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La Ola21/10/2009- Por Elizabeth Ormart - Realizar Consulta
La Ola está basada en la novela “juvenil” The Wave, escrita por Todd Strasser bajo el pseudónimo de Morton Rhue. Todo empezó como un juego didáctico en un aula de la Cubberley High School, una escuela secundaria de California, en 1967. Ron Jones, profesor de Historia de 26 años y con cierta fama de convertir sus clases en una experiencia impactante y divertida, puso en acción un experimento que arrojó resultados inesperados que mostraban aspectos oscuros acerca del obrar humano.

Ficha técnica y artística
Dirección: Dennis Gansel.
País: Alemania.
Año: 2008.
Duración: 108 min.
Género: Drama.
Interpretación: Jürgen Vogel (Rainer Wenger), Frederick Lau (Tim), Max Riemelt (Marco), Jennifer Ulrich (Karo), Christiane Paul (Anke Wenger), Elyas M'Barek (Sinan), Cristina Do Rego (Lisa), Jacob Matschenz (Dennis), Maximilian Mauff (Kevin), Ferdinand Schmidt-Modrow (Ferdi).
Guión: Dennis Gansel y Peter Thorwart; basado en el relato corto de William Ron Jones y en la obra de Johnny Dawkins y Ron Birnbach.
Producción: Christian Becker, Nina Maag y David Groenewold.
Música: Heiko Maile.
Fotografía: Torsten Breuer.
Montaje: Ueli Christen.
Diseño de producción: Knut Loewe.
Vestuario: Ivana Milos.
Estreno en Alemania: 13 Marzo 2008.
Este film tiene para nosotros un interés didáctico pues nos permite situar diferentes construcciones teóricas muy útiles a la hora de pensar el comportamiento del individuo en grupo y poder hacer una lectura acerca de las implicancias éticas de ello.
1º) Una primera cuestión, paradojal, por cierto, consiste en sostener que la cultura y el orden establecido ha sido fundada en un acto de violencia y de exclusión del “Otro”, como puede leerse en distintos pensadores. Para que un grupo surja, para que un estado de cosas se constituya, es preciso que se instale una lógica de “campo de batalla”, “la lucha de todos contra todos”, al decir de Hobbes. En esta contienda los contenidos políticos precisos no están decididos de antemano: dependen de la propia lógica social-histórica en los que se desarrollan. Como pudimos ver en la película, los contenidos ideológicos se iban agregando día a día, dándole mayor consistencia al agrupamiento. Se pone de relieve en este sentido, el valor de las insignias, los uniformes, las canciones y todos los elementos que invitan a la equiparación de los individuos del grupo. La violencia estructural fundante del grupo establece un adentro y un afuera, “los que no están conmigo, están contra mí”, amigos y enemigos, defensores y detractores. Esta concepción pos contractualista lejos de ver en el contrato social la causa de la civilización, como lo hacía Hobbes, la ubica como la causante de la violencia y las diferentes formas de exclusión. Lejos de pensar el contrato como la solución a la violencia social lo ubica como su causa.
2º) La pasión por la instrumentalización ha sido conceptualizada por Calligaris desde el marco teórico del psicoanálisis. Esta pasión consiste en ubicarse como una pieza de la maquinaria burocrática o, en este caso, un integrante más de “
Para Calligaris hay dos formas de salir de situación: una es el propio análisis, vía que promueve el deseo. Otra es la vía de la perversión que opera transformando el saber supuesto en saber sabido, pasando de la incertidumbre a la certeza. Siguiendo a Calligaris, Oscar D´Amore sostiene que se trata de “Una versión no tachada del saber, saber gozar, un semblante paterno exitoso, que sea sabido y compartido y que de pronto quedemos instrumentalizados por él, sabiendo lo que tenemos que hacer como instrumentos de este saber. Este semblante de saber funcionando es necesariamente totalitario, porque si es certero y no supuesto no puede aceptar que tiene fallas ni recibir cuestionamiento, y si este aparece debe eliminarlo...”[1].
Esta instrumentalización es percibida como una constante en la película. Los adolescentes, pasan de un estado de abulia e indiferencia a una actitud de defensa de ciertos ideales, de certezas acerca de cómo obrar, y de entusiasmo y pasión por lo que pueden hacer gracias a “La ola”. Este encausamiento de sus vidas los vuelve confiados, al extremo de pasar de la valentía a la temeridad, como podemos ver en el joven que decide pintar la marca de
3º) Otro punto que merece tratamiento es el lugar del líder como ideal del yo en el grupo, que provoca una identificación entre los miembros reforzando el sentimiento de pertenencia al grupo. Estas ideas, desarrolladas por Freud en Psicología de las masas y análisis del yo (1921), constituyen un análisis metapsicológico de las causas de la conformación del fenómeno de masas. Partiendo de las ideas que Le Bon desarrollara en Psicología de las multitudes (1895), Freud propone una lectura psicológica de las causas anímicas que llevan al yo a adherir a las acciones de la masa.
La modificación demográfica de las ciudades, el advenimiento de las clases populares a la vida política, son fenómenos que no escapan a la observación de algunos pensadores de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Gustave Le Bon da su interpretación de lo que él considera la "era de las multitudes". Sostiene que los cambios de la realidad social tienen como efecto una profunda modificación en las ideas de los pueblos.
