Mitos del psicoanálisis en el cine

12/03/2001- Por Mónica Fudin Govednik - Realizar Consulta

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MITOS DEL PSICOANALISIS EN EL CINE

MITOS DEL PSICOANALISIS EN EL CINE

Transferencias de Película

Monica Fudín

"Hay películas que parecen capturar

la imaginación colectiva en todo el mundo,

se convierten en hitos"

Martin Scorsese (Director de Cine)

Las preguntas acerca de los mitos permiten la revisión de verdades, el posible encadenamiento de eslabones faltantes y dan la posibilidad de caída de algunas creencias sostenidas como verdades únicas e incuestionables.

Lo pasado "en silencio", lo irrepresentado de la propia historia, los engarces faltantes, dan pie a la creación de los mitos que intentan darle un sentido.

El mito es un conjunto de creencias bien sistematizadas, compartidas por los miembros de una comunidad respecto a sus lugares y naturaleza de las relaciones. Surgen generalmente de los dichos polulares, historias compartidas, rutinas, etc. Terminan promoviendo verdaderos rituales y acuerdos implícitos y mantienen una operatividad imaginaria. Permiten bordear lo desconocido en tanto garantizan cierta identidad, evitando la angustia y el cuestionamiento en algunos casos, transmitiendo realidades propias por otra.

Los mitos hablan sobre el origen y funcionan como explicaciones de hechos traumáticos y como adjudicación de rasgos. Aparecen en el discurso y las acciones de un sujeto, como hechos, y como enunciados. Asi tal vez debamos comenzar por el principio...

El primer acercamiento del cine al psicoanálisis del que se tiene referencia se sitúa alrededor de 1925 en donde las continuas ofertas que Samuel Goldwin le hace a Freud no logran tentarlo para que explique sus teorías a través de ese medio, insertado en una trama dramática.

Freud le escribe a Abraham algo que pensaba en esa época: "no me parece posible hacer de nuestras abstracciones una presentación plástica aunque sea un poco respetable". Así se negaba sistemáticamente, aduciendo que solo buscaban de él la autorización y necesitaban pagar por ello. "Si quisieran hacer algo silvestre - repetía- nadie podría impedirlo."

Finalmente en 1926, sus discípulos Abraham y Sachs habiendo recibido la misma oferta y consultando a Freud, quien continuaba manteniendo el mismo escepticismo, terminan por aceptar y colaborar en la realización de la película "Secretos de un alma".Si bien el cine estaba muy lejos de la actual concepción mediática, era visto con desconfianza en relación a las posibilidades de transmisión del psicoanálisis, formalizándose una historia de encuentros y desencuentros ya desde los orígenes, donde las puertas entre uno y otro se abren por primera vez casi violando la voluntad del maestro y transmitida por quienes fueron en ese momento sus "practicantes"

¿Habrá sido el efecto de aquella marca inicial lo que hemos visto plasmado una mil veces como el reflejo de lo que se entiende por la practica del psicoanálisis a través del cine? ¿Obedece ese inicio a la posterior tergiversación en la manera de transmitir o pintar el método psicoanalítico?

Si bien se trata de la lectura particular que cada realizador hace de un personaje que se dice psicoanalista y la difícil pretensión de llevarlo a la pantalla, llama la atención la repetición de ciertos estereotipos en el cine

Las observaciones nos muestran que, según las escenas rescatadas del psicoanálisis en el cine, estas dicen más del cine que del psicoanálisis. Ya que modela desde una narrativa particular, mira al psicoanálisis como un lugar de donde fluyen historias para poder contarlas a su manera, con su lenguaje, en sus tiempos, con sus técnicas y desde sus personajes. Y nadie mejor que el psicoanálisis para dar testimonio de los dramas, pasiones, enigmas, amores, odios, miedos, fantasías, deseos que envuelven a todo sujeto.

Generalmente, en el tipo de películas que tratan acerca de la relación de un paciente con su analista o terapeuta, se intenta develar la vida interior de un personaje a modo de resolución de un enigma, ubicando a analizante y analista en posiciones muy particulares según las necesidades de cada director.

Si uno es aficionado a este tipo de argumentos, observa que existen algunos patrones o lugares comunes que parecen constituir mitos básicos. El más sencillo es el de la práctica de tomar apuntes o grabar las sesiones.

