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¿Memorias? de Antonia

14/01/2003- Por Jorge M. Helman - Realizar Consulta

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La película que nos ocupa está muy lejos de poder ser considerada una "escritura femenina"; podrá ser vista a lo sumo, como un manifiesto feminista. Pero su mensaje es claro, transparente, goza de una divalencia traslúcida que no deja en la oscuridad al contenido. Y hablo de "divalencia" porque es muy nítido que "los malos son malísimos" y "los buenos son buenísimos".

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Tal vez Borges hablaría de "simetrías cósmicas"; lo cierto es que se ha dado una coincidencia. Mientras la Cátedra de Psicología de la Personalidad imaginó una Jornada basada en la película de M. Gorris, el foro electrónico de Literatura, dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.B.A. inició, espontáneamente, un debate sobre el mismo tema.

Como pertenezco a ambos espacios, algunas de las ideas que a continuación transmitiré deben mucho a aquellos que protagonizamos el debate en dicho foro de Literatura. Las opiniones provenientes de las "conversaciones" electrónicas mantenidas con Analía Zygier (Bs. As.), Susana Artal (Bs. As.), Claudia Soria (Los Angeles), Stella Accorinti (Bs. As.), Florinda Goldberg (Jerusalén), contribuyeron a las reflexiones que siguen. No las hago responsables de mis dichos; solamente es mi intención reconocer su aporte .

ANÁLISIS DEL DISCURSO

Hace aproximadamente unos diez años, emergió una categoría entre los críticos literarios: la escritura femenina. Lejos está este género de referirse a temáticas de la mujer; también se encuentra distante de quien sea el sujeto enunciador del discurso (varón o mujer) . La definición se acerca, a ese estilo cuya característica central es la ambigüedad, la oscuridad. Obvio es que de no mediar los conocimientos psicoanalíticos mal habría podido describirse esta entidad retórica, propia de la década del '80.

El uso constante, saturante, del oximorón , la errancia de los enunciados, las afirmaciones "resbaladizas" caracterizan este "continente oscuro", tal como lo llamaría Freud, propio de la escritura femenina. Nada de esto tiene relación directa ni con la mujer ni con la femineidad; sí con un estilo retórico.

La película que nos ocupa está muy lejos de poder ser considerada una "escritura femenina"; podrá ser vista a lo sumo, como un manifiesto feminista. Pero su mensaje es claro, transparente, goza de una divalencia traslúcida que no deja en la oscuridad al contenido. Y hablo de "divalencia" porque es muy nítido que "los malos son malísimos" y "los buenos son buenísimos". Maniqueísmo mediante, los contenidos expresados en el texto fílmico son claros.

El relato presenta círculos, como anillos concéntricos y enlazados, muy bien marcados, por señales nítidas (vgr. "el aullido" de Madonna y su amante imposible; aquellos que tuvieron como epitafio: "no compartieron una mesa, ni una cama; ahora comparten la tumba"). Ciclos cuya inspiración deben mucho a F. Nietzsche y a A.Schopenhauer, claramente marcado en los parlamentos del personaje de Dedos Torcidos, quien opera como referente filosófico.

¡BIENVENIDOS NUESTROS LIBERTADORES!

Madre e hija, Antonia y Danielle, arriban luego de la finalización de la segunda guerra mundial, al pueblo de los orígenes de Antonia. Un "paneo" de la cámara permite observar un cartel que será también la marca inaugural del film. Desde el inicio, ya poseemos una señal: las protagonistas (¡al igual que el ejército aliado del grafitti!) son bienvenidos a ese espacio, en tanto libertadores. El relato luego se despliega en la presentación de los personajes que representarán las escenas del texto de ese ecosistema, de ese micro mundo. Texto que obviamente contiene elementos que entrecruzan la Historia y la Estructura ; en este film a través de reconocer la Estructura se podrá conocer la Historia.

La autora (la llamaré así ya que Marleen Gorris alberga la cualidad de ser la guionista y directora de texto) relatará por la vía de Antonia las cosas tal cual las conoció hacía 20 años atrás; su soporte interlocutivo será su hija Danielle, que permanece, sugestivamente, muda durante aproximadamente veinte minutos de película. Su única intervención es gestual; sus parlamentos son escasos, salvo allí donde encuentra a su amante. Su modo expresivo lo describirá Antonia: "Su silencio estallará en una tela...". Pero además será el soporte de la fantasía, al igual que su nieta Sara; aquellas a través de las cuales la autora se permitirá incluir las respuestas imaginarias a las situaciones denegatorias de la realidad (castigos a los culpables, reaparición de los muertos).

