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Arte, escritura, sinthome, verdad

04/05/2015- Por Nicolás Cerruti - Realizar Consulta

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Este texto surge del trabajo propuesto en un centro de salud, llevando a Joyce, pero también a Lacan, a la comunidad de dicho centro, y su entorno. Interrogar a Joyce es abrir el psicoanálisis ha otros decires. Una forma del acto.

 

 

                      

 

 

  Se propone ya desde el inicio del capítulo del seminario El sinthome (expone Miller en sus clásicos recortes, planteados como condensaciones de lectura): “De un arte que desbarata la verdad del sinthome”. Pero en el texto dice “síntoma”. La referencia nos importa exclusivamente porque no sólo habría que describir la diferencia entre “síntoma” y “sinthome”, y dar cuenta de la introducción de este concepto a lo largo del desarrollo del seminario (concepto, el sinthome, que a su vez va cambiando); sino que detenernos, como decía, exclusivamente en este lugar, es intentar situar la pregunta que enmarca toda la primera clase del seminario, que luego será retomada y modificada en la segunda clase, y que pertenece a uno de las interrogaciones fundamentales de Lacan, planteada para todo ese año. La pregunta que encausa la primera clase, como casi siempre en Lacan, está al final de la misma, porque debe leerse après coup, ésta sería: “¿Cómo el arte, el artesanado, puede desbaratar, si puede decirse así, lo que se impone del síntoma?”[1]. Ya es mucho lo que aquí se dice y se aborda, pero además es mucho lo que puede deslizarse para distinguir lo que voy a decir. A la diferencia entre “síntoma” y “sinthome” le agregamos aquí la necesidad de diferenciar “arte” de “artesanado” y, además, lo impuesto. Habrá formas de lo impuesto, cuando se atienda a la palabra, y eso lleva a una reflexión sobre la escritura. Por ejemplo, lo ubicamos en Lacan en este párrafo (uno de los párrafos más hermosos de este seminario):

 

“Sin duda hay en ello una reflexión sobre la escritura. Por medio de la escritura la palabra se descompone imponiéndose como tal, a saber, en una deformación de la que resulta ambiguo saber si se trata de liberarse del parásito palabrero del que hablaba hace poco o, por el contrario, de dejarse invadir por las propiedades de orden esencialmente fonémico de la palabra, por la polifonía de la palabra”[2].

 

  Sin embargo de destacar esto –por constituir una reflexión sobre la escritura, para Lacan (y aquí ya tenemos otro interrogante, ¿qué es la escritura para Lacan?, y, ¿qué es la escritura de Joyce, para Lacan?)–, lo que nos podría interesar está en el párrafo inmediatamente anterior. Este dice:

 

“… en el progreso de alguna manera continuo que constituyó su arte[3], que cada vez se le impone más cierta relación con la palabra –a saber, destrozar, descomponer esa palabra que va a ser escrita–, hasta tal punto que termina disolviendo el lenguaje mismo, como observó muy bien Philippe Sollers, y como les dije al comienzo del año. Él termina imponiendo al lenguaje mismo una especie de quiebre, de descomposición, que hace que ya no haya identidad fonatoria”[4].

 

  Este trabajo de la palabra, pero además, este trabajo sobre el lenguaje, es un trabajo que incluye el “destrozar”, el “descomponer” –casi podríamos tentarnos y decir, el “analizar”–, la palabra que va a ser escrita… ¿es así? ¿Es un trabajo sobre la palabra que va a ser escrita? O, ¿es un trabajo sobre la palabra escrita? O, mejor, ¿es un trabajo de escritura? Lo cierto es que al final del proceso, es el lenguaje el quebrado, y cambia el sujeto de la imposición, de ser el lenguaje quien se impone a ser Joyce quien impone al lenguaje.

  Es importante introducirnos en esta distinción, pues es el mismo Lacan el que analiza esto como un “sinthome”, en el caso de una presentación de paciente, y afirma que dicha locura comenzó “por el sinthome, «palabras impuestas»[5]. Dicha locura es la trabajada en un texto que se dio a conocer como “Una psicosis Lacaniana”[6]. Una presentación muy interesante, donde se puntúa allí mucho de lo que luego será retomado en el seminario, y para Joyce, el tema del destroce del lenguaje, de las palabras impuestas, pero además la telepatía (la cual padecía la hija de Joyce, Lucía).

