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Neutralidad y más...., De la ataraxia al Witz

25/08/2008- Por Marita Salgado - Realizar Consulta

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La filosofía de Platón y Aristóteles fue producto del apogeo de la cultura griega.
A partir de la caída de la Polis griega, se quebró el marco de la ciudad que durante tres siglos había ofrecido al hombre el medio para su despliegue, tal ruptura produjo crisis. En Atenas, en los siglos V y IV a.C. todo ciudadano libre, era un príncipe, Demos gobernaba el imperio ateniense. A partir de Casandro y Antígono, Grecia no tiene sino un amo. El que quiera desempeñar un buen papel ha de entrar al servicio de ese amo o bien abandonando la patria, adular a los monarcas de Egipto o de Siria. “Quien aspire a emanciparse, se esfuerza por ser indiferente, «insensible» a todo cuanto proviene del exterior, no busca sino la igualdad de ánimo, una serenidad semejante a la mar tranquila, al agua calma de los puertos que ninguna corriente perturba”. Llegamos así a Epicuro, cuya sabiduría, va en busca de la felicidad del hombre y advierte lo que le pone trabas: el temor del alma (que turba la paz), y el deseo que es infinito, así liberado de los vanos deseos y del temor, el hombre es libre.
La paz del alma como bien supremo, merece cualquier sacrificio, deben evitarse de este modo todas las cargas que perjudicarían a la “ataraxia”.