"NO. ¿TENDRÍA QUE HABERLAS VISTO?"

Un signo se constituye en calidad de tal por la Repetición y es ostensible la insistencia de la autora en lo que aquí llamo "el manifiesto feminista". Danielle quiere tener un hijo ¿qué recursos arbitran ella y su madre? La contratación de una asesora, Lette (que significa en castellano: leche). Las tres atraparán a un "candidato" que preñará a Danielle. Toda la escena bordea el grotesco. Desde el inicio donde al ver al semental la protagonista dice del él: ¡"que linda moto!" hasta la finalización de la misma donde Lette le pregunta: ¿Viste las estrellas? y Danielle responde con la frase que titula este tramo de mi comentario.

Lejos está este fragmento de ser aislado; por el contrario las escenas reiteran la prescindencia de los hombres. Éstos están caracterizados por la brutalidad; generan en el lector-espectador reacciones contraidentificatorias muy nítidas. Ya desde el inicio es sabido que el padre de Antonia es "...un libertino y borracho...", que los hombres que aparecen en la taberna son brutales y violentos, incestuosos y despóticos. Esta es una idea muy sólida a lo largo de la película; un feminismo, agregaría ahora, "venido a menos".

Efectivamente. El movimiento feminista que tuvo sus orígenes ya a mediados del siglo pasado y más enérgicamente desde la mitad de este siglo, adquirió un fuerte impulso en la década del '80 . Algunos de sus ejes vertebrales son posibles de individualizar; por un lado, el cambio de la perspectiva epistemológica que permitió deconstruir el paradigma masculino que había elaborado una historia basada en la centralidad de los acontecimientos vistos desde la mira del poder de los hombres . El otro eje de la "subversión feminista" pasa por el cambio lexical, por el hallazgo de la categoría de género y por la intención de una "reprogramación neurolingüística" .

En el caso del cambio lexical, las feministas presuponen que una variación en el idioma traería aparejado un cambio equivalente en las actitudes de las personas. Tampoco el cambio del lenguaje, como innovación, es tan nuevo. Aquellos que se han propuesto generar revoluciones comenzaron intentando cambiar el idioma, procreando un dispositivo semántico nuevo... a veces fracasaron y en otras oportunidades triunfaron construyendo una nueva ciencia (ya que para que ésta se dé, se necesita, precisamente, un nuevo artefacto semiótico). No es el lugar como para extenderme sobre el declinante movimiento feminista. Sí, en cambio, para puntualizar que en el texto que nos reúne, el tema del feminismo es fuerte.

Cuando en un enunciado una idea es fuerte, esa fortaleza termina por asesinar a ideas débiles que la acompañan. La intención de un análisis es, precisamente, "resucitar" a esas nociones que quedaron neutralizadas por el "feminismo"; a partir de ahí se podrán observar algunas líneas interesantes que aparecen en el texto de "Memorias..."

El linaje de los personajes centrales parte de una psicótica (madre de Antonia), se continúa con ésta a quien le sigue Danielle (la pintora "muda"). Ella tendrá una hija, Thérése. Aquí podría interrogarse acerca de quién es el padre de ella: ¿lo es el semental? ¿si no tiene padre, por qué no es psicótica?. ¿cuál ha sido la vicisitud indentificatoria y su morfología subjetiva? ¿cuáles los parámetros edípicos?

Thérése tiene un padre adoptivo, legitimado por Antonia. Se trata de Dedos Torcidos; ¿habrá sido un mero accidente que la autora lo haya llamado así, cuando al resto de personajes los nominó?. Dedos Torcidos me recuerda a Edipo, el de los Pies Torcidos; Edipo se sacó los ojos y fue desterrado de Tebas hacia Colona, Dedos Torcidos encadenó sus ojos a las letras, quedó encarcelado a los libros y se auto-exilió del mundo. Dedos Torcidos fue "secuestrado" por Schopenhauer y "asesinado" por Nietzsche.

Thérése, marcada por esta identificación estará condenada a tener como amante a la Cultura, (las matemáticas, la filosofía, la música, todas las ramas representativas y encumbradas de la Cultura). Su vida es totalmente desafectivizada, le importan más los libros que la vida misma. El único momento que surge el afecto es cuando tropieza con Dedos Torcidos suicidado; fuera de ello ni su amante, ni su marido, ni su hija despiertan en ellas señales de afectación.

