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Cooperativa Corleone. El Padrino13/07/2011- Por Hugo Dvoskin - Realizar Consulta
La frase que hará famoso al Padrino guarda un misterioso vínculo con el personaje de Balzac. Vivir bien, todo hombre tiene precio y los extraños, difusos y variables conceptos de negocio y familia que han atravesado épocas, sistemas económicos y políticos, son las tres patas sobre las que se supone se constituye la ética del Padrino.

Ficha técnica y artística
Título: El padrino
Título original: The godfather
Dirección: Francis Ford Coppola
País: Estados Unidos
Año: 1972
Fecha de estreno: 24/03/1972
Duración: 175 min.
Género: Criminal, Drama, Thriller
Calificación: No recomendada para menores de 18 años
Reparto: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Richard S. Castellano, Robert Duvall, Sterling Hayden, John Marley, Richard Conte, Al Lettieri, Diane Keaton
Guión: Francis Ford Coppola, Mario Puzo
Distribuidora: Paramount Pictures
Productora: Paramount Pictures, Alfran Productions
“Dans ce conjuncture, je vais vous faire une proposition que personne ne refuserait”.
Honoré du Balzac, personaje mafioso de Le Père Goriot (p. 112).
“J'ái une idée...”, dice el personaje. Su idea es ir a vivir a Estados Unidos y tener esclavos. El alguien que irónicamente se define como un poeta sin escritos pues su poesía está en actos y sentimientos… y en darse la gran vida.
1.- Desde Sicilia
La frase que hará famoso al Padrino guarda un misterioso vínculo con el personaje de Balzac. Vivir bien, todo hombre tiene precio y los extraños, difusos y variables conceptos de negocio y familia que han atravesado épocas, sistemas económicos y políticos, son las tres patas sobre las que se supone se constituye la ética del Padrino.
Llegar, permanecer y caer. Primavera, verano y otoño. El duro invierno ha quedado para aquellos primeros tiempos iniciales, míticos pero no menos reales, allá en Sicilia. No eran días fáciles en la Italia del novecento. Estamos en Corleone. El padrino del pueblo por motivos que no interesan ha tomado la decisión de asesinar al padre de Vitto y a su hermano. La madre se presenta para pedir por la vida de Vito (Robert De Niro y Marlon Brando), su hijo de sólo nueve años con incapacidad para suponer un peligro. “Por ahora” dice el padrino, “cuando sea grande querrá venganza, debo eliminarlo”, agrega. Texto que se ubica entre el presentimiento, la lectura de los acaeceres en Sicilia y las profecías autocumplidoras. Vito se escapa y la hora de ese Padrino ya ha sido señalada por él mismo.
Estos hechos sobre-determinan el derrotero de este niño condenado a arreglárselas en territorio enemigo, con idioma ajeno, en USA. Será una lucha sin cuartel por encontrar una intersección entre las leyes de esa sociedad que se propone libre, justa y de derecho pero no para todos; y esas otras que son más códigos que leyes, son más de respeto entre jerarquías que las del respeto a la ley, de pequeños grupos y familias que se sostienen en poderes paralelos al del Estado.
La película -consideraremos la saga, a ciertos fines como una unidad- se inicia situando estas cuestiones. El dueño de la funeraria presenta sus cuestiones de familia que él entiende están por encima de los leyes instituidas. Pide la muerte, en nombre del ojo por ojo bíblico, para unos muchachotes que intentaron abusar de su hija y le arruinaron la cara. Don Vitto conoce los códigos y no se extralimita. Si no ha habido muertos, el ojo por ojo no puede suponer la muerte de nadie. Habrá vendetta y lastimados, pero no muerte. Aquí no acaban las enseñanzas que Don Vitto le da a su coterráneo y que sirve para que nosotros los espectadores sepamos en que terreno estamos entrando más allá de los prejuicios sobre la Cosa Nostra. Don Vitto le pregunta por el respeto que hasta aquí el hombre de la funeraria no ha tenido por él y a partir de ahí deberemos sopesar el hecho de que todo hombre tenga precio no siempre es cuestión de dinero o no incluye a los Corleone. Aunque no sin dinero, siempre con respeto.
