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La vanguardia vienesa: las artes visuales y el psicoanálisis temprano (tercera parte)

23/09/2026- Por Roberto P. Neuburger - Realizar Consulta

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La Viena de 1900 tuvo una explosión cultural y científica inusitada, convirtiéndose sin dudas en un faro que las fronteras nacionales no podían detener. En esta parte continuaremos con las artes visuales, la arquitectura y el naciente diseño como disciplina original. Pero ¿cuál hubo de ser la relación con el creador del psicoanálisis, asimismo nacido en medio de dicho contexto, con dicho entorno? Por ahora dejaremos a Sigmund explorando y tomando notas en el viejo Museo de Arte Histórico en el que admiraba a Peter Brueghel y Tiziano –o exploraba con su mirada analítica la antigüedad egipcia– mientras que carecemos de referencias sobre sus consideraciones al burbujeante “Jugendstil” del que Gustav Klimt es la figura principal, aunque los que luego mencionaremos no tuvieran menor talla. Mucho más adelante habremos de considerar su sorprendente contacto con los aires nuevos…

 

                                                                                         Ilustración generada por la IA Gemini

 

 

Las artes visuales, la Secesión y el Expresionismo

 

  En artes visuales, el vendaval de la Secesión Vienesa, encabezada por Gustav Klimt y que llegara a tener su propio edificio, con la emblemática gran esfera dorada en la terraza en un lado de la Karlsplatz, a poca distancia de la Iglesia de San Carlos Borromeo, que ostenta en su fachada el célebre nudo tan explorado mucho después por Lacan.

 

                        *1 

“Edificio de la Secesión”, 1908, diseñado por el arquitecto Joseph Maria Olbrich, en la Karlsplatz (Plaza de Carlos), Viena.

 

  Lleva en la portada la frase “A cada época su arte, al arte su libertad (Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit)”. Por una curiosa ironía, se encuentra muy cerca, en diagonal, de la Künstlerhaus (Casa de los Artistas) de la que se separara el grupo encabezado por Klimt a causa de su academicismo.

La nueva Asociación editaba su periódico, Ver Sacrum (Sagrada Primavera) cuya portada tenía diseños de sus miembros.

  

                        *2 

            Gustav Klimt, “Muerte y vida” (1910, modificado en 1915, Museo Leopold, Viena)

 

  Klimt (1862-1918) tuvo una evolución notable: formaba parte de la asociación oficial y académica, la Casa de los Artistas (Künstlerhaus). Había realizado junto con Franz von Matsch los frescos de la cúpula de la Universidad. Como los mismos fueron juzgados excesivamente modernos, Klimt los adquirió e hizo que los retiraran. Su destino fue el Palacio Immendorf, lugar donde los alcanzaron las llamas en 1945.

 

  Sólo quedaron fotografías en blanco y negro antes de su destrucción, y en nuestros días se intenta su reconstrucción con técnicas digitales. A lo largo de los años su temática se vuelve más oscura y menos decorativa, apareciendo sombras, monstruos o bestias y la figura de la muerte.

 

  Desde luego, una pléyade interminable de pintores, escultores y arquitectos formaron parte de la nueva asociación: Josef Hoffman, Adolf Loos, Max Klinger, Otto Wagner (cuyos pabellones pueden admirarse en otro de los lados de la Karlsplatz), Koloman Moser y tantos más, sin olvidar a los expresionistas como el feroz iconoclasta Egon Schiele, el destructor de matrimonios Richard Gerstl, o bien Oskar Kokoschka a quien ya hemos aludido.

 

  Párrafo aparte merece en este grupo la figura de Alfred Kubin, quien pudo trasladar (y “abreaccionar”, se diría con la terminología psicoanalítica temprana) las sombras amenazadoras de su infancia y adolescencia traumáticas con sus innovadoras técnicas de dibujo que bucean en la oscuridad de lo siniestro, mundos sombríos que habría de explorar, desde otra vertiente, el descubridor del inconsciente. También escritor, su novela fantástica El otro lado (Die andere Seite) bucea en lo sobrenatural y ominoso.

 

  Si bien Kubin nunca vivió en Viena debe ser incluido sin duda en su atmósfera.

Y en la elegancia sintética y despojada del diseño del Taller de Viena (Wiener Werkstätte) se destacan Alfred Roller, Berthold Löffler, y el ya mencionado Josef Hoffmann.

