» Introducción al Psicoanálisis
El sueño del sentido29/08/2003- Por Mario Goldenberg - Realizar Consulta
Los sueños en la obra freudiana tienen un lugar de privilegio tanto como
cumplimiento de deseo en la Traumdeutung, como los sueños traumáticos en Más
allá del principio de placer.
Como cumplimiento de deseo los sueños constituyen un cifrado en
el que real, simbólico e imaginario anudan a partir del trabajo del sueño. El
sueño es escritura en imágenes cuyo motor es el deseo sexual, infantil, deseo
pulsionante.
La preocupación de Freud, en la
Traumdeutung es demostrar que todo sueño anuda bien. No puede conceptualizar
aún la falla del sueño, solo sitúa un límite a la interpretación que llama
ombligo del sueño. Allí el sentido se detiene.
El ombligo del sueño indica el punto
límite del desciframiento lo no reconocido. De este modo el sueño puede ser un
tonel colmado de sentido de modo que en la improvisación arbitraria hallamos un
texto sagrado, texto que hace enigma y que demuestra que un mensaje descifrado
puede seguir siendo un enigma.
Descifrar el sueño como disfraz del
deseo nos confronta con la cifra que hace signo.
El sentido del sentido del sueño es la
fuga del sentido: el ombligo del sueño,
punto imposible como dice Lacan metáfora del orificio del cuerpo.
Los sueños que despiertan, que se hallan
frecuentemente en la interpretación de los sueños serán luego para Freud,
excepción al cumplimiento de deseo. El trabajo del sueño cifrado y sentido
fracasan.
Podemos situar un instante de
perplejidad ante algo que irrumpe allí responde el terror o quizás la angustia.
Lo traumático que irrumpe despierta, el
cifrado fracasa, no hace enigma.
El encuentro fallido con lo real
irruptivo que despierta, hace necesario pasar a la vigilia para seguir soñando.
Por un lado el ombligo del sueño como
límite al descifrado indica la imposibilidad de la estructura, allí donde el
Otro no responde. Por otro lado, el fracaso del sueño sitúa un punto mudo al
sentido, la inserción de la pulsión de muerte, donde desmezcla puede ser
desanudamiento.
Sin embargo el término sentido no
aparece demasiado en la interpretación de los sueños, es en las conferencias de
introducción al psicoanálisis donde el sentido de los síntomas y sentido de los
sueños adquieren su relieve.
Freud allí indica que la clínica médica
conoce los síntomas pero el psicoanálisis arranca justamente de la formulación
: el síntoma tiene un sentido, al igual que los
sueños, fallidos, etc. y aún los delirios.
Un antecedente tan importante como la
Traumdeutung es el libro del chiste donde aparece un término que es el de
“sentido en lo sinsentido”; es lo que se demanda en un análisis cuando a partir
de la caída de las significaciones el
síntoma hace enigma y surge la pregunta ¿qué quiere decir eso?.
El enigma es el colmo del sentido porque
implica esta pregunta; el sentido no es un sentido revelado sino enigma.
En Pierce esta cuestión aparece claramente pues el sentido es virtual y se
pone en juego no en el eje sintagmático de las significaciones sino en el eje
paradigmático.
Por eso un mensaje descifrado puede
seguir siendo un enigma, porque el descifrado indica un sentido que emerge pero
es imposible de decir, queda nuevamente un enigma ¿qué quiere decir eso?.
Para Freud sentido en lo sinsentido es el mecanismo propio del chiste, para decirlo
de otro modo desconcierto e iluminación. Pero hay un agregado de 1912 sobre los
chistes de disparate.
Estos tienen una particularidad que los
hace diferentes a los demás chistes.
Freud dice que los chistes disparatados
no han tenido la debida atención en el libro del chiste. Los llama disparate de
apariencia chistosa, y presenta dos muestras: “Un individuo que está cenando al
serle servido pescado, mete las dos manos en la salsa mayonesa y se unta el
pelo con ella. Al observar que su vecino lo mira atónito parece advertir el
error y en son de disculpa exclama: ¡Perdón!, creí que eran espinacas.