De la ocasional relación sexual que mantiene Thérése con Simón, nace Sara, la relatora del texto, la "voz" de la autora. Gorris ¿habrá pensado cuando decidió "bautizar" a Simón con ese nombre y a Sara con el suyo?. Simón, el pescador, según nos cuentan los libros sagrados, fue rebautizado por Cristo con el nombre de Pedro, aquel "...sobre el cual edificaré mi iglesia". Y Sara fue la esposa estéril del patriarca Abraham, que por un acto divino fue fecundada pariendo a Isaac; momento mítico de la humanidad donde ésta se constituye como tal abandonando las prácticas sacrificiales. Ambos personajes bíblicos tienen la cualidad de parir una mística religiosa innovadora: el judaísmo en el caso de Sara y el cristianismo en el caso de Simón El Pescador, de ahora en más llamado Pedro.

Sara no será en el texto de "Memorias..." solamente la relatora; es también la que anticipa el futuro. A partir de la poesía que le dedica a Dedee (la discapacitada) para que la lea antes de morir, comienzan a sucederse en el pueblo muchas muertes; una tras otra. Sara es también la que tiene el poder de su abuela Danielle, reavivar con la imaginación a las cosas de la realidad. En síntesis, lejos de ser una simple cronista, es también protagonista de este linaje femenino.

LO QUE SE VUELVE A LIGAR

"Religión" deviene del latín: "re-ligare" y significa lo que abre este comentario. Recordemos que la intención de esta línea que estoy siguiendo es descentrar la cuestión obvia del feminismo. Y el texto "respira" una atmósfera de religiosidad marcada por la autora no sólo por los emblemas tradicionales de la religión (el cura, el sacristán, la misa) sino también por lo que señalé con relación a los nombres de Simón y Sara.

Pero así como afirmé que Un signo se constituye en calidad de tal por la Repetición, se hace necesario hallar otros indicios de religiosidad para afirmar su existencia en el texto.

La granja de Antonia y Danielle se va poblando de personajes. ¿quiénes son? Un discapacitado que es burlado por los chiquilines de la aldea, una discapacitada (Dedee) que es violada por su hermano, un cura que abandona la iglesia porque descubrió el sabor de la vida, Lette con sus dos hijos, los que aman no ateniéndose a cánones de "buena conducta" (Danielle y la maestra de Thérése). En jerga policial se podría decir que la granja se transformó en un "aguantadero".

Los desclasados, las minorías, los marginales como arquetipos fundadores del nuevo mundo, son los habitantes del micro mundo de Antonia. El cura se desposará con Lette; cuando comienzan las muertes anticipadas por Sara, entre las que se incluye la de la propia Lette, éste se irá por el mundo con sus doce hijos, mencionados en el texto como "...los doce discípulos".

Evoquemos a quienes siguieron a Cristo. ¿no fueron, precisamente, los marginales, aquellos que fueron expulsados del Sanedrín gobernado por los saduceos ?.

Otra señal. Cuando se produce la violación de la nieta de Antonia, Thérése, por parte de Pitte (el militar nazi que vuelve luego de quince años de autoexilio ) quien toma la acción vindicativa no es la madre, Danielle, sino Antonia. Y ¿cómo castigará ésta al delincuente?. Con un rosario de maldiciones: "...te maldeciré si vuelves aquí...", "...el agua que beberás se pudrirá en tu cuerpo...", "...la comida te envenenará las entrañas...". Ninguna violencia física contestataria a la del violador; únicamente la eficacia de la palabra

MALDICIÓN.

Otro indicio. Es marcada la repetición del ciclo del Tiempo; no sólo en la cosecha sino también en las situaciones dramáticas. Este ciclo está muy lejos de ser un ciclo evolutivo; por el contrario es concéntrico.

M.Eliade distingue el manejo de la Temporalidad entre lo "sagrado" y lo "profano". El primero responde a los tiempos circulares, religiosos, que se adhieren a los espacios (y lo constituyen) sacralizados y por ende, tocados por lo divino. El segundo atiende a la evolución, a la Historia, a la afectación de lo humano. El primero no evoluciona, repite; el segundo es un tiempo "menor", porque avanza y evoca.

Los tiempos señalados por el texto son sagrados; la naturaleza se reproduce sin cambios, se abren los procesos y se cierran y vuelven a comenzar igual...al igual que la retórica del texto (concluye por donde comienza).

Otro indicativo. Si bien es cierto que la reflexión acerca de la vida, el poder, la sexualidad, la muerte, la realidad y la fantasía no son privativos del discurso religioso, también es cierto que fue éste quien inauguró las "respuestas" o tentativas de contestación acerca de tales temas. Antonia DECIDE morir y la relatora Sara quiere ver la muerte; no hay desesperación, temor, angustia frente a lo trágico. Sólo apacible contemplación. ¿Quién sino un creyente puede tener tamaña actitud ante el fin?

