que sea psicoanalítica?
La particularidad radica en que el psicoanálisis es caso por caso y en cada caso la clínica se reinventa. Entonces no se trata de una sustitución sino de especificar la singularidad que hace a la clínica psicoanalítica. |
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Estela Schab |
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Clínica de la posición sacrificial |
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En algún sentido se podría afirmar que la expresión “clínica de la posición sacrificial” es una redundancia. No habría otra clínica de las neurosis. El sacrificio ofrecido a las diversas versiones y/o máscaras del Otro configura la posición axiomática del fantasma fundamental de las neurosis.
La función del sacrificio no deja de ser la de tapar, velar la falta en el Otro asumiendo la culpabilidad. Ese Otro, que como tal no existe, no es sino la localización inherente a la estructura del lenguaje, a la incrustación del significante en el cuerpo.
Es posible sustentar una posición fantasmática que no se subsuma en el peso del sacrificio.
Que el cuerpo pesado, sujeto a la ley de la gravedad, suelte alguna amarra y responda con una suerte de inmaterialidad. Que no sea de imposición necesaria, sostener un Otro gozador que reclama su libra de carne.
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Eduardo Said |
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Hablar el amor |
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¿Para qué existen los poetas? El poeta dice, habla en la autenticidad de su deseo y aunque la verdad no pueda ser hablada por el sujeto, éste la puede hacer hablar en su discurso. La enunciación, como acto individual de habla se considera un acto de creación del sujeto y en ella él está presente.
Siendo dicho, el discurso poético se presenta como verdad aunque, ya se sabe, sólo sea dicha a medias. Discurso de apariencias con respecto al deseo, la verdad del deseo.
El poeta simboliza liberándose de la dimensión imaginaria en la que se arresta, sin escapatoria retorna para producir en la empresa que es el habla; desconociendo lo que él es desde el punto de vista de su deseo, demanda a partir del imaginario en el que se capta… su yo se dirige entonces al otro para que lo reconozca…
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Lucía Beltrán |
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El Cuento como Recurso Integrador |
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Pensar el Cuento como Recurso Integrador, es pensar la narración y la lectura como punto de unión en un imaginario simbólico desprendido de lo Real. La lectura es diálogo, interlocución entre el autor y el lector, proceso continuo y de tensión constante entre ambos debido al posicionamiento activo que adopta el lector (acuerdos, desacuerdos con el texto), en interacción recíproca.
El Cuento no acosa, da libertad, entra a lo más íntimo del sujeto a través de la imagen y de la palabra que, por retroacción llega a lo más profundo del psiquismo, a su constitución misma operando en el lugar del sentido, proponiendo un vacío como posibilidad frente al lleno de la imagen especular (i(a)-i’(a)).
¿Por qué habría de ser integrado un niño a la situación escolar? ¿Qué lo deja fuera del sistema? Es que ¿alguna vez estuvo dentro?
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Mónica Beatriz Peisajovich |
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Síntoma: Del poema al poeta |
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El objetivo del presente trabajo es dilucidar las fases del síntoma en el acto analítico, tomando en cuenta para ello las nociones teóricas trabajadas en la cátedra desde Freud y Lacan ubicándolas dentro de los polos del poema y el poeta.
La elección de estos términos no es azarosa, las formaciones del inconsciente, (en nuestro caso particular el síntoma) y la poesía son creadas en su relación al significante, toman de el su materia prima. La condición para que haya psicoanálisis es justamente que el inconsciente este estructurado como un lenguaje, solo por esta es posible que el síntoma ceda a la interpretación y permita así virajes subjetivos. “No hay ninguna significación que no se sostenga sino es por la referencia a otra significación”, el síntoma histérico como bien diría Freud “habla”, tiene valor de palabra, aunque el sujeto no sepa nada de ello
A partir de la enseñanza de Lacan la estructura no esta situada en no se sabe que profundidades insondables del psiquismo, la estructura esta articulada en el discurso del sujeto, se revela en “los efectos que la combinatoria pura y simple del significante determina en la realidad donde ella se produce”; constituye la “máquina original” que pone en escena al sujeto en el campo de nuestra experiencia”
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Sandra Larrachado |
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La epopeya de la invención del cero |
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La invención del número es un cruce de caminos y, podemos intuir, por qué llamó tanto el interés de Lacan, en donde se involucran la escritura, lo cardinal y lo ordinal, y el nombre, pues un número no existe mientras no ha sido nombrado.