  La referencia en Lacan nos conduciría a nosotros mismos, en plural, no sólo a la locura, como algo que de la psicosis podemos aprender (otra distinción a hacer, psicosis de locura). Lacan nos dice por ejemplo:

 

“¿Cómo es que todos nosotros no percibimos que las palabras de las que dependemos nos son, de alguna manera, impuestas?”[7]

 

  Luego de esto dará una de las definiciones más fuertes de la palabra en la obra de Lacan, pero lo dejo para otro momento.

  Este rodeo propuso detenernos en la idea de imposición del lenguaje, de la palabra, del trabajo que sobre ella hace el escritor Joyce… pero apuntaba a otra cosa. Puedo ahora sí completar la cita. ¿Qué resulta ser lo impuesto en esta pregunta que dije, podría ser el marco (leído après coup, insisto) de toda la primera clase de Lacan? Completemos la cita:

 

“¿Cómo el arte, el artesanado, puede desbaratar, si puede decirse así, lo que se impone del síntoma? A saber la verdad”.

 

  Es la verdad lo que se impone, y la verdad del síntoma. Podríamos decir entonces, que en esta frase no sería del todo correcto poner, como lo indicó Miller al comienzo del seminario, que se refiere a “un arte que desbarata la verdad del sinthome”. Pero no por eso la dejaremos de lado. ¿Qué será la verdad del sinthome? Dado que esta es una puntuación de Miller a él deberíamos remitirnos.

 

  Como se va viendo, el tema se ha ido abriendo y hemos dejado un tendal de preguntas, aunque mejor sería decir que hemos dejado una serie de encrucijadas planteadas. No se pueden caminar dos caminos a la vez (quisiéramos pensar), pero aquí hay un cruce, una división, que nos lleva a precisar estas distinciones que se fueron puntuando: síntoma-sinthome; arte-artesanado, etc.

  Habría que hacer el acopio de las definiciones de arte que Lacan hace a lo largo del seminario, pero también de la escritura, y, ya que estamos, del sinthome y de la verdad. Este es el recorrido. Miren dónde nos conduce por ejemplo. Dije que en la segunda clase hay una especificación, una ampliación de esta primera pregunta sobre el arte. Está dicha así: “¿cómo un arte puede apuntar de manera adivinatoria a sustancializar el sinthome en su consistencia, pero también en su ex-sistencia y en su agujero?”[8].

  Lo que me gusta de esta frase (además de lo que dice en el párrafo anterior, donde propone al sinthome como un cuarto, que completa al nudo de los tres registros, en Joyce[9]), es que hay aquí dos cosas, dice “un arte”, no dice “arte”, o “el arte”, y que este “sinthome” toma las propiedades de cada uno de los registros en lo que tienen de más singular, haciendo de este “sinthome” una sustancialidad. El sinthome toma entonces de lo imaginario la consistencia, de lo simbólico el agujero y de lo real la ex-sistencia. Sustancia, creo yo, como esto que dice lo singular, aquello más básico, que le compete al ser en tanto es algo, por lo que podemos decir entonces que existe y es algo. Esto que es algo, esencialmente, en cada registro ya lo indiqué (consistencia, agujero, ex-sistencia), justamente esto es lo que en el sinthome se comparte, por lo mismo, el sinthome no es ninguna de esas tres cosas en forma exclusiva, es de los tres y, además, es un cuarto que se distingue.

 

 

Nota: Elaboraciones en torno a un seminario propuesto para artistas, psicólogos, psicoanalistas, etc., en el Centro N°1; como todo lo referido a Joyce, es un trabajo en progreso.

 

 

 

 

 



[1] Lacan, Jacques, El seminario, libro 23: El sinthome, Paidós, Bs. As., 2008, página 23.

[2] Lacan, Jacques, Op. cit., página 94. El destacado es mío.

[3] De más está decir que deberemos interrogar si el arte de Joyce es uno que se muestra “en progreso continuo”, con una idea de evolución, o es más acertado indicar que no hay de la meta, sino del work in progress. Trabajo que se le imputaba a Joyce para la constitución de sus obras.

[4] Ibíd. El destacado es mío.

[5] Lacan, Jacques. Op. cit. Página 93.

[6] http://elpsicoanalistalector.blogspot.com.ar/2007/09/jacques-lacan-una-psicosis-lacaniana.html

[7] Ibíd. El destacado es mío.

[8]  Lacan, Jacques. Op. cit. Página 39.

[9] “Lo cierto es que abordaré este cuarto término con Joyce, en la medida en que él completa el nudo de lo imaginario, lo simbólico y lo real”. Ibíd.


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