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La aureola del padre, los cuernos de la madre y la sordera del analista.
Coral llega a consulta vislumbrando una posibilidad que –fantaseada por largo tiempo- comenzaba a mostrar su viabilidad: tomar distancia de la madre.

- Quisiera no volver a verla, pero no puedo, el problema no es sólo ella, también está mi papá y mis hermanos… Ella se va a enfermar y todos dirán que yo tuve la culpa. Siempre hace lo mismo, si alguien no hace lo que ella quiere, si no la estamos alabando permanentemente, se enoja y pone a los demás en su contra. A mi también me ha tocado ser de las que la apoyan y le retiran el habla a quien no está de su parte… Ya no le voy a llamar y no me importa lo que digan los demás.

- No sabe que bien me he sentido en estos días. No le he llamado y no me siento mal.
- Me dan ganas de ir a hablar con ella, decirle todo lo que pienso, que es injusta, que es soberbia, que no puede hablar así de la gente, que estoy harta de estarla halagando, que me enferma cómo trata a mi papá, le voy a decir… bueno, le diría… le diría que se la pasa pidiendo que la alabemos: “¡ay, que buena eres mamita!”, “¡ay qué bien arreglada tienes la casa, mamita¡”, “¡estás tan bien conservada!”, “¡qué bonita familia tienes!”… Le voy a decir, le voy a decir que me doy cuenta de cómo es ella, que yo no creo que es perfecta… Pero me da miedo.
- ¿Miedo de qué?
- De que se muera.
- Usted cree que puede morir por lo que usted diga.
- No sé, a lo mejor sí… pero, bueno… no creo.
  Lucía Beltrán
 
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Acto e institución
Hace más de veinticinco años, una pregunta insistía en hospitales y centros asistenciales: ¿Es posible el Psicoanálisis en una Institución Gratuita de Salud Mental? Algunos “apasionados” planteaban, entonces, que la condición de gratuidad lo volvía imposible. De este modo, adjudicando una contundencia sin fisuras a la normativa institucional, cancelaban la posibilidad del no-todo y, por ende, la del “acto de fundar un análisis allí”. Argumentando que todo paciente debía pagar por su análisis, reducían la experiencia a un “cobre sin aleación”, siempre en concordancia con el tiempo de las entrevistas preliminares. Otros, en cambio, sostenían la convicción de que la gratuidad era una de las tantas formas de la imposibilidad jugada en todo análisis. Y el dinero (en falta en la Institución), podía habilitarse como la presencia de una ausencia...
  Carlos Paola
 
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Poéticamente habita el hombre. Una lectura de Martín Heidegger
A partir de la pregunta de Hölderlin, en su poema comentado por Heidegger, Mario Elkin Ramírez, elabora su decir: “¿Puede cuando la vida es toda fatiga, un hombre mirar hacia arriba y decir: así quiero yo ser también? Sí. Mientras la amabilidad dura aún junto al corazón, la Pura, no se mide con la mala fortuna el hombre con la divinidad.” El fragmento que Heidegger elige del poema de Hölderlin se inicia con interrogación sobre la posibilidad del hombre de ser de otra manera de lo que actualmente es, de cambiar su vida. ¿Cómo puede el hombre habitar poéticamente cuando su habitar es el alojamiento determinado por el mundo del trabajo, de la empresa, e incluso del placer cuando hay un ordenamiento de su tiempo libre?.. Hoy lo poético no determina la vida de los hombres, no ocupa un lugar central en nuestras vidas como lo hacía el arte sagrado en la Antigua Grecia.
  Mario Elkin Ramírez
 
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La graduación. El día antes del día después
Aunque todos los diplomas digan los mismo, cada uno lleva un nombre diferente que dice acerca de quien se ha recibido. El momento de la graduación pone en acto aquello que viene sucediendo, momento de concluir. Deseo de ejercer que no comienza ese día, que si está presente lo estará tanto el día antes como los días venideros, así como las dudas y los interrogantes que despierta toda profesión. La facultad ofrece la oportunidad de realizar la práctica en un lugar público poniendo así a prueba más que nunca el deseo. Obstáculos y contratiempos con que se encuentra la Salud Publica hoy y tema por todo conocido donde el futuro profesional se da la mano con la sociedad en donde deberá ejercer su profesión habiendo transitado todo tipo de vicisitudes. Ejercer en un hospital marca diferencia con el ámbito privado El analista ha podido avanzar tanto en su práctica como en la transmisión del psicoanálisis porque en parte no ha dejado nunca de interrogar su deseo en relación a una experiencia cuestionada en un ámbito no creado para ello.
  Mónica  Fudin Govednik
 