La filosofía de Platón y Aristóteles fue producto del apogeo de la cultura griega.
A partir de la caída de la Polis griega,  se quebró el marco de la ciudad que durante tres siglos había ofrecido al hombre el medio para su despliegue, tal ruptura produjo crisis. En Atenas, en los siglos V y IV a.C. todo ciudadano libre era un príncipe, Demos gobernaba el imperio ateniense. A partir de Casandro y Antígono, Grecia no tiene sino un amo. El que quiera desempeñar un buen papel ha de entrar al servicio de ese amo o bien abandonando la patria, adular a los monarcas de Egipto o de Siria.
Se perfila aquí una pregunta: ¿Qué actitud asumir, si por lo menos, se quiere vivir honestamente y conforme a principios?, ¿Hay que retraerse o actuar?, en lo sucesivo el hombre debe encontrar “en sí mismo” el principio de su libertad, ya que bajo el régimen de la ley el ciudadano era libre. Ahora la ciudad no existe, el hombre está sólo frente a la fortuna. Quien aspira entonces, a emanciparse de los hombres y de la fortuna, debe aprender a bastarse,  así el sabio del siglo III es un ser que se basta para ser feliz, no necesita sino de sí mismo. “Quien aspire a emanciparse, se esfuerza por ser indiferente, «insensible» a todo cuanto proviene del exterior, no busca sino la igualdad de ánimo, una serenidad semejante a la mar tranquila, al agua calma de los puertos que ninguna corriente perturba”. Estos rasgos eran comunes a los sabios helenísticos cualquiera sea la Escuela a la que adscribieran, esto es: Cinismo, Pórtico (estoicos) o Jardín, (Hedonismo Epicuro).
El Estoico con la firme seguridad de que su voluntad es conforme a la voluntad universal, se siente apto para gobernar a los hombres, tomó partido por la acción, enseñó reglas.
Llegamos así a Epicuro, cuya sabiduría va en busca de la felicidad del hombre y advierte lo que le pone trabas: el temor del alma (que turba la paz), y el deseo que es infinito.
Después de expulsar el temor, vivimos aterrorizados por los dioses y la muerte. Los dioses no son de temer pues no cuidan de las cosas humanas en absoluto. Por lo mismo se elimina el miedo a la muerte, lo que se teme en la muerte no es la muerte misma sino los castigos del Hades. Pero si los dioses no cuidan de los asuntos humanos es absurdo creer en un juicio póstumo ya que toda conciencia desaparece en el momento en que la vida nos abandona, así liberado de los vanos deseos y del temor, el hombre es libre.
La paz del alma como bien supremo, merece cualquier sacrificio, deben evitarse de este modo todas las cargas que perjudicarían a la ataraxia.
El refugio en la ataraxia, contra la miseria que implica vivir, se sostiene a través de la  amistad, excitarse mutuamente en la contemplación lleva a la ausencia de turbación. La ataraxia no resume la felicidad total, sólo constituye la condición indispensable, es imposible ser feliz si se sufre en la carne o en el espíritu. La ausencia de turbación de temor o de fatigas, se equilibran con términos positivos que indican una disposición a la alegría física o espiritual.
Así Epicuro propone un cuádruple remedio para alcanzar la ataraxia:
1- Los dioses no son de temer
2- Ningún riesgo se corre en la muerte
3- El bien es fácil de procurar
4- El mal es fácil de soportar con fortaleza
Dichos principios de Epicuro no son sin una doble renuncia fundamental: enemigos de la ciencia, es decir del saber -poco eruditos- ya que no hay saber que cuente mientras no contribuya al arte de vivir feliz y esta libertad no se logra sin el renunciamiento absoluto a la acción política.
Oponer ciencia a ciencia, eliminar del universo todo principio divino y en este mundo así vacío de Dios, buscar por el único método de la limitación de los deseos, el único medio de vivir feliz.
La filosofía de Epicuro se articula al  principio del placer freudiano, en contraposición al witz, y la política, en su relación con la neutralidad, y más.... Considero que para Freud, como su principio lo indica,  el placer constituye su punto de partida, el Uno que, a partir de su fracaso, va a dar lugar al avance en la construcción del aparato freudiano.
El principio de placer es solidario de la concepción epicúrea, en tanto tendencia a la descarga, nos dice Freud: “En efecto, es consabida para nosotros una tendencia de la vida psíquica, de evitar displacer, como tendencia primaria a la inercia. El displacer se coordinaría con una elevación del nivel de Qn (cantidad) o un acrecentamiento cuantitativo de presión; sería la sensación frente a un acrecentamiento de la cantidad y el Placer sería la sensación de descarga”. El principio del placer está ligado entonces a una concepción negativa, en tanto tendencia a la descarga, reducción de carga, que como Epicuro encuentra en la ausencia de turbación su posibilidad 
Encontramos en Freud, un sitio donde el acceso al placer, como mecanismo, no está signado por la tendencia a la descarga sino que tendría en oposición a ésta, una tendencia positiva, se trata de la concepción económica del modo en que se produce la elevada ganancia de placer en el witz, la momentánea cancelación de un gasto represivo, cediendo a la seducción de un incentivo de placer ofrecido (placer previo) .
La conceptualización del placer en el witz lleva, a la posibilidad de realizar una articulación entre el placer como negativo y positivo, es decir, como “principio” y como “mecanismo”, respectivamente, es posible entonces realizar un contrapunto. Con respecto a la defensa, en un caso, el  principio del placer, está al servicio de la misma, y en el segundo, se burla, se sortea la defensa como crítica.
Freud se pregunta cuál es el mecanismo del efecto de placer en el chiste, “sospechamos, dice, que la aportación es mucho mayor al ser removido un obstáculo interno, que externo, remoción ésta de una coerción preexistente”. Tal aportación de placer corresponde al gasto psíquico ahorrado, “ahorro de gastos de coerción o inhibición”.” Las técnicas del chiste son por sí mismas fuentes de placer”.
El ahorro de gasto psíquico está articulado para Freud, nos dice Lacan, al juego de significantes,  a dirigir nuestra atención hacia su sonido, oponiéndose al esfuerzo, a que nos sometemos por el empleo riguroso de las palabras. La imagen sonora sustituye la significación de las mismas.
El chiste procura un innegable placer al articular significantes lejanos ente sí. El disparate, según Freud, no posee ningún sentido oculto, se refiere al simple desatino. Bajo la apariencia chistosa se ha dado lugar al placer de disparatar. Así Lacan en el Seminario 24, refiriéndose al witz, como una operación sobre la lengua, afirma: “Es en eso que consiste el chiste. Servirse de una palabra para otro uso que aquel para el cual está hecha, uno la retuerce un poco, y es en este retorcimiento que reside su efecto.”
En la última parte de su enseñanza, Lacan se refiere al witz, de este modo: ”es un cortocircuito, una economía  respecto de un placer, de una satisfacción.” Así refiriéndose al “cómo decir” del analista, afirma:”Nosotros no tenemos nada bello que decir. La primera cosa sería extinguir la noción de bello, es de otra resonancia que se trata, a fundar sobre el chiste, ya que un chiste no es bello, es equívoco, se sostiene en una economía”. “…Pero se puede decir que la economía funda el valor. ¡Y bien! una práctica sin valor, esto es lo que se trataría de instituir para nosotros.”