Nos anticipamos. Se trata en el comienzo de una hija lastimada que irrumpe en el casamiento de la hija de Don Vitto. En el final de la trilogía una hija muerta da por cerrado el ciclo de los Corleone y se inician nuevos tiempos. De una hija a una hija. La historia podría ser no la del padrino sino la de mujeres a las que se las constituye indefensas para luego forzarlas a protección ajena, sin poder ejercer ellas mismas su propia protección para terminar siendo víctimas de los fallos de ese sistema. En la misma noche que a la hija de Michael (Al Pacino) se le impide vincularse amorosamente con su primo como modo de protección, es acribillada por los fallos del sistema de seguridad que organiza el mismo primo.
La historia de DonVitto ha sido consecuente. Se ha ganado el respeto de los suyos siempre en los límites. Pequeños delitos a favor de la familia, algunos aprietes en favor de los desdichados, el homicidio de algún sátrapa barrial. Un Robin Hood italiano en tierras neoyorquinas. Buen padre de familia, con cuatro hijos. Don Vitto ha trabajado para su comunidad y para ello previamente ha tenido que eliminar a Fanucci que representa justamente al sistema mafioso. Respeto, dinero y exclusividad para algunos negocios. DonVitto conoce los límites de sus códigos y también del poder del estado. Sabe en que ligas puede jugar y en cuales sabe que a la larga va a perder. Drogas no. La paradoja es que una parte del sistema le exige que juegue donde él sabe que no puede. Lo suyo es el juego. Se empieza con la clandestina, se concluye comprando casinos. La receta es infalible y él la conoce.
El padrino arma la familia, esposa, hijos, cuñadas, sobrinos y nietos. En este tiempo neoyorquino -el de la segunda generación si contamos los tiempos de Sicilia- más allá de lo mafioso, aquí se ha ido formando una cooperativa. Quizás el director –del cual no debemos hablar- no es ajeno, si pensamos que en reparto de papeles participa una buena parte de su propia familia.
Más cerca de la cooperativa que de la mafia, los Corleone defienden el negocio a ultranza, más que a la familia porque en última instancia la familia depende del negocio. “Siempre se trata de negocios”. “El atentando a papá, le advierte Michael a su hermano Sonny, fue también una cuestión de negocios”. Aquí se ha producido cierta transculturación porque la familia aun cuando persevere ese nombre, aun cuando cada grupo esté conformado por un clan familiar, se ha ido poco a poco transformando en empresa. Guarda los antiguos modos para tomar venganza de los traidores. No se aceptarán deslealtades a la empresa familiar. Entendida la vida como negocio, estos atentados al padre y al hermano son aceptados como cuestiones que no deberían ser consideradas personales. Bajo esa perspectiva nuestra familia mafiosa, podría no ser tan mafiosa y quizás no sea tan familia. Podría pensársela como una pyme cuyos miembros se han ganado la confianza por las suposiciones que generan los vínculos de sangre que, como se verá, no son siempre suficientes. El ser de familia da un crédito de confianza hasta que se demuestre lo contrario, como sucederá con Freddo.
Quedará inmaculada la relación con la madre, un dato más cultural que mafioso, y por eso se posterga la hora de matar a Freddo que ha traicionado a Michael y a la empresa. Una vez muerta la madre, a Freddo le quedan pocas horas.
2.- De Vitto a Michael
Estamos en tiempos de la guerra de Vietnam de donde viene Michael con las condecoraciones correspondientes. Es la tercera generación y la segunda de los Corleone en los Estados Unidos y uno de los descendientes itálicos se ha hecho acreedor de algunas medallas. El tiempo de estar en observación ha quedado atrás. Hijos de Sicilia, ahora defienden los intereses de la gran democracia del norte en lejanas tierras asiáticas para imponer los blue-yeans y la coca bien helada. Por ahora preparan el Napalm.
Los Corleone estrenan formas y disfraces. Permanecen indemnes algunos nombres de los ideales: la patria, la familia, el nombre del padre que se encarnan en otros nacionalismos. Michael por ahora no participa en los diversos negocios de Don Vitto que incluyen las apuestas más o menos clandestinas y la imposición de algunas ideas por métodos non sanctos: las proposiciones que no podrían ser rehusadas. Nunca se sabrá si esta imposibilidad de rehusar se debe a los beneficios de las mismas o por las consecuencias de no aceptarlas. Digamos que ambas y que, sabiendo lo segundo, lo primero tiene sus ventajas. La primera negativa implicará que la cabeza cortada y sangrante de un caballo amanezca al lado del dueño.
