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Tecnología y poder: el sujeto manipulado

06/09/2014- Por Rosa De Pietro y A.A.V.V. - Realizar Consulta

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Los entornos virtuales suponen una nueva anatomía del poder que desborda la anatomía del alma. Foucault plantea como, a partir del panóptico, se asientan los efectos organizativos de la mirada del Otro, articulando los conceptos de vigilancia, disciplina y subjetividad. La vigilancia en las instituciones del encierro se caracteriza por la máxima visibilidad y estricto control del tiempo. En la nueva anatomía de poder la vigilancia pervive. Se asienta en la materialidad fluida, trasciende el tiempo y las barreras físicas, no requiriendo visibilidad. Cuanto mayor es el movimiento del usuario mayor es la posibilidad de marcar y predecir la trayectoria del sujeto. Para Foucault la disciplina es un arte corporal, se opera sobre el cuerpo, se trata de constituir al individuo en objeto y producir sujetos, crear almas. En la simulación el cuerpo pierde significación y la vigilancia opera por control. Se despliega un dispositivo que en lugar de basarse en la mirada social sobre el cuerpo, se asienta en el movimiento de la información y en el trazado de rutas de acceso, dejando paso al establecimiento de una cartografía de movimientos obligatorios. Frente al entramado de vigilancia, disciplina y subjetividad se observa otro: vigilancia, control y socialidad.

 

  

 

Eje: “Tecnología y poder”/ “Sujeto mediático”

 

 

Escrito en coautoría con:

 

 

Juliana Colangelo, Nadia Magram, Estela Amaya, Belén Soligo, Alejandra Nakasato, Alicia Castañeda, Mirta Castillo, Fabiana Nishinakamasu. 

 

 

  ¿Cómo se ve afectada nuestra subjetividad en la era tecnológica? ¿Qué modos adquieren los imperativos que nos gobiernan? La virtualidad y su incidencia en el lazo al otro y en el modo de control social, son los ejes a través de los cuales transitaremos la pregunta por el estatuto del sujeto en la actualidad.

 

  En el recorrido algunas ideas del filósofo Slavoj Zizek nos plantean, en relación a la subjetividad y lo virtual algunos aportes que transmite en una entrevista realizada por Eduardo Grüner.  

Zizek establece allí la necesidad de diferenciar lo real de la realidad. Mientras la oposición de moda estaría entre lo virtual y la realidad, lo real lacaniano está más cerca de lo virtual. “La realidad no es lo que está afuera sino lo que uno acepta como realidad. Para volver aceptable la realidad es necesario incluir algunas coordenadas fantasmáticas “. Zizek se interesa en la ideología no como una gran tesis ideológica, liberal o socialista (en este sentido es posible que la ideología esté en crisis) sino como un conjunto de coordenadas fantasmáticas que, aún sin saberlo, determinan nuestra vida cotidiana.

 

  Respecto del lazo al otro y la versión descarnada que este puede tomar, Zizek plantea que es en el sentido de la ontología de lo cotidiano que debe estudiarse el racismo: ¿qué nos molesta de los otros?, ¿cuándo nos volvemos agresivamente racistas hacia los otros? Hay algo de una ontología fundamental en cómo percibimos a los otros. Nunca se trata de una explicación superficial, pseudomarxista, de los intereses económicos: es una intolerancia ontológica.
Así, sostiene que los racismos no tienen que ver con la alteridad radical sino al contrario, con lo que Freud llama el narcisismo de las pequeñas diferencias. Entre la otredad absoluta (el alien de los films de ciencia ficción) y la pequeña diferencia que se vuelve aterradora.