El ya citado M.Eliade, en otro texto propone la existencia de un "homo religiosus"; sostiene el autor que todo ser humano cobija dentro de sí, un fragmento que ha sacralizado, que es religioso y es aquello que lo ataja de la desesperación y la angustia. En la película la muerte está naturalizada porque, después de todo, Sara mediante, se pueden resucitar en un escrito a aquellos que ya no están.

Todos estos indicios es lo que han creado lo que antes llamé "atmósfera" religiosa del texto que nos propone la autora.

¿MEMORIAS?

No seguí en mi exposición fiel y linealmente al texto; por el contrario hice atravesamientos transversales y diagonales. Pero sí voy a ser fiel, en esta escena, a aquella que la escena de la película propone. Sí voy a aproximarme a una fidelidad. El film se cierra con aquello mismo que lo abre (fiel ella misma a los ciclos sagrados que propone).

Voy a cerrar mi exposición con una reflexión final que retomará el título de mi desarrollo: ¿MEMORIAS? DE ANTONIA. ¿Será cierto que son "memorias" las de Antonia?.

El historiador Pierre Vidal-Naquet sostiene que existe una importante diferencia entre Historia y Memoria. Es sabido que cualquier término se define en relación con otros términos; que son conmutables y que la rutina y cotidianidad los hacen intercambiables. Sin embargo creo oportuno retomar la puntuación de este historiador.

La memoria es el efecto de la intersubjetividad íntima ; la Historia es la "objetividad" consensual. Si, como afirma Max Weber, la historia la escriben los vencedores, se puede legítimamente suponer que hay otras historias posibles para contar. Es decir que la Historia es una cuestión de versiones; el pasado no se altera, pero las representaciones que en torno a él se ordenan pueden "caotizarse" y reensamblarse produciendo nuevas fórmulas de significado.

La Memoria es más que una representación; compromete la afectividad de los involucrados. Y si la Historia es "ensayo" y supone distancia del protagonismo, la Memoria es "poética" y "narrativa" (como géneros literarios) e implica participación emotiva.

Con este pequeño arsenal conceptual es posible retornar sobre el texto de Gorris. La narradora, Sara, lo hemos dicho antes, es protagonista. También ella está sometida a la crisis vitales que padecen los demás personajes, pero su papel es poético; no en vano la autora nos la propone como la creadora de una poesía dedicada a la muerte de Dedee (antes de que ello ocurra).

Solamente con la Memoria Activa se puede hacer verdadera biografía...porque el resto de las "biografías" que por ahí deambulan son ...historietas destinadas a consumidores fáciles.

Dejo de lado el carácter Autobiográfico, que parte de la premisa de un sujeto autogenerado clónicamente por considerar que no es este el espacio adecuado y porque ya ha sido fuertemente trabajado en otros lugares .

En el texto de "Memorias..." (¡y poco importa ahora que el texto de la autora se haya limitado simplemente a titularse como ANTONIA!) se trata de memorias en el sentido pleno que he descripto porque como lo señala Milan Kundera, a La Inmortalidad se ingresa por la forma en que cada sujeto quede estampado en el recuerdo del otro. Y aquí nos encontramos en que quien la sostiene a Antonia como evocación, es precisamente su linaje encarnado por Danielle, Thérése y Sara, su biógrafa. No es una memoria sino varias memorias, porque éstas están sostenidas por los variados personajes que la componen.

Además son memorias porque no pretenden una finalidad histórica. Por ello la pregunta que me formulé al comenzar esta última reflexión, la respondo ahora afirmativamente. Pero, antes de concluir, me sobrevive un pequeño problema. Debo sacar del título los signos de interrogación, ya que mi respuesta fue afirmativa. ¿Qué hago con ellos en estado de flotación?

Los trasladaré a otro lugar.

La película es una profunda reflexión sobre el Poder, la Sexualidad, la Fantasía, la Realidad, la Imaginación, en última instancia sobre la Vida y la Muerte.

Aquí vendrán los signos errátiles de interrogación que quedaron arriba.

¿...No son estos temas los protagonistas sustanciales de la práctica clínica analítica...?

Exposición realizada en la Jornada organizada por la Cátedra de Psicología de la Personalidad, basada en el texto fílmico de Marleen Gorris, "Memorias de Antonia" - Versión Transeuropa (Video Entertainment) - Facultad de Psicología de la U.B.A. - 16 de Noviembre de 1996 - Buenos Aires.


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