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Pi. Una interpretación psicodinámica psicoanalítica05/02/2006- Por Patricia Silvia Brignole -
La película cuenta la historia de Max Cohen, un matemático experto en computación, que considera que todo lo que existe está ordenado en patrones de comportamiento numérico: la naturaleza, el mercado de valores, el juego del go. Max duerme poco, se alimenta mal, trabaja compulsivamente y busca de manera desesperada encontrar todos los números que componen el número Pi. Este escrito será una creación producida del encuentro de una teoría con un relato, el de la esquizofrenia.
Ciencia y cultura, psicoanálisis y cine vieron la luz en 1895, sin
embargo en vida de Freud nunca se cruzaron, excepto en 1909 cuando dictaba una
serie de conferencias en EEUU y concurrió a ver una película. El maestro no
pareció interesarse por el “séptimo arte” ni hizo comentarios sobre el film.
Luego en 1915 mencionará al cine en un artículo, diciendo que presenta “efectos
visibles y tangibles” que, tal vez, no se dan en un tratamiento analítico. Lo
cierto es que a partir de 1924 comenzó a hacerse cada vez más frecuente el
interés de los realizadores cinematográficos por el psicoanálisis, la
psicología y/o la psiquiatría. A partir de allí ya no se ignoraron sino que se
entendieron y se desarrollaron prestándose mutuo apoyo. Hay infinidad de
películas que muestran esta realidad: la filmografía de Woody Allen; Psicosis;
El Príncipe de las Mareas o en tono de comedia Analízame I y II, por nombrar
algunas.
Es frecuente analizar los hechos culturales desde nuestro universo
simbólico, aplicamos nuestro saber teórico para explicar el mundo que nos
rodea, de este modo, en el caso del cine interpretamos a un objeto pasivo que
no responde ni interactúa con la interpretación que se produce. Sin embargo,
“cuando la película nos “envuelve” nos sumergimos en ella y en el mundo
imaginario que nos ofrece “tal como si fuera la realidad”. (Néstor Goldstein).
Voy a tomar para analizar un
caso de esquizofrenia el que presenta la película Pi del realizador
Darren Aronofsky. Este escrito será una creación producida del encuentro de una
teoría con un relato, el de la esquizofrenia, el que brinda esta película y a
partir del cual se generaron en mí afectos y discursos. Soy acá, al mismo
tiempo sujeto y objeto de una trama significativa nueva que fue creciendo con
este encuentro entre arte y ciencia.
Lacan se refería al cine
diciendo “cuando una película es buena lo es porque es metonímica”
(Sem.1956/57). Es un arte que adquiere su sentido simbólico y alegórico por lo
que hace resonar a distancia. Compara la escritura con el cine, compara al
correr de la película con la cadena simbólica.
“En la medida en que la
metonimia consiste en dar a entender algo, hablando de otra cosa, una película hace vibrar armónicamente un
sentido más allá, cuando alcanza una eficaz articulación metonímica”. (María B.
Perez / D. Zimmerman). En este sentido generó en mí el entrecruzamiento de un sinfín
de caminos, de lecturas: la epistemológica, la psicológica, la psiquiátrica, la
filosófica…
La película cuenta la historia
de Max Cohen, un matemático experto en computación, que considera que todo lo
que existe esta ordenado en patrones de comportamiento numérico: la naturaleza,
el mercado de valores, el juego del go y que además busca desesperadamente
encontrar todos los números que componen el número Pi. Max duerme poco, se
alimenta mal y trabaja compulsivamente.
La película es en blanco y
negro, su protagonista vive en un apartamento aparentemente muy chico, lleno de
computadoras y las únicas distracciones que tiene son: ir un rato a la plaza
donde se encuentra con una vecinita que se entretiene preguntándole el
resultado de multiplicaciones de muchas cifras que Max hace de memoria y la
niña las comprueba en su calculadora. O ir a casa de un ex profesor a jugar al
go y comentar sus descubrimientos; el profesor también habría estado detrás del
descubrimiento del número Pi pero desiste por algún motivo. Max se lo recrimina
y tienen un diálogo en torno a qué significa llegar a la Verdad, si es
necesario o no, qué sucede cuando se llega a ella… Días más tarde el alumno
visita nuevamente a su maestro y se entera de que falleció y encuentra encima
del tablero del go unos papeles que muestran que el maestro había llegado al
descubrimiento. En el desarrollo de la película se ve que Max es perseguido por
una multinacional que le da un chip de silicio para que pruebe en su
computadora a cambio de que les comparta su descubrimiento y por religiosos
judíos que basados en los valores numéricos de las letras hebreas (guematria)
consideraban que descubrir el total del número Pi era encontrar el verdadero
nombre de Dios. Además el Rabino le explica la importancia de llamarse Cohen y
la etimología del nombre que tiene que ver con la Salvación que esperan. Las
persecuciones que comienzan en tono amistoso se tornan agresivas cuando se dan
cuenta de que Max llega al descubrimiento.