 

  En este punto, un pequeño desvío en el recorrido nos conduce a la tan frecuente pregunta acerca de la vigencia del psicoanálisis y su eficacia en estos tiempos. Coincidimos con Zizek, quien sostiene que el psicoanálisis es actual, no anacrónico. Critica el argumento de que Freud solo fue bueno para la época victoriana, cuando había inhibiciones sexuales y el psicoanálisis ayudaba a tener una vida sexual normal contra la internalización de las prohibiciones familiares y la culpa; y no para la época actual donde la vida aparece como permisiva. Actualmente la problemática es que la gente no se siente culpable de transgredir prohibiciones sino de no transgredir, de ser incapaz de gozar. Versión actual del imperativo superyoico.
 Hoy, paradójicamente, sólo el psicoanálisis permite no gozar. Lacan lo dice de modo muy preciso: desde el momento en que se permite gozar, la permisión se vuelve un deber, “tenés que...”. El problema es tener el permiso de no gozar, porque realmente sólo se puede gozar si está permitido también no gozar. Hoy tenemos este terrible deber del superyó en todos los niveles, desde lo más brutal “tenga sexo, disfrute, etc.” hasta el más espiritual “realícese, pase un buen momento”. Hoy el goce está permitido, e incluso es obligatorio, porque los objetos de goce han sido privados de todo riesgo, “desustancializados”: café sin cafeína, cerveza sin alcohol, sexo virtual, etc. Aquí se plantea el problema con la idea de democracia, de una especie de mandato superyoico de gozar de la demo-cracia, aunque ella sea insustancial.

  ¿Cuáles son las elecciones que realmente podemos hacer? En este nivel, si la democracia tiene su base en la idea de la libre elección, habría que problematizarla. El problema con la libre elección es que puede involucrar muchas veces un deber secreto más fuerte.

 

  Retomando la cuestión acerca de la incidencia de la virtualidad en la subjetividad tomaremos algunos aportes de Tirado y Callen. Los autores plantean que en esta era la cultura de la simulación se ha instalado en nuestra cotidianeidad cambiando nuestras concepciones sobre la mente, la idea de cuerpo y del yo.

Sostienen que la realidad virtual posee  tres características, por un lado se despliega en dos niveles, un nivel de uso, dimensión visual y un plano invisible de matrices numéricas. En segundo lugar la realidad virtual remite a materialidades fluidas que provocan efectos reales.  Y por último,  está poblada de presencias invisibles, se comparte un espacio, un tiempo y una acción abstracta con miradas de personas no localizables.

Se presenta una nueva experiencia del lenguaje, prácticas lingüísticas que incluyen agentes que no hablan, almacenan, contactan y buscan. En el entorno virtual, la no relación, el no movimiento, la no participación es una imposibilidad lógica.

  La tesis de los autores es que los entornos virtuales suponen una nueva anatomía del poder que desborda la anatomía del alma planteada por Foucault.

Foucault plantea como a partir del panóptico se asientan los efectos organizativos de la mirada del Otro, articulando los conceptos de vigilancia, disciplina y subjetividad.

  La vigilancia en las instituciones del encierro se caracteriza por la máxima visibilidad, el estricto control del tiempo, siendo el individuo consciente de la vigilancia, se utiliza su potencialidad y energía, se involucra un “hacer – hacer”.

En la nueva anatomía de poder la vigilancia pervive. Se asienta en la materialidad fluida, trasciende el tiempo y las barreras físicas, no requiriendo visibilidad. Los individuos no son conscientes de la vigilancia, ella implica un “dejar hacer”. Cuanto mayor es el movimiento del usuario mayor es la posibilidad de marcar y predecir la trayectoria del sujeto.

Para Foucault la disciplina es un arte corporal, se opera sobre el cuerpo, se trata de constituir al individuo en objeto y producir sujetos, crear almas. En la simulación el cuerpo pierde significación y la vigilancia opera por control. El control concierne al movimiento no a la corporalidad, se requiere participación, conexión constante, control continuo, no se pretende crear sujetos solo modularlos, estableciéndose trayectorias, no sujeción.

  La lógica que describió Foucault buscaba producir subjetividades, crear almas. En cambio,  la lógica de los entornos virtuales radica en la socialidad, se busca relación, contacto, interacción. Lo prohibido es la no relación.

En la simulación se despliega un dispositivo que en lugar de basarse en la mirada social sobre el cuerpo, se asienta en el movimiento de la información y en el trazado de rutas de acceso, dejando paso al establecimiento de una cartografía de movimientos obligatorios.

Frente al entramado de vigilancia, disciplina y subjetividad se observa otro: vigilancia, control y socialidad.