  

                          *3 

                               Otto Wagner, Pabellón en la Karlsplatz (1899)

 

 

  En Buenos Aires conocimos una sobresaliente y maravillosa obra teatral de Mario Diament, Café Central en el que aparecen casi todas las figuras de la Viena político-social, artística, literaria… honrando la cultura de café, tradición vienesa esencial e ininterrumpida. He aquí algo de lo que escribimos luego de presenciar el espectáculo:

 

  La reconstrucción del conglomerado irrepetible de brillantes y enormes talentos intelectuales y artísticos de la Viena de comienzos de siglo XX es atractiva y deslumbrante; sin embargo, el brillo incandescente se ve subtendido por los oscuros presentimientos que no tardarán en sepultar bajo su estruendo todo rastro humano de arte, cultura, educación, ciencia, tecnología.

 

  Como anuncia con entera exactitud el pequeño programa de mano, “las referencias son históricas pero lo que trasuntan son presagios de asombrosa actualidad, tan válidos para la Argentina de hoy como para el mundo”. Y exactamente así será. Desfilan por la escena, en dos oportunidades (1913 y veinte años después), rostros que supieron iluminar al mundo, también con sus conflictos, pasiones, arrebatos, traiciones, engaños y decepciones amargas, acompañando acompasadamente su desatada creatividad.

 

  Se presentan en las sencillas sillas de mimbre del café Alma Mahler, Oskar Kokoschka, Adele Bloch-Bauer (la Mona Lisa austríaca, retratada por Gustav Klimt en dos oportunidades, uno de dichos cuadros se encuentran en la Neue Galerie de Nueva York), Peter Altenberg, Alfred Adler (el socialista, luego de su rencilla inconciliable con el psicoanálisis), el feroz periodista satírico Karl Kraus (primero interesado, luego descalificador del descubrimiento del inconsciente), Stefan Zweig (que menciona su colaboración con Richard Strauss, que habría de ser eliminada en 1935 para resurgir sólo en posguerra), el filósofo Ludwig Wittgenstein, Trotsky, Tito, Stalin, un anónimo marido que escolta cobardemente a una vehemente prostituta, el mismo Sigmund Freud, y un suicida en acto de protesta, conducidos y orquestados por el jefe de los camareros, al que todos se dirigen con un elegante Herr Ober, entre el auténtico café vienés y la célebre Sachertorte.

 

  Y un diminuto, desconocido acuarelista de pequeño bigote negro que sin cesar profiere vituperios y exabruptos, minimizado y desechado por todos, ciegos desconocedores –el descubridor y certero teorizador del inconsciente no lo es menos– de la fatal sombra de destrucción y ruina que el entonces ignorado, luego mortífero y poderoso, sería capaz de arrojar sobre todo el esplendor, anticipada ya por quienes aprovecharán y harán botín de la catástrofe por venir. Y precisamente allí estará la admonición subterránea que concluye y deshace, destruye el centelleo fulgurante del luminoso primer plano.

 

   De hecho el término unheimlich, que eligiera Freud para su célebre artículo de 1919 (Das Unheimliche, https://www.gutenberg.org/files/34222/34222-h/34222-h.htm) y que tantos dolores de cabeza le ha dado a los traductores (en español tenemos lo siniestro y lo ominoso, en inglés the uncanny, en francés se ha recurrido a dos palabras, l`inquiétante étrangeté, en italiano il perturbante, en ruso жуткое y en griego το ανοίκειο), se encuentra ya poco antes del capítulo VIII:

 

“Había lugares solitarios en los bosques y pantanos, a los que al atardecer ningún caminante se atrevía. Eran considerados ominosos, y cada soñador se alegraba de no tener que buscar nada allí”.

 

  Y, desde luego, en concordancia con el desarrollo de la amenazadora atmósfera, reaparece de modo recurrente… (Kubin, A. “Die andere Seite” –El otro lado– https://www.gutenberg.org/cache/epub/75988/pg75988-images.html). Tal la potencia creadora del lenguaje: tan sólo con la adición de un simple prefijo se desata una ominosa polisemia.

 

 

Imagen *1:

https://es.wikipedia.org/wiki/Pabell%C3%B3n_de_la_Secesi%C3%B3n#/media/

Archivo:Secession_Wien1.JPG

 

Imagen *2:

https://es.wikipedia.org/wiki/Muerte_y_Vida#/media/Archivo:Gustav_Klimt_-_Death_and_Life_-_Google_Art_Project.jpg

 

Imagen *3:

https://www.travelwriticus.com/vienna-otto-wagner-pavillon-karlsplatz/

 

 

 

 

 

 

 


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