La revolución cultural inducida por la invención del cero como cifra es, como lo dice Denis Guedj, equivalente a la distancia entre escritura de los números y cálculo.
La resistencia al cero fue y es inversamente proporcional al cambio radical, a la revolución del pensamiento que generó. La nada es más rica en potencialidades, en engendramientos. La revolución del cero como cifra es el paso de lo cuantificable a lo calculable. El cero es el lugar vacío y la cantidad nula. Esa nada que puede todo.
Se precisó un milenio para que el cero se transmitiera de los hindúes a los occidentales. Esta resistencia es la que tuvo y aún persiste el Psicoanálisis que hizo de la falta, del vacío su objeto científico. Objeto de deshecho de la ciencia. También sigue siendo actual, esta resistencia, en todo sujeto humano, es decir el vínculo íntimo y complejo entre el cero, el uno y el objeto que está en el corazón de la identificación.
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Norma E. Alberro |
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Problemas de transferencia negativa |
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Este escrito se inspira en muchas preguntas, que convergen en torno a cómo trabajar con los efectos inevitables de la transferencia negativa. Puntualmente, interroga la relación que traban la transferencia y la identificación. El sujeto, al suponerle al analista un saber en el inicio de un tratamiento, le otorga el lugar del Ideal del yo, el lugar desde donde él se mira. Se tratará, precisamente, de ubicar en lo que el sujeto dice desde dónde se mira, desde dónde se hace la identificación, en la transferencia. Por ello, las autoras consideran inevitable y necesario el trabajo con los efectos de la transferencia en sus dos vertientes, en particular la negativa, que Lacan ubica como el “momento inaugural de la experiencia analítica”.
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Carolina Vázquez Valeria Fernández y Victoria Belaustegui Goitía |
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Falo... Soy, lo tengo o lo intercambio? (Sobre algunas cuestiones del narcisismo) |
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Es notable como la mitología griega nos deja siempre en reflexión acerca de ella y resulta aún más llamativo ver como Narciso no ha dejado de ser nunca eje fundamental del Psicoanálisis y de otros distintos abordajes de la psicopatología.
Pero, lejos de lo que pueda creerse, no fue Freud el primero en citarlo en textos psi. En “Introducción del Narcisismo” (1914) menciona que toma esta palabra de Paul Näcke, quien lo utilizó para describir una perversión, en la que el sujeto trata a su propio cuerpo como un objeto sexual mostrando amor a él mismo, el amor que normalmente se guarda para objetos externos.
Posteriormente Freud, en una nota agregada en 1920 en “Tres Ensayos para una Teoría Sexual”, cambia esta afirmación otorgando el uso a Havelock Ellis, quién publico un escrito que llamó "Autoerotismo, un Estudio Psicológico" (1898). Lo cierto es que Ellis conocido de Näcke, si bien no personalmente, intercambiaban sus trabajos en cuanto se publicaban. Näcke los traducía al alemán mientras que Ellis hacía su traducción al Inglés, ambos los publicaban en diferentes revistas científicas.
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Daniel Argibay |
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Consideraciones sobre el Ideal del yo y el superyó en la neurosis |
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El tema de este escrito surgió a partir del encuentro con una serie de casos caracterizados por un fuerte rechazo materno. Estas pacientes —todas mujeres— presentaban una imagen degradada de sí mismas y sentimientos de culpa, lo cual repercutía ampliamente en sus vidas cotidianas. La pregunta que atravesaba estos casos era: ¿qué hace que un sujeto pase de ser rechazado a sentirse rechazable? El autor de este trabajo recupera una hipótesis planteada previamente, a partir de la idea de la melancolización: una manifestación clínica que, sin corresponder a una melancolía, se caracteriza, como la melancolía, por la predominancia de un conflicto entre el yo y el superyó. En este texto, y mediante la presentación de un nuevo caso, continúa su investigación acerca del funcionamiento del superyó y del Ideal en la clínica de las neurosis.