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¿Por qué comen si ya no tienen hambre?
El psicoanálisis introduce una diferencia entre el cuerpo humano y el organismo viviente. Las leyes biológicas que gobierna a este último, el instinto que suministra al organismo un esquema de respuestas a las solicitudes internas que determina y sedimenta genéticamente, se cortocircuita por el encuentro con el significante, imprimiendo en las cosas humanas la marca del Otro, llegando a concluir que el cuerpo es el lugar del Otro, se establecerá así una inscripción simbólica a cambio de una pérdida de ser, una pérdida de goce. La pulsión en el ser humano y su apoyatura en la necesidad para hacerse luego independiente de la misma es lo que, en cada plato consumido, se pondrá de manifiesto en la película. Ese goce extrasignificante, no subordinado a las leyes de la civilización y al mismo tiempo inasimilable por el principio de placer, ese residuo de goce es lo que Lacan llamara Objeto Petit a.
  Sandra Larrachado
 
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Saber hacer con la sombra
El Otro sexo, la fiesta y el duelo
La serie de trágicos sucesos acontecidos en el denominado tiempo libre de nuestros jóvenes ameritan un debate amplio y comprometido. En Don Segundo Sombra –fantástica manera de nombrar el oscuro Otro que nos habita–, Ricardo Güiraldes relata cómo el protagonista se granjea la simpatía de su admirado resero, cuando le advierte que un borracho –“el tape Burgos”– lo espera a la salida de la pulpería. Hoy, que tantas desgracias se suscitan en los alrededores de los locales bailables, conviene abordar qué papel juega ese Otro que nos habita más allá de nuestras habituales y estereotipadas percepciones. Al fin y al cabo quizás se trate de que cada uno sepa qué hacer con su sombra.
  Sergio Zabalza
 
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Rechazo y conservación de goce
Cuando nos acercamos por primera vez a los textos de Freud, y quizá durante mucho tiempo después, nos quedemos con una idea ciertamente petrificada de lo que es la represión y creamos que sucedió allá en la infancia de una vez y para siempre. No es así. La represión es algo que diariamente se renueva. Es un enorme trabajo en el que como sujetos nos esforzamos durante toda la vida. Tiene un sentido bien dinámico que implica un gasto energético proporcional al esfuerzo que se haga por “desalojar de la conciencia”. Es un gasto que parece presentar una paradoja porque busca conservar algo, algo que no se modifique y se conserve. Eso que se pretende conservar es un modo de goce. Como se sabe, la resistencia es la manifestación, la prueba en acto de que una modalidad de goce se perpetúe. “Este no cambia más”, me decía los otros días un amigo refiriéndose a un conocido en común. No deja de asombrarme que habiendo pasado décadas nos encontremos con alguien y en el momento que retomamos el contacto comprobamos que sigue hablando de lo mismo, quejándose de lo mismo, sufriendo y protestando de lo mismo que protestaba en la adolescencia. Es evidente que hay algo que no se gastó. Entiendo que un análisis es para eso, para gastar el goce que se preferiría no gastar. Como broma podemos decir que un análisis es para pegarle una gastada al yo.
  Rafael Casajús
 
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Detrás de los ojos
Detrás de los ojos es el título del libro de Graciela Fainstein , una ex detenida-desaparecida. Se trata de alguien que reniega expresamente del psicoanálisis; justamente por eso su testimonio resulta aún más sorprendente que otro dentro del campo psicoanalítico.
La memoria corporal es aquello que Freud llama el yo cuerpo , antes que devenga sujeto. La percepción como tal es un borde en relación al aparato, es más bien exterior, un espacio y tiempo anterior a lo que consideramos específicamente subjetivo, que encontramos recién cuando esas sensaciones o estímulos que impactan en el cuerpo se organizan en lo que llamamos Icc, Precc y Ccia pensar secundaria. Marcas indelebles que restan significar, que aún no han obtenido significación, en tanto retienen los restos sensoriales marcados en el cuerpo.
  Lila  Isacovich
 