Los Corleone son razonables si uno está de acuerdo con ellos. No hay máxima y mínima, hay única y última y el adagio de Balzac cobra una dimensión impensable para el escritor francés. Ha acuñado un Código Ético que abarca los distintos campos de la vida cultural, familiar y comercial que podrían sumariarse en algunas de las frases de la película: “nos somos asesinos”, “favor por favor”, “no digas lo que piensas”, “no te opongas a la familia”, “no expongas las fisuras”, “no se discuten negocios en la mesa”, “no se habla de dinero con los niños”, “estar cerca de los amigos y más cerca de los enemigos” “los negocios son negocios, no son cuestión personal”, “se puede matar a cualquier, (en ese terreno) nada es imposible”.
Si bien esos textos permanecen, cambia la cultura a la que pertenecen y la cultura que ellos están forjando produciendo alteraciones significativas a nivel del Ideal del Yo. Vitto que había perdido a su padre biológico en la masacre en Corleone hipotetizamos que encuentra en los ideales del padre de su mujer lo que le servirá de padre. Su suegro es un personaje que no aparece, sin embargo podría situar un derrotero en este grupo familiar al marcar un nombre del Ideal de Yo, el que caracterizará a esta generación que ha desembarcado en los Estados Unidos: serán Gente de trabajo.
Quizás pueda situarse en el film cierta falta de impronta de los acontecimientos infantiles en la vida de Don Vitto. Quizás haya sido efecto de la operatoria del Ideal del Yo sobre Vitto que ha actuado de modo tal que él presenta cierta amnesia con relación a su propio origen y a la maffia. Esos grupos que han asesinado a su padre y a su hermano para él resultan completamente ajenos y desconocidos. Sólo los recuerda mucho después, a la hora de la vendetta de la primera generación masacrada en Corleone que Vitto realiza como un asunto pendiente sin que suponga grandes emociones o afectos. Quizás ha sido una latencia lograda, quizás esa falta de afectos que lo presentan a Vitto sin marcas por aquel pasado tenebroso hay que ponerlo en la cuenta de algún defecto de guión o una limitación de nuestro imaginario que no absorbe tan sencillamente que de aquel pasado no quede más que una cuenta a cobrar. En Michael será muy diferente y las marcas de su vida se irán incluyendo en los devenires posteriores del personaje.
Esta cultura del trabajo queda perfectamente representada en la escena en la que la esposa de Vitto está cosiendo, Sonny ya ha nacido y Vitto trabaja en el bar apadrinado parcialmente por el dueño. Nos interesan los valores en juego y no las personas que cumplen la función bajo el modo de la protección, por eso lo suponemos en el padre de su esposa y no en el dueño del bar. Esa ideología se sustenta en esa escena trabajando en el bar y cosiendo; la hemos resumido en la expresión gente de trabajo que viene a hacer la América. Si situamos el padre en el padre de la esposa es también porque una hipótesis de este trabajo es que a lo a largo de esta saga se propone que la cultura de los padres se ve reflejada en la hijas mujeres, que como ya se ha dicho, marcan el inicio y el final de la película. En el comienzo un hija agredida y una que se casa; en el final, una hija muerta. Para los hombres, en Vitto, en Michael y en su propio hijo –como se verá más adelante- corre el peso de los cambios de rumbo. Las hijas nos dicen cual ha sido el rumbo; los hijos, a veces, se atreven a modificarlo.
La primera generación, como lo muestra el sepulturero se plantea en el terrero de ser un “nosotros” que ha venido a trabajar y cuidará el honor de las hijas. Aquí Gente de trabajo implica hijas decentes. Léase amas de casa o trabajadoras. Estas mujeres no venderán su cuerpo ni serán desfloradas antes de los esponsales.
La segunda generación ya tiene un nuevo proyecto, viene a ocupar su porción de tierra, se considera con derecho a ser propietaria, son los Quoyle1 que han atravesado los mares y ahora quieren las tierras, las casas en las que viven y los negocios en los que trabajan. Little Italy, terreno neoyorquino, perteneciente a la comunidad italiana, innegociable. Ya no somos sólo trabajadores, también somos legítimos ocupas. Se ha producido un cambio cultural. En estos barrios, aun cuando las leyes sean las mismas que en el resto del estado pueden verificarse otros códigos, otras normativas y todas las vicisitudes que suponen un idioma y una gramática diferencial. De hecho la lucha gansteril entre los grupos refiere fundamentalmente al control territorial. La pelea por el territorio nos ubica muy lejos de los negocios globalizados porque aquí cada familia cuida de sus clientes sobre los que considera haber adquirido derechos. Tienen territorios y clientes más allá de la mercadería que en todo caso puede variar: alcohol, cigarros, protección, juegos de azar o drogas. No casualmente el apellido familiar de Vitto queda identificado también con un territorio, Corleone.