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Facundo Iriarte |
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Grecia: la puta de Villegas |
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Proponemos considerar la posibilidad de que la marcha organizada para afirmar que los tres adultos que abusaron de una niña de catorce años son víctimas de una pérfida maniobra de seducción, participa del mecanismo de la renegación -término propuesto por Sigmund Freud en 1923 para caracterizar un mecanismo de defensa mediante el cual el sujeto se niega a reconocer la realidad de una percepción negativa-. Porque ya no se trata de la eventual fusión con la figura de un líder ni del fenómeno de amor que cohesiona a las personas detrás de algún Ideal, sino de la lisa y llana desestimación de todo dato que contradiga la delirante certeza de una posición. Pero la renegación tiene su costado perverso y aquí es donde entra a tallar lo más troncal del episodio que nos convoca...
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Sergio Zabalza |
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Rechazo y conservación de goce |
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Cuando nos acercamos por primera vez a los textos de Freud, y quizá durante mucho tiempo después, nos quedemos con una idea ciertamente petrificada de lo que es la represión y creamos que sucedió allá en la infancia de una vez y para siempre. No es así. La represión es algo que diariamente se renueva. Es un enorme trabajo en el que como sujetos nos esforzamos durante toda la vida. Tiene un sentido bien dinámico que implica un gasto energético proporcional al esfuerzo que se haga por “desalojar de la conciencia”. Es un gasto que parece presentar una paradoja porque busca conservar algo, algo que no se modifique y se conserve.
Eso que se pretende conservar es un modo de goce. Como se sabe, la resistencia es la manifestación, la prueba en acto de que una modalidad de goce se perpetúe.
“Este no cambia más”, me decía los otros días un amigo refiriéndose a un conocido en común. No deja de asombrarme que habiendo pasado décadas nos encontremos con alguien y en el momento que retomamos el contacto comprobamos que sigue hablando de lo mismo, quejándose de lo mismo, sufriendo y protestando de lo mismo que protestaba en la adolescencia.
Es evidente que hay algo que no se gastó. Entiendo que un análisis es para eso, para gastar el goce que se preferiría no gastar. Como broma podemos decir que un análisis es para pegarle una gastada al yo.
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Rafael Casajús |
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Detrás de los ojos |
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Detrás de los ojos es el título del libro de Graciela Fainstein , una ex detenida-desaparecida. Se trata de alguien que reniega expresamente del psicoanálisis; justamente por eso su testimonio resulta aún más sorprendente que otro dentro del campo psicoanalítico.
La memoria corporal es aquello que Freud llama el yo cuerpo , antes que devenga sujeto. La percepción como tal es un borde en relación al aparato, es más bien exterior, un espacio y tiempo anterior a lo que consideramos específicamente subjetivo, que encontramos recién cuando esas sensaciones o estímulos que impactan en el cuerpo se organizan en lo que llamamos Icc, Precc y Ccia pensar secundaria. Marcas indelebles que restan significar, que aún no han obtenido significación, en tanto retienen los restos sensoriales marcados en el cuerpo.
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Lila Isacovich |
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Poder, autoridad y locura en la actualidad |
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Los psicoanalistas nos enfrentamos en la actualidad a los efectos deletéreos de la declinación estructural de la figura del Padre, con el consiguiente debilitamiento de la Ley simbólica, el eclipse de los ideales, la degradación de los valores y la devaluación de la palabra (...)
Las severas fallas en la función paterna–signadas por la incapacidad del padre para operar el corte que separa al hijo de la madre y trascender así el riesgo de toda simbiosis fusional patógena– dificulta la operación del parricidio simbólico, necesaria para la constitución del sujeto del deseo.
La existencia deficitaria de la autoridad normativa, determina que el sujeto no tenga siquiera la opción de rebelarse frente a ella, para poder configurar así su propio destino y construir su propia historia. De modo tal que el marcado déficit de referencias simbólicas claras y definidas, suele determinar restituciones autoritarias, preferibles a la desolación generada por la ausencia de la legalidad parental (...) Se desconoce que por fuera de la Ley, no existen nada más que flujos libidinales caóticos presimbólicos, con la consiguiente abolición de los circuitos sublimatorios (...)
