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Psicoanálisis y Nihilismo

28/02/2021- Por María de los Ángeles Placido - Realizar Consulta

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En tiempos de “desmedido” empuje al goce, tras la caída de la creencia en valores otrora considerados supremos, creer allí, en el síntoma, señala el “margen” de libertad para la invención singular… Creer en el “sinthoma”, ¿cabe vislumbrar allí una vuelta a la creencia en un mundo “sensible”, que sabe (y usa) de los semblantes sin rehusar de lo Real? Si pensamos el nihilismo como pérdida de credibilidad en valores considerados supremos, podemos también imaginar, junto a esa desvalorización del mundo suprasensible, la apertura al mundo sensible, ese del que gozaban los presocráticos…

 

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“Lo que hay de sorprendente en el síntoma, en ese algo que... se besuquea con el inconsciente, es que uno allí cree”.

 

                                  Jacques Lacan, RSI, clase del 21-1-75

  

 

  En tiempos de “desmedido” empuje al goce, tras la caída de la creencia en valores otrora considerados supremos, creer allí, en el síntoma, señala el “margen” de libertad para la invención singular.

 

  Un análisis deja al descubierto la inexistencia del Otro como verdad absoluta y universal. Sin embargo, Lacan no se cansa de pensar la ex-sistencia. En su seminario 22 anuncia: “para que algo ex-sista, es preciso que en alguna parte haya un agujero...es alrededor de ese agujero que se sugiere la ex-sistencia”. (1)

 

  Si pensamos el nihilismo como pérdida de credibilidad en valores considerados supremos, podemos también imaginar, junto a esa desvalorización del mundo suprasensible, la apertura al mundo sensible, ese del que gozaban los presocráticos.

Suelen reconocerse distintos nihilismos en Nietzsche:

 

  -El nihilismo decadente, donde ubica a la religión monoteísta y la metafísica occidental, como increyentes de lo sensible. Al énfasis en el mundo trascendente (las ideas inmutables, los conceptos) se opone el desprecio de los sentidos, de lo precario e imprevisible de la experiencia.

 

  -El nihilismo integral, que aparece en la modernidad, con el racionalismo, la ciencia. Quienes “destruyendo las sombras de Dios” inventaron un nuevo sentido (las leyes naturales, la lógica) y “terminaron olvidándose que lo habían inventado”. (2)

 

  -Cabe esperar otro nihilismo según Nietzsche, el futuro. Se trata de aquel nihilismo que “sabe de la muerte de Dios, tanto en su versión teológico-filosófica como tecno-científica y acepta el sin-sentido”, planteándose la posibilidad de construcción de nuevos sentidos, “asumiéndolos como simulacros”. (2)

 

  Podemos conocer el mundo, el devenir, y más allá de eso nada que podamos conocer. Este nihilismo futuro reconoce que cada nombre, religión, filosofía, ciencia, cada invento humano no es más que un semblante, un artificio. Frente al sin-sentido de lo incognoscible hasta los nómades necesitan construirse un "refugio pasajero” (2).

 

  El padre del Edipo freudiano pasa a ser con Lacan (en su camino del mito a la estructura) el nombre del padre, la función paterna como función que nombra, es la operación del lenguaje. El encuentro con lalengua es siempre traumático. El lenguaje es una elucubración de saber sobre lalengua, pero insuficiente, “es alrededor de ese agujero que se sugiere la ex-sistencia”.

 

  El inconsciente es un saber-hacer con lalengua, “y lo que se sabe hacer con lalengua rebasa con mucho aquello de lo que puede darse cuenta en nombre del lenguaje” (3).

Así Lacan pasa del “Nombre del padre” (valor supremo) a “Los nombres del padre”. Será el nombre propio que suple la función paterna siempre fallida, un “arreglo” singular para responder a lo Real traumático.

 

  Es el síntoma como modo de goce, lo que funciona como cuarto término que anuda R S I. El “saber-hacer” como “refugio” que, a la vez, permite salir al mundo a enfrentar la vida, imprevisible, precaria, enigmática.

 

  Esta apertura es lo que Nietzsche espera del arte. En esas diferentes maneras de enlazarse a la vida ¿no asoma Dios como la expresión que Spinoza afirma en cada existente?

 

  Creer en el “sinthoma”, ¿cabe vislumbrar allí una vuelta a la creencia en un mundo "sensible", que sabe (y usa) de los semblantes sin rehusar de lo Real?

 

 

Fotografía*:https://images.pexels.com/photos/326055/pexels-photo-326055.jpeg?cs=srgb&dl=pexels-pixabay-326055.jpg&fm=jpg 

 

 

Bibliografía:

 

(1)  Lacan, R. S. I. Seminario 22. Versión crítica. Traducción R. Rodríguez Ponte.

(2)  Esther Díaz, “Nietzsche, Heidegger y la errancia por el nihilismo poshumano”. www.estherdiaz.com.ar

(3)  Lacan, Aún Seminario 20. Ed. Paidós.

 


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