Con la asunción de Vitto como padrino queda definitivamente instalado el pasaje que va de ser “gente de trabajo”, a ser “gente de respeto”, con el agregado no simpático ni chistoso que la gente trabajo no siempre logra ser gente de respeto. Paradojalmente o consecuentemente con lo dicho antes, el respeto se lo van ganando confrontando al maffia. Es un corrimiento del patoteo fácil, al “yo les cuido la dignidad y el trabajo, ustedes me respetan”. El respeto lo ganarán no sin sangre. En lo tiempos en que Vitto pertenecía al conjunto que queda definido por ser gente de trabajo, Vitto se quedó sin trabajo, Vitto no fue respetado. En la perdida de trabajo a manos de un conocido, Vitto encuentra el límite a esa cultura. En esa cultura, con esos códigos, con la policía americana arreglada, ¿acaso es pensable alguna solución con Fanucci que no sea simplemente sacarlo del medio? Es cierto -y hay que subrayarlo- por efecto de los métodos es tanto lo que se limpia como lo que uno mismo se termina ensuciando. Quizás no sólo por el asesinato mismo sino por la frase con la que él luego se presenta a sus amigos: “me deben un favor”, donde alguno se reserva el derecho de cobrar lo que quiere, donde el valor de lo que se debe se pone después y “favor con favor se paga2 y más adelante sabrás lo que me debes”. Son estos códigos los que van salpicando el terreno y hacen que más allá de algunos elementos estructurales no mafiosos, las conductas lo son y ganan la partida.
Michael, advertido de los límites de la legalidad burguesa, y aun aceptando los circuitos económicos dentro la ley y la democracia, frente a su adversario Moe debe utilizar los mismos métodos que Vitto utilizó con Fanucci, matarlo. Para Michael, frente al robo sistemático perpetrado por Moe en el casino contra ellos, no caben investigaciones judiciales ni auditorias en las que no cree. Un casino debe dar ganancias y si no las da, están robando. Si por las buenas reintegra el dinero y el casino, se podrá seguir haciendo negocios lo cual no quiere decir seguir siendo amigos –aunque lo aparenten. Si lo robado no retorna de algún modo, el método de hacer justicia se sostiene en un conocido retoño del pasado: la traición se paga con la vida. Antes de ello, la propuesta de comprar la parte, la frase que hará famoso al padrino y que en el epígrafe le atribuimos al personaje de Père Goriot: una propuesta que no podrás rehusar. Justicia, resarcimiento, indemnización, cuentas saldadas y olvido. Pero no hay segunda instancia ni cámara de apelaciones. Es una solución justa…. Pero sobre todo única. Porque la otra justicia, la americana, se sabe que la policía se pone del lado de los mafiosos que no le hacen asco a las drogas. A la hora del atentado contra el padre el comisario general organiza y prepara la “zona liberada” para que actúen los otros.
Si se pensara que la opción ante la que sujeto se encuentra no difiere de de la opción de hierro que supone confrontar con el padre, a saber sometimiento o muerte del padre, la diferencia no menor es que con Fanucci, Moe o el comisario General no se hace fácil imaginar e instrumentar las muertes simbólicas. Las muertes fácticas que se producen en la película obligan al sujeto a confrontar con la criminalidad entrando en ella. Resolver por la vía mafiosa y la pólvora mancha.
Sin embargo, la existencia de códigos que suponen una legalidad y una resolución judicial paralela, aun cuando generen un escenario colorido y sangriento, quizás no alcanzan para que los Corleone constituyan plenamente un sistema mafioso en el que negocios y poder queden poderosamente entrelazados.
Quizás por efecto de esas muertes, que no se producen en el fragor del la guerra, sino con premeditación y burocracia, el precio sea justamente las sonrisas que ya no se dibujan. Quienes ocupan el lugar del padrino en la película dejan en el camino la sonrisa, lucen preocupados, tensos, haciendo negocios en las fiestas sin poder festejar. El lugar supone estar amargado quizás sea consecuencia de haberse dejado llevar por circunstancias que sitúan al sujeto por encima de sus posibilidades, de su capacidad para responder por ellas. Cada uno de los que carga con el peso de la transformación cultural quedará en soledad con la pesadumbre que supone la responsabilidad de haber roto con un pasado.