Es frecuente ver en las películas la preocupación casi compulsiva del terapeuta de registrar lo que dice el paciente. Esta práctica de tomar apuntes durante la sesión, se lleva habitualmente a cabo en cuadernos o grabaciones celosamente guardadas que terminan formando parte de una especie de colección de pacientes, en medio de una trama dramático-policial en donde en esos registros se hallan supuestamente "palabras claves". Tesoros del inconciente, atesorados en armarios violados y utilizados para extorsiones o rearmado de situaciones enigmáticas.

Sabemos que en la práctica del psicoanálisis esto es desaconsejado porque selecciona el material, y además el exceso de información en fechas, lugares, datos precisos, terminan obstaculizando la atención flotante y no escuchando al paciente . Parece que se está mas atento a la reconstrucción "de los hechos" a la manera de una trama que responde mas a lo policial que a lo analítico.

Otro mito es el de la catarsis, es decir que si uno logra decirlo todo, descargarse sobre algún otro personaje en cuestión, o realizar una explosión afectiva masiva, el malestar va a desaparecer. El tercero consiste en pensar que existe una única situación traumática y descubrirla implica casi automáticamete la cura.

Por ejemplo en Cuéntame tu Vida la relación entre una psicoanalista y un médico que pierde la memoria después de presenciar un crimen, la trama gira en torno a tratar de hacer recordar y revivir en el paciente aquel hecho que ha olvidado para hacer posible su cura y develar un misterio policial. Así, esta supuesta observación traumática que había sido seguida de olvido es lo que conecta a su analista con hechos del pasado de su paciente quien a su vez se ha transformado en su pareja y juntos llegan a la resolución puntual y feliz del caso clínico, policial y amoroso.

"Si pudiéramos descubrir un pequeño recuerdo que nos diera la clave para descubrir el resto..."- dice una desesperanzada Ingrid Bergman a quien es su paciente.

En otra escena en la que Gregory Peck se encuentra recostado en el divan y ella a su lado, insiste- "Trata de recordar, deja que tu mente se remonte a tu infancia... ¿ fue feliz?... ¿que recuerdas de tu niñez?"

G.P.- "Me persigue algo pero no sé que es... no tiene sentido..."

I.B.- "Viniste de algún lugar, tenías una madre... te amaban... tenías amigos..."

G:P- "Sí, probablemente una esposa..."

(La decepción reflejada en su analista no la hace retroceder.) "¿Puedes recordarla?"

G.P.- "No dije que la tuviera -se disculpa tímidamente su paciente- dije que tal vez la tuviera...

Pero no querida, gracias al cielo no recuerdo a una esposa..."

I.B.- (Más recuperada). "Me gustaría hacerte preguntas médicas..."

G.P.- "Te importaría no presionar? Esto me confunde... no recuerdo nada excepto que te amo".

Pasaríamos así a un cuarto mito que reiterado en el cine: por el amor y el recuerdo se cura, encarándose a través del género que va desde el romántico al de la sexualidad más apasionada y violenta, según el caso.

Freud pensaba que en la medida que la histérica padecía de reminiscencia, la cura por la palabra intentaba dar una vertiente diferente a la vía somática, intentando descargar por medio de esta el acontecimiento traumático generador de la neurosis, jugado en la transferencia. Esta empresa no es tan lineal como parece, dado que el avance hacia el núcleo patógeno se ve interferido por las resistencias que detienen la vía asociativa expresada por la palabra, para convertirse en acto en la mayor parte de las veces.

En Dinámica de la Transferencia vemos que si nos aproximamos a un complejo patógeno para expulsarlo a la conciencia lo mas probable es que el sujeto lo defienda de tal manera que no le permita aparecer. Es resistido y su funcionamiento es inversamente proporcional a lo que muestran las películas en donde más se presiona más rápido aparece y termina resolviéndo el drama.

Volvamos a Cuéntame tu vida. La amnesia persiste y la trama policial clama por un pronto desenlace que depende de los recuerdos de Gregory Peck quien es llevado a la casa de un gran profesor psicoanalista para que lo ayude. Con un aspecto bonachón, cuya fisonomía asemeja la de Freud lo invita a sentarse y le dice:

M.- "No me pelee, voy a ayudarlo si puedo, seré la imagen de su padre, quiero que me vea como a su padre, confíe en mí, apóyese en mí..."