Cada tanto se ven escenas donde
el protagonista comienza a sufrir ataques que primero se presentan como
temblores en las manos y dolores de cabeza con ruidos que le obligan a
agarrarse la cabeza, para paliarlos se inyecta medicación antipsicótica y toma
pastillas. Durante las crisis se ven las visiones que tiene como ser: que le
quieren abrir la puerta (que estaba asegurada con infinidad de cerraduras), que
a un señor le sangra la mano en un andén de subte, que su cerebro está tirado
en una escalinata y él trata de pincharlo con una birome, que le pasa un subte
por encima o que su cerebro está tirado en la pileta del baño lleno de hormigas
que le caminan. Para marcar el fin de cada ataque la pantalla queda totalmente
negra.
En un momento de la película Max
pela su cabeza y con la ayuda de libros de anatomía busca encontrar los
patrones que la ordenan con el fin de sacarse el cerebro con un taladro; cosa
que sucede, ¿sucede?, en la última crisis que aparece en la película, luego de
haber encontrado lo que buscaba, el número Pi completo. A raíz de haber
encontrado lo que buscaba se produce el encuentro con una Luz Potente, ¿con la
Verdad?, ¿con Dios?. En ese encuentro, hay además, un encuentro con una figura
femenina, ¿la madre?, a quien Max recuerda en varias partes de la película ya
que ella le decía que “no mirara al sol” y una vez que lo hizo tuvo una ceguera
parcial.
En la última escena aparece Max
en la plaza, con una actitud pasiva, ya sin preguntas sobre los fenómenos que
observa en la naturaleza, ¿renuncia al saber?, ¿ya no quiere saber? y con su
vecina que le sigue pidiendo los resultados de multiplicaciones de varias
cifras a las que Max ya no sabe responder.
Los síntomas característicos de
la esquizofrenia implican un abanico de disfunciones: cognoscitivas,
emocionales y volitivas que incluyen la percepción, el pensamiento, el lenguaje
y la comunicación, la organización comportamental, la afectividad, la voluntad,
la motivación y la atención. Max se presenta como un matemático obsesionado por
encontrar el número II y los patrones de comportamiento numérico que ordenan
las cosas, lo que demuestra además, perturbaciones en la organización del
pensamiento y la percepción ya que el diario le habla, las computadoras le
hablan mostrándole esos patrones numéricos. La organización comportamental muestra
a Max desalineado, viviendo en un desorden compuesto de computadoras conectadas
por pedazos, y en un rincón que apenas puede verse, una cama y una heladera. La
reacción frente a las actividades de la vida cotidiana como ser bañarse,
vestirse, comer, dormir que para los demás son concretas, para el psicótico
toman un valor simbólico y marcan la gran desintegración de su identidad y la
pérdida de los límites entre el yo y el mundo.
En cuanto a la comunicación, Max
es callado, pasivo e introvertido revelando así la dificultad que tiene la
psicosis de establecer relaciones de objeto.
De los síntomas premórbidos en
la película no hay referencias pero sí de los prodrómicos, según Jaspers
“vivencia delirante primaria” que son aquellos que anuncian la llegada de la
crisis en el caso de Max temblor en la mano, ruido en la cabeza o dolor. Aquí
el enfermo busca una nueva explicación ya que todo empieza a cambiar; “surge un
sentimiento de inconsistencia e inseguridad que le impulsa a buscar un punto
sólido en que aferrarse”… “este consuelo lo encuentra en una idea” que lo
tranquilizara al darle una explicación, para Max la lógica matemática que
encuentra en las cosas.
Así como se habla de “trabajo en
la transferencia” podemos decir que hay un “trabajo en la psicosis”, provocado
según Lacan por la forclusión que es causa significante en la psicosis. En el
“trabajo del delirio” es el propio sujeto quien toma a su cargo,
solitariamente, no el retorno de lo reprimido como en la neurosis, sino los
“retornos en lo real” que lo abruman. El delirio es una “autoelaboración” en la
que se manifiesta “la eficacia del sujeto” como la denominaba Lacan.
El “trabajo en la psicosis” es
una manera que tiene el sujeto de tratar los retornos en lo real, es una manera
de hacerlos soportables. Se hacen más soportables en pos de una estabilización
a través de una metáfora delirante que da sentido y orden a la vivencia. Max
está para un fin superior, encontrar los patrones numéricos que ordenan todas
las cosas, de ahí que las persecuciones que sufre cobran sentido. A través de
este orden simbólico se logra sublimar la pulsión que de otro modo quedaría
sólo introyectada y sin tramitarse.