La escucha interpretativa que propone el psicoanálisis permite recuperar la dignidad subjetiva, así como posibilita el reencuentro con la singularidad absoluta que deriva del conocimiento de la Verdad del propio deseo.
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José E. Milmaniene |
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Adolescencia interminable, un collage |
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A partir de El despertar de la Primavera donde Frank Wedekind anticipa aquello que Freud propone en 1905, en “La metamorfosis de la pubertad”, se realiza un recorrido, que intenta dar cuenta de una modalidad de la época la adolescencia interminable a partir de aquello que el drama plantea, como el momento en que algo florece en el cuerpo e introduce al sujeto a lo que tendrá que responder, un encuentro con algo que rebasa los límites de lo que había organizado previamente, es decir de lo que había podido construir acerca de su sexualidad infantil, dónde no hay una respuesta Universal, es decir confrontarse con el Otro sexo, dónde no hay armonía, relación de equilibrio con el Otro.
Adolescencia interminable, nos lleva a pensar la subjetividad de nuestra época, que nos habla de un tiempo eternizado que no es el de Wedekind y Freud, pero del que nos servimos para pensar las coordenadas actuales.
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Marita Salgado |
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¿Qué es “hacer un análisis”? |
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... No hay una forma de hacer de un análisis; cada persona le imprime a su búsqueda su modo personal de manejarse en la vida, su manera de ser, de ver...Por eso, aunque hay ciertos momentos lógicos que forman parte del proceso inherente a un análisis, cada experiencia es absolutamente singular....
Son distintas las situaciones por las que alguien decide consultar; van desde la curiosidad de saber qué es ir a un psicólogo hasta las consultas que se precipitan en momentos críticos, límite, en de la vida de una persona (accidentes, pérdidas, ausencia de deseo, etc.) pasando por aquellos que llegan “porque los mandan”. De todos modos, el motivo por el que alguien llega no necesariamente se corresponde con el compromiso que luego asuma en relación con su búsqueda. Por ejemplo, alguien que va a un psicólogo para “cumplir”, porque lo mandan del colegio, del trabajo, etc., puede empezar a preguntarse cosas, a tener una posición activa respecto a querer saber qué le pasa. Por el contrario, puede ocurrir que alguien que llega con un nivel de angustia muy alto abandone el tratamiento en cuanto la angustia disminuya lo suficiente como para no resultarle insoportable. Por lo demás, es absolutamente respetable que cada persona llegue hasta donde quiera o pueda hacerlo, más allá de que uno pueda considerar, en tal o cual caso, que alguien podría llegar muy lejos si lograra liberarse, soltarse de ciertas ataduras. Pero siempre se trata de las decisiones del sujeto; siempre se ha tratado de eso.
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Fernanda Trezza |
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Entrevista a Eduardo Foulkes |
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La entrevista al Dr. Eduardo Foulkes nos ha brindado la posibilidad de abordar temas de los cuales puede dar cuanta no solo a partir de sus lecturas y reflexiones, sino también de una experiencia que lo atravesara directamente. Me refiero al exilio y las consecuencias que tiene para el sujeto, exilio que como dice el entrevistado puede darse sin necesidad de tener que abandonar el propio país. El entrevistado plantea también los riesgos de ciertas lecturas del multiculturalismo. Otro de los tópicos desarrollados será la condición agorafobizante de la subjetividad y su vinculación con la reversibilidad de las estructuras clínicas.
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Emilia Cueto |
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¿Porqué hablar de suicidios adolescentes? |
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En el momento en que el adolescente debe hacerse cargo de su propia palabra, de sus deseos, para diferenciarse de la de los padres… y no puede realizar este cambio de posición subjetiva porque su historia particular de vida no se lo permite, la tendencia es refugiarse en la fantasía. Así, la resistencia a salir de la pasividad infantil, lleva al adolescente a sobreinvestir la fantasía suicida (...)
