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Sandor Ferenczi está de vuelta, lo testimonian los últimos congresos internacionales, el realizado recientemente en Buenos Aires (2009), las múltiples publicaciones, incluso tesis de doctorado sobre su obra, y el interés de los psicoanalistas por renovar la lectura y la reflexión en torno a este polémico autor, discípulo directo de Freud y su quejoso analizante durante dos períodos.
Si los confines frecuentados y explorados por Ferenczi interesan al movimiento psicoanalítico es porque ellos sirven de guía hacia los grandes temas de la práctica. En la historia del psicoanálisis nada mejor que el “activismo” y la audacia de Ferenczi para demostrarnos lo que es la fecundidad del desvío y la insistencia de la verdad en el error, cuando más allá de la pasión puesta en juego hay un analista que cree en el inconsciente y en la clínica psicoanalítica.(...)
No tenemos motivos, como parece tenerlos E. Jones, para pensar que Ferenczi estaba psicótico, pero sí para darnos cuenta que pagó muy caro haber sido quien llamó la atención sobre la importancia de lo real en el análisis. En este sentido fue casi un precursor, pero terminó siendo devorado por su propio descubrimiento.
La ambición de hacer posible lo imposible lo llevó a situarse por fuera de los límites del lenguaje y de la ley del Padre.
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Héctor López |
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La entrevista a Esthela Solano-Suarez realizada por José Ioskyn recorre distintos aspectos del dispositivo de pase formulado por Lacan: el momento de pase, la demanda de pase y sus diferentes lógicas, la emergencia del deseo del analista, la disyunción entre pase y final de análisis o “el objeto analista que acepta condensar para el analizante el enigma de su plus de goce” y los efectos de padecimiento cuando se produce un deslizamiento de ese lugar, padecimiento que según señala la entrevistada no es solo sufrir, son algunos de los temas abordados. También el destino del amor luego de un análisis finalizado será abordado en estas páginas.
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José Ioskyn |
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El lazo social es algo frágil, ya que como sabemos se basa en las creencias sociales, es decir ficciones, a las que hay que respetar y también tratar. Frente a esto el analista promueve una alternativa a los procedimientos de segregación o a la causalidad reducida al ideal.
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Karina Millas |
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A través de un recorte clínico se abordará el eje de los efectos y marcas que puede dejar una mamá en su niño cuando se muestra todopoderosa. Muy por el contrario de lo que reza el saber popular, la omnipotencia no siempre es un aspecto deseable en el campo de la subjetividad. Cuando una mamá lo puede todo, no se espera un desenlace demasiado feliz. Mediante la presentación del caso de un niño encoprético, se irá recorriendo las marcas que va inscribiendo el Otro primordial sobre el sujeto en vías de constitución cuando este Otro pretende abarcarlo todo. |
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Peichi Su |
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El Edipo freudiano, podría decirse, con relación a la formalización propuesta por Lacan implica al significante del Nombre del Padre en tanto significante que opera en la transmisión de la Ley y ordena el mundo simbólico del sujeto, poniéndose esto en juego, en las coordenadas subjetivas que serán consideradas en la clínica psicoanalítica.
Se trata entonces del padre simbólico, al respecto Liliana Szapiro dice: Es importante recordar que la función fundante de la cadena significante que posibilita la operación del sujeto es la función paterna”.
Padre simbólico que impone la ley y regula el deseo, ley en el plano simbólico. Formalización del Edipo propuesta por Lacan en su desarrollo de la Metáfora Paterna, función del padre en tanto significante que limita el deseo de la madre.
En "De una Cuestión Preliminar ", se trata del significante del nombre del padre en tanto significante que en el Otro como lugar del lenguaje, es el Otro como función de la ley. Habrá entonces normalización de la sexuación, un goce acotado, goce que se faliciza, es enmarcado, limitado por este significante, produciéndose un efecto de anclaje a una significación central común: la significación fálica.
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Vanina Daraio |
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La verdadera realización está en ir y venir sin fin; siempre nuevo entre las unidades de la vida, así como las sensaciones mas intimas no se limitan al interior, sino que son vibraciones, ondas que se propagan en el espacio que viene de si desbordándolo infinitamente en resonancia con la rítmica del Tao, que es la creación en marcha, la eterna transformación.
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Ana María Güemes |
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Campo heterogéneo si los hay es el de la práctica de la interconsulta en salud mental. Otorga la oportunidad de abrir la mirada hacia otros campos, donde todo toma otra configuración: el sujeto que demanda, la demanda, el tiempo, el contexto. Este texto propone pensar la interconsulta misma como un concepto límite entre lo psíquico y lo somático, al trabajar sobre las encrucijadas, conjunciones y/o disyunciones entre los dos campos: el médico clínico y el heterogéneo campo de “lo psi”. Propone, también, pensar sobre los objetivos que se plantea el equipo de interconsulta, algo así como despejar al camino de la cura médica de los obstáculos “psi”. Interroga, finalmente, a partir de un recorte de la clínica, la relación entre el organismo enfermo y el cuerpo portador de un pathos, tal como el psicoanálisis lo caracteriza en la histeria. |
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Emilse Pérez |
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Proponemos abordar el culo como un síntoma de los tiempos que nos toca vivir. Por ejemplo: un hombre que come bien, trabaja cuatro horas y gana veinte veces más que un obrero ¿accede a ese culo imposible?
Definitivamente no. El deseo humano es insatisfecho por estructura, por eso el síntoma que, según Freud “figura algo como cumplido” (es decir: está donde algo no fue), constituye el hueso traumático de toda subjetividad.
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Sergio Zabalza |
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Vivimos todavía inmersos en las coordenadas que, en su momento, dibujara Sigmund Freud. Es cierto que los contornos de ese dibujo están en buena medida muy difuminados, pero la figura que conforman todavía resulta perfectamente identificable. Acaso ello explique en gran medida el hecho de que las ideas del psicoanálisis se hayan incorporado al acerbo de tópicos del hombre contempo¬ráneo. Así, muchas categorías de inspiración inequívocamente psicoanalítica se han integrado en esa especie de magma indiferen¬ciado que es el sentido común de las gentes de hoy (que hablan, con apabullante normalidad, de traumas infantiles, motivaciones subcons¬cientes, lapsus del lenguaje, etc.). No es éste el momento de valorar esta aparente omnipresencia de lo psicoanalítico en nuestro imaginario colectivo, aunque dejar constancia de la misma constituye un eficaz indicador del valor teórico y terapéutico de las propuestas de Sigmund Freud. |
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Manuel Cruz |
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Orlando (1928) de Virginia Woolf (1882-1941), desde una lectura psicoanalítica, es una metáfora del Edipo femenino escrita por la pluma literaria de una mujer; es la enigmática manera en que este personaje asume su feminidad después de un largo camino de carear con otros su certeza sexual. Ser hombre o mujer no es un asunto que se deduzca a partir de la anatomía, la asunción de una posición femenina o masculina, tanto para el hombre como para la mujer, implican resignificaciones en las identificaciones edípicas que desembocan en la asunción subjetiva de una identidad sexual. La novela muestra, a mi parecer, el cambio de posición subjetiva que hace que Orlando se asuma finalmente como una mujer. |
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Mónica Morales Barrera |
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