  Este recorrido posibilita pensar que lo característico de las sociedades modernas es crear almas produciéndose un pasaje a un gobierno de la libertad donde la libertad de acción, de elección se subsumen en un control abierto y contínuo.

En los entornos virtuales de las prácticas biopolíticas, hay nuevas rutas de acción que se trazan a partir del cruce de datos, ejemplo (páginas electrónicas, listas de correo, chats, etc.).

  La tradicional necesidad de presencia y visibilidad de los otros se desterritorialíza, y la interacción entre los cuerpos se diluye y se torna inmaterial. Hay un prerrequisito ontológico en estas nuevas formas, en primer lugar la conexión permanente en el entorno virtual, y en segundo lugar la circulación de datos de entidades ya informatizadas que posibilite su suma e interconexión permanente.

  Toda esta información dará una predicción de nuestras trayectorias futuras.

Este sujeto biodata, representa la hibridación entre la realidad virtual y física, el intento de fusionar nuestros cuerpos y vidas finitas con imágenes digitales, para devenir flujos semióticos y materiales de información duraderos en el tiempo.

De este modo el entrecruzamiento de bases de datos genera identidades, comandos artificiales, por lo tanto ya no estamos ante una anatomía de poder que produce individuación, sino ante materia cifrada que se puede manipular.

  En las sociedades actuales se pierde el interés  en la constitución de entramados de categorías (mujer, niño, preso) sobre las cuales modelar nuestras subjetividades, y lo que importa es la conexión por las redes de información, suficientes de prácticas, gustos, formas de  vida, etc., para que trate los problemas particulares, y ofrezca con anticipación el producto a nuestros deseos y necesidades. Los individuos pasamos a definirnos en función de nuestra conectividad.

 

  En las sociedades de control, “nada se termina nunca”. En términos de Deleuze cada tipo de sociedad tiene sus propias máquinas, en este caso las máquinas cibernéticas, propias de la sociedad de control.

En este contexto, surge como categoría la de usuario, donde aquello que uno cree utilizar libre y gratuitamente es codificado en un lenguaje cerrado, propio de cada plataforma “virtual”, y si bien creemos poder eliminar esa información, esta se “conserva” dentro de la plataforma y nosotros… no sabemos dónde.

  El control “al aire libre”, ya no es el encierro propio de las sociedades disciplinarias sino que constituyen una modulación que cambia constantemente y se adapta instantáneamente a cada “molde”. Ya no es el individuo-masa propio de la disciplina sino que han devenido “dividuales” y las masas se han convertido en indicadores, bases de datos al servicio del mercado.

 

 

¿Cómo escapar al control?

 

Deleuze nombra como posibles modos de resistencia los virus informáticos o la piratería, pero dentro del mismo sistema.

Refiere que tanto la comunicación como la palabra están podridas o que quizá “hace falta apartarse de la palabra. Crear siempre ha sido algo distinto que comunicar. Puede que lo importante sea crear vacuolas de no comunicación, interruptores para escapar al control”

Un modo posible seria volver a conectar el arte con la vida, en lo social, por supuesto.

“Todo acto creativo implica un acontecimiento, y en cuanto tal, la creación de un sentido singular, nuevo, sin existencia previa, y que no puede explicarse necesariamente a partir de los elementos que lo constituyen”.

  La creación como tal no puede ser traducida ni codificada en los términos de decodificación utilizados por el ciberpanóptico.  Ella escapa, ya que tal intensidad no puede ser capturada en términos de virtualidad. No existe en el ciberespacio.

Junto con Deleuze pensamos que una línea de fuga puede abrirse yendo hacia nuevos sentidos, lo intempestivo en términos nietszchianos, “irrupción de un devenir en estado puro”. “El hacer creador no esta planteado como producción científica o artística, máximos exponentes de la fuerza vital que administra nuestra vida. Es el hacer, en tanto ejercicio de la generación de sentidos, de significaciones, de relaciones, de producciones que nos confirman nuestra condición de vivos, de transitantes del mundo que nos acoge.