Si después de la guerra se puede sufrir de neurosis de guerra por las heridas que no se han padecido, después de haber padecido el asesinar a otro a sangre fría -si no se es perverso- se pierde la sonrisa como es en el caso del padrino o el sueño lo ha sido en Macbeth3.
Michael propondrá un nuevo movimiento cultural, el tercero. Ya no somos gente de trabajo, ya no somos solamente gente de respeto que tiene sus territorios definidos, ahora con la tercera generación, con la participación de Michael en el ejército, con la participación incluso en la política, con su segunda nupcias con una norteamericana indubitable, ahora somos gente de acá, a saber, somos americanos. Ahora el territorio es simbólico. Aseveración que no supone que no se requiera territorio o que todo el territorio sea de ellos, sino que les resulta posible instalarse allí donde el negocio funcione ya sea Las Vegas, Nueva York o Chicago. La escena que representa esta situación es la escena con el senador. Mientras éste asevera que no le gustan los italianos, Michael le responde que diferencias entre italianos y wasp (white, anglosajon and protestant) no le conciernen pues aquí “somos todos americanos”. Eventualmente Michael se considera más respetuoso de la ley que el senador. El senador pide dinero. Dado que a Michael el modo y las condiciones no le resultan adecuados, no le dará nada. Si los Casinos son un negocio que podrían quedar situados en los bordes de lo legal pero dentro, el Senador es simplemente un corrupto que vive de los sobornos, y representa la verdadera basura americana. En un diálogo ficticio que proponemos Michael le dice: “dado que sos un corrupto y yo no soy mafioso, no te pago ni licencia ni peaje. Pero dado que un poco mafioso soy, o al menos los conozco bien, como no me gustan tus modales, la licencia y el peaje lo pagás vos”. Es esta línea de acción y pensamiento lo que lo va llevando y le posibilitará, más allá de los millones, a posicionarse y transformarse en Comendattore del Papa. Como parte de este movimiento debe situarse el desplazamiento que a su tiempo hace de su hermano para acceder a la posición de consiguiere.
Si la sucesión es una cuestión para Michael, nunca lo fue para Vito para quien otro sucesor que no fuera Michael sólo era pensable como suplencia fallida. Que el padre esté tan decidido en cuanto el lugar de ese hijo hace que ese hijo deba hacer ese prolongado recorrido previo incluyendo el Vietnam y las medallas, y ese modo de ocuparlo sin vacilaciones pero sin alegrías.
Cabe aquí una referencia al tú eres el que me seguirá y tú eres que me seguirás. Aun acepando la dificultad de esta cuestión para la gramática española, aprovecharemos esa diferencia sobre la que se insiste en el Seminario 34. En “el que seguirás”, por el peso de la relación yo-tu, acentuaremos el modo de relación personal y en consecuencia el peso cae en las personas en particular. Nos mantendríamos en el campo familiar-imaginario. En “tu eres el que me seguirá” subrayaremos la tercera persona del singular usada en forma impersonal donde lo único que está en juego es la función y en consecuencia no la eventual persona que la ocupa. Leído así, sin que eso implique que Lacan lo tome del mismo modo, Sonny queda del lado de la primera frase y Michael del lado de la segunda. Para Michael no se trataría de una identificación al padre que lo lleva a desplazarlo, no se trataría de ser Vito sino de ocupar la función que Vito ocupa. En el primer caso lo que primaría sería el interés por la persona de Vito, en el segundo el interés estaría en la función misma.
3.- Todavía un movimiento más
Llegará el cuarto golpe cultural, el que dará el hijo de Michael con su decisión de ser cantante de opera. Para él la tradición italiana pasa a ser sólo eso, una tradición de la que él está desvinculado a no ser por lo folklórico. Irá sí a Sicilia a representar en la ópera lo que en algún pasado lejano para él, pasaba en esos pueblos en lo que existía la maffia. El hijo de Michael entonces dirá somos “gente a la que el pasado no lo condena, lo acompaña”. Ese hijo, ya es hijo de una madre que ha decidido hacer un aborto, que se encuentra lejos del fundamentalismo eclesiástico de aquella Italia devota y vaticana. No es una referencia a la vuelta de Michael a la Iglesia por buscar nuevos negocios; al contrario, nos referimos a la elección que Michael ha hecho, sabiéndolo o no, con ese segundo casamiento. Ese enlace supone un cruzamiento de culturas del cual notoriamente es el de la esposa -pese a ser expulsada de la casa- el que consigue el predominio ideológico. Con la nueva generación incluso los métodos mafiosos parecen agotarse. A un exitoso contante de ópera le falta tiempo y cabeza para dedicarse a las apuestas clandestinas y a los negocios inmobiliarios los puede atender a través de algún banco.