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Reflexiones sobre el bicentenario
Hablar de Psicoanálisis es hablar de profundidad, es hablar de las causas, de nuestra propia historia, no de la que preferimos o es más conveniente creer sino de nuestra verdadera historia, de la cual tenemos que hacernos cargo. Cómo decimos siempre en Psicoanálisis: se trata de recordar para no repetir. Si pensamos ahora en la historia de este país, vemos que desde el 25 de mayo de 1810 pasaron muchas cosas, pero sobre todo pasaron dos historias: la que nos contaron y la verdadera. La verdadera, justamente, es aquella de la cual debemos hacernos cargo para no repetir los mismos errores como Nación.
En la escuela nos enseñaron que French y Berutti repartían escarapelas celestes y blancas, pero en realidad esa escarapela se creo tiempo después. Otras versiones indican que French y Berutti, mientras presionaban a los cabildantes para lograr la independencia lo que repartían como escarapelas eran cintas rojas y las repartían a sus aliados para no confundirlos y matarlos por error si era necesaria una revuelta. Y parece que de aquella independencia, en este país corrió mucha sangre, sangre del color de aquellas otras escarapelas. También nos enseñaron en la escuela el himno a Sarmiento; pero después crecimos y descubrimos que entre una de las recomendaciones de Sarmiento a un sucesor, dijo: “No escatime en sangre de gaucho”. También fue Sarmiento quien pidió que le trajeran en un palo la cabeza de Chacho Peñalosa (un opositor). De nuevo sangre.
  Daniel Fernández
 
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El adolescente como extranjero de su tiempo
Lo extranjero es una figura de lo Otro, en el sentido de lo extraño. Lo extraño es lo no familiar, que a veces puede virar a lo siniestro, como bien señala Freud. Lo extranjero inquieta. Después, ante eso, habrá diferentes respuestas. La adolescencia, a veces, también inquieta. A padres, a docentes; a los adultos. Pero, ¿qué es lo que inquieta? Antes de intentar responder esta pregunta, quisiera agregar algo más, que en última instancia es lo que justifica, en ciertos casos, un psicoanálisis con adolescentes: la adolescencia también inquieta a los adolescentes. Hay un real que empuja, el real de la pubertad, y no se sabe qué hacer con eso. Éste es el problema. Este trabajo desarrolla, a partir de estas ideas, algunas consideraciones sobre esta clínica no exenta de escollos.
  Juan Mitre
 
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Adolescencia interminable, un collage
A partir de El despertar de la Primavera donde Frank Wedekind anticipa aquello que Freud propone en 1905, en “La metamorfosis de la pubertad”, se realiza un recorrido, que intenta dar cuenta de una modalidad de la época la adolescencia interminable a partir de aquello que el drama plantea, como el momento en que algo florece en el cuerpo e introduce al sujeto a lo que tendrá que responder, un encuentro con algo que rebasa los límites de lo que había organizado previamente, es decir de lo que había podido construir acerca de su sexualidad infantil, dónde no hay una respuesta Universal, es decir confrontarse con el Otro sexo, dónde no hay armonía, relación de equilibrio con el Otro. Adolescencia interminable, nos lleva a pensar la subjetividad de nuestra época, que nos habla de un tiempo eternizado que no es el de Wedekind y Freud, pero del que nos servimos para pensar las coordenadas actuales.
  Marita Salgado
 
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Análisis didáctico: una opción sintomática
Transitamos un tiempo en el cual síntoma es sinónimo de lo maléfico, de lo eliminable y desechable. También el síntoma psicoanalítico es atacado por su defensa intrínseca de lo inconsciente. Siguiendo a Esposito, autor que discierne la Biopolítica de la inmunización, podemos decir que en el imaginario colectivo el síntoma es vivido como lo contagioso, lo infeccioso y se lo tiende a eliminar (...) El análisis didáctico es una oportunidad doble en la cual hay un tiempo de pasaje de la posición analizante a la de analista en la experiencia del propio análisis y, un segundo tiempo, de pasaje a la posicion del analista que se vuelve analizante de los tropiezos en su praxis, en los lazos sociales y en la cultura-poder (...) La institución padece sus síntomas, y ese padecimeinto que lleva a “hablar” renueva la elección y la decisión por el análisis.
Hacer del análisis didáctico un síntoma, supone la incompletitud del análisis y la necesariedad del fin de análisis para poder re-anudarlo.
  Mirta Goldstein
 