G.P.- "Está bien, adelante, me apoyo en Ud."

M.- "Tal vez tenga algo para decirme, algún pensamiento o palabra que aparezca en su mente".

Vamos, hábleme, dígame lo primero que se le ocurra.

G.P.- "Nada"

M.- "Tal vez haya soñado algo..."

G.P.- "Todas las cosas de Freud son tonterías..."

M.- "Mira quien habla, tienes amnesia, complejo de culpa, no sabes si vas o si vienes, pero lo de Freud son tonterías -dice el profesor visiblemente tocado- eso lo sabes..."

G.P.- "¿No te gusto, papá?" -dice el paciente con sorna-

M.- "Crees que estoy obligado a ayudarte?"

La transferencia surge en la cura analítica y se nos muestra siempre al principio como el arma más poderosa de la resistencia. Está en ver que es lo que hace el analista con ella. El analista no es el objeto de la transferencia, es solo el punto límite de su culminación fantasmática, objetal o narcisística. Sin embargo todo lleva a creer que el analista es el objeto de la transferencia -dice Michel Neyraut en La Transferencia-

La preocupación por la emergencia del recuerdo traumático, el restablecimiento de las lagunas mnésicas por el levantamiento de las represiones, y el vencimiento de las resistencias, ponen a la transferencia como rememoración y repetición en el centro de la escena.

Más tarde se sustituye el concepto de trauma por el de fantasma operando en favor de la dialéctica del deseo en tanto queda sometido al orden simbólico de la sustitución y desplazamiento. A su vez el trauma al no tener una naturaleza estrictamente simbólica, hace de ese resto inasimilable la marca de un goce particular, al tiempo que límita la noción de la cura.

Si bien Freud no deja de asignarle un factor decisivo a la rememoración en la línea de hacer conciente lo inconciente, la sustitución de trauma por fantasma hace que en lugar de buscar la roca del acontecimiento traumático la cura se oriente a deshacer fijaciones pulsionales. Asi el paciente revivirá la situación edípica y gracias a su repetición en la transferencia intentará dar una resolución a dicha situación.

En Cuentame tu vida, si bien la trama psicoanalítica no juega un papel tan importante como la policial, y pasa más bien a ser un instrumento, Hitchotch se propone una rigurosidad extrema al plantear las reglas del mismo, para reconocerla años más tarde como casi caricaturezca. A pesar de haberlo hecho con austeridad, el personaje principal encarnado en Ingrid Bergman no puede escapar al estigma del cine y terminar violando una de las reglas fundamentales del psicoanálisis: la de abstinencia para compartir escenas de amor con su paciente Gregory Peck. Estas manifestaciones amorosas son prodigiosamente retribuidas y puestas en acto, sin considerarlas una faceta resistencial, y entregándose a ellas más allá de la dinámica de la transferencia.

Los mitos que se encuentran en el cine acerca de la práctica del psicoanálisis: facilitador de la catarsis, cura por amor y trauma único al que es posible llegar, constituyen los puntos de partida que recorreré en las películas que nos proponen este juego.

El cine como arte comparte con el psicoanálisis, no sólo el despliegue de preguntas que aparecen jugadas en la letra de un personaje, sino el juego de la palabra y del objeto en el plano imaginario. En la pantalla hay algo que se da a ver. Hay un velo que cubre y a la vez desenmascara, y hay un ojo que con su apetito, su goce se alimenta de esas imágenes. La película se ofrece como señuelo a la mirada, y enmarca una escena que subyuga y hace cuadro a un tema. ¿Recoge el cine la fantasía popular de lo que implica la relación con un analista, o el cine muestra un tipo de relación que encuentra eco en los fantasmas individuales?

La verdad tendría en la pantalla una estructura de ficción. De esta manera un director no tiene porque asesorarse psicoanalíticamente, sino que puede proponer una escena que puede ser creíble o no y la recrea de acuerdo a su potencial. Cuanto mas artista es un realizador, mas jugará su verdad en la ficción que nos propone.

Transferencias de películas

Esta cuestión en el cine de "la cura por amor" pone en juego la temática de la transferencia siempre jugada en un contexto descontextuado.

Analizantes y analistas viven apasionadas escenas románticas, cuando no se transforman en amigos incondicionales, individuos perversos, hostigadores o travestistas asesinos. Si bien en algunos casos estos no son definidos explícitamente como psicoanalistas, psiquiatras, o psicoterapeutas, médicos o psicólogos, todos por igual padecen esta especie de estigma y no escapan de esta trama que habla del enigma de una relación.