  No es el mero hacer mecánico que se extiende en la secuencia cronológica, sino el hacer intenso que solicita nuestro ser presentes en y con sus consecuencias lógicas: estar en si, estar con el otro, estar en el mundo, estar aquí.” En tanto psicoanalistas, creemos que esta respuesta no es ajena a nuestra práctica y, retomando el comienzo de este trabajo, sostenemos que es indispensable para afirmar la eficacia del psicoanálisis hoy.

 

 

Bibliografía:

 

-Deleuze Gilles Conversaciones Editorial Nacional Madrid.

-Grabowski Juan Pablo, Saubidet Agustina Ensambles “Internet: Biopolítica en los tiempos de la virtualidad” Editorial Eudeba 2011.

-Resin Alejandro Políticas del tiempo Buenos Aires, Editorial La nave de los locos 2009.

-“La letrina de lo real” Entrevista de Eduardo Grüner a Slavoj Zizek. Artículo publicado por Página 12, Buenos Aires 5 de Diciembre del 2003.

-Tirado Francisco, Callén Blanca. ”Simulación y códigos informáticos: una nueva anatomía para las prácticas biopolíticas” artículo publicado en la revista “Nómadas” Nro. 28 abril 2008 Universidad Central, Colombia

 


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Junto con Deleuze pensamos que una línea de fuga puede abrirse yendo hacia nuevos sentidos, lo intempestivo en términos nietszchianos, “irrupción de un devenir en estado puro”. “El hacer creador no esta planteado como producción científica o artística, máximos exponentes de la fuerza vital que administra nuestra vida. Es el hacer, en tanto ejercicio de la generación de sentidos, de significaciones, de relaciones, de producciones que nos confirman nuestra condición de vivos, de transitantes del mundo que nos acoge. Me interesaba extraer este párrafo que comparto y para comentar lo siguiente: ahí me parece q hay una sutil diferencia entre esa línea de fuga p posibilita creación,reinvencion,y no un invasión rizomatica sin fin,sin destinatario,anónima. Ese pasaje de las sociedades disciplinarias a las de control nos están ordenando una nueva construcción de subjetividades , una nueva ley, de hierro, nos decía Lacan. A mayor fracaso del amor mayor obscenidad del goce.El neo liberalismo está y hace de las suyas.Ser objetos y estar al servicio del la imagen, el espectáculo,la pulsion escopica se satisface!los malos usos de estos nuevos gadgets son una suerte de chupetes escopicos. Nueva adicción del siglo XXI . Muy buen trabajo

Por: Silvia Bermúdez

Me parece interesante la invitación a pensar la diferencia entre el modo de control de otra época y ésta, en la que se manipula al sujeto con la información que se extrae a través de las bases de datos generadas con cada página que uno va visitando o formulario que va completando online. Y cómo esto afecta a la subjetividad. También interesante pensar un modo posible de escaparle, a través de la invención singular, del saber hacer que cada sujeto construya en el recorrido de un análisis. Saludos

Por: Leticia Soledad Perez

Son muy claras al explicar el mandato a gozar en su versión actual. El sentirse culpable de "no transgredir", y la función del psicoanálisis al permitir no gozar.
Escuchamos casi permanentemente a sujetos que "están corriendo" . Un diálogo frecuente: "¿Cómo estás?" -"Corriendo". Me hicieron pensar en este fenómeno, tan común, tan poco interrogado...Corriendo pero conectados. Es decir, lo que señalan de la necesidad de "mayor movimiento", comandada por una "cartografía de movimientos obligatorios".
Los virus o piratería dentro del sistema remiten lo real, imposible de hacer desaparecer de ningún sistema.
El discurso del analista, en tanto pone en lugar del agente al objeto a, lo rechazado en los otros, produce otro tipo de movimiento (diferente del "movimiento obligatorio").
Un trabajo cuya claridad invita a pensar y a repensar. ¡Gracias!

Por: Ana Laura Rodriguez

El sujeto biodata es una hibridación entre lo virtual y lo real
Se pierde la relación personal y lo que importa es la conexión por redes de información. Los individuos se definen por su conectividad. En las sociedades de control "nada se termina nunca",y las máquinas ejercen el control,se crean espacios de no comunicación para escapar del control.

Por: nélida obdulia tesone


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