Lacan, en el Seminario 3, sitúa, la “neutralidad malsana, ligada al Superyo, como una ley no-dialectizada ligada a la renuncia pulsional”, dicha concepción es solidaria con la  neutralidad benevolente de “Variantes de la cura tipo” en la que advierte que no son indicaciones suficientes, justamente  porque se perfilan como defensas contra lo real, dicha concepción, es solidaria de la ataraxia epicúrea.
Lacan se pregunta, en el Seminario 24,  qué sucede cuando se cambia de sentido, cuando se orienta la cosa de otro modo articulando justamente la neutralidad al fuera de sentido.  Lo que llama lo neutro, se sitúa como una bifurcación con respecto al mal, pero ¿de qué mal se trata? El mal al que se alude aquí está articulado al goce mortífero del síntoma, y el witz, entonces, se perfila como neutro, más allá del pathos ligado a la pulsión de muerte, como un modo de tratamiento de dicho goce mortífero, a partir del fuera de sentido, aspirado por lo real, dando lugar así a un contra-psicoanálisis.
La  posición del analista está sostenida desde una política, toma partido, allí donde el inconsciente es la política a seguir, esto es, sostener la división, en el impasse ético que la época conlleva.  Jorge Alemán se pregunta en este punto, ¿Es posible un lazo donde no se explote la división del sujeto a favor de un valor de cambio?, es justamente en este punto, el de una práctica sin valor, en la que la posición del analista debe sostenerse en una política, que contrariamente a la ataraxia en cuya posición se defiende contra lo real que asedia, se ubica desde el discurso analítico, orientado por lo real, Lacan se pregunta ¿qué alegría encontramos en nuestro trabajo?

 

 

Bibliografía

Fustigiére, A.-J., Epicuro y sus dioses, Eudeba, Bs. As, 1980
Freud, Sigmund, Obras Completas, Biblioteca Nueva, Madrid, 1973
Lacan, Jacques, Escritos 2, Siglo XXI, México, 1980
Lacan, Jacques, El Seminario,  Libro 5, Paidós, 1999, Bs. As.
Lacan, Jacques, El Seminario,  Libro 3, Paidós, 1984, Barcelona
Lacan, Jacques, El Seminario,  Libro 23, Paidós, 2006, Bs. As.
Lacan, Jacques, Seminario 24, inédito
Lacan, Jacques, Allocution sur les psychoses de l´enfant, Autres écrits, Aux Éditions du Seuil, París, 2001
Miller, Jacques-Alain, Le desenchentement de la psychanalyse, inédito
Alemán, Jorge, Jacques Lacan y el debate postmoderno, 2000, Del Seminario, Bs. As.
Laurent, Eric, “Sorpresas y desarreglos en la cura psicoanalítica”, El Caldero 82, 2000, EOL, Bs. As.

 


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