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Enfermedad orgánica en el niño
La enfermedad orgánica grave en el niño es un tema que conmociona socialmente. ¿Cuál será el rol y la función del psicólogo en la interconsulta, frente a un chico con patología orgánica compleja? ¿Cómo trabajar cuando los tiempos son acotados? ¿Cómo se trabaja con niños donde prima lo orgánico con fuerte impacto subjetivo? Las enfermedades graves en niños suelen generar desarraigos, desmembramientos de familias y dificultades tanto económicas como sociales, ya que muchas familias deben viajar hasta la capital para ser atendidas en hospitales especializados y con la tecnología adecuada. El analista interviene con los pacientes de difícil manejo, los que no evolucionan más allá de los esfuerzos adecuados de la medicina y terapéutica propicia, niños que abandonan el seguimiento y control de su salud. El psicoanalista intenta dar respuestas a estos sucesos, a fin de que emerja la subjetividad. La enfermedad orgánica es vivida en muchos casos como una experiencia de pérdida con profunda implicancia subjetiva. Produciendo profundas heridas narcisistas que padecen los padres e hijos. Refiriéndonos a los padres, ellos deberán realizar el duelo por el cuerpo imaginario del bebé (padres lo han construido incluso antes del nacimiento del niño) y reconocer al bebé en su diferencia. Será un proceso doloroso y complejo para superar y aceptar, donde el sujeto enfermo se encuentra con su propia castración. La enfermedad lleva a los niños a confrontarse con un ambiente extraño e incomprensible, nos referimos tanto a la tecnología y aparatos que se utilizan en su cuerpo como el mismo hospital.
  Aluminé Rodríguez Lima
 
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Anagramas. Su lugar en la clínica.
En una anterior comunicación (2) relataba la sorpresa que me provocó hallar en el decir de los pacientes frases o palabras que contenían otro sentido al ser anagramados. Sentido este que guardaba significativa relación con la historia de dichos sujetos. Valga consignar que un anagrama es una palabra o frase que al ser transpuesta todas y cada una de sus letras forman otra palabra o frase. Mas adelante daré ejemplos de ello. Orienté mi búsqueda hacia la probable bibliografía a fin de enriquecerme. Nuevamente la sorpresa, felizmente, hizo presa de mí. Me encontré con el libro de Jean Starobinski “Las palabras bajo las palabras” (3) Starobinski relata que Ferdinand de Saussure al tiempo que realizaba su Curso de Lingüística General se interesó en los anagramas que halló en ciertas formas de versificación latina: los versos Saturninos. Este autor señala que lo conmovió a Ferdinand de Saussure pues ponía en entredicho la teoría del signo y la linealidad. Más aún cuando las pruebas se le amontonaban pasando por Ciceron, el latín y el griego. Ferdinand de Saussure en una carta fechada en 1906 dice: “He pasado dos meses interrogando al monstruo y operando solo a tientas contra él pero desde hace tres días no avanzo ni a golpes de artillería pesada” (4)
  Alfredo Palacios
 
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Rectificar al Otro en la época del Otro que no existe
Nos encontramos en la clínica, cada vez más, con una posición de los pacientes que no cesa de insistir y lleva a interrogarme acerca del lugar del analista incluso del psicoanálisis dentro de la práctica con pacientes toxicómanos. Se escucha, de un modo más o menos velado, un pedido a adquirir un saber sobre una técnica de goce. Es decir, se presenta un sujeto que demanda poder volver a controlar aquello que en algún momento funcionó como muleta y con el tiempo falló, se tornó inmanejable e insoportable; apelando a un Otro que posibilite la vida con consumo, demandando un saber para que la técnica vuelva a funcionar. Ante esta posición se obstruye toda posibilidad de interrogación y de pérdida por parte del sujeto. Grafican un poco esta idea frases de los paciente tales como:
“Vine acá para dejar la pasta base, la marihuana no la quiero dejar porque me hace bien”.
“Fumar un porro de vez en cuando no me hace mal”.
  Carla Riccono
 
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La niebla y el tiempo
Tal vez, la duda que persiste se relaciona con: ¿por qué sostuvo el paciente el enigma?, Aún provocándole angustia. ¿Por qué no satisfacer la curiosidad buscando la respuesta, la frase correcta? –Tengamos presente que había medios para averiguarlo-. ¿Hubiera tenido algún efecto subjetivo buscar la frase correcta? Tal vez, al encontrarla hubiera sentido la satisfacción de la duda satisfecha, pero no hubiera producido el efecto de verdad que irrumpió en el registro inesperado por el yo y su rodeo. Lo inconsciente no se hubiera producido buscando la verdad fáctica. Es incorrecto suponer que la verdad esta allí, y debemos ir a buscarla. Es en el acontecimiento creador y a la vez creado donde destella la producción inconsciente. Hubo intentos por recordar, pero, ¿qué se interpuso para que no se logre? Veamos: entre el intento por recordar y lo real traumático perdido por estructura, queda la verdad –en este caso la frase-, la cual surge, pero a la manera de un oráculo, ya que no dice a quienes dejar ó a quienes cuesta mucho dejar. La pérdida estructural, momento lógico del origen de lo traumático es inaccesible para el rodeo voluntario de la conciencia. Siempre se buscará por los caminos de las falsas conexiones, dando como resultado el extravío del sujeto. Solo el dispositivo promueve a través del discurso silente del analista la posibilidad de producción subjetiva, en ese momento actual, sincrónico se producirá un saber verdadero.
Discurso silente en línea con la docta ignorancia que parte de la premisa de olvidar lo que se sabe.
  Claudio Deluca
 