El cine suele llevarlo a la pantalla como un ejercicio de reparación. Un paciente que fue golpeado por las circunstancias de la vida, se enamora de su analista y esto se transforma en algo recíproco: el analista termina también enamorándose de su paciente accediendo a jugar la transferencia y brindando el amor deseado.

En las Cinco Conferencias, Freud escribe: "Siempre que sometemos a un paciente al tratamiento psicoanalítico aparece en él el extraño fenómeno llamado transferencia... el enfermo dirige al médico una serie de tiernos sentimientos mezclados frecuentemente con otros hostiles, conducta sin fundamento real y que según todos los detalles de su aparición, tiene que ser derivada de los antiguos deseos imaginativos devenidos inconcientes. Así, el enfermo vive en su relación con el médico aquella parte de su vida sentimental que ya no puede hacer volver a su memoria, y por medio de este vivir de nuevo en la "transferencia" es como queda convencido, tanto de la existencia como del poder de tales impulsos sexuales inconcientes"

En Mr. Jones, Richard Geere encarna a un maníaco depresivo internado en una clínica psiquiátrica por sus continuas exposiciones a situaciones que ponen en peligro su vida. Es por supuesto asistido por una bella psiquiatra. Cuando sale de su internación se topa con ella en la calle ya que está partiendo de la Clínica en su auto.

Psiquiatra- "¿Que hace?"

Richard Geere- "Vivo cerca, pensé que podría llevarme..."

Ps.- "Soy psiquiatra, si tiene un problema psiquiátrico llámeme. Si tiene problemas de transporte llame a un taxi, sí?"

RG- "Sí, bueno... supongo que quizá tengo un problema, no tengo dinero" - explica con la mejor cara de seducción que logra su efecto al acceder la psiquiatra a llevarlo con ella por las rutas costeras que le permitirán a Richard Geere disfrutar del paisaje.

Ps- "Digame... ¿cuándo notó los síntomas por primera vez?" - interrumpe.

R.G- "Elizabeth (a esta altura la psiquiatra, ya es Elizabeth), ¿puedo preguntarle algo? Bien, digamos que esta noche va al teatro. Allí se encuentra con su ginecólogo. Él le dice: Hola Elizabeth, ¿le gustó la obra? ¿Y esa afección que sufría la semana pasada... la revisaré".

Ps- "No es lo mismo" - sonríe Elizabeth ante la ocurrencia.

R.G- "Es lo mismo, usted estaría desvestida en el teatro y yo en este día hermoso con una mujer como usted... Es grosero cuando surge el médico y empieza a meter las narices donde no lo invitaron".

Ambos ríen. A continuación en un clima jocoso, él le propondrá detenerse para almorzar en la playa. "Hoy ¿quién la necesita más que yo? No puede haber alguien, estoy desesperanzado... ahí está el desvío, el camino al perdón, le hablaré de mí..."

"La técnica analítica impone al médico el precepto de negar al paciente la satisfacción amorosa por el demandada, la cura debe desarrollarse en abstinencia", dice Freud. El desvío, el haberse desviado, los conducirá a una relación amorosa que se tornará en un previsible drama para ambos.

Es la insistencia de la búsqueda de amor con el imaginario de la curación, es ésta modalidad erótica casi un clisé. El individuo cuyas necesidades eróticas no son satisfechas por la realidad, orienta estas representaciones a toda nueva persona, participando de una elección conciente en la figura del analista, transfiriendo hacia ellas la imágenes más inconcientes de sus figura parentales.

En Deseo y Decepción una bella Kim Bassinger encarna a la hermana de una paciente del no menos bello Richard Geere. Con la idea de comentarle aspectos torturantes de la vida de su hermana menor Diana, se acerca a su consultorio por primera vez, sin haber solicitado turno, para hablar en penumbras y a media voz del caso que preocupa a ambos. Así las sucesivas entrevistas se realizarán en la casa de quien se dice psicoanalista en la película, para terminar en un reducto mas íntimo: la habitación del mismo. La escena se desarrolla en cama. Han terminado de hacer el amor.

K.B.- "Me tengo que ir..."

R.G.- "No te vayas, no es tan tarde..."