Otro:- La vida es un puente colgante.-
dice uno. ¿Qué significa eso? le preguntan. ¡Qué sé yo! responde.”Freud agrega:
“estos ejemplos extremos producen su efecto por suponer el oyente que se trata
de un chiste y procura descubrir tras el disparate un sentido. Pero no es
posible hallar ninguno: se trata de un disparate.”
J.A.Miller desarrolla en su curso del
12/4/95 la hipótesis de que el goce es siempre el disparate, aunque no lo
articula con el chiste sino con el arte.
Sitúa la armonía del lado del placer,
del par significante y el disparate del
lado del goce con relación a la insistencia significante.
Agrega que lo que se encuentra al inicio
del análisis son razones ligadas a algo del disparate.
No hay demanda que no este fundada en un
disparate.”
El término disparate es interesante
respecto de los términos enigma o sinsentido.
Disparate, proviene del latín:
disparatus, significa falta de relación, manque de rapport, en el diccionario
Larrousse.
Algo más que el sinsentido del
significante, lo disparatado del goce.
Entonces el primer ejemplo del libro del
chiste concuerda con lo que Lacan
plantea del montaje pulsional en el Seminario XI, como collage surrealista, :-
“un individuo se unta el pelo con mayonesa, ante la mirada atónita de su
vecino.”
Podemos agregar a la perplejidad, tomada
del fenómeno elemental en la psicosis,
el disparate como confrontación del sujeto con el S1, en su valor de goce, de
significante traumático, que el sentido recubre. En tanto lo real excluye todo sentido.
El término “ sentido de los síntomas”
que titula la conferencia 17, es un concepto clave en Freud porque lo lleva a
formular al síntoma como satisfacción sustitutiva.
Satisfacción sustitutiva ante la
satisfacción que falta, ante el no hay relación sexual; el sentido del síntoma,
si bien se descifra conduce a lo pulsional, lo sentido en el propio cuerpo.
La clínica freudiana es un arte de la
interpretación, apuntando en primer lugar al cifrado de las formaciones, la
envoltura formal.
Luego aunque Freud dice lo contrario
sigue siendo un arte de la interpretación, el fantasma se interpreta como
masoquismo, las resistencias del superyó como necesidad de castigo.
La interpretación freudiana encuentra su
límite en análisis terminable e interminable, el impasse freudiano de la
interpretación se sitúa en lo que Freud llama “predicando en el vacío” ante la
castración. Si bien la vía del sentido, sitúa que no hay análisis mas que de lo
particular, la clínica de Freud se detiene en el enigma del enigma que
es el padre, para precisarlo en el Moisés y la religión monoteísta: la voluntad paterna.
Es de este modo que Lacan plantea que la
interpretación es del sentido pero va contra la significación, pero no opera
por el sentido sino por el equivoco.
La interpretación que opera por el
sentido conduce a la religión, en cambio la vía del equivoco permite pasar del
¿Qué quiere decir eso? al ¿Qué quiere? allí donde el Otro no responde.
Una interpretación que no sea del
sentido, sino corte, no solo implica hacer caer las significaciones, sino la
demanda de sentido, en tanto confronta al sujeto con el significante
primordial, como signo asemántico pero con valor de goce.
Pues el cifrado como goce-sentido, hace
enlace falso, cifrado a partir de la cifra, ante lo imposible de la razón
sexual.
El síntoma neurótico situado
tempranamente por Freud como enlace falso, indica como el sentido hace existir
al Otro, como Otro de lo real.
El carácter hipnótico adormecedor de los
discursos, sostiene el sueño del sentido. La especificidad del discurso
analítico como hipnosis a la inversa, es un decir que no al sentido.
Por lo tanto la operación analítica como
subversión topológica, conduce a un modo de anudamiento, no del sentido como
otro de lo real, sino la identificación al síntoma.
De este modo podemos oponer al sueño del
sentido, un deseo de despertar.
Correo del autor: mgold@eol.org.ar
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