El suicida se ofrece a los designios del Otro, por la vía del conflicto con el superyó dictatorial. Se identifica a ese objeto de deshecho, dejándose caer por su propio peso. El suicidio, es el precio que el sujeto paga por sostener inconscientemente lo que nunca fue para este Otro. (...)
No se da cuenta el potencial suicida que está atrapado en un juego ciego donde se niega a sí mismo en favor de un Otro Consistente… todopoderoso… sin fallas... |
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Mónica Morales Barrera |
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Enfermedad orgánica en el niño |
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La enfermedad orgánica grave en el niño es un tema que conmociona socialmente. ¿Cuál será el rol y la función del psicólogo en la interconsulta, frente a un chico con patología orgánica compleja? ¿Cómo trabajar cuando los tiempos son acotados? ¿Cómo se trabaja con niños donde prima lo orgánico con fuerte impacto subjetivo?
Las enfermedades graves en niños suelen generar desarraigos, desmembramientos de familias y dificultades tanto económicas como sociales, ya que muchas familias deben viajar hasta la capital para ser atendidas en hospitales especializados y con la tecnología adecuada. El analista interviene con los pacientes de difícil manejo, los que no evolucionan más allá de los esfuerzos adecuados de la medicina y terapéutica propicia, niños que abandonan el seguimiento y control de su salud. El psicoanalista intenta dar respuestas a estos sucesos, a fin de que emerja la subjetividad.
La enfermedad orgánica es vivida en muchos casos como una experiencia de pérdida con profunda implicancia subjetiva. Produciendo profundas heridas narcisistas que padecen los padres e hijos. Refiriéndonos a los padres, ellos deberán realizar el duelo por el cuerpo imaginario del bebé (padres lo han construido incluso antes del nacimiento del niño) y reconocer al bebé en su diferencia. Será un proceso doloroso y complejo para superar y aceptar, donde el sujeto enfermo se encuentra con su propia castración. La enfermedad lleva a los niños a confrontarse con un ambiente extraño e incomprensible, nos referimos tanto a la tecnología y aparatos que se utilizan en su cuerpo como el mismo hospital.
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Aluminé Rodríguez Lima |
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Memorias de mis putas tristes |
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Entre el nacimiento y la muerte surge la estructura del inconsciente que mantiene la impronta de su deseo durante toda la vida con un fantasma siempre fiel al objeto que lo causa. El viaje podría escribirse como un tránsito hacia la vejez donde los no incautos enamorados de su inconsciente inevitablemente van a errar de acuerdo a cómo hayan vivido.
Aún enamorado de la vida, el sujeto debe aceptarse mortal...
Por no querer ser incautos en la estructura hay sujetos que se resisten a perder su sabiduría, tejidos de pulsiones de vida y pulsiones de muerte su viaje durante la vejez se convierte en la tragedia de su cobardía ante lo real.
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Elena Jabif |
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Anagramas. Su lugar en la clínica. |
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En una anterior comunicación (2) relataba la sorpresa que me provocó hallar en el decir de los pacientes frases o palabras que contenían otro sentido al ser anagramados. Sentido este que guardaba significativa relación con la historia de dichos sujetos.
Valga consignar que un anagrama es una palabra o frase que al ser transpuesta todas y cada una de sus letras forman otra palabra o frase. Mas adelante daré ejemplos de ello.
Orienté mi búsqueda hacia la probable bibliografía a fin de enriquecerme. Nuevamente la sorpresa, felizmente, hizo presa de mí. Me encontré con el libro de Jean Starobinski “Las palabras bajo las palabras” (3)
Starobinski relata que Ferdinand de Saussure al tiempo que realizaba su Curso de Lingüística General se interesó en los anagramas que halló en ciertas formas de versificación latina: los versos Saturninos. Este autor señala que lo conmovió a Ferdinand de Saussure pues ponía en entredicho la teoría del signo y la linealidad. Más aún cuando las pruebas se le amontonaban pasando por Ciceron, el latín y el griego.
Ferdinand de Saussure en una carta fechada en 1906 dice: “He pasado dos meses interrogando al monstruo y operando solo a tientas contra él pero desde hace tres días no avanzo ni a golpes de artillería pesada” (4)
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Alfredo Palacios |
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