K.B.- "Antes de irme quiero que entiendas algo sobre Diana..."

R.G.- "Creo que la entiendo".

Sobre su pecho desnudo ella apoya la cabeza y comienza a contar una historia de incesto, abandono y muerte que involucra a ambas hermanas, confundiendo los espacios quien con sus matices horas antes había sido una paciente, una mujer, una hermana, una amante.

Freud señalará reiteradamente que la influencia personal del analista existe y desempeña, desde la transferencia, un papel muy importante, pero diferente de la hipnosis y desechando la sugestión, lo hace para poder vencer los síntomas.

El conocimiento teórico de la transferencia, por lo que su descubrimiento ha implicado para el psicoanálisis, no nos asegura un adecuado manejo de ella, siendo que su manipulación suscita más de un inconveniente. Encontrándonos así, con algunos obstáculos como la interrupción de tratamientos, la detención de ciertos análisis, que se podrían imputarse a la resistencia del analista o bien a la denominada contratransferencia.

Freud en sus Estudios sobre la Histeria, hace girar sus investigaciones sobre las neurosis en dos ejes esenciales: (1) El carácter sexual del síntoma y (2) el vínculo con la persona del médico. Esta perturbación de la relación médico-paciente es el obstáculo más grave para la labor analítica. Este fenómeno regular se establece cada vez y queda referido a los siguientes puntos: A) Cuando el paciente se cree descuidado, menospreciado u ofendido por el médico escuchando algo contrario tanto a él como al tratamiento. B) Cuando el paciente teme quedar ligado con exceso a la persona del médico perdiendo su independencia o incluso llegar a depender sexualmente él. C) Cuando el enfermo se atemoriza al ver que transfiere a la persona del médico representaciones displacenteras emergidas durante el análisis. En este caso sería la reproducción de un deseo reprimido referido a una figura originaria, lugar tomado por el médico.

La función del analista en la cura se reduciría, en esta concepción, a denunciar este enlace falso, carente de fundamento real, soporte de la repetición y a revelarle al paciente las determinaciones inconcientes de este enlace.

Esto no podrá hacerlo la famosa Dra Lowenstein, interpretada por Barbara Streisan en el Príncipe de las Mareas, con el hermano de una paciente suya que ha intentado suicidarse, Dick Borowitz, y con quien realiza periódicas entrevista familiares con el fin de ayudarla en el tratamiento. Ambos se encuentran casualmente en una fiesta. Apoyándose suavemente en el marco de la puerta Dick se acerca a ella que se halla sola bebiendo. Le dice: "Se ve hermosa esta noche, señora."

Dra. Lowestein- "¿Estás bien?"

D.B- "Oh Dios, simplemente genial... (ambos ríen) Ahora que terminé de mentir puedo invitarte a bailar?"

Dra. - "No".

D.B.- "No?, serías la primera dama con la que baile en New York?"

Dra. - "Preferiría que no..." (contesta halagada y algo avergonzada).

DB. "Vamos, déjate llevar..."

Y se deja llevar. "En mi opinión no debemos apartarnos un punto de la neutralidad que nos procura el vencimiento de la transferencia reciproca", diría Freud, aunque esto nunca fuera escuchado por nuestra protagonista. Quien más tarde juega una escena similar mientras es acompañada por él a su casa

D.B. - "Sabes lo lindo que te queda ese traje?"

Dra. - "¿Es el día de hacerme sentir bien?"

D.B. - "Tienes una linda sonrisa, deberías sonreír más, ¿no? ¡Vamos!"

Lacan dice que la sexualidad está presente en acto en la transferencia porque se muestra al descubierto como amor. Se supone que el analista estaría advertido de esta cuestión y de la cualidad de señuelo que tiene todo amor, neutralizado supuestamente por lo imaginario. Príncipe de la Mareas y El Color de la Noche son un claro ejemplo en donde la analista aparece en una posición bastante ingenua en relación a sus pacientes y también a sus deseos.

En Susurros en la Oscuridad la protagonista, una psicoanalista que viene atendiendo sin demasiado resultado a una paciente con características erotómanas y que sospecha era la amante de su actual novio, se encuentra en el consultorio con ella.

Pte.- "Los tranquilizantes que me diste no me hacen nada. ¿Puedes darme algo mas fuerte?"

Psic.- "Te recetaré otros antes de que te vayas"

Pte.- "¡Fantastico!"