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El culo es un síntoma (texto y con-texto de una frase)
Proponemos abordar el culo como un síntoma de los tiempos que nos toca vivir. Por ejemplo: un hombre que come bien, trabaja cuatro horas y gana veinte veces más que un obrero ¿accede a ese culo imposible? Definitivamente no. El deseo humano es insatisfecho por estructura, por eso el síntoma que, según Freud “figura algo como cumplido” (es decir: está donde algo no fue), constituye el hueso traumático de toda subjetividad.
  Sergio Zabalza
 
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La interconsulta en salud mental: concepto límite entre lo psíquico y lo somático
Campo heterogéneo si los hay es el de la práctica de la interconsulta en salud mental. Otorga la oportunidad de abrir la mirada hacia otros campos, donde todo toma otra configuración: el sujeto que demanda, la demanda, el tiempo, el contexto. Este texto propone pensar la interconsulta misma como un concepto límite entre lo psíquico y lo somático, al trabajar sobre las encrucijadas, conjunciones y/o disyunciones entre los dos campos: el médico clínico y el heterogéneo campo de “lo psi”. Propone, también, pensar sobre los objetivos que se plantea el equipo de interconsulta, algo así como despejar al camino de la cura médica de los obstáculos “psi”. Interroga, finalmente, a partir de un recorte de la clínica, la relación entre el organismo enfermo y el cuerpo portador de un pathos, tal como el psicoanálisis lo caracteriza en la histeria.
  Emilse Pérez
 
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Relevos: La palabra arrinconada. Parte 2
Élisabeth Roudinesco implementa un concepto muy fértil con relación a la generosa obra de Lacan (¡tan abundante como la de Freud, ya que se expandieron ambas a lo largo de casi cuarenta años!); se trata de la noción de relevo teórico, que también puede ser designado como giro semántico. Es posible utilizar una unidad semántica para darle un significado y luego mudar los contenidos de la definición haciendo permanecer a dicha unidad de forma imperturbable. Voy a ilustrar lo antedicho con el concepto freudiano de INCONSCIENTE. Erróneamente se podría pensar que éste se extendió inconmovible a lo largo de toda su escritura. Esto no es así; por el contrario, encontramos en Freud cuatro definiciones distintas de Inconsciente que se han desplegado en diferentes épocas.
¿Cuáles son? Tenemos un primer momento que se vincula con el rellenado de las huellas mnémicas. Recordemos, en todo caso, la designación, que él implementa junto a Breuer, acerca del grupo psíquico separado, aquello que se había exiliado de la conciencia, se había fugado y había construido un grupo psíquico separado. La terapéutica, por aquellos tiempos, consistía, precisamente, en el rellenado de las huellas mnémicas. Este es el embrión del concepto de inconsciente (¡aunque no aparezca aún la palabra!); luego, éste surgirá con la nomenclatura de inconsciente descriptivo y, posteriormente, como inconsciente económico, dinámico y tópico.
  Jorge  Helman
 
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Cuando los celos te carcomen
Junto con la voracidad y la envidia, los celos son uno más de esa trilogía de afectos inevitables que nos invaden a poco tiempo de abandonar el paraíso del útero materno. Al principio somos Uno (pero no con el Universo, como diría Kung Fú, el pequeño saltamontes) sino con la teta salvadora de la madre. Pero tarde o temprano llega ese día en el que descubrimos que Yo y No-Yo son dos lugares distintos, y que ese No-Yo que nos acariciaba y nos daba de comer, tiene marido, otros hermanos, trabajo, amigas, un perro, una computadora para chatear….y nos preguntamos…¿ahora de qué me disfrazo para llamar la atención y para volver a ser el Único?.
  Luis Buero
 





» Hilvanes y Conversaciones
  Lunes 13 de septiembre 21 hs
El grupo de investigación acerca del concepto de goce en psicoanálisis está dispuesto a explicarle "todo" lo que usted quisiera saber acerca del goce y nunca nadie tuvo la amabilidad de explicárselo.Cuando se retire creerá haber entendido todo.