Ya hemos dicho que los golpes culturales ponen a los sujetos actores al límite de sus condiciones de posibilidad pues implican una ruptura con el Ideal y la constitución de uno nuevo5. ¿Podrá el cantante sobreponerse a la muerte de su hermana o está condenado a volver a los recorridos de su padre para vengarla? En su tiempo, el atentado contra Vitto atrasó los tiempos porque luego de la guerra Michael podría haber accedido a la que será la posición de su hijo y haber hecho de la historia americana, de Washinghton, de Lincoln, de la 1ra y la 2da guerra mundial su propia historia y dejar atrás a su Sicilia. El atentando lo llevó a marcharse a la fuerza y lo forzó a mancharse con el revolver. Al volver a Italia, el encuentro con ese amor sin palabra, postergó que pudiera asumir plenamente la ciudadanía americana para tener que hacerlo un poco “italianamente”. Ese movimiento lo hizo volver atrás porque la venganza del padre, el acto del homicidio en el restaurante que lo lleva a Italia por un año, para él resulta ser una sobre-adaptación. El acceder al lugar como efecto de dos azares que generan un cierto retroceso es su posición subjetiva hace que en ningún momento pueda disfrutar del lugar, nuevamente las sonrisas faltantes son el nombre de ese forzamiento.
Esa muerte es una marca que sobrevuela los otros homicidios, se cometen sin que necesariamente respondan al mejor plan, a una elaboración de costos y beneficios que todo negocio requiere. Responden al protocolo, son homicidios burocráticos. No está preparado para matar de ese modo y quizás no está preparado para ningún homicidio. Nuevamente sobrevuela la sonrisa faltante. Asesina a personajes que están fuera de juego y que no suponen peligro, incluido su propio hermano. Siempre se puede aseverar que el mejor enemigo es el enemigo muerto porque pierde capacidad de vendetta. Sin embargo, con esa misma idea, Macbeth que intentó matar a todos, sólo produjo un bosque de enemigos. La muerte del hermano es particularmente innecesaria porque el sepultamiento simbólico ya estaba hecho y el daño de matarlo, incluido el daño a su sobrino, es mayor que el se produce por dejarlo vivo. Sólo lo hace porque ha dicho que iba a hacerlo y su relación con el poder, con la normativa no lo hace legal sino inconsistente. La ley está para ser cumplida pero sobre todo para ser leída e interpretada. Si se trataba de mantener a los enemigos controlados, vivos eran probablemente más controlables que muertos.
Ha sido Michael quien más dificultades ha tenido para vivir en la ambigüedad de los cambios culturales, en esas vacilaciones disfrazadas de firmeza que lo colocan entre dos aguas.
Michael está allí para que dejar de estar, forma parte de esa “cooperativa” que no llega a ser mafiosa y además él pretende que no lo sea de ningún modo, pertenece a una familia poderosa para poder llegar a ser simplemente una familia pudiente Ese modo de ejercer su lugar no es ajeno al modo extremo de soledad al que ha quedado condenado: su hijo lejos de él y de sus negocios: la mujer con la que hizo su vida y lo amo pero ala vez lo desprecia y no le tiene respeto; su hija a la que no la ha dejado disfrutar su vida y a la que tenía engañada, se ha muerto. Los vientos de Italia empujan la silla y Michael cae.
Notas
[1]Véase mi comentario de Atando Cabos (Shipping News), en El amor en tiempos de cine. Letra viva,
[2]Hemos encontrado esta misma frase, tal cual, en la película argentina Sin retorno, en el diálogo entre quien resulta acusado de homicidio y su compañero de cárcel, “Kempes”, cuado éste le entrega el revolver.
[3]Macbeth ha perdido el sueño, el sueño que entreteje…. W Shakespeare, Macbeth…………….Aguilar, p.
[4]Lacan, <J. el Seminario, libro 3. La Psicosis. Paidós, capitulo…………….
[5]Véase comentario sobre “La circuncisión”, en De la obsesión al deseo, Hugo Dvoskin, LetraViva.
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