Psic.- "Quiero hablar de algo -dice inhibidamente- siento que no hemos progresado mucho ultimamente"

Pte.- "Tu también me dejas plantada..."

Psic.- "Yo no lo diría de ese modo. Simplemente creo que debemos evaluar lo que hemos logrado -dice ante la evidente molestia de su paciente- ¿Me perdonas un minuto? -Tengo que hacer una llamada, vuelvo enseguida." Visiblemente angustiada y confundida, se levanta y sale del consultorio para hablar por teléfono con su supervisor, a quien no encuentra y le deja um mensaje: "Soy yo, necesito hablarte, es una emergencia".

Cuando regresa la paciente se ha retirado. Para terminar la escena posterior en un suicidio, que la terapeuta descubre cuando, preocupada, va a la casa de la paciente y la encuentra colgada de una soga.

¿Emergencia de quién? ¿De aquel que, debiendo permanecer impenetrable y no mostrar como un espejo más que aquello que le es mostrado, desaparece de la escena para propiciar un acto irreversible?

En El Color de la Noche, Bruce Willis interpreta a Capa, un psiquiatra que se dice analista. Se encuentra en su consultorio un piso amplio, luminoso y muy bien amoblado atendiendo a su paciente Michelle quien se pasea nerviosa, exhaltada, inquieta.

M.- "¿Quien crees que es el enemigo? Necesito una respuesta específica. Tú eres un maldito enemigo, Capa. Tú y esta torre de mierda. ¿Sabes que espero? ¡Que Dios realmente se fastidie y te encoja la verga y te envíe al infierno donde perteneces!"

Capa la observa recostado en el sillón sonriendo: "Eres un ángel que ha descendido para acabar conmigo".

M.- "Ahora entiendo, eres como mi ex esposo. Crees que las cosas son blanco o negro. Pero Dios está de mi lado, ahora sabe,..."

C.- "Todos somos bastante parecidos Michelle todos lo hacemos". Se levanta y se dirige hacia la mesa para tomar libros que va acomodando.

M. - "¿Todos hacemos que?"

C.- "Observamos nuestras vidas por una cerradura, una visión limitada de la verdad. Creamos e inventamos cosas" -dice, colocando los libros en la biblioteca.

M- "¡Qué perspectiva deprimente de la vida, qué tontería!"

C.- "En un momento tienes amigos, al siguiente se han alejado, te vas y yo me pregunto: ¿quién odia a Michelle esta semana? Trato de recordar y no puedo. ¿Sabes por qué?"

M.- "No, ¿por qué no me lo dices?"

C.- "Mírate al espejo" -dice dándose vuelta quedando frente al espejo a través del cual la mira con desdén. Ella se encuentra a su espalda.

M. - "¿Cuál espejo?"

C.- "Cualquier espejo. Dime ¿qué ves?" - continúa preguntando

M.- "Veo tu imagen detrás de mí" - dice llorando, visiblemente angustiada. "Veo que no hay mucho más que me guste. Creo que prefiero la vista del exterior en realidad..." -dice al tiempo que corre hacia el ventanal y se arroja al vacío ante la atónita mirada del analista por el espejo.

Intercambio de imágenes, confusión y anonadamiento. Aplastamiento del sujeto atrapado en un juego de espejos que no le permiten encontrarse mas que arrojándose fuera de él.

"El pasaje al acto indica al analista en posición de Amo, la puesta al descubierto de un síntoma que lo designa como sujeto y un decir del analista que descubre su propio deseo" (Nascio). Precio que el analista en este film paga alejándose de la profesión.

El deseo del analista, el modo en que él lee y elabora el interrogante acerca de lo que se espera, el qué quieres o qué quiere, termina desembocando en una constante y continua elaboración en Lacan, porque no hay standar que pueda servir de criterio de habilitación. Así ante la interrogación del "que voi", ante la elección de ser incauto de lo real o de su infantilismo, se espera por lo menos que el psicoanalista en su análisis haya llegado, al menos, a no decidir por su infantilismo allí donde el simbólico aparece con mayor consistencia imaginaria, allí donde se reclama una filiación o una pertenencia. Ninguno de los personajes que encarnan analistas han encontrado en sus realizadores esta filiación.