Para él, y para muchos otros autores de la época, los individuos, aun los más inteligentes, muestran un comportamiento grupal en el que pierden toda autonomía, capacidad de razonar y en el cual prima la impulsividad y la violencia. La reunión de individuos en una masa da lugar al nacimiento de una entidad supraindividual a la que llama "alma colectiva" en la que cada miembro adquiere una mentalidad bárbara y primitiva. "Es de observar que entre los caracteres especiales de las masas hay muchos, tales como la impulsividad, la irritabilidad, la incapacidad para razonar, la ausencia de juicios y muchos otros que se observan igualmente en los seres que pertenecen a formas inferiores de evolución, tales como la mujer, el salvaje y el niño" (Le Bon: 1895, pág. 45). Le bon tiene una lectura eugenésica de la masa ubicando seres inferiores equiparables en comportamiento y valor a los seres de la masa y seres superiores entre los que él ubica las minorías aristócraticas e intelectuales que deben desarrollar métodos para controlar este desarrollo de las masas. En la masa, según Le Bon, el individuo pierde la fachada cultural, cualquiera sea su condición social o su capacidad intelectual, y queda al descubierto el inconsciente.
"Sólo por el hecho de formar parte de una multitud desciende, pues, el hombre varios escalones en la escala zoológica de la civilización. Aislado, era quizás un individuo culto; en multitud, un instintivo y por consiguiente, un bárbaro. Tiene la espontaneidad, la violencia, la ferocidad y también los entusiasmos y los heroísmos de los seres primitivos”[2].
La preocupación de Freud es tratar de responder a la pregunta ¿qué es lo que mantiene la unidad de la masa?, ya que las causas avanzadas por Le Bon, hipnosis-sugestión-contagio, no son, a su criterio, suficientes. Por otra parte, el efecto de fascinación, de influencia, que ejerce el líder sobre la masa a través del prestigio, tampoco contesta al interrogante de Freud. A éste le preocupa el origen y qué cosa es este prestigio que puede desplazar la opinión de la masa y ser dirigida hacia objetivos determinados sin vacilaciones.
Freud hace notar la diferencia entre la noción de inconsciente utilizada por Le Bon y por el psicoanálisis. Dice en una llamada a pie de página:
"Ciertas diferencias entre la concepción de Le Bon y la nuestra vienen determinadas por el hecho de que su concepto de inconsciente no coincide en todos sus puntos con el adoptado por el psicoanálisis. El inconsciente de Le Bon contiene principalmente los rasgos del alma de la raza, algo que en verdad el psicoanálisis individual no considera. No desconocemos, por cierto, que el núcleo del yo (el ello, como lo he llamado más tarde) al que pertenece la ‘herencia arcaica’ del alma humana es inconsciente, pero además distinguiremos lo reprimido inconsciente, surgido de una parte de esta herencia inconsciente. Este concepto de lo reprimido falta en Le Bon"[3].
Freud rescata del trabajo de Le Bon el carácter irracional de las masas donde lo afectivo se pone de relieve y lo racional se oscurece. Es en el plano de lo afectivo donde se apoyará para explicar la ligazón entre los miembros. Para ello recurre al concepto de "libido". El amor entre los miembros y el del jefe por cada uno de ellos produce la cohesión de la masa, sustentada por la creencia.
La creencia es el pivote alrededor del cual gira la fuerza de la masa. Mientras cree, se mantiene y desarrolla, fortaleciendo la ilusión (de verdad, de poder, de invulnerabilidad). Cuando ésta se rompe por alguna razón, cuando la creencia se lesiona y la ilusión cae, se produce la desorganización y el pánico. Esto se observa en la película cuando el líder, ante el auditorio de seguidores, da por finalizada la experiencia.
La identidad de cada uno tiene como soporte a los otros, que son la referencia constante. En la masa se es en la medida que los otros nos confirman lo que nosotros somos y a su vez delimitan la diferenciación con aquellos que no son similares.
En el fenómeno de masa se da la siguiente particularidad: una multitud de individuos han puesto un objeto, uno y el mismo, en el lugar del “ideal del yo”, a consecuencia de lo cual se han identificado entre sí con su yo. Es decir, el objeto exterior con el que se identifican es el conductor, el líder. Es así que esta figura, (idealizada), se incorpora al yo de cada uno de los integrantes de la masa como ideal (del yo). Ahora todos los miembros de la masa comparten el mismo ideal del yo y se pueden identificar entre sí. Cuando el líder cae de su lugar ideal, se descompone la masa, esta descomposición es observada hacia el final del film. Cabe preguntarse en este punto, por la responsabilidad que le compete al líder, quien se ubica en un lugar idealizado y lo sostiene. La responsabilidad del líder parece más claramente perfilada, que la de los integrantes del grupo. De hecho, en el líder confluyen la responsabilidad jurídica y la subjetiva por las consecuencias que devienen del agrupamiento.
4º) Finalmente, no podemos dejar de mencionar a los que no se adaptan. Los que no se someten a la presión del grupo. Los que dicen no. Una de las jóvenes de la clase es la primera que ve con malos ojos a
Bibliografía
- Calligaris, C.: La seducción totalitaria. En Psyché, 1987.
- D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
- Freud (1921) Psicología de las masas y análisis del yo. En Obras completas. Amorrortu Editores.
- Lacan, J. (1968) Seminario 15.
[1] D’Amore, O.: Responsabilidad y culpa. En La transmisión de la ética. Clínica y deontología. Vol. I: Fundamentos. Letra Viva, 2006.
[2] Le Bon (1895) “Psicología de las multitudes”, Biblioteca Nueva, Madrid.
[3] Freud (1921) Psicología de las masas y análisis del yo. En Obras completas. Amorrortu.
[4] Lacan, J. (1968) Seminario 15.
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