Hay líneas de investigación en
fisiopatologías que consideran que la esquizofrenia es el resultado de una
excesiva reducción de sinapsis durante el desarrollo neuronal, lo que
explicaría su aparición temprana. Desde un modelo integrativo podría decirse
que un sujeto con vulnerabilidad genética para la esquizofrenia podría
desarrollar los síntomas de la enfermedad, cuando es afectado por un factor
ambiental ya sea biológico, psicológico o social. En la película estos factores
apenas se pueden inferir en los relatos de Max sobre su infancia, entrecruzando
un episodio ocurrido en la infancia: mirar al sol con los dichos de su madre y
con una ceguera temporaria que habría sufrido.
Las teorías biológicas o
deficitarias se basan en el concepto de que el intelecto normal está organizado
en circuitos neuronales organizados en sistemas de procesamiento dispuestos en
serie y en paralelo. Las alteraciones en estos sistemas serían los responsables
de los síntomas en la esquizofrenia.
Las teorías biológicas postulan
que en los sujetos esquizofrénicos y en otros trastornos psiquiátricos
existiría alguna forma de contenido mental reiterativo que podría producir
pensamientos obsesivos o delirios. Para Max descubrir el número Pi, encontrar
los patrones numéricos se había tornado una obsesión.
La teoría del “parasitismo
evocativo”, propone que los “recuerdos parásitos” provendrían no de procesos
psicológicos normales sino de fenómenos energéticos o biofísicos y estos
sujetos podrían sentir que parte de su cerebro o su mente está fuera de
control, tal es el caso de Max que recurrentemente ve en sus delirios su
cerebro fuera de él e incluso quiere sacárselo taladrando su cabeza. La
explicación de este funcionamiento se da a través de dos procesos patológicos:
1-Cuando se supera la capacidad de almacenamiento de la memoria, Max no hace
otra cosa que no sea dedicarse a lo que quiere descubrir; o 2-cuando las
conexiones sinápticas interneuronales son insuficientes o aberrantes. Estos
sujetos, además están expuestos a gran cantidad de estímulos que no pueden
procesar, explicado esto, a través de la hipótesis de que hay una falla en la
función de “filtro” que realiza el tálamo. Este defecto (anhedonia) deteriora
la iniciativa y la motivación, llevando al sujeto a no poder establecer
vínculos interpersonales con compromiso afectivo, Max no tiene amigos, ni
acepta los momentos de intimidad que parece querer ofrecerle una vecina.
En cuanto a lo que sucede a
nivel neuroquímico en las esquizofrenias, actualmente se piensa que la
actividad dopaminérgica está disminuida en las regiones prefrontales y otras
áreas corticales lo que explicaría los síntomas negativos, como el
empobrecimiento afectivo que le impide a Max relacionarse adecuadamente. Y el
aumento de la actividad dopaminérgica en las áreas subcorticales (límbicas y
ganglios basales) estaría directamente relacionado con los síntomas positivos
las alucinaciones, los delirios y la desorganización comportamental.
Los trastornos perceptuales y
neurocognitivos son tal vez los más significativos y característicos de la
esquizofrenia y es donde se manifiesta el trastorno de las funciones del Yo,
sobretodo en su relación con la realidad.
Un trastorno de la
sensopercepción es la Alucinación, clásicamente definida como la “percepción
sin objeto”, donde no hay estimulación externa del órgano sensorial implicado,
en este caso los ojos. Según el psicoanálisis la alucinación se comprende como
un mecanismo de defensa basado en la Identificación Proyectiva.
Para Bion los sentidos se
transforman en aparatos de evacuación de los estímulos además de la recepción
que es su uso neurofisiológico natural. O sea cuando Max ve: a un Sr. en el
vagón y después desaparece; o ve a su cerebro en distintas circunstancias o ve
al subte que lo pasa por arriba o ve a un Sr. en el andén de cuya manga sale
sangre esto puede significar que percibe un objeto externo o que evacua un objeto
interno. Representando así un uso masivo de la introyección perceptiva para
librarse de sentimientos, ideas o fantasías que no puede contener. Este autor
utiliza el término fragmentación para expresar el resultado del ataque
destructivo como diferente de la disociación, la fragmentación dificulta la
constitución de la relación con el otro. Los fragmentos resultantes son
evacuados a través de una identificación proyectiva masiva en los objetos
externos, creando un mundo o realidad psicótica, poblado de objetos bizarros,
donde el paciente queda encerrado. Un objeto bizarro está constituido por
características propias del objeto más aspectos de la personalidad; en el caso
de Max el diario, las computadoras, su cerebro le muestran algo que él
comprende, los patrones numéricos.
Bion sostiene que la
personalidad psicótica, cuyo paradigma es la esquizofrenia, se caracteriza por
cuatro rasgos esenciales: 1-impulsos destructivos; 2-odio a la realidad externa
e interna, se ve en el gran aislamiento en que vive Max y en la forma en que se
rehúsa a entrar en diálogos con la gente y que nunca busca él; 3-pánico de
aniquilación inminente, le pasa un subte por arriba; se taladra el cerebro y
4-formación de relación de objeto prematura y precipitada.
Max tiene alucinaciones
acústicas o auditivas cuando se produce el intenso ruido en su cabeza que es
acompañado por un cuadro persecutorio. Alucinaciones cenestésicas y del esquema
corporal que sirven al diagnóstico diferencial y que se presentan al comienzo
del brote, en el caso de Max el movimiento incontrolable de la mano. Y
alucinaciones visuales con desarrollo escénico similar al de los sueños, ya
explicadas.
En la esquizofrenia hay un
trastorno profundo y general del pensamiento que se manifiesta en todos sus
aspectos y dimensiones: contenido, forma y proceso. En cuanto a la alteración
del contenido esta se define como una falsa creencia basada en una inferencia
incorrecta de la realidad que es firmemente sostenida, a pesar de lo que casi
todo el mundo cree. La creencia no está aceptada por otros miembros de la
cultura o la subcultura a la que pertenece el sujeto. En el caso que analizamos
los matemáticos consideran que el número II es infinito y para Max termina en
un número determinado, convicción delirante que se produce a lo largo de un
continuum y se sostiene firmemente.
En cuanto a los trastornos
afectivos Max presenta experiencias subjetivas de afecto cuyas modalidades en
su caso son: 1-ausencia o casi ausencia de cualquier signo de expresión
afectiva. Para Bleuler este aplanamiento afectivo es una de las características
básicas de la esquizofrenia. 2-Anhedonia pérdida de interés y aislamiento de
toda actividad placentera. De hecho el estudio de los números debería ser para
Max la actividad placentera, sin embargo es motivo de angustia, obsesión y
ansiedad psicótica por llegar al descubrimiento.
Según los criterios del DSM IV
para el diagnóstico de la esquizofrenia, Max mostraría dos o más de los
síntomas característicos: ideas delirantes, alucinaciones, comportamiento gravemente
desorganizado y aplanamiento afectivo. En cuanto a la disfunción
social/laboral, durante una parte significativa del tiempo Max muestra que hay
un fracaso en cuanto a alcanzar el nivel esperable de rendimiento interpersonal
o laboral. En cuanto a la duración no puede precisarse por la película, pero si
deja en claro que los signos son continuos y a pesar del tratamiento
farmacológico siguen los períodos de síntomas prodrómicos y los síntomas de la
lista del Criterio A: creencias raras y experiencias perceptivas no habituales.
En cuanto a los subtipos esta
esquizofrenia puede definirse como de
tipo paranoide ya que en ella hay presencia de ideas delirantes o alucinaciones
auditivas, con conservación relativa de la capacidad cognitiva. Hay ideas delirantes
de persecución: a Max lo persiguen la mutinacional y los judíos religiosos y
hay ideas delirantes de grandeza: su nombre y su descubrimiento se emparentan
con un fin mesiánico y religioso. Para Abraham, el retiro de la libido de los
objetos y la transferencia sobre sí mismo como único objeto sexual es el origen
del delirio de persecución por el objeto sexual originalmente abandonado y
también es el origen de la megalomanía.
Hay en Max períodos de síntomas
residuales que se caracterizan por signos persistentes del trastorno en
ausencia de síntomas activos del criterio A y que en él se presentan como
embotamiento afectivo, aislamiento social, poca iniciativa y conducta
excéntrica. El curso del tipo residual se muestra en la película entre los
episodios floridos que le ocurren y por último parece que hay una remisión
completa, en la última escena.
“El cine abreva en la vida, en
sus pliegues, en sus luces y sombras, en sus grandezas y en sus miserias y el
Psicoanálisis se esfuerza en conocer los vericuetos menos visibles de esa misma
vida.” Néstor Goldstein.
E-mail: edpato@infovia.com.ar
Bibliografía
*Soler, Colette. Estudios sobre
la Psicosis. Buenos Aires. Manantial. 1992.
*Freud, Sigmund. Obras
Completas. Buenos Aires. Amorrortu.
*Jones, Ernest. Vida y Obra de
Sigmund Freud. Buenos Aires. Horme. 1981.
Artículos:
*Goldstein, Néstor. Cuéntame Tu
Vida. Revista Cine y Artes Audiovisuales. Buenos Aires 2005.
*Pérez, M.B/Zimmerman D. Cuando la película se detiene.
Revista Imago Agenda. Buenos Aires 2005.
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