Una cura se define por ser aquello de lo que se espera. Eso en sí mismo interroga al sujeto en cada uno de las circunstancias de su vida aun por poco que se ponga a reflexionar sobre el sentido de sus actos. "Una cura analítica es eso que se espera de un psicoanalista", contestó Lacan en la respuesta a los tipos de cura y sus variaciones.

Poniendo el énfasis en la formación del analista y no en la valoración de pautas, normas y códigos de procedimiento que podrían dar cuenta de infinitas variantes. No se pretende que el cine de cuenta de la eficiencia o eficacia de un analista. Tampoco testimonio de la técnica psicoanalítica. Pero el caso, dramatizado con sus diferencias y particularidades de practicas, contextos y encuadres, parece coincidir siempre en que se espera justo lo que no debe esperarse.

Más allá de la trama y los argumentos, el cine parece no tener en claro que espera de él. Persona del analista que se confunde con lugar del analista. Analistas y analizantes compartiendo la cotidiana intimidad y secretos. Respuestas inmediatas a las demandas, seducción y sugestión en juego. entremezclados y superpuestos con ese amor que tiene que estar presente para conducir los análisis. Idas y vueltas, uso pragmático del terapeuta para cuando se lo necesite y donde se lo necesite, no permite localizar su lugar.

Un análisis lleva a modificar cierto número de especificaciones conque uno ha regido su vida, y a entender que esas cláusulas algunas son descartables y otras problemáticas. Se espera que el analista en su propio análisis no haya retrocedido ante sus propios descartes, aun cuando su propio análisis personal haya finalizado. No está inmunizado contra la inhibición el síntoma o la angustia y se espera que su deseo de analista no se recubra de amor, odio o ignorancia, cosa que no es segura.

Deseo de reconocimiento y reconocimiento del deseo, uno del lado del infantilismo, y el otro del lado de lo real. Esto es anudamiento que no desaparece. Estar delante de una decisión renovada constantemente, mirando eso que no sabemos a ciencia cierta que es.

Para finalizar, ¿qué es lo que hace que la reiteración de las lecturas desencontradas y fallidas se instalen y sean escritas en un medio como el cinematográfico cuando aborda el tema del psicoanálisis? Freud diría que en los errores de la lectura de un texto, el contenido del texto es algo que provoca una resistencia al lector, al realizador en este caso, y lo convierte en una exigencia o en algo doloroso que propicia la defensa del sujeto contra lo que le desagrada o en una realización de sus deseos. Deseo y temor de enamorarse del analista, deseo y temor de enamorarse de los pacientes, de quedar atrapado en una relación de dependencia, de ser gozado por el Otro, etc. son fantasías populares que escuchamos cotidianamente cuando se habla del tema. Aunque la conciencia no se percate nunca de la lectura que hace.

Las vertientes están reflejadas en los argumentos fílmicos. "Es la predisposición del lector la que transforma el texto a sus ojos, haciéndole leer algo relativo a los pensamientos que en aquel momento le ocupan".*

Eso que despierta nuestro horror cuando lo vemos reflejado en la pantalla del cine, encarnado en un actor. Eso que está ahí, un mito acechando desde la oscuridad de la sala. Eso que se espera es y debe mantenerse como una interrogación, que no tiene respuesta anticipada. Siempre se escribe después.

Aunque intentar escribirlo antes sea cosa de película y retorne como Alien.

BIBLIOGRAFIA

Freud Sigmund: Obras Completas.

Analisis Profano, Analisis Terminable e Interminable

Sobre la enseñanza del Psicoanalsis en la Universidad.

Psicopatología de la Vida Cotidiana

El metodo psicoanalitico de Freud. Sobre Psicoterapia.

Nasio: La Transferencia. Ed. Paidos

Meghdesian Analía: Cuadernos Sigmund Freud, EFBA N°

Traversa Oscar: El Significante negado. Ed. Hachette, Bs. As.1984

Zimmerman Daniel: Ficción y Fantasma, Ed. Vergara, Bs. As.1993

El Cine, arte e industria. Biblioteca Salvat, Barcelona 1974

*Estacolchic Ricardo: Charla en el Coloquio de Verano, EFBA, 1998 Enero

Karothy Rolando: Charla en el Coloquio de Verano, EFBA, l998 Enero.

Películas Seleccionadas: El principe de las mareas. Deseo y Decepción. Cuentame tu vida. El color de la noche. Susurros